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sábado, 9 de diciembre de 2017

¿Me das?

¿Me das la mano?
¿Tienes miedo?
¿Llegaré a tiempo?
¿Puedo mirarte?
¿Repetimos aquello?
¿Habrá mañana?
¿Debo intentarlo?
¿Recuerdas el instante?
¿Lo recuerdo yo?
¿Podré esperarte tanto?
¿Podrás volver entonces?
¿Lloverá de nuevo?
¿Se parará el reloj?
¿Repetimos juntos?
¿La piel tiene memoria?
¿Que nos está pasando?
Las preguntas esenciales 
a veces sin así de tontas.

Begoña Abad



domingo, 3 de diciembre de 2017

A veces

A veces tiene la sensación 
de que ya no le queda piel
con la que construir
un mundo de palabras
que acabe siendo cobijo
para los que vengan después.
A veces piensa que quizá
ni siquiera venga nadie después
porque el mundo necesita deshacerse.
A veces se olvida de que existe
y sólo respira.
Es entonces cuando todo tiene sentido.

Begoña Abad


lunes, 27 de noviembre de 2017

Intimidad

Lo que ocurre 
cuando ni siquiera nos rozamos
y sin embargo
todo lo que nos rodea
es una luz
que los demás respiran.

Begoña Abad

Daría cuanto

Daría cuanto tengo, cuanto soy,
cuanto seré y cuanto tuve,
por abrirte de nuevo el corazón
y dejarte entrar, a saco, en él.

Begoña Abad

miércoles, 22 de noviembre de 2017

No me quieras poner la brida,
quiéreme libre,
porque me apresan sólo tus ojos
y me encadena sólo mi voluntad de amarte.
No me busques entre tus brazos
donde permanezco eternamente tuya,
sin ser de nadie.

Begoña Abad


Teoría de los procesos irreversibles

Acabo de enterarme:
Hay una "Teoría de los Procesos Irreversibles".
Ahora solo tengo que estudiarla con detenimiento para entender
por qué cuando te miro me siento la mujer araña,
por qué cuando me tocas desaparezco y me convierto en agua,
por qué cuando me besas escucho a Mozart,
por qué cuando te espero me nacen mariposas en el estómago
y cuando te escribo vuelan por el papel.

Begoña Abad



Infinito

Ayer me hablaste del infinito
y no te diste cuenta
de que no cabía en tu boca la palabra
y se escapaba al nombrarlo,
labios llenos de infinito,
y se subía a tus ojos,
como espuma,
y resbalaba, pecho abajo,
y el suelo se llenó todo
de gotas de infinito,
como copos azules, era
y ascendió en nubes con formas divertidas
y tus manos, queriendo negarlo,
para mantenerlo de nuevo en tu boca,
se movían alegres
y reías, reías...
"Te quiero infinito, abuela"
repetías y repetías.

Begoña Abad


lunes, 20 de noviembre de 2017

Si dejo

Si dejo de pensar en la simiente
por pensar en la cosecha
habré perdido amabas cosas.

Si me olvido de mirar el camino
soñando con la meta
habré perdido ambas cosas.

Begoña Abad