viernes, 18 de diciembre de 2015

He vivido deprisa y olvidado lento

He besado otras pieles sólo por diversión.
He tenido sexo, hasta dolernos los huesos,
con la chica a que la quería,
aunque para ella sólo fuese un amor de ocasión.
Guardo arañazos en la espalda
y algún punto de satura en el corazón.
He vivido deprisa, olvidado lento,
perdonado pronto y he aprendido a perder.

También he aprendido
que son tus ojos azules los que detienen en mis relojes, 
que es en tu piel donde quiero estar.
He aprendido a hacer el amor sin prisa y sonreír
con la certeza de que mañana, al despertar,
no te irás.

@ultimodia



Poema de vapor

Cuántas ganas de darte mi corazón de barro,
mis desplegadas alas de papel pinocho.
O cosas más sencillas: una copa de vino, 
las señas de mi casa, un trozo de mi cama.

Y mañana, café al despertarnos y este poema
dibujado en el espejo empeñado del baño.

Pedro Andreu



miércoles, 16 de diciembre de 2015

Extender las alas

Ninguno de nosotros sabía
qué coño había que hacer
para que el mundo
dejará de pisarnos
semana tras semana.

Por eso decidimos cortarnos
los pies y extender las alas.

Pedro Andreu


Juglar en paro

Quiero ser tu aguijón, tu avispero de besos,
tu furtiva escapada del trabajo, el humo
de tu boca, tu gemido, tus ojitos cerrados,
el sol que te despierta, tu mañanita en cueros.

Quisiera ser tu gramito de sueños, tu futuro
sin planta, tu secreta bohemia, la luna de tu risa,
tu brindis al infierno, tu flaco y tu travieso,
tu Tarzán de las camas, el gato centinela

de tus noches, tus alpargatas viejas que no duelen,
tu café con tostadas, tu desayuno, tu último poema.
Me basta sin embargo
que me mates a besos, que me comas a cachos,

y me acerques tu fiebre, tu ropita interior
y tus leotardos.

Pedro Andreau


Reentrada

Regreso a casa de mis vacaciones en un coche igual al que veo irse por la misma carretera. Ese camino es una cremallera que se abre sexual, impúdica y libre al partir y se cierra intransigente cuando regreso. Se acaba el verano. Miro por el retrovisor y el asfalto ya no existe. Desvanecido, solo queda su marca, un boceto a lápiz, poco más. Ya no sirve de nada. Veo por la ventana árboles formando una hilera, ajenos. Escoltando al río que pasa entre ellos. De su lecho se alimentan. De eso no se da cuenta uno cuando está en la ciudad. Árboles en cadena: un río.
En casa, en la vida ordinaria, no nos damos cuenta de casi nada. La sordina de las costumbres, horarios, atenúa las sensaciones de la vida misma, a la que apartamos de nosotros. ¿Qué mierda es todo esto? ¿No puedo estar vivo más que un mes al año? ¿Sólo puedo ser libre solando? Intentaré sobrevivir al invierno, para poder oler la intacta, cruda verdad del siguiente estío.


Samir Abu-Tahoun Recio


El olor de los sueños

Besos y caricias al despertar,
cada mañana finjo que duermo
para que roces mi cara como
si fuera de porcelana.

Abro un ojo y veo como te levantas,
me acurruco en las sábanas aún calientes,
huelo el olor de tu piel en ellas,
el olor de los sueños.

Sueños que construimos al enredarnos en esta historia
que jamás verá la luz, 
porque cuando todo está a oscuras,
el silencio vuelve,
acompañado de soledad.

La ilusión se desvanece,
el deseo, sin embargo, crece.

Llega el momento, y entonces
soy consciente de que no estás,
te fuiste hace meses.

Mi alma inquieta cuando de nuevo se entera,
que no volverás.

