sábado, 14 de marzo de 2015

Contigo hasta enloquecer

Contigo no quiero París, ni Santiago, ni Roma. Contigo prefiero quedarme en casa, tomarte de las manos y guiarte a donde jamás has viajado; ida sin retorno, amor con insomnio, cafés de madrugada y sexo por placer.

Contigo hasta enloquecer.



Cafeína para dos.
Malaci

Por lo demás todo está bien‏

Me vienen a la cabeza imágenes
de cuando queríamos llevarnos la vida por delante,
cuando le desabrochábamos la blusa a Madrid
y yo era el capitán del universo contigo en brazos,
cuando mis manos iban dejando una a una
todas las caricias sobre tu nombre
y la vida era hermosa como una mujer con la falda levantada.

Ahora no puedo ofrecerte más que estas manos cansadas
y algunas ideas de qué es lo que se puede hacer
cuando ya no queda por hacer nada.

¿Podrás seguir queriéndome todavía?
¿Podré seguir buscándote por las noches?

Por lo demás todo está bien,
siguen mintiéndonos los políticos
y el Barça de nuevo le metió cinco al Madrid.

Marwan


viernes, 13 de marzo de 2015

Porque nada se compara a ti

No sé si es la luz de tu sonrisa
o el sonido de tu risa
o ese brillo de tus ojos
o el calor de tus abrazos
pero hacen competencia al Sol
y a la Luna
y a las estrellas
y al fuego de un cometa
paseando por el cielo
pidiendo a fritos un deseo
sin saber que mi deseo eres tú
y tu sonrisa
y tu risa
y el brillo de tus ojos

y el calor de tus abrazos
y el aroma de tu cuerpo
y el sabor de tus besos

Porque nada se compara a ti

Laura Cuevas Hidalgo


Mi próxima tragedia

Creía conocer tus recovecos,
tus gustos, tus historias, tus enfados,
juraba que entre tú y yo no había huecos
ni dentro de nosotros ni a los lados.

Y nunca se conoce a una persona
si no la ves a solas sin testigos,
la cruda realidad nunca perdona,
de amantes no se pasa a ser amigos.

Mejor no digas nada, lo prefiero,
en temas de silencio eres experta,
no quiero llantos de telecomedia.

Me voy con una herida, pero entero,
"De amor nadie se ha muerto", frase cierta,
me voy a por mi próxima tragedia.

Luis Ramiro



Mi vecina de arriba

Vivo solo en un piso pequeño de una habitación. Cuando me mudé, coloqué en la habitación el piano eléctrico y acostumbro a tocar por las noches (con los auriculares puestos, claro). A los pocos días, el portero me dijo que la vecina de arriba se había quejado porque escuchaba algo así como “sonido de tambor”, y llegué a la conclusión de que era el ruidito de mis dedos al golpear las teclas. Me dijo que la mujer de arriba era mayor, soltera y médico. Trasladé el piano al salón y ahora cada vez que me acuesto siento que ella está arriba, en su cama, atenta y vigilante. A veces pienso si mis sueños podrían despertarla, porque yo sueño muy fuerte, e intento imaginar quién es esa mujer desconocida que duerme a pocos metros de mi, sólo separados por un fino techo que deja pasar el más mínimo sonido. Dormimos muy cerca, solos, y seguramente nunca conoceremos nada el uno del otro, como esos secretos ocultos que guardan tantos matrimonios. Esta noche, antes de cerrar los ojos miraré hacia el techo y susurraré suavemente: -que duermas bien, mi amor.
Buenas noches-.

Luis Ramiro



Consideraciones con respecto a la tristeza‏

A veces no es que el mundo sea triste
sino que son mis ojos los que albergan
la tristeza con que lo miro
y que empapa todas las cosas que me rodean
y entonces veo la tristeza de mi madre,
la tristeza de mi padre,
la tristeza de las sábanas intactas,
la tristeza de los libros que los amantes separados
olvidan en sus antiguas casas, 
la tristeza de los políticos que soñaban
con cambiar el mundo y tuvieron que olvidarlo,
la tristeza de las familias numerosas
que sólo tienen para un plato
y para las que tomar postre es un acontecimiento,
la tristeza de los ríos que se secan,
incluso la tristeza de haberte -por fin- superado.

