jueves, 1 de abril de 2021

Desde el primer día...

 Desde el primer momento lo supe. Te ibas a estrellar. Era difícil de ver, pero nadie era capaz de decir nada. Todo lo que corre demasiado impacta todavía más fuerte. Y las heridas son todavía más dolorosas.

Aun así, me gusta tu cara de sonrisa, haciendo como que no pasa nada. Borrando recuerdos como si nadie hubiera asolado todo a su paso. Supongo que te importaba una mierda que te avisara, pero lo supe. Llámalo sexto sentido. Llámalo intuición.

Lo difícil que tiene que ser meter una vida convertida en semanas dentro de unas cajas aún revueltas. Me acercaría a ti para darte un abrazo fuerte, pero ya no procede. Ya no viene a cuento.

Y no me diré que me alegro, pues mentiría, pero la satisfacción que produce saber que una vez más no me equivocaba al predecir me hace seguir confiando mucho en mi mente.

Menos mal que los sueños rotos un día vuelven a nacer, casi sin avisar. Y aunque yo no estaré tampoco, me volveré a alegrar de que la vida te siga dando oportunidades. Me gusta, y la razón es que te las mereces, nadie te regaló nunca nada. Y a quien lucha por sus sueños que le vaya siempre bien.



Igual es eso

 Igual es eso que todo el mundo busca. Muchas sonrisas en la boca. Muchas ilusiones escondidas debajo de los párpados. Digas lo que digas, la única cura de la felicidad es la que pone tu sonrisa cuando te acaricio. Y cuando te vuelvo a acariciar.

Igual esta vez te compensa acostumbrarte, su costumbre es bonita. Y te mira bonito cuando te besa. Esas ciudades enormes donde no se ven las estrellas se convierten en universos si tú vas de mi mano. Esas veces que aprietas, que significa que te mueres de ganas de besarme.

Esos ojos grandes que (tenías tú razón) dicen que no se la juegan por nadie que no le importe muchísimo (o TODO).

Pues sí que debo valer para todos los esfuerzos. Un viaje tranquilo por la costa, durmiendo hasta las doce y abrazándonos hasta la hora de comer. Que se vea el mar y que nos digan si queremos otra de pulpo a la gallega. Esa canción de Ahí va la niña que tanto me gusta. Que mires hacia el otro lado y me veas a mí como postre. Y yo te coma también con la mirada. Que luego deje la tuya perdida. Esas sí que son vacaciones en el paraíso.

Gracias por este color intenso. Boca preparada. Seguridad cargada al cien y con el cargador enchufado a la pared. Cualquiera de las que utilizo para besarte apoyando tu espalda.



domingo, 21 de marzo de 2021

MAYO

 1. Soy un manojo enorme de defectos dentro de un corazón limpio.

2. Me gusta la gente que disfruta mucho más ilusionada cuando regala algo que cuando lo recibe.

3. Algunas veces parece que no merece la pena el mundo. Pero tú sonríes y todo gira rápido de nuevo.

4. Nadie podría romperle el corazón. ¡Como si no fuera pedazos ya!

5. Si hubiera salido de tu boca un "me acuerdo de ti", cómo serían ahora las cosas...

6. Contigo la cama no tiene lados.

7. Siete años de buena suerte le diste al gato cuando se cruzó contigo.

8. Al final me di cuenta de que no eras tan fría como parecías, solo un poco seca con quien no sabe hacer que se te iluminen los ojos.

9. Todos tenemos una carta que nunca romperemos, una pulsera que significa más que moda, una camiseta que huele a recuerdos y una persona en forma de secreto.

10. Siempre recordaremos esa historia de cuatro días y tres noches que nos hizo sentir más cosas que otras muchas que duraron varios meses.

11. Por mucho que cambie de libros, sigues en todas las historias de mi cabeza.

12. Deberíamos aprender a no sufrir por adelantado. A disfrutar el presente.

13. Contigo me pasa eso de que, aunque no estemos haciendo nada, incluso así, tengo la sensación de que no querría estar en ningún otro sitio.

14. Y no sé, conseguiste que dejara de verme reflejado en los espejos de cada coche de la ciudad, para hacerlo en tus ojos. Y es bonito.

