martes, 22 de octubre de 2019

¡Día de locos!

Hoy, como ayer, han sido días de mucho trabajo... Los desayunos de 7 a 8:15 en Leganés, el cole en Vallecas hasta las 4:30, ir corriendo a por mi Belén, que me alegra todas las tardes a su cole, y volver a trabajar hasta las 8 de la tarde en Fuenlabrada, ese es mi día... Sólo tengo un descansito y una buena charla con mi cari unos minutos.

¿Sabéis a quién hemos visto hoy? Sí, al motero, en un semáforo, me meo... Semanas he estado buscándole, y cuando ya se convierte en cicatriz, aparece... Pero os juro que no se me ha movido el flequillo, simplemente me he reído... Llevaba otro casco... En fin, no quiero pensarlo, va a pasar por todas las cabezas femeninas de Leganés, pero... Allá él. Según Belén casi me como a un pobre hombre por subir momentáneamente a la parra... Pero es que yo conduzco así, ¿ágil es la palabra? Bueno, pues esa es la novedad de hoy... Cicatriz. Eso es.

Esta mañana también he visto a otro motero... Se ha estampado contra mi coche, en la puerta de atrás. Sólo he escuchado el ¡boom! y un casco unido a un cuerpo estaba de pegatina en mi cristal. Menos mal que no me ha hecho nada y que él está bien, porque llegaba tarde a su trabajo, por no verle, no le he visto ni la cara. ¿Los moteros son raros en sí? No, cari, tú no, mi Superman/Bollo no. Él es simplemente... Superman.

Otra de las novedades de mi vida... es... que el miércoles por fin tengo coche nuevo. Estos días me ha acompañado Belén a llevar y traer papeles, a echar cuentas, a mirarlo por dentro... Bueno, para mí es muy importante que esté ella en una decisión que forma parte de esta nueva vida que estoy construyendo. Es como si fuera a tener un hijo con ella. Sabe que la quiero, y que forma parte de mi día a día, y mi día a día esta semana es comprarme un coche. Ay mi chica que está pachucha, seguramente hoy haya entrada de ella, que sé que os gusta... 

Y estas son las novedades... ¡Ah! Me olvidaba... Mil gracias como siempre por vuestros mensajes.



Número 12

Sí, el domingo volví a quedar con alguien al que no conocía... ¡Esta vez un profe! Mirar, del gremio. Y su Instagram no es que me causara emoción. No. Volví a ir a una cita a pasar lista... Pero... El chico que me encontré allí, no era el de las fotos. Sino mucho más guapo, más alto, más grande... y... sencillamente me encantó.

Mucho más simpático que por las redes sociales. No paramos de hablar en ningún momento. Vino a Leganés, un detalle muy chulo por su parte y después me acompañó hasta mi casa (hasta la puerta). Sin tocarme, sin hablar de sexo, sin cosas raras de esas que traen los de pof. Sencillamente perfecto. Cuando llegué a casa, se lo conté a Belén, a Nines, Silvia... ¡a todas! Y la primera impresión, fue... No le gusto. Él en su taburete y yo en el mío. Ni una mirada, ni un tonteo, ni nada. A las diez, miré el reloj, y... era hora de volver a casa. 

Dije si no me habla... No le gusto. Estuve mirando el móvil todo el rato. Esperando... Desesperando. Y... ¡me habló! Para decir que ya había llegado y que iba a sacar a su perro... Perfecto, pensé... Quería más información... ¡A la mierda el orgullo! Y fui yo la que le pregunté... "Valoración de la tarde, redacción de 200 palabras, por favor". Conclusión: le he gustado más que por las redes tanto físicamente como personalmente y la tarde se le hizo corta... Además, que se había quedado con ganas de más... Venga, va, me subo a la parra... ¿De qué más, eh? Si no emites señales, yo no doy pasos... Hombres... 

Sería interesante tener una segunda cita... Continuará...

Patri Izquierdo Díaz


lunes, 21 de octubre de 2019

No te vayas...

Me alegra ver que no has cambiado la contraseña, y puedo tomarme la libertad de volver a escribir para tu blog.

Ayer, tuve un día lluvioso y gris. Sí, lo hacía tras mi ventana, pero también lo sentía dentro de mí. El frío se me coló dentro, en el corazón, justo en el pecho y creí enfermar. Ayer te echaba de menos, Pati. Demasiado de menos. Me faltan tus conversaciones, tus contestaciones, tus miradas, tu sonrisa, me faltas tú. Cuando hablamos en la Verdi, en Leganés, pensé que era una conversación más, una ida y venida de las tuyas. Una vez más... querías huir de lo que tenías. Pero me estoy dando cuenta que no, que no es algo pasajero.