Yo sé que la melancolía me pertenece
y que quizá ni mi madre
ni mi padre
ni las sábanas
ni los libros olvidados
ni los políticos
ni las familias numerosas
ni los ríos secos
se den cuenta de ningún tipo de tristeza
y vivan sus cosas como algo totalmente común,
pero lo que tengo claro es que
superar lo nuestro es realmente
la cosa más triste que le ha pasado al amor
en toda su vida.

Marwan


jueves, 12 de marzo de 2015

A veces te interrumpo

A veces te interrumpo. Tus besos llevan oro,
como las Noches de Stevenson o de Mardrus.
Son algo tan brillante. Como una nueva infancia.

Luis Alberto de Cuenca

El deseo de ser amada

Acércate a mi corazón,
¿escuchas la pasión?
Salta al oír tu voz,
dueño eres tú y no yo.

Siéntate a mi lado, 
dame tu mano, 
déjala volar como los pájaros.

Acaríciame, no temas, 
mis temblores se deben 
al amor que corre por mis venas.

Guárdame, enmudéceme, 
hazme sentir, bésame, 
libérame, concédeme 
el deseo de ser amada.

Patricia Izquierdo Díaz


Vivir

Me quedan, a mi edad, algunas cosas

que quiero repetir o no he probado,
viajes, carcajadas o mujeres
que dejen otra herida en mi costado.


Vivir es adictivo y misterioso,

son rápidos y lentos los inviernos,
sabemos que el reloj es caprichoso,
y hay ratos que parecen ser eternos.


Por eso aprovechemos el momento,

la vida es un paréntesis divino,
vayámos a abrazarnos contra el viento.


Ni horóscopos, videntes ni destino,

nosotros escribimos este cuento,
llenemos de sorpresas el camino.


Luis Ramiro


Todo lo que yo quisiera de ti

"Todo lo que yo quisiera de ti, son esas cosas cotidianas, el olor de tu cuerpo, saber lo que piensas de cualquier cosa, de ti, de mí, de nuestro entorno. Que mires más allá de mi apariencia física, que me recuerdes con pasión y que el placer que juntos inventamos sea otro signo de libertad"


Julio Cortázar

Sueños

Antes de dormir me gusta divagar, igual que a ti, con las cosas que más quiero. 
Pero creo que los grandes sueños no deberían cumplirse nunca, por tres motivos. 

1: Si se cumplen, obviamente dejan de ser sueños. 
2: Si se cumplen, ya no será tan fácil dormir por las noches. 
3: Si se cumplen, y (por poner un ejemplo) por fin fueras mía, 
podría llegar a quererte mucho, eso es cierto. 

Pero créeme, 
nunca tanto 
(ni tan bien) 

como 
te quiero 
ahora. 


Luis Ramiro




Biblioteca

Pasé gran parte de mi infancia rodeado de libros. Solía ir las tardes de invierno a la biblioteca pública de mi barrio y allí, refugiado del frío hacía los deberes, reía con mis amigos de clase y comenzaba a descubrir un mundo que poco a poco se convertiría en algo fundamental durante toda mi vida. El mundo de los libros. Allí viaje con Asterix y Obelix por tierras romanas, viví cientos de aventuras con Tintín y el capitán Haddock, con Lucky Luke, con aquellos libros de tapa roja de “Elige tu propia aventura” (qué triste fue descubrir más tarde que en la vida real no se puede volver a la página anterior para tomar la decisión correcta). En aquella biblioteca viví otras vidas, una diferente por cada libro que existía.
Una de aquellas tarde invernales entró ella. Yo tenía doce años, ella trece, estaba en un curso superior al mío en el colegio. Cada vez que la veía en el patio pensaba que nunca podría ni llegar a soñar con una chica así. No era solamente por mi timidez intrínseca, era que, simplemente, ella era guapísima y sobre todo, ella era “mayor”. Pero ahora estaba allí, en mi terreno, y yo me sentía invencible rodeado de todos aquellos libros. Parecía que aquellos personajes que habían sido mis compañeros infatigables de tantas noches solitarias me animaban a intentarlo, a lanzarme a la aventura.
Así que de forma automática comencé a mirarla fijamente cada tarde Para mi sorpresa, empecé a darme cuenta de que ella me devolvía las miradas, que me sonreía vagamente y con timidez. Pasé enamorado de ella varias semanas, imaginando qué le diría, cómo me acercaría hasta su mesa y le hablaría por fin, pero un aciago día aparecieron dos de sus amigas del colegio que, al darse cuenta de nuestros juegos, decidieron reírse de mí y un poco imagino que de ella, devolviéndola a la realidad.
Quizás le dijeron que quién era ese crío que miraba tanto, quizás le insinuaron que ella no sería tan idiota como para que le gustara un niño como yo. Al día siguiente no apareció, ni al otro. Pasado un año se marchó del colegio y también del barrio.
No volví a verla hasta hoy, veinte años después, tras la barra de un bar de copas. No tuve dudas, era ella. Después de contarle la historia al amigo que venía conmigo, me obligó a decirle algo, a contárselo. Tembloroso, me acerqué a la barra y pedí una copa. Ella estaba igual. Al darle el dinero le pregunté: “¿Perdona, te llamas Olga?”, “¿cómo sabes mi nombre?” me dijo entre sorprendida y alerta. “Es una larga historia”, contesté mientras me daba la vuelta y salía del bar hacia el frío de la noche.
Supe que ya era demasiado tarde.
Ya no estábamos en aquella vieja biblioteca.