15. Me gustas más que despertarme de madrugada y ver que todavía faltan cuatro horas para levantarme.

16. Había estado en tantas casas... y de repente un día me sonreíste y te convertiste en hogar.

17. Tu boca ojalá sea sin billete de vuelta.

18. La ilusión de planear. De preparar. De viajar. De pensar lugares y cosas que hacer. Con alguien que te da ganas de eso y de más...

19. Querer es encontrar sinceridad en unos ojos dentro de este mundo de mentiras.

20. El detalle de encontrar unos segundo sueltos para que te acuerdes de mí.

21. Al final te da igual tomar un cola cao calentito o una copa bien cargada. Lo único que importa es que la persona sea compañía y lugar.

22. Cerca o lejos. Pero en el momento de estar, estamos los dos. Sin dudar y sin esperas. Amistad de la que da igual el tiempo que pase.

23. Un día te das cuenta de que todo lo que sufriste anteriormente es recompensado con cosas buenas.

24. Viene el invierno, pero contigo es otra cosa.

25. Mi propio París es cuando me miras y sonríes. Subamos a la torre.

26. Es simple. Haz siempre lo que te dé la gana. Pero si prometes fallar, no lo hagas. Si no eres capaz, sigue a tu bola y respeta.

27.  Es mejor domingo si estás sonriendo cerca.

28. Hay domingos para dejarse de pensar en todo lo que preocupa y empezar a mirarte.

29. Te veo muy guapa ahí apoyada. Ahí, en la línea que separa lo cómodo de lo que te emociona de verdad.

30. Algunas veces me pregunto cómo sería la vida conociendo a alguien en una fecha distinta. Piénsalo.

31. La humildad te lleva a lugares donde la arrogancia jamás podrá.



Salvavidas

 Hay personas que te usan de salvavidas, que se aferran a ti hasta que llega un barco más bonito.



Sensaciones

 Mi canción favorita es oírte cuando caminas descalza hasta mi cama.

Mi color favorito es el del brillo de tus ojos cuando te corres desencajada.

Mi película favorita es verte mover las caderas como si fueran fotogramas.

Y si tuvieras que elegir una ciudad, no lo dudes: elegiría tu espalda.




Podría mentirte

 Podría mentirte y decirte que solo tengo una razón para quedarme toda la vida mirando tus dos ojos. Tres cervezas son pocas si pasan por tus labios. Y cada cuatro estaciones te seguiré diciendo que te quiero. Cinco (diez) nuestros dedos si se juntan. Seis paradas de autobús si hace falta, siete días a la semana. Hasta las ocho de la mañana riéndonos en la cama. Es la nueve tu canción favorita, dejas siempre que se repita. Y si a algo le daría un diez es a tu sonrisa cuando se acerca.



Ahora nunca se llaman

 Todas las noches se arrepienten. Tenía todo lo que quería y lo dejó marchar. Bueno, más bien le invitó a que lo hiciera. Y cuando quiso volver una vez, allí ya no estaba. No habrá noche en la que no piense que ojalá al levantarse todo pudiera volver a ser como antes. Cómo fue tan idiota, no saber valorar tantas veces tantos detalles. Incluso extraña aquellos defectos. Odia pensar en aquellas tardes en las que ponía excusas para no quedar. Aquellas noches en soledad en las que lo echaba de menos. Quizá verlo tan seguro todo y que todo fuera perdonable, aunque hiciera daño.

Y ahora, todavía tan cerca y a la vez tan lejos, observa cómo su otra mitad rehace si vida poco a poco. Sin echar la vista atrás, aunque duela. Hay cosas imperdonables. Y hay veces que el daño llegó a cantidades que no se pueden permitir. Que quizá se la pudo jugar una vez, pero por dos ya no pasa.

Y seguirán pasando los años, las canciones, las arrugas y todavía muchos recordarán que una vez fueron un viaje para dos. Y ahora nunca se llaman...



Ya estás aquí

 Ya estás aquí. Mientras escribo estas líneas, miras fijamente un nuevo peluche al que parece que le hablas. De vez en cuando, le cuentas algo en tu nuevo idioma que todavía no entiende nadie. Balbuceas, parece que mañana vas a decir "papá".