El jueves subí un stori a Instagram, te dije, sí, a ti, que estaría el sábado en un sitio. Y llámame tonto, pero creí que te vería allí. No me escribes, apenas me contestas, ya dudo si soy una molestia o no, y hace unos días que no escribes en tu blog que es lo que me ayuda a saber de ti desde la distancia. No sé si aún tengo el derecho o el permiso para preguntarte que tal te va todo, no sé si realmente, fuiste clara y sincera en la heladería. Y eso me da miedo. No quiero saber la respuesta. Daría todo lo que tengo por volver a esa conversación, agarrarte de las manos y pedirte que no te fueras. Pero creo que nunca es tarde para decirlo... No te vayas.

Pati, no puedo vivir sin saber absolutamente nada de ti. Dejar de escuchar tu voz, dijimos que podríamos ser amigos, y ni siquiera lo estamos cumpliendo, te me vas entre las manos como si fueras agua, y no puedo retenerte. No puedo obligarte a que me ames. Lo sé. Hace poco pusiste algo en tu Instagram que lo corroboro.

"Aprender a decir adiós cuando no quieres irte,
es de las cosas más duras y necesarias.

Aprender que querer no es poder,
por más que insistas.

Aprendes que hay gente que no quiere perderte,
pero tampoco cómo hacer que te quedes".

No quiero decirte adiós, no puedo. Y sí, sé que sería lo mejor, pero no quiero. Te amo demasiado como para dejar que te me vayas de mi corazón. Ayer fue un día muy duro. Muy oscuro, demasiado gris. Hace tiempo que falta la luz que tú le das a mis días. Sé que te estás recomponiendo, que ya sonríes, que te has vuelto a vestir de colores y que estás preciosa. Bueno, guapa, siempre lo has sido. Pero ahora desprendes madurez, superación, enseñas tus cicatrices con orgullo, has vuelto a la guerra y sigues siendo la persona a la que por mucho que la intenten hundir, sale a flote. Muchas personas en tu situación, habrían abandonado, y tú sigues ahí en pie de guerra. Eres la misma de la que me enamoré, y de la que estaré enamorado toda mi vida. 

Quiero un fin de semana, quiero una vida contigo o siete, quiero una eternidad a tu lado, y no quiero conformarme con menos. Te quiero a ti, solo a ti. Y no sé cómo hacer que tú sientas lo mismo por mí. He pensado que era una rabieta. También he estado pensando que antes lo llevaba mejor porque había alguien en medio a quien querías, pero ahora no. Ahora no hay nadie. ¿Por qué ahora que no hay nadie ya no acudes a mí? Ver como pasas de página duele, mata, desangra el corazón... Qué malos son los domingos, Campanilla, y que guapa estás desde que extiendes tus alas ante el mundo dejándote atrás las penas, las heridas, los problemas y te muestras tal cuál eres... La chica de mis sueños. 


Peter Pan

sábado, 19 de octubre de 2019

Aprendiendo

"Aprender a decir adiós
cuando no quieres irte,
es de las cosas más duras y necesarias.

Aprendes que querer no es poder,
por más que insistas.

Aprendes que hay gente
que no quiere perderte,
pero tampoco sabe
cómo hacer que te quedes."

Anónimo


viernes, 18 de octubre de 2019

Dulces sueños


83


Lo siento, pero a estas alturas de mi vida me reservo el derecho de admisión.


No seas lo que el otro quiere que seas. Sé tú. Y si le gustas bien. Y si no le gustas también.


Nadie sabe lo que tiene hasta que la ve independiente, muy feliz y muy guapa.


Orgullosa de la profesión que tengo

¡Y dan las cuatro!

Salgo corriendo de la Escuela Infantil, y pienso en qué hacer, pues bueno... Ir hacia Leganés, pero... quiero hacer algo más, aunque tengo una cita a las 5.30 (nada romántico). Pues... Me he ido a la CEMU, al colegio en el que trabajaba.

