miércoles, 6 de julio de 2016

Sin peros, sin miedos y sin dudas

Estas palabras tienen un objetivo: que en el momento en que las leas, sonrías. Tan fuerte, tanto, que se iluminen los dos carriles de la calle principal de la ciudad, y tengas ganas de besarme otra vez. Si lo consiguen, creo que no necesito nada más.
Yo también estaré ahí. Cerca, cerca, muy cerca.

Te quiero, sin peros. Sin miedo, sin dudas. Con todas las fuerzas del mundo.


Fin.




Bragas en la nevera

En verano guardabas 
las bragas en la nevera.
Decías que era agradable
sentir al acostarse
el frescor helado de la tela.
Eso me gustaba de ti:
tan natural como follar a pelo.
Tan frágil que asustaba
enamorarse. Por si al fin
te rompías.

Pedro Andreu


Y de mucho más

"Eres capaz de mucho más de lo que estás pensando, imaginando o haciendo ahora"

Myles Munroe


martes, 5 de julio de 2016

Los mapas de mis tesoros

Sé que tengo un defecto muy gordo, entre muchos otros. Me dejo comer por la vida. Me resguardo en mis exámenes, en mis estudios, en mis cosas y a veces vivo en una nube donde no me llega nada del exterior. 

Pero tengo unas amigas que siempre lo digo, no me las merezco, que las tengo siempre pase lo que pase. Puedo contar con ellas a todas horas y ellas saben que estoy ahí para lo que necesiten. No hay palabras para expresar lo que siento o no las conozco para describir lo arropada que estoy.

Mi Clarita ha hecho que no signifique nada la distancia. Está a una llamada, siempre conmigo y cada vez que la veo se crea un momento mágico que no cambiaría jamás por nada.
Mis universitarias a las que cada día adoro más y que mi vida se unió a ellas y espero no tener que separarme de ellas nunca. No me imagino mi whatsap sin el grupo de las "sachipapas".
Gente nueva que poco a poco se hacen un hueco de los que dejan marca. 

Con esto sólo quiero decir que a pesar de estar muchas veces en mi pompa, valoro cada momento que estoy con ellas, porque uno de mis pilares. Que la vida es para vivirla y disfrutarla acompañado, y en mi caso, tengo la mejor compañía. No me hacen falta mapas del tesoro porque los tengo conmigo. Soy feliz, y lo soy por los que me rodean.

Patricia Izquierdo Díaz


domingo, 3 de julio de 2016

Reto

Uno de los grandes retos de la vida es saber escoger, con quien ser recuerdo, con quien ser momento y con quien ser eterno...


Perderlo o perderse

"Era perderlo o perderse ella misma, y fue inteligente, eligió perderlo"




Me da igual tu museo

Intenté seducirla con batallas ganadas
la enseñé las medallas 
y también, para ablandarla,
dispuse ante sus ojos
un muestrario completo de mis heridas.
Ella callaba y yo seguía.

Espera, me dijo.
Mira, me da igual tu museo,
no quiero tus reliquias del pasado,
yo lo que quiero es estar en tu presente,
yo lo que quiero es que me enseñes tu futuro.

Marwan


jueves, 30 de junio de 2016

Una historia real

Es así, encuentras una diosa en el metro,
comienzan las miradas,
de un modo cada más insistente, 
se te pasa de todo por la cabeza.
Piensas en la manera de abordarla
hasta que, de repente, un conocido se te acerca
y pretende darte conversición hasta bajarse,
estúpidas anécdotas una tras otra,
mientras tú sientes que no habrá manera
mirando con tristeza a la chica,
igual que ese niño que mira roto hacia el cielo
mientras ve perderse el globo
que se le ha escapado de las manos.

Marwan


Lo hizo antes

Una mejer no hace ruido
cuando se va.
Ya lo hizo antes, cuando quería
quedarse y no te diste cuenta.


Ahora no

Caer
era entonces un verbo 
casi divertido: me caí
de la cama , me caí
de la bicicleta, me
caí del patinete...

Ahora no.

A esta edad,
caer
es otra cosa.

Peor.


miércoles, 29 de junio de 2016

Hola, ¿te acuerdas de mi?

La vida está llena de recuerdos tristes, alegres, mejores y peores para todos y había que aceptarlos como parte del peaje que se paga por vivir.

Megan Maxwell


La persistencia del corredor de fondo

Tengo la vida rota, hecha cristales.
Pero a pesar de todo me gusta andar descalzo.
La sangre de los pies me hace sentir
que no, que todavía quiero
correr hasta que el cuerpo aguante.

Pedro Andreu


Reconciliación con el pasado

Porque la vida pasa en un momento y hay momentos que pudieron cambiarnos la vida.
Porque siempre nos queda algo más que decir detrás de cada despedida... porque todos alguna vez hemos escrito una carta que nunca llegó a su destino... 
Porque todos necesitamos de alguna forma reconciliarnos con nuestro pasado.


