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sábado, 21 de mayo de 2022

Argumentos para incrédulos

Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.

CORTÁZAR 

Porque su primera mirada buscaba ver lo que a nadie más le importaba, porque abrió las puertas de una parte de mí que guardaba bajo llave, que tiré al mar y que, con el pulmón en el puño, rescató.

Porque su lado de la cama no se peleó con el mío ni siquiera en la primera noche, porque le gusta cada pliegue de mi cuerpo, y protesta si se entera de que anoche no cené.

Por su risa, esa que calma todos los problemas, que rompe la rutina, que resuena entre la lluvia de agosto, que ensordece los agobios cuando no sales las cuentas.

Porque sus lunares me guían en la noche, porque cuando vi la luz, por primera vez, él desnudaba otros cuerpos mientras yo ya le buscaba.

Porque mata las prisas, quema los miedos, ata las dudas, y consigue que veinte años sean solo un cúmulo de historias que me cuenta, desnudos, mientras afuera llueve.

Porque quiere ser un chico malo, y no sale, y levanta el puño y yo me río, y cambia el mundo desde mi cama.

Porque sí, porque es la lluvia que me moja, el verde de mi infancia, el mar de todo deseo... Le quiero, porque le quiero.



miércoles, 18 de mayo de 2022

Yo nunca quise ser Penélope

 Me habría dejado llevar por cualquier cuerpo que me ofreciera una noche de olvido y mil de decepciones.

Deseaba caer en la tentación de robar corazones rotos en Gran Vía. Necesitaba creer en el corte de mi falda, demostrarle que el tiempo de espera había llegado a su final. Yo ya no quería seguir siendo Penélope anclada en la orilla de su mar.

Ojalá hubiera podido mirar otros ojos que no fueran los suyos, sellar unos labios sin pensar en la suavidad de sus besos, explicarle a mi almohada que debía dejar paso a nuevos olores.

Esa noche volví a esperarle, no llegó, y mi cama para dos supo de nuevo a decepción.

El corazón jamás entendió de golpes.



No lo dudes

 No lo dudes ni un instante. Encontrarás en tu vida a mujeres de medidas perfectas, mujeres cuyos ojos absorberán toda la luz.

Te encontrarás con mujeres con movimientos ilimitados al son de una salsa en cualquier bar , mujeres cuyas caderas encajen -posiblemente- a la perfección con la tuya.

Mujeres con las que morir de placer cada noche y despertar exhausto cada mañana.

Encontrarás mujeres de dulce carácter, de sonrisas imparables, de felicidad extrema incluso en los domingos de tedio y rutina.

No lo dudes ni un instante: las mujeres perfectas existen, pero ellas jamás te verán dormir como hice yo.



Lo que realmente somos

 Me encantaría decir que tú y yo somos de esas parejas que comen helados a pares los domingo de película para dos.

Son, sin embargo, esos putos domingos que pesan como el hambre en el mundo, en los que despierto de la siesta, y sigues sin estar.

Quisiera poder decirle al mundo, amor, que tú y yo somos de largos paseos en las noches de verano con chaqueta. Pero lo cierto es que me pelo de frío mientras mis pasos me preguntan sobre el calor de las malditas sábanas que te cubren.

Me gustaría que fuésemos de esos que ríen por tonterías, y si lo pienso, en el fondo, es lo único que somos.

Que verte es sentir un destello de adrenalina en el cuerpo, son las ganas de taparle la boca a mi vecina la cotilla y confirmarle al mundo que eres la historia de amor eterno más efímera jamás escrita.

En fin, amor, que hablar de nosotros es hablar de sexo a escondidas, de risas para dos en medio de la multitud, de miradas de complicidad en los bares del pueblo con la gente del pueblo, con los chismes del pueblo, y donde nunca, nunca, nunca somos dos.



domingo, 2 de enero de 2022

Mi mejor decisión errónea

 Él decía que al besarme traía el olor del verde de la infancia. Y yo que solo me veía como una flor deshojada -y que siempre terminaba en no- me dejaba llevar.

Quererle entre versos fue la mejor decisión errónea que tomé en mi vida, y en mi sofá.