He visto a mis papás, a una abuela que la tengo cariño no, lo siguiente. A mis niños, a mi Minion, a mis compañeros, a mi Silvia. A por supuesto, mi tía. Se me han saltado las lágrimas cuando todos venían a verme, a abrazarme. Las madres a preguntarme dónde estaba este año. Que los niños no paraban de preguntar por mí. Me quedo con un comentario de una mamá de dos niños a los que adoro, que había sido un poco traumático porque ya me conocían, me querían y saben del amor que les tengo a sus hijos. Muchas de esas mamás, han estado dentro de mis clases, saben como trabajo, saben cómo soy, un curso son muchos días. Y ver ese cariño, ha sido muy especial para mí.

He llorado al irme. He sido muy feliz en ese colegio. En junio sentí que algo de mí se quedaba allí, con los cemuneros, y es que... solo con deciros que mi amiga Belén se enamoró de ese colegio en un mes, lo digo todo. Es especial, pero yo también. Soy de las profesoras que ama su trabajo por encima de todo. Que si echa doce horas, no se da cuenta, no nota el cansancio cuando su cabeza gira y gira pensando en cosas para mis niños. Creo que es el mejor trabajo del mundo, y ese colegio es la catedral de los valores, de enseñar a ser persona, del respeto por las diferencias. 

Mi paso por allí estos tres años, me ha servido para crecer como profesional y como persona. Os sigo echando de menos, y ahora más, cuando he comprobado que las mamás y las abuelas a mí también. Tengo la costumbre de crear una pequeña familia con mis clases, al fin y al cabo tenemos un mismo objetivo, y un punto en común lleno de amor, que son esas personitas. Gracias por darme una tarde tan maravillosa, en la que era inevitable llorar un poco por cerrar una etapa.

Mi amiga Silvia, dice que es un hasta luego, no es un adiós. Volverás. Siempre lo dices. Y ojalá tengas razón, porque yo me siento una más allí. De nuevo, gracias por hacerme recoger lo que sembré hace tres años, amor, cariño, respeto y orgullo de la profesión que tengo.

Patri Izquierdo Díaz


jueves, 17 de octubre de 2019

#17

Que le jodan a los cobardes. A los que no afrontan.
A los que no están. A los que no valoran, los que no aprecian, cuidan, entienden, ni aportan.
Que le jodan a todo aquel que tiene la oportunidad de estar, y nunca está.


martes, 15 de octubre de 2019

Te quiero un mundo

Mi chocolate con churros, mis tardes de desahogo, de risas, de confidencias, de secretos, de lágrimas de pena y de risa, mi todo. Y es que no dejaré de quererla nunca.


Contacto físico

Toc, toc. Bajo la ventanilla.

- Hola guapa, ¿buscas compañía? - me sonríe. Y a mí se me pone cara de payasa.

- Buscaba a un amigo, ¿lo has visto? - preguntó.

- ¿Cómo era? 

- No lo sé... - me quedo pensando - Guapo, simpático, algo bollito... Le gustan los coches, y tocarme las narices, mucho... mucho... - le contesto.

- ¿Y a quién no le gustaría con lo guapa que te pones al enfurruñarte? Baja del coche, te invito a un café. 

- ¿Café ahora? - le pregunto mirando el reloj, son las nueve de la noche.

- ¿Chocolate?

- ¡Chocolate! - afirmo.

Tiro mi coche a un lado de la carretera, le pongo los intermitentes y me bajo.

- Ven, tengo el forro polar del trabajo. Tienes la nariz roja. Como Rudolph. 

- Ja, ja, ¡me parto!

Entramos en la cafetería y me sirven mi chocolate negro, es la primera vez que lo veo. ¡Y sin lactosa!

- Cuéntame lo del vecino de Samu, ¿qué pasó? ¿Qué fue eso tan humillante...?

Se lo cuento, y la conclusión es... Deja de tirarte a gente de ese bloque, no están muy bien de la cabeza.

- Puedo también dejar de tirarme a moteros... ¿No crees? - le pregunto con cara de niña buena.

- No eso no. Porque perderíamos todos. Tú... y yo... 

- Yo no me voy a volver a acostar contigo Superman... Estoy en busca de mi virginidad. 

- ¿Qué te apuestas?

¡Oh, no! ¡Ya empezamos con las apuestas! Esta la gano yo. ¡Vamos!

- Lo que quieras - le respondo rebañando la taza de mi chocolate.

- Un fin de semana en furgoneta... Mmmmm, en un lugar muy muy muy lejano - dice pensando.

- ¿Eso si yo pierdo? ¿Y si gano? 