L. Ramiro


Hay cosas peores que estar solo

Hay cosas peores que
estar solo,
pero a menudo toma décadas
darse cuenta de ello,
y más a menudo
cuando esto ocurre
es demasiado tarde,
y no hay nada peor
que un demasiado tarde.


C. Bukowski


Otra vez tan solo

Un bosque justo en medio de la cama,
un barco de cristal en el desierto,
un martes de llovizna sobre el puerto,
así comienza un torpe melodrama.

Tu cuerpo es solamente un fotograma
y yo un actor perdido e inexperto,
tu piel está en mi piel como un injerto,
odiar no estaba dentro del programa.

No puedo desquererte aunque lo intente,
los años no se borran con un trapo,
lo sabes aunque te hagas la valiente.

Y yo ni me hago el duro ni el chulapo,
tu príncipe de cuento, simplemente,
es otra vez tan sólo un triste sapo

Luis Ramiro


miércoles, 11 de marzo de 2015

¿Me concedes esta lluvia para besarte?


Buenos propósitos

Propósito de año nuevo:

olvidarte.
Empiezo mañana.


(O mejor ya el lunes).

Luis Ramiro


Siempre teóricamente

El concepto amigo, el rol del amigo, ya no puede ser el mismo en la época tecnológica en la que vivimos. Yo creo que ahora es imposible mantener el contacto con los amigos de la misma manera que en décadas anteriores. Todo el mundo pierde amigos cada año, y las excusas son muy variadas: "vivimos en países distintos", "cambié de trabajo", "no tengo tiempo para quedar", "tan sólo hablábamos en el messenger de vez en cuando" o "éramos tan sólo amigos del colegio o la universidad".

Perder a un amigo está siempre relacionado con dejar de verse. Los amigos se definen sobre todo porque son personas que se ven, que se ven muchas veces en la vida. ¿Puedes ser amigo de alguien si no lo ves jamás, si no quedas nunca con él? Teóricamente no se puede. Siempre teóricamente.

Albert Espinosa

No te pude retener


Nos quedo irnos de viaje, compartir locuras nuevas,

nos quedo aquel tatuaje de tus manos en mis piernas.
Nos faltaron desayunos y caricias en la mesa,
Te falto mirarme a solas y pedirme que volviera.

No te pude retener, entre tanta multitud, tu cuerpo quería mas vivir, y yo vivir en ti sin mas. No te pude retener, entre tanta multitud, tu cuerpo quería mas vivir y yo vivir en ti sin mas.

Nos quedo un par de canciones que bailar sin mas vergüenza, 
Nos sobraban tentaciones y dejarnos de apariencias. Nos faltaba el compromiso nos quemaba la impaciencia, de buscarnos sin permiso... Anda vístete que ya no llegas.

No te pude retener, entre tanta multitud, tu cuerpo quería mas vivir, y yo vivir en ti sin mas. No te pude retener, entre tanta multitud, tu cuerpo quería mas vivir y yo vivir en ti sin mas.



Vanesa Martín


Cascada

Así,
como
un poema
en cascada,
quiero vaciarme
y caer en el fondo
de tus más húmedos
e inaccesibles pensamientos.

Luis Ramiro


Gª Lorca

Es inútil buscar el recodo
donde la noche olvida su viaje
y acechar un silencio que no tenga 
trajes rotos y cáscaras y llanto, 
porque tan sólo el diminuto banquete de la araña
basta para romper el equilibrio de todo el cielo.

Federico García Lorca