La cura

Le recetaron olvido. Una cápsula de nuevas experiencias cada ocho horas y, muy importante, no mezclar jamás con otras prescripciones.
Escuchar canciones melancólicas, mandar mensajes de madrugada o revisar viejas fotos estaba altamente contraindicado.
Tuvieron que ingresarle varias veces pero, salvo leves periodos de mejoría, siempre terminaba recayendo. No había esperanza. La suya era una enfermedad crónica de nostalgia.
Siempre recordaría.
Por suerte, veinte años después, la ciencia avanzo y encontraron por fin el remedio a su cura.
Una lágrima sincera le brotó discreta cuando el neurólogo le diagnosticó Alzheimer.

A cuento de nada
Rafa Pons


Botones

Soñando, 
soñando siempre, 
toda la vida
con poder dar la vuelta a los relojes.
Y que no existiera aquella tarde
en que me dejaron por primera vez con doce años.
Ni aquella mañana en que me dejaron por última vez con veintiocho.

A lo largo de mi vida
he querido rebobinar demasiadas cosas
y no lo conseguí nunca.

Ya no le pido un botón de rebobinar al mundo.

Es más sencillo.

Me conformo con que alguien le dé al pause
ahora que duermes conmigo
y tu cuerpo es un milagro
que flota cada noche entre mis manos.

Marwan


martes, 28 de junio de 2016

Vive, joder. Vive.

Haz puenting si es lo que te apetece, tírate en paracaídas si te mola, bebe o no, fóllate a cualquiera que te apetezca follarte, o quédate en el sillón, plancha la ropa, piérdete por las calles... lo que sea, pero que te llene. No llegues a casa pensando que hoy ha sido el mismo puto día de ayer y seguramente igual que los 335 días siguientes.

Vive, joder. Vive.

Y si algo no te gusta, cámbialo.

Y si algo te da miedo, supéralo.

Y si algo te enamora, agárralo.


La respuesta

A veces me pueden lo sueños
y conozco a mujeres
-quiero decir que me las cruzo
o comparto un rato con ellas-
y sin filtro ni credenciales
en un instante me imagino una vida entera a su lado
con la obstinada la imagen de la felicidad,
un despertar en mañanas blancas,
entre sábanas,
con caras de anuncio,
o me las imagino,
simplemente,
tapando el frío.

En el metro, aeropuertos, bares,
librerías, tiendas de ropa,
esperando a que se ponga en verde un semáforo,
en cualquier lugar,
allí están para darme a la vuelta a la cabeza
por un rato.

Luego regreso a mis cosas,
porque cruzan la calle y desaparecen 
o se deshacen en los brazos de otro
o simplemente me miran pensando
cómo puede haber alguien con tanta tristeza
ignorando que ellas, cualquiera de ellas
quizá sea la respuesta.

Marwan


Microcuento

Y que cada vez que me pasa algo
pienso que te lo estás perdiendo.
Y cada vez que se me pasa 
pienso que te estoy perdiendo.


domingo, 26 de junio de 2016

Mañana, ¿quién sabe?

Hay momentos en la vida en que uno simplemente se deja querer. Porque sí, porque quiere, porque ya es hora, porque le apetece.
Quizá no le hayas conocido en la cabina de una avión destino Nueva York, o vuestro primer beso no tenía la estampa de la cuna de las civilizaciones de fondo, pero al final no se trata de eso, ¿verdad? Al final, los días se definen por el momento de llegar a casa o de salir a dar un paseo, por amanecer juntos o reír, reír profundamente. Al final, mañana quién sabe si quizá seas diabético y no puedas comer dulce o si quizá no sea tu momento para amar. Entonces, coge tu momento y ama, "ama y ensancha el alma". Porque la visa es una, y mañana nadie sabe. Las historias de películas están muy bien para el inicio, pero siempre tienen un final. Y si algo tiene final, nunca será un buen final. Así que abre esa botella de vino que guardabas para una ocasión especial, descorcha el mejor champán y vive, vive intensamente. Porque mañana... ¿quién sabe?



El hotel

No teníamos dinero para el hotel pero decidimos que esa noche había que vivirla a lo grande, sabiendo que hay noches que nunca vuelven. No fuimos al mejor hotel de la Gran Vía de Madrid y encargamos cuatro benjamines de champán y fruta. Hicimos el amor como siempre, es decir, como nunca. Ella era única. Sus besos tenían algo de las alas de pluma. Ella era de algodón, una ducha a pleno sol. Era necesaria. Por la mañana bajamos sin hacer ruido. Esperamos a que en el lobby hubiera mucho tráfico para salir corriendo. Me acuerdo de la policía viniendo a mi casa meses después exigiendo que pagáramos el hotel. Mi compañero de piso lo hizo con gusto. Ha pasado el tiempo, concretamente 28 años desde aquella noche en que tú tenías 30 y yo 31, y sigues a mi lado. Aún te veo pasar por la casa flotando de una habitación a otra, oyendo tu respiración por la noche y aunque, como dije, hay noches que nunca vuelven, te amo tanto que me parece que nunca llegamos a salir de ese hotel.

La triste historia de tu cuerpo sobre el mío
Marwan