- Sabes que no vas a ganar... Te doy 48 horas - me responde muy seguro de sí mismo.

- ¿En 48 horas? ¿Tan poca fe tienes en mí?

- Como si no te conociera... Solo hay que tocarte por aquí - dice pasando sus yemas de los dedos por mis brazos - O por aquí... - apunta a mi camisa desabrochando un botón - ¿Y la camisa vaquera? Ya va siendo hora de que la saques...

Todo el mundo con la camisa vaquera, os juro que es una camisa normal.

- ¿Te crees que por hacerme esto se me van a caer las bragas? Muy seguro estás de ti mismo, ¡demasiado! - exclamo en plan sobrada. Yo... soy de piedra, sí sí, lo que no sabrá nunca es lo cardíaca que me pone simplemente con hacerme cosquillas... El puñetero contacto físico, ya es suficiente para mí.

- ¿Pagamos y nos vamos? Por favor... - Socorro... de repente empiezo a sudar. Será el chocolate, que me ha quemado la lengua. No aprenderé en la vida, siempre me quemo con las bebidas calientes.

- Sí, mejor, vámonos - y cuando se va a levantar me suelta - Mejor paga tú, yo ahora me levanto.

- Pero, ¿qué dices? Levanta el culo y vámonos.

- Patri... que ahora voy, ¿no tienes que ir al baño o algo así? - me quedo perpleja. Tan pronto se quiere ir como se quiere quedar sentado. No le entiendo. Así que voy y pago la cuenta. Me doy la vuelta y me le quedo mirando - Tranquilo, ¿eh? Sin prisa... 

- No te das cuenta de nada - me dice dándome un golpe en el hombro y apartándome de su camino. Ya está raro. ¡Qué pesado!

- ¿Dónde te llevo?

- Tengo el coche ahí, voy esta noche a San Nicasio.

- Pues te acompaño.

- ¡Si hombre! Hay una apuesta de por medio. ¡No! No quiero que me acompañes porque... - y de repente me besa, me besa aplastándome junto a su furgoneta.

- ¿Qué decías? - me susurra al oído, y se me pone la piel de gallina.

- Que no vas a subir a mi casa.

- ¿Crees que necesito una casa para hacerte perder una apuesta?

- Creído... - y esta vez le agarro del cuello y soy yo quien le besa. Sé como le gusta, sé lo que le pone, sé lo que le hacer perder la cabeza... - Buenas noches... - y me despido.

- ¿Qué...? - me dice con cara de tonto.

- Que esta apuesta la gano yo... ¿Qué son 48 horas? Si ya van dos.

- Que te jodan... - me dice medio riéndose y medio enfadado.

- Dios te oiga... Te espero en 72 horas... Así me llevo un fin de semana... Cariño, ¿aún no sabes con quién estás tratando? WonderWoman... 

- Ya... - me agarra de la cintura y vuelve a besarme, a devorarme los labios, los muerde, los succiona, juega con ellos y yo... estoy empezando a perder la cabeza. Empieza a meterme sus manos por debajo de mi camisa de leñadora - Estás congelada - me susurra al oído mientras deja un reguero de besos en mi cuello, y suelto un gemido... ¡Ay, el cuello! Me emborracha su olor y no soy capaz de pensar en nada. 

Y mi móvil suena... 

- No, no duermo en casa - respondo a la llamada - Porque tengo cosas que hacer. Adiós - y cuelgo.

- He estado cerca... me dice.

- Que te siente bien la ducha fría - le digo mientras me monto en el coche y me abrocho el cinturón.

- Lo mismo digo, WonderWoman... - y me vuelve a besar a través de la ventanilla. Me mira, y ser ríe... Hija de puta - y se parte. Ríete, pero... cariño, hoy la apuesta la gano yo.

Patri Izquierdo Díaz


lunes, 14 de octubre de 2019

Te lo resumo


Tener el suficiente coraje para creer en el amor una vez más, y siempre una vez más.


Una tregua

Ayer me dijeron que la palabra que más me definía era resiliencia. La verdad es que no tenía muy claro que significaba y pregunte. Por lo visto es algo así, como la persona que lucha por superar los obstáculos que le pone la vida.

No me las voy a tirar de la persona más humilde del mundo, tengo que reconocer que cada día me pego conmigo misma, por ponerme en los zapatos de los demás y llegar a  entender porque suceden las cosas. 