Estás preciosa. Con tus mofletes, tus ojos de mamá y tu melena que llama la atención allá por donde pasas. Que rápido ha pasado el tiempo en estos cuatro meses. Al principio, te portabas un poco mal, no te voy a engañar. Pero cada vez te veo más larga, más sonriente, más feliz.

Has llegado a nuestra vida para hacernos sonreír cada noche al acostarnos, aunque estemos llenos de sueño. Pronto tendrás tu cuento.



sábado, 20 de marzo de 2021

Y nunca escampa

 Casi nunca deja que la vean llorar, pero, si te fijas un poco, te das cuenta de que calla más de cien veces al día. Tarda un poco más en reaccionar por las mañanas. Mejor dejarla un poco a su aire hasta que abra los ojos del todo.

Incluso así, está preciosa recién levantada, con ese pelo para cualquier lado y sin una pizca de maquillaje. Y si se hace una coleta alta, ni te imaginas. Descalza por la cocina y las uñas de los pies pintadas de todo. Es como una tormenta en pleno verano. No sabes nunca cuándo va a aparecer. Y si lo sabes, es muy sigilosa. Y de repente, se cuela en tu vida y nunca escampa.

Cuando hace la maleta, deja fuera los sentimientos y mete muchas camisetas de colores. Perfecta no es, pero destila encanto a cada paso que da por las calles del dentro.

Pero, al final, es de cosas simples y bonitas. Nada le gustaría más que quedarse dormida mientras le tocan el pelo. Sin series antes, sin lujas nunca. Una mano suave y larga que busca siempre dar placer.



La impotencia

 La impotencia que dan las personas a las que les da igual lo que les digas. Porque les da todo exactamente igual.

Como si viviera en una gran nevera (de una casa abandonada).

Que te hacen sentir tan mal que te terminas marchando.

(Aunque sea para beber algo de tiempo).



Aprender

 Estoy aprendiendo a lidiar con mis miedos. Los quiero alejar todos, aunque sea poco. Esa inseguridad tan característica solo me hacía tener celos. Y cada vez más celos.

Y jamás me dice un motivo para no confiar, solo eran películas de Óscar que me montaba en mi cabeza. Sin argumento ninguno.

Y CON ESOS CELOS NO HAGO NADA MÁS QUE ALEJARTE. Cuando precisamente busco lo contrario.

Ha llegado el momento de lanzar al vacío esta temeridad y aprender a querer de verdad.



Las caricias

 Las caricias que quieren tranquilizarte, las de placer, las de amor. Las de dos manos que se rozan y hacen temblar. Las caricias que avisan de un primer beso por adelantado. Las caricias a tu hijo, las de tu madre antes de dormir. Las caricias  que sabes que indican que todo está acabando. Las caricias clandestinas. Las caricias de después de corrernos. Las caricias que deseamos y jamás llegan. Las caricias en el pelo. Las caricias en los muslos. Las caricias de sorpresas y de amistad. Nuestras propias caricias.

Mientras las caricias sigan ahí, nada habrá acabado.



Más que humano III

 Nunca he compartido eso que decían de que eras simplemente un animal muy bonito. Para mí, siempre fuiste la compañía, la lealtad y el cariño. Algunas veces, incluso, me sorprendí hablando contigo como si en algún momento fueras realmente a responderme.

Cuando llegaste, jamás pensé que me daría tanto amor, ni que yo sentiría enormes ganas de darte mi cariño. Cuando tuve que irme unos días y no podía llevarte, notaba tu ausencia.

Hemos jugado, hemos saltado, hemos recorrido las calles, aunque algunas veces me desesperas. Sobre todo, aunque días en que no comías nada y estaba muy preocupado.

Incluso creo que algunas veces me entendías y, sin decir nada, encontrabas respuestas.

Y ahora que he visto el final, me doy cuenta de que nada podrá reemplazarte. Como a las personas inolvidables.

Te echaré de menos, pequeño amigo.



viernes, 19 de marzo de 2021

Si ya era difícil

 Si ya era difícil entrar en ti, imagínate tener que salir a la fuerza. Descubriendo que, si hay algo más complicado que dar un primer paso hacia ti, es dar el último antes de dejarlo todo atrás. Para ti resultará fácil. Fácil como todo lo que te importa una puta mierda. Básicamente todo.