Cerrábamos la puerta, y caía la ropa al ritmo en que crecían mis miedos después de cada orgasmo, cuando sus brazos me abarcaban, y sus dedos dibujaban un futuro imperfecto sobre mi espalda. 

Follábamos, y mientras, con su ritmo acelerado, exprimía el presente más efímero y carnal; yo le hacía el amor al futuro que nunca llegó.

Ese fue el error, mi error, querer curar las cicatrices de su espalda, con el sudor de la mía, cuando mi única misión, era paliar el dolor, de lo irremediable.



jueves, 9 de diciembre de 2021

Lista de errores

 Del primero no soportaba la falta de vida. Vivíamos en un bucle triste y adolescente.

Del siguiente me separaron las mentiras, las horas de espera en soledad, las noches de hospital si su mano.

El tercero me quería los días pares, y los impares a ella. Los fines de semana llegaba el miedo al silencio del hogar.

El que vino después prometía todo lo que no fue, y terminó.

Y ahora llegas tú, que te escondes en mi casa, que me quieren los impares, y los pares te me vas, también con ella -que aunque es otra, y no la quieres, te tiene cuando yo no-.

Y vienes tú, que te tiemblan las palabras en los dedos, y prometes un futuro, de apellido Utopía.

Tú, que cumples dos años por cada uno mío, que tienes tallado, en el dedo, una tabla de horarios y un contrato de letra pequeña.

Eres tú, el que me quita el sueño, y no a orgasmos, el que teme al reloj de mi mesilla, las tardes entre reunión y reunión, esperando que suene el teléfono, y eches a volar.

Eres tú, el presente más complicado, el argumento menos ilógico, el chico malo con decenas de arrestos en camas ajenas.

Tres agobio, y heridas por curar, pero ríes, abres los ojos claros, y olvido la tristeza del primero, las putadas segundo, las dudas del tercero, la inestabilidad del cuarto... y sé que aunque no estás, te tengo.

Que contigo quemo todos mis errores en media hora de sudores.



Me gustan así

 Me gustan los que conducen rápido, besan despacio, adelantan por la derecha y me ponen el cinturón de seguridad.

Me gustan los que se despiertan pronto y me esperan, que desayunan besos y siempre es conmigo.

Me gustan con brújula, con faro, con ancla y a mar abierto, a pecho descubierto. 

Me gustan sin miedos, con ganas, sin lunas rotas y con trescientos sesenta y cinco sueños por cumplir este año.

Me gustan los que cambian firme, vuelan alto, navegan, y no hacen de mi corazón una pista donde derrapar.



sábado, 7 de agosto de 2021

Piñata para una vida

 Sumerges tu mano bajo mi falda con la cara de un niño dispuesto a robar su primera golosina.

Y a pesar de saber que no soy el primer dulce que te llevas a la boca, traigo conmigo los nervios del primer escondite de la infancia.

Debo confesar que no hay mayor regalo en la vida que ver en tus ojos claros las ganas de apagar todas las luces, de cerrar las fronteras que nos separan del mundo, y llenar de calos los metros que nos rodean.

A finde cuentas, y hablando claro, debo confesar que nada me pone más que tu risa en mitad de un beso, que al mirarte ato las horas con orgasmos incansables, que -el día que decidas huir- al niño de las golosinas pienso regalarte una piñata en la que quepamos tú, yo y el mar.



sábado, 31 de julio de 2021

Para siempre

 Con el tiempo entendí que nos dimos todo, nos quisimos todo, y fuimos todo, en unos meses.

Y ya no quedó nada en aquel para siempre que nos dedicamos.



Comida a domicilio

 Pido comida a domicilio, me dicen que mínimo para dos personas.

Y aquí estamos mi melancolía y yo comiendo los restos de lo que fuimos.



Esperar

 Escribo versos en los semáforos, en la cola del supermercado. Lleno el ascensor de palabras, el desayuno de metáforas, y mi cuaderno de oficina de citas por reconstruir.

Fueron muchas, largas y tediosas, mañanas, tardes y noches, de espera. Y ni un solo verso, ni dos palabras a la par, ni un sueño, solo espera...

Recuerdo el dolor en la espalda, la dureza del plástico eterno clavado en mi piel, la mirada fija, perdida un suelo blanco, frío y triste.