Sí, soy de las personas que creo que todo tiene un porque. Y si no lo tiene, pues me lo invento. Pero sin comprenderlo no puedo superar lo que se me pone por delante. 

Es un año un poco diferente para mí. Normalmente lo tengo todo planificado. Mañanas de trabajo en la escuela. Tardes de estudio incluyendo unas horas de academia y si me da tiempo ir al gym. Bueno no, llevo medio siglo sin pisar el gym porque los estudios han ocupado todo mi tiempo. Así me he puesto, como Úrsula. 

He decidido darme una tregua. Trabajar para mis cosas y dedicar tiempo para mí. Escuchar música. Ver series y leer libros. Aprender cosas nuevas. Salir. Sentir. Vivir de otra manera… Sin estresarme. Sin agobiarme. Intentando mirar para otro lado y no tomármelo todo a la tremenda.  Y dejar de pensar… lo que tenga que ser será, ¿no? Sinceramente no creo que lo consiga, hoy estoy arriba y mañana abajo de mi montaña rusa. 

Es cierto, que por muchas cosas, llevaba una temporada en la que he estado un poco irascible. Le buscaba los tres pies al gato. Cualquier excusa era buena para enfadarme. Era más borde de lo habitual. Y no me hacían falta muchas palmas para liarla. Así que supongo que también le he dado una tregua al mundo. En especial a esas personas que me aguantan. Incluyendo al Gitanito que me saca de mis casillas. ¡Es que ojo que bien se le da!

¿Y todo esto a que venía? Pues no lo sé. Es que me aburría en casa y he decidido escribir, para que quede patente que voy a intentar ser otra vez la chica risueña, simpática y salá que era, como objetivo antes de acabar el año. ¿Quién se apuesta una cerve a que no lo consigo? Jajaja yo y mi negatividad ante las cosas…

Belén Triguero Guijarro



Los cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida. No es el fin del mundo. Es el inicio de uno nuevo.


Todos, alguna vez, fuimos amores pasajeros de trenes que no iban a ningún lado.


domingo, 13 de octubre de 2019

Mi vida de cristal

Tengo una vida frágil, de cristal, que si le das un pequeño golpe me rompes entera. Estoy en proceso de reconstrucción, pero aún no estoy terminada. Demasiados golpes, demasiadas fisuras, demasiados problemas, y un nombre que no se me va de la cabeza.

Pero no me permito estar mal. No puedo estar mal. No quiero que sepa, que no lo sabrá en la vida, todo lo que su recuerdo me hace llorar. No quiero que sepa todo lo que le echo de menos, y que por más que busco, no encuentro a nadie. Nadie lo entiende, nadie comprende cómo tanto amor hacia alguien que solo me ha hecho daño. ¿Cuándo ha sido bonito? me preguntan todos. ¿Cuando se iba con Ari, la chochi, la de Alcalá, cualquier otra que salía de debajo de las piedras? ¿Cuando, Patri? No lo sé, pero para mí fue especial, intenso, y en el fondo bonito. Es cierto que si pienso con la cabeza, no era mi chico, uno que abandona a la primera de cambia, que no cree en las segundas oportunidades ni en las primeras, porque no nos dejó tener ni una... Que yo le quedé grande, que le gustaba lo mismo que a mí, porque me gustaba a mí. Si a él por ejemplo le gustara leer a Defreds no lo hubiera dejado de seguir en Instagram, un chico sin ambiciones que no sabe estar solo, que necesita a alguien y va empalmando unas con otras, y que sólo se ha dedicado a hacer daño por donde ha ido... Su ex fue lista, y huyó con otro. No me extraña... Pero algunas nos hemos quedado estancadas en los recuerdos. Y el presente no ayuda. 

No ayuda que nada salga bien, no ayuda que yo ponga un ladrillo y se me caigan tres. Estoy cansada de ser WonderWoman, estoy cansada de intentar estar bien, distraerme y de paso buscar la felicidad en las pequeñas cosas... Estoy muy agotada y lo único que me saca un poco de la monotonía es mi trabajo, por eso echo tantas horas, porque es lo único que ayuda a evadirme. Pero echo de menos una persona que me pregunte qué tal el día simplemente porque quiere saber de mí, no intenta ligar conmigo, echo de menos un buenos días, no sé, salir del trabajo y que te estén esperando para un café, echo de menos tener a alguien ahí, simplemente porque quiere estar, y estar, es lo más difícil de conseguir.

Patri Izquierdo Díaz