lunes, 28 de julio de 2014

Eternos besos

Besos con caricias, 
con lengua y sin ella,
besos secos a ratos
y húmedos todo el tiempo.

Besos que mojan, 
que calan hasta los huesos,
besos que muerden,
besos que hablan y acarician.

Besos, besos y más besos.

Besos al son del aliento, 
al ritmo del movimiento,
besos inconexos, a destiempo,
besos certeros, 
besos que se clavan y te anclan
y te revientan el cerebro.

Besos de hielo, de acero, besos suaves,
de terciopelo, besos traicioneros,
besos a oscuras, cegadores,
que intoxican,
besos redentores.

Todo besos, todos fundidos
en ti, contigo.

Inolvidables todos.
Eternos besos.

La luz de Candela


Me encanta igual

Me encanta
Mirarle sin que me vea
Observarle mientras está
concentrado, serio, ajeno
Y cuando está de otro modo
Me encanta igual


Qué sensación esta

Qué sensación esta. Me despierto con un revuelo de mariposas, pienso en ti, sonrío sin motivo, no dejo de hacer planes. Mi cabeza centrifugando todo el día. Qué estarás haciendo, me llamarás. vendrás por sorpresa, pensarás en mí del mismo modo en que lo hago yo. Mil dudas que solo hacen aumentar mi inquietud.
Estar  enamorado es el sentimiento más poderoso que existe. Cuando uno lo ha experimentado de verdad, sabe que hay un antes y un después.

La luz de Candela


Prefieres no besarme

A veces la vida me viene grande. O quizás sea yo la que se vuelve pequeña ante tantas cosas que no entiendo. No lo sé. Tampoco sé por qué te quise tanto, por qué te sigo queriendo. No por qué me cuesta tanto olvidarte. No entiendo que puedas pasar sin mí, sin mis besos. Nadie me ha besado como tú, me decías. Y sin embargo, prefieres no besarme. O quizás te mueres de ganas y no te atreves a reconocerlo. Es eso. Tiene que ser eso. Ha pasado tanto tiempo que no te atreves a acercarte por miedo a que esté con alguien, a que te diga que no, que ya no te quiero.

La luz de Candela


#Microcuento

Te vi pasar fugazmente y pedí un deseo



Vida

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito "¡Todo!", y el eco dice "¡Nada!"
Grito "¡Nada!", y el eco dice "¡Todo!"
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo, 
después de tanto todo para nada.

José Hierro


Aprendí y decidí

Después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar.
Decidí no esperar las oportunidades sino buscarlas.
Decidí ver en cada problema como la oportunidad de buscar una solución.
Decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis.
Decidí ver cada noche como un misterio por resolver.
Decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival son mis propias debilidades y que en ellas se encuentra la mejor forma de superarme. Dejé de temer perder, y empecé a temer no ganar. Descubrí que no era la mejor, y que quizás nunca lo fui.
Me dejó de importar quién ganara o perdiera: ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer. Aprendí que el mejor triunfo es tener el derecho de llamar a alguien "amigo".
Descubrí que el amor es ,más que un simple estado de enamoramiento, es una filosofía de vida.
Dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a se mi tenue luz de este presente.
Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.
Aquel día decidí cambiar muchas cosas y aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad. Desde entonces no duermo para descansar, sino para soñar.



viernes, 25 de julio de 2014

Para ser grande


Con todo tu corazón


Cántaros vacíos


Despertar

Despertar estirada en la cama, pensando en la mágica noche que acaba de pasar. Volver a mis cuatro paredes y verle allí, dormido, acurrucado como un niño de cinco años, soñando vete tú a saber qué, pero seguro que algo feliz. Lo sé, me lo dice su sonrisa, la culpable de este momento.
Mis recuerdos vienen y van, sus besos aun marcan mi piel y sus caricias quedaron tatuadas en mí. Su olor me certifica que esto es real. ¿Cómo ha podido pasar? Ya nada importa, tú estás aquí, conmigo, a mi lado, acompañándome en el despertar más bonito que pueda recordar.

Patricia Izquierdo Díaz