Patricia Izquierdo Díaz


martes, 15 de diciembre de 2015

Pequeño espantapájaros

De niño tuve un corazón de paja.
Fue tan fácil pretenderlo fuego...
Sopló el viento inservible de los años.
Se volaron los pájaros
que había en mi cabeza.

Pero la paja no: la paja todavía arde.

Pedro Andreu


Planificación de la vida perfecta

Quiero quererte,
abrazarte más y más fuerte,
que te conviertas en mi vida,
que juguemos a escondidas.

Deseo enamorarme,
sentir ese cosquilleo,
las ganas de verte,
sentirme a salvo en tus brazos.

Pero no puedo,
tu inseguridad me desarme,
tus planes de futuro,
tus etiquetas, tu planificación de la vida perfecta.

Todo reglas, difíciles de cumplir,
donde el amor no llega,
huye a otras tierras
las cuales viven de pequeños momentos,
de secretos y de te quieros.

Patricia Izquierdo Díaz


¿Jugamos a otra cosa?

No hay nada más bello que un hijo de arena cayendo sobre la arena. Por eso se creó el reloj, para mirarlo. Antes de ello no había tiempo. Nada más perfecto que una gota de agua cayendo al mar, perdiendo su unidad, haciéndose infinita. Antes de disgregarse en lluvia todo era uno. Nunca habrá nada más justo que dos personas que se hacen agua y se unen entre sí sinceramente para amarse y crear un mundo. Antes del amor y la verdad todo era injusto. Nada más libre que el niño que nace, perdiendo su íntima prisión, asomándose al mundo. Se ve a asombrar tanto que no puede mirar todavía. Por eso abre los ojos poco a poco. Antes de un niño todo es conocido. Al ser vista por primera vez cada cosa nace, también liberada de su esencia previa. El padre redescubre las preguntas en la mirada del niño. ¿Saben que a nacer se le llama coronar? Un niño es un Rey en todo su esplendor. Que rija pues su mirada sobre la nuestra, para jugar a un mundo sin tiempo, sin límites, justo y bello.

Samir Abu-Tahoun Recio


sábado, 12 de diciembre de 2015

Lo confundimos todo con amor

Y me di cuenta de que nunca me enamoré, ni que fuiste mi primer amor, ni te quise y mucho menos te amé, solo fuiste esa necesidad de querer sentir algo diferente, algo que me distrajera un momento, una costumbre; y ahí entendí el por qué me es difícil de quitar de personas mañosas. Lo confundimos todo con amor, lo cuál nunca sentí por ti.


Solo indiferencia

No finjas que no te has dado cuenta,
ya se acabó la fiesta, el teatro y la comedia.
No hay príncipes ni princesas.
Esta historia ya está acabada.

No digas que miento,
el fuego poco a poco ha muerto,
el invierno llega, y ni siquiera los besos,
nos calientan.

Estamos muertos,
no quedan sentimientos,
no siquiera el desprecio,
solo indiferencia en este oscuro momento.

Lo sabes tú, lo sé yo,
no supimos darnos el sol
avivar la llama.
Todo lo confundimos con amor.

Patricia Izquierdo Díaz


Determinado, libre

¿Qué es un hombre? Puede ser poco. O mucho. Un conjunto de átomos, células, órganos, o un alma inmortal. Puede ser un fuego fatuo o dejar un legado. Hacer mejor el mundo, estropearlo más.
Como hombre puedo amar u odiar, se elige. Igual que escojo mi color o día favorito: naranja, sábado. Mi hora preferida, las doce de la noche, canción: Hey ya!, la serie The Wire. Elijo todo, soy libre. Me gustan más los cambios de estación que una estación concreta. Me maravillan los ciclos naturales, el atardecer diario me parece un milagro. He visto nacer y he visto morir a personas. Mis ojos han sido lo último que ha visto algún anciano. Siento una gran alegría de vivir y doy una importancia infinita a la dimensión moral de la existencia. Por eso me duele el mundo. Ni pido nada a la vida y ella me corresponde. Sólo necesito verte y salir al campo con mi perro y la bici. Y escribir. No es mucho, pero lo es todo. Sé cómo acabarán mis días. Y el hombre que soy será la conversación de mis amigos, entre cervezas, tras mi funeral.