Sentir cómo tu cuerpo deja de ser tu cuerpo, y pasa a formar parte de un entorno vacío, pero lleno de gente, de problemas, de noticias que no llegan.

Un lugar en el que no cabe la palabra "amor".

Decenas de pares de miradas que extrañan la presencia de aquella juventud, y tu soledad. Caras amables, conversaciones forzadas. Aquella maldita necesidad de un mal compartido.

Leer en rostros ajenos la ternura y tristeza que se dibuja en la incertidumbre de quien se pregunta por los males que desordenan a la joven del fondo.

Reproducía en bucle, me frotaba los ojos, comenzaba capítulos de libros que jamás terminé. 

Preparaba exámenes entre verdades pruebas tan necesarias como eternas. Dormía entre ruidos, quejidos, nostalgías y soledades. 

Nunca antes había visto tanta ternura, tanto fracaso, tanta soledad...

Cada día igual que el anterior, bajaba la media de un autobús cargado de historias por contar, me perdía en pasillos que terminé conociendo como la palma de mi mano, dejaba caer mi cuerpo frente a la puerta y volvía a esperar.

Esperar, esperar y esperar. Yo nunca supe esperar; sin embargo, entonces, no deseaba ninguna respuesta. Era tal el miedo a lo desconocido que podría seguir poniendo a prueba mi vida, y mi paciencia.

Aprobé los exámenes, puse nombres a batas blancas, y a mis defectos de fábrica.

Y ahora que soy yo, con mis circunstancias, leo a Benedetti mientras sujeto tu mano entre paredes blancas, y escribo versos, sin miedo a nada.







domingo, 25 de julio de 2021

Lo que nunca tuvo que ser

 Eras la triste historia de amor que se escribe en los andenes y revivo en las pelis de cada tarde de domingo.

Yo sabía de aquel final, que las cosas que no son, no lo son, y punto.

Pero fue bonito, al menos, intentarlo.

A ti te llenaban de orgullo los versos de dolor, porque al menos, en aquel instante, alguien latía, y era por ti.

A mí se me clavaban en el pecho las contradicciones que me lanzaba a cada instante la razón.

Te quise porque hubo un día en que paraste el tiempo cuando todo a mi alrededor corría sin mí.

Pero lo cierto es eso, que no fuimos más que un puñado de versos, una historia de amor imposible, algo que contarle a mis adentros, unas lágrimas a destiempo, y un pasado del que ya nada quiero saber. Fue tremenda mi tendencia a dejarme caer, fueron inciertas mis ganas de más, fue demasiado, fue innecesario, fue injusto, fue todo lo que nunca tuvo que ser.

Pero fue.



Game over

 Tenía todo el morbo de lo que no puede ser, pero apetece.

Contigo quise arrebatarle a mi cama todas sus tristezas, demostrarle al mundo que en mi vida mando yo y mis caprichos.

Quisimos jugar a un juego sin más reglas que aquel dejarse llevar.

Tú corrías sin miedos y yo me tomaba demasiado en serio cada paso atrás.

Terminamos como empezamos, de repente, pero con el alma hecha pedazos, con la decepción clavada en el cuerpo, con la desilusión cubriéndome los ojos.



Mismo destino

 Tendrías que ver esos hoyuelos tan graciosos que aparecen en su rostro mientras canta una de esas canciones que cuentan lo que fue en un tiempo de chupas de cuero y vaqueros rotos.

Tendrías que ver esa mirada de niño bueno con la que trata de convencerme de que esa noche no la voy a poder olvidar -no lo voy a poder olvidar-.

Me encantaría que pudieras ver cómo sujeta el volante de su coche con la firmeza del que sabe adónde va y la alegría de quien salta en compases mientras cambia de carril.

Quise susurrarle a voces que tomara la próxima salida y retomara el camino de vuelta a cualquier lugar al que pudiera ir si era conmigo.

Por suerte no lo hice, no él lo hizo, ni fuimos, si somos.

Hoy no puedo hablarte de su voz, no soy capaz de mencionar su nombre, no cabe en mi recuerdo el aroma de su abrazo, pero seamos sinceros, un atasco no da para tanto, y aquel anillo en su dedo, amenazaba con doler lo que hoy no tengo a bien de soportar.

