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sábado, 19 de febrero de 2022

La chica poesía II

 La poesía es un homicidio en grado de tentativa. 

Maria Part

La chica Poesía me ama. Y me jode, me jode muchísimo que se corte las venas por mí. Ella misma sueña, que cada noche me corto la yugular por sus letras, que me suicido por cada párrafo lleno de versos, que mil poemas van a la basura cuando no son para ella. La chica poesía sueña. Que me pego, que me pego un tiro en la nuca mientras la beso por su: Aguda espalda, llana cadera, esdrújula entrepierna y sobreesdrújula lengua. La chica poesía sabe, que ella tiene frío y yo Poesía. Que soy capaz de quitarle el invierno, que conlleva cada una de sus letras, esas que solo me producen escalofríos.

La chica poesía sabe, que esos segundos que son sucesivos a leerla entera, son pura metáfora, mientras me ahoga a gemidos, mientras me baña en la sangre de la peor muerte súbita. Que es la de follar sin sexo pero con el mejor orgasmo, entre sus letras. La chica Poesía es jodidamente fiel a cada amante que le escondo, a cada poema en que no muero por ella, a cada verso que doy a otras. En definitiva, que la chica Poesía me mata cada noche cuando dejo los poemas sobre la mesita.



El silencio

 Silencios fuera de contexto, de bocas impropias y amores eternos... 

Sonia Pérez

Lo sé, que ese silencio jode, pero que tú tanto lo necesitas. Lo sé, Pero, ¡joder! Sé que no puedo estar callado, no puedo hablar de amor si no estás tú de por medio. Sé que el silencio sirve para escribir la mejor canción cortavenas, que su dolor es capaz de recrear la esencia de la palabra fin, de lo que fue un pentagrama del mejor amor posible. Dime que no, que ya no te ponen a cien los versos que te doy, que ya no te excitas en cada poema que finjo acostarme con otras, que no seas tú. Dime que el silencio, dime que el silencio es capaz de gritar más que nunca. Que me quieres, que me odias, o yo que sé, pero dime que el silencio es más eficaz que el olvido, para poder amerizar un te quiero.



miércoles, 16 de febrero de 2022

El amor es la distancia que hay entre las cicatrices y el corazón

 


Desconexión total

 No desperdiciéis los besos, tienen alas, y las saben usar. 

Alex Gomez

Desconexión total, llamadas perdidas, buzón de voz apagado, whatsapp mutilado. Silencio, más silencio, sin nada que atender. Móvil olvidado por placer, encima la mesita de noche, hace el amor con el reloj digital y nosotros libres como antes.



Lorca

 Menos abrigos y más sentimientos a flor de piel. 

Aida Davinia

Lírica. Orgasmos de poesía. Roces de manos de un mismo sexo. Cuidados versos directos al corazón. Altar de un poeta más vivo que muerto.



Funeral de letras

 Y él subió hasta la cima de aquella montaña llamada nostalgia, cogió la urna donde estaba incinerada el amor y dejó escapar toda la ceniza. 

@LopezZara

El próximo funeral al que asista, será al de tus letras. Sabes que en el cielo, no caben los algoritmos de tus piernas, ni de tus rimas, ni miradas, ni risas, ni nada que aporte sexo a los ángeles. Será duro enterrar cada sentimiento en el lugar oportuno. ¿Qué si el querer? Lo enterraré en una hoja triste. ¿Qué si el amor? En un infierno con otra. ¿Qué si la tristeza? En un crucigrama entre pecho y pluma. Y ni me preguntes en que tumba descansará tu Invierno sin poesía, sabes que las oportunidades se pierden a un palmo de un ombligo, sin llegar a tener más sexo que cuatro letras y un desliz en forma de poema. Sé que estoy siendo cruel, que ahora eres tan ángel como el Infierno, tan diablo como alas al viento.

¡Y sí!, enterraré dudas, letras, poemas, versos. ¿Y yo? Dentro de una caja. ¿Y tú? Tan feliz con otro, como siempre quise verte feliz, conmigo o sin mí.



Incapaz de escribir un poema

 Incapaz de no soñar tu piel junto a mí. 