Como volver a casa triste a las cinco de la mañana. Ver esa mierda de reflejo en el espejo. La razón es porque te da la gana de no dar señales de vida y prefieres agarrarte a cualquier barra. O cama.

Y a las tres de la tarde del domingo dirás que se te fue la olla, en un WhatsApp de mierda que ya no em dice nada.

Y me lo dejas todo a mí... para eso tampoco tienes valor, no esperaba menos. Que decida yo si mandarte a la mierda. Mientras repites que eso no es así.

Conseguiré no hablarte en dos semanas y aparecerás sin avisar para recordarme lo mucho que me haces temblar cada vez que me hablas. Por si vuelvo a caer, por si vuelvo a alegrarte durante cinco días.

Pero esta vez no. O eso espero.



Supongo

 Supongo que me miro mucho en el espejo, intentado que la ropa nueva me siente mejor. Supongo que prefiero dormir abrazado a ti que en soledad. La cama tiene otro olor, tiene tu cabeza apoyada en mi pecho. Supongo que algunas veces soy un poco hipocondriaco. Supongo que algunas veces me entra algún pequeño miedo que solo tú sabes calmar. Supongo que no soy el mejor en nada, pero me veo capaz de tener el récord del mundo en tratarte bien. Supongo que algunas veces soy algo idiota. Supongo que supones que tengo mil ganas de hablar contigo. Y te quiero. (Esto no lo supongo, esto lo sé, y es gracias a ti).



Quiero contaros

 Quiero contaros, mamá y papá, que algo no va bien. Bueno, a mí sí, pero conozco a alguien que necesita ayuda.

Hoy le he visto llorar en el baño del colegio. Le pregunté qué le pasaba, pero no quiere decir nada. Solo tragarse las lágrimas y continuar hasta mañana.

Creo que sé qué le pasa. Muchos compañeros de clase se ríen de él. Y de verdad que no hace nada, solo le gusta dibujar mientras los demás juegan en el recreo. Le llaman "el rarito" y algunas veces le pegan. Y yo no lo entiendo. Un día le quise ayudar y yo también salí perdiendo.

Y no quiero callar. Quiero gritar esta injusticia. Solo quiere ser feliz y no llegar cada mañana temprano con miedo.

¿Qué debo hacer?, me pregunto algunas noches. Ahora me apoyo en vosotros.



Me hacías sentir

 Me hacías sentir que, aunque detrás de la ventana el mundo se acabara, si seguiríamos un rato más en la cama no pasaría nada.

La tormenta se hacían todavía más preciosas si tenían tu espalda. Eras el desayuno en la cama y, muchas veces, la merienda en tu boca.

El cartero siempre llamaba dos veces y nosotros nos besábamos. Las risas jugando a las almohadas con Venecia sin agua de fondo.

Madrugada de ver series en Netflix contra tu pecho.

Aún muchas veces noto la ausencia, cerrando los ojos con las heridas en el techo.



Aquella noche

 Ascensor, aunque solo eran dos pisos. Suficiente para mordernos la boca y desvestirnos con la mirada. A duras penas abrimos la puerta, las llaves aterrizaron en algún lugar del suelo. Una pierna doblada contra la pared y quedaron al aire tus caderas. Agarré tus manos suavemente y las apoyé hacia arriba. Sonreíste porque sabías que no quería ni un centímetro de tu cuerpo sin probar.

La camiseta subió por los brazos y volviste a reír. Me acerqué a tu cuello y cerraste los ojos. El deseo de lamer tus pechos mientras gemías.

No existía nada más en aquel momento. No se salvó ningún músculo de nuestro cuerpo. El calor y la puerta de la habitación sin cerrar. Fue más verano cada hora de aquella noche.



jueves, 18 de marzo de 2021

Y en tu pecho

 Esa maldita sensación que tengo cada que apago la luz.

La de saber que nada de lo que haga te va a servir.

Por mucho que lo intente, siempre sabré que tienes muchas cuentas pendientes por curar. Que todavía recuerdas.

Yo, que lo daría todo con los ojos cerrados y en tu pecho.



Quiero decirte

 Solo quiero decirte que contigo la risa sabe mejor, que el dolor se sufre menos que los silencios hablan demasiado.

Y que eres la única persona con la que me sentí totalmente desnudo sin quitarme la camiseta.