Si un día le ves, dile que aún hay alguien que le buscas en hora punta y con un mismo destino.



miércoles, 9 de junio de 2021

Fue bonito

 Contigo aprendí que en el amor entre dos siempre hay eso: dos.

Dos cuerpos, dos cabezos, dos corazones, con sus dos pasados, sus caderas, sus lastres, sus límites...

Contigo aprendí que el amor no siempre es suficiente, que a veces, llegados a un punto, no hay retorno ni lugar para las sábanas húmedas.

Que llegados a un punto, querer en la distancia es la mejor condena que le pudimos dar a aquello que fuimos y las siete letras que te nombran.

Y eras como te había creado y besabas como había soñado.



Promesas vanas

 Lo absurdo es querer estirar un futuro que sabes que no existe, creer que rozas con la punta de los dedos un sueño que nunca dejó de ser utopía.

Resulta estúpido, amor, seguir escondiéndote bajo ese nombre, tratar de llenar álbumes con fotos de las vacaciones que nunca llegaremos a cumplir, o pensar en los nombres que pondremos a los hijos que nunca tendremos...

A veces -pensaba llamarte "amor" de nuevo- siento que es mejor follar a quemarropa, rasgarnos los miedos y fundir el futuro imposible en un presente con fecha de caducidad.

Que tenerte por un instante no supone una eternidad de promesas vanas.



Cuando volví a empezar

 Aquello que vivimos no fue un infierno, el fuego vino después. quemando con cada recuerdo, llenándome de insensatez.

Vinieron entonces los reproches, los "te quiero" -pero más a mí-, el "te olvido aunque te sueño", ese "déjame ir, pero no te canses de volver".

Solo entonces entendí que la única lucha perdida es aquella en la que peleas contigo mismo.

Me vi así, buscando en camas ajenas cubrir ese hueco, esas horas de insomnios, esas noches de "despierta y bésame". Fueron largos años de intentar encontrar la eternidad en forma de hombre, sin darme cuenta de que solo yo misma sería capaz de aguantarme de por vida, de quererme de por vida. 

Finalmente, comprendí que todo esto se escapaba de mis manos mientras esperaba unos versas con mi nombre, una canción que hablara del arco de mi espalda, o una sonrisa eterna cada mañana.



Nosotros pero de verdad

 Te juro que les vi, ella llevaba mi sonrisa, y él la mirada con los ojos claros.

Hubiera jurado que se trataba de nosotros de no haber sabido que lo suyo era real, cierto, posible, verdadero.

Sus caricias se parecían a las tuyas, pero cargadas de verdades. Su sonrisa era la mía, pero sin dudas infinitas.

Paré el coche a su lado paré tres segundos, él la cogió de la cintura, recogió su pelo tras la oreja, le susurró al oído, palabras de amor, y se quedó con ella.

había jurado que éramos tú y yo, de no haber sido porque nunca hubo un nosotros.



martes, 8 de junio de 2021

Tendencia al naufragio

 Arrastro una maleta de momentos que no fueron pero soñé. Llego a casa y hace frío en pleno agosto.

El calor que dejaste se esfumó. La cama aún huele a ti.

Pongo el despertador a esa hora en que esperaba una lluvia de besos, un diluvio de abrazos.

Y al final, nada es lo que era y termina resultando una maldita tortura este volver a empezar, sin ti, pero contigo...

Y es entonces cuando me doy cuenta de esta terrible tendencia mía que me lleva a dejarme caer, a navegar en mares de lágrimas solo por tener algo que contar después de la oficina.




martes, 1 de junio de 2021

Extraños conocidos

 Sé de tus olores, de ese que se queda en la cama cuando la dejas solo para mí.

Conozco a la perfección tus gustos, tus manías, tus miedos, tus ganas tras un abrazo a la espalda.

A menudo reconozco tu olor en el metro, y no estás. Río tus gracias en mi mente; y vuelvo a respirar del aire nuestros recuerdos, nuestros bares, nuestras playas...

En ocasiones se me escapa tu nombre, y tal vez crea sentir tu tacto por la noche.

A fin de cuentas, una vez más, estás.

O quizá ya no.