Samir Abu-Tahoun Recio


viernes, 11 de diciembre de 2015

Te atacarán de mil maneras

Y cuando noten que no eres el mismo de antes, que has dejado de darle importancia a muchas cosas, entonces se irán sobre ti. Te acusarán de haber cambiado, de haber perdido la sensibilidad, incluso de ser indiferente a los sentimientos.
Te atacarán de mil maneras, sólo por haber dejado de sufrir por cosas que no valen la pena.


Un poeta más


Cinemascope

El pasado no es más que una foto de Liz Taylor desnuda, una figura de Lladró demasiado perfecta, demasiado frágil. Es el color saturado y el doblaje metálico de una película de vaqueros en una tarde de la infancia, cuando todo era como debía ser. ¿Conjuga en pasado un niño? No, todo lo que cuenta en presente. Faulkner, que era un genio valiente o quizá un desesperado, nos iluminó con su verbo: "El pasado no existe, ni siquiera ha pasado", Para el adulto cada recuerdo es un asidero que da seguridad, un puerto donde refugiarse ante la tempestad del presente. Aunque sea memoria de otra tormenta: el agua que nos empapó entonces será hoy húmeda nostalgia que acomodaremos con moraleja en nuestro relato. Si el evento fue terrible, algunos lo enterrarán muy profundo para no volverlo a mirar, otros harán de ello la piedra fundacional de un nuevo impulso, una lección que les cambió la manera de mirar la vida, pero la mayoría se agarrará sin pensar a la primera boya que encuentren, para simplemente sobrevivir. No aprendemos.
Para ser libre hay que ser niño. O Faulkner.

Samir Abu-Tahoun Recio


Ahí

Cuando cierras los ojos durante el orgasmo...

ahí
los
abro
yo
de
par
en
par.

Luis Ramiro


jueves, 10 de diciembre de 2015

Nunca termina de pasar

Y qué pasó
entonces.

Pasó una mujer.

Pero qué pasó.

Que era
de las que nunca
terminan
de pasar.

Karmelo C. Iribarren



Gemelo

Te dejo la Vía Láctea en la ventana
y un mar embravecido en la bañera,
elige tú la estrella más lejana
y sube; yo te pongo una escalera.

Le añado un día más a la semana,
decide tú vivirlo a tu manera,
de noche te dibujo una mañana,
la aurora boreal en tu cadera.

Te elijo a ti entre todas las mujeres
por ser mi faro en llamas, mi consuelo,
mi guía en la tormenta, mis placeres.

Tu insomnio me provoca a mí el desvelo,
si sangras tú, ya ves, también me hieres.
Me has convertido, amor, en tu gemelo.

Luis Ramiro


Un sabio dijo...

Si te enamoras de dos personas, quédate con la segunda porque, si en verdad estuvieras enamorado de la primera no te hubieras enamorado de la segunda.


martes, 8 de diciembre de 2015

El futuro tiene muchos nombres

El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.

Víctor Hugo

Fuera focos

El rojo de Chanel que en tus labios
manchó de cicatrices mis recuerdos,
fingimos estar locos siendo cuerdos,
quisimos ser idiotas siendo sabios.

Y ahora cada uno en una casa
sin lado de la cama preferido.
Qué iluso por habernos conocido
y veremos frente a frente sin carcasa.

Dijimos "Para siempre" muchas veces,
y "siempre" es el adverbio de los locos;
promesas que se escurren como peces.

Se acaban los reproches, los sofocos.
Adiós y sé feliz, te lo mereces.
La escena ha terminado. Fuera focos.

Luis Ramiro