Gemma Masferrer Gallar

Incapaz de escribir un poema. Pero joder, que eres musa, que eres luna, que eres Cenicienta. ¿Qué te fui infiel? ¡Lo sé! Lo fui con cada una de las letras que me transportaban a tu ser, con cada canción en las que Fran Fernández me llevaba a ti. En las que me descubría cada estación que llevas dentro. Que tu eres frío y yo poesía. Pero yo seguí buscando la belleza, en cada invierno sin tu poesía, en cada otoño sin tus versos, en cada verano sin una canción de autor. En cada primavera, sin ti. 

Busqué la belleza, cuando eras: Granada sin Alhambra, Madrid sin gran vía, Sevilla sin la Giralda, o Mallorca sin poemas con aroma a sal. Cuanto estaba allí buscándote y versándote. Busqué tu belleza al saber que una historia de amor nunca termina. Que solo continúa.



Toca por primera vez

 Quédate solo con quien sientas que te puede besar aún desde la otra punta del mundo. 

@Bordelicado

Sé que nos pudimos tocar por primera vez. Que nos tocamos por primera vez, para ser más exactos. Tus dedos me rozaron sigilosamente. Sé, que hasta tu ventana, al abrir el sobre, se desprendió un aroma a sal. Que por unos segundos el kilómetro 0 y el mar estaban tan cerca. Como siempre deseé, que tu mano acarició lo que un día la mía, ese poemario. Donde tu corazón se esconde en algún poema, sí, tu corazón, eso que late en cada canción que lleva tu nombre. Ese que en cada poema te nombra, te piensa, te quiere, sin más. Sé que un día me tocaste. En la distancia y yo, feliz. Simplemente por sentir tu mano sobre un trocito de mí.



domingo, 13 de febrero de 2022

Cuenta una leyenda

 Era quererte con los ojos era amarte sin mirar. 

La chica Metafora.

Cuenta una leyenda que un día Cenicienta se convirtió en luna. En uno de esos días en que Manuel Blanca volvía a cortarse las venas en gran vía. Parecía algo bipolar y a la vez, algo tan real, como irreal. Parecía una de esas situaciones donde el clima se estremece en cada poema que se le dedica a la luna. Donde cada verso es algoritmo tan indescifrable como que la luna es Cenicienta. Pero cuentan que cuando un poeta mira al cielo fijamente a la luna y en ese momento el juglar es capaz de ver la sonrisa que en ella se esconde. en ese preciso momento Cenicienta vuela hasta los brazos de él. Para bailar un baile único que solo ella es capaz de hacer. Un baile en que el movimiento es una excusa para no moverse. Y en ese instante en que el poeta se queda varado ante tal belleza, ella le abraza y se deja llevar. Para dar paso a una densa niebla entre la que esos dos cuerpos desaparecen. A día de hoy, solo se sabe que ese poeta nunca más apareció y que Cenicienta le espera en forma de luna.



La vida es lo que pasa mientras te desnudas

 Si nadie sabe lo que va a pasar, dime porque vivir con miedo. 

Fran Fernández.

Mientras te escribo versos sin sentido, mientras te llamo a media noche para decirte lo que te quiero, tú, con voz de dormida me dices que soy un tonto por quererte tanto. Y... ¿Si nadie sabe lo que va a pasar entre nosotros en un futuro incierto? ¿Por qué vamos a tener miedo a no caminar unidos de la mano sin mirar atrás? Y huir de los miedos que nunca experimentaríamos si nunca estuviéramos juntos. Quiero vivir al borde sin poder alcanzarte cuando yo quiera, quiero sufrir por tenerte, sufrir por un simple beso de despedida rutinario. Que el borde del precipicio sea la antesala de tu salto a mis brazos sin miedo a caer al vacío de la rutina, que lentamente nos va matando cuando estamos separados. Quiero que seas mi desorden en mi orden de la vida, que desordenes mis malabarismos, mis neuras, mis rutinas, mis miedos.

Para verte cada día ni que sea por un segundo y que me sorprendas sin que yo lo sepa, que aparezcas por sorpresa detrás de mí y me tapes los ojos con tus suaves manos, para que luego me beses en el cuello con ese perfume tan de mujer. Escribir es el tiempo que pasa entre que cojo la pluma y te desnudo. La ropa es la descripción de lo sensual de tu cuerpo, el aroma es la sencillez de tu belleza, la vista es la afortunada de que seas exclusivamente para mí y para ella. Y el papel son las sábanas manuscritas donde algún día juntaremos nuestros cuerpos y escribiremos el placer del mejor orgasmo jamás redactado en ninguna historia de amor.



Ojalá

 Ojalá que te sientas tan sola, que cuentes conmigo. 

Danieme

Ojalá este folio en blanco sea mi cómplice del disimulo, sea mi arlequín donde te escribo esta canción que nunca te cantaré al oído. Ojalá algún día tengas el ansia de volver a ser dos en tu cama, que necesites besar y abrazar y hablar y que el afortunado no sepa cómo hacerte volar hasta la luna. Ojalá descanses de mí y no me necesites, mientras yo intento emular al mejor poeta en cada garito, intentando llorarte sin que te des ni cuenta. Ojalá tus orgasmos sean eternos, igual que tus dudas, que tus recuerdos, que tus ganas de empezar a lo mejor de cero. Ojalá que cuando tomes el café con ese aroma que nosotros inventamos, sí, ese aroma a amor, tú, te sientas culpable, de no querer ser nosotros y querer ser vosotros, ofrecerle el café en la cama y que lo derrame como yo, derramo mis lágrimas. Ojalá fuera cierto que no eres feliz, que todo esto es una tumba al paso del tiempo, que él solo sea el verdugo del reloj de arena, que no se pare hasta que vuelvas a darle la vuelta. Ojalá, algún día mire de reojo esa cafetería donde nos reíamos de la rutina, y te encuentre hojeando anuncios clasificados y estés buscando un amor de segunda mano. Ojalá los días de cena romántica la mesa no tenga velas, que si por un casual las tuviera las tendrías que apagar con unos suspiros de ocasión, de saber que estás sola por algún motivo que no sale en esta canción. Ojalá cuando no puedas dormir por sentirte culpable, el monstruo de debajo de la cama te proteja de tus dudas y tus sueños por cumplir. Ojalá que la marea sea eterna, cuando nades desnuda junto a él, que se ahoguen mientras tanto mis penas junto a ti. Pero ojalá. que seas un poco feliz sin mí.



La vida

 Arde en mi interior la vida, y vuelve a brotar si te ve. 

Bruno Sotos

Hay algo en mi interior que tiene miedo, puede que sea la vida, que ella y un servidor, tengamos miedo a perderte. Puede que tengamos pánico, a que el mar,no te bañe a besos, a que el viento, no se lleve tu tristeza, a que el fuego, se apague entre nosotros, a que la tierra, sea un elemento inestable cuando faltas tú. ¿La vida? Está hecha para respirarla juntos y si falta aire, hagámosle el boca a boca para volver a respirar. Deja que me pierda en tu interior, en cada letra que moldea tu nombre, en cada latido que abruma tu corazón, en cada pentagrama, que une el latido de nuestro corazón, a la hora de andar. Deja que te cante, que te verse, que te lea, que te recite, algo tan acorde como una vida juntos.



Ametrállame a versos

 Nuestros retratos son dos lágrimas vacías, desenfocando la esperanza. 

Jorgito Kamankola

Ametrállame a versos, a canciones, a miradas, a caricias. Ametrállame para conseguir la independencia de tus labios, la libertad de tus ojos y la brisa de los brazos en alto cuando se habla de amor. Ametrállame directamente al corazón, a punta de guitarra, dispara sin piedad, con clave de sol, con clave de mi, por ti. ¡Apunta y dispara! Corazón. Con tu metralla, cualquier rehén quisiera morir de amor. Ametrállame a la vida, ametrállame al amor, ametrállame a sonrisas, ametrállame el corazón, con tu metralla, la vida, muere, a balazos de amor.



Me invitas al desastre

 Ya no hay rock`n`roll solo recuerdos de antes, tú bailando en el salón me invitabas al desastre. 

Kike Marcos

Pero es que yo, no le pido derechos de autor a la luna. ¡Sé! Que no soy el primero que le escribe, ni que le canta, ni que le cuenta su vida, antes de sumergirse en el mar. Es que es muy de cobardes decir que la luna siempre te invita al desastre. Que te invita a cerrar bares, a recorrer jardines de noche, a navegar en góndola por las calles de Madrid. a escribirle una canción mirándola a través de la ventana. Pero ella, me invita cada noche. A contarle los lunares de su espalda, a tocar su sonrisa, a ser pentagrama en su melodía, a cometer una aberración con una guitarra blanca. Y crear una canción que hable de nosotros, para cantarla en cada escenario aunque ella no esté. Y al final, mirar a los ojos de otra, para echarla de menos.



Vente

 Ya le he puesto tu nombre a un cometa travieso. 

Javi Sotos

Cuando me abrazas me envuelves en poesía, y cuando dibujamos una historia en común. Las nubes son rosas. Las tormentas de versos. Los futuros contigo. Si me abrazas no quiero volar, quiero ser tu arco iris donde cada noche despertar en tus sueños. Y es que tu dulzura, tu dulzura me sabe a poesía, a piruleta de labios, a caramelo de miradas, a gominola de caricias. ¡Vamos! La poesía más dulce que pudiera encontrar. Sé que decirte vente conmigo suena a tan de juglar, pero es que estando contigo agarrado de la mano, me atrevo a saltar al vacío de nuestro mundo tan particular.



Colada de sentimientos

 Pues sÍ, que las rubias pegan mas fuerte que el whisky. 

Tamara Camino.

A veces hacer la colada es como escurrir poemas del interior de uno mismo. La mejor hora para lavar sentimientos, es cuando la luna besa a las estrellas y les canta una canción perdida. Canción perdida en el interior de uno mismo, donde en cada pinza de tender. Hay un trapo sucio de egoísmo, de miedo, de amor y mil sentimientos más por limpiar. Para luego escurrirlos en el desagüe de la vida. Sabemos lo difícil que es, quitar una mancha de soledad, o mejor dicho, lo fácil que es hacerla. Luego como siempre mil excusas. Qué si ese carmín es de tu poesía, Qué si ese sujetador no es tuyo y solo es capaz de sujetar dudas. Y siempre buscando remedios caseros para esos arreglos momentáneos, tan poco duraderos como un polvo de reconciliación. Mientras tanto, cada día haciendo la colada donde quitarle el invierno a la poesía, Es manchar los sentimientos con rutina.



¿Tú qué piensas?

 Sucede que el destino también se equivoca al menos una vez en nuestra historia. 

Abel Santos

¿Y tú qué piensas? Tan sensual y tan callada. Sabes que necesito ayuda, que en este preciso momento el silencio duele. Que no son las cicatrices de las dudas las que me humedecen cuanto más necesito saber. Te caes al suelo, mirando al cielo sin más razón que verme sufrir. Pero dicen que si lo hago, Eso, eso de comer del fruto prohibido. Se me secaran los ovarios, no me crecerán las tetas y que quizás, me quede ciega, sorda, muda, para no poder gemir de placer. ¡Dime algo!, Si, tú, ahora te callas, ahora que necesito saber más de mil dudas, me dejas sola, desnuda y hambrienta.



Hay amaneceres

 Los amaneceres ya no son lo mismo, como el cielo sin sus nubes o como yo sin ti.

Patri Pulet Andreu

¡Hay amaneceres, qué París no debería recetar! ni París, ni Roma, ni tu mirada, ni tu sonrisa. Hay amaneceres que ni la poesía sería capaz de soportar tal aberración a tu caminar. A tus ganas de comerte el mundo o de quitarle el Invierno a la poesía, ni siendo conscientes de que aquel día no ha salido el sol, ni que en la radio todavía no han puesto tu canción. Es que es eso, que esas ganas de huir al amanecer, matan sentimientos que eluden cada segundo de distancia, que separa un motivo para comerse el mundo, o la boca en forma de versos. Hay amaneceres, que ni las ganas de cortar las venas a la rutina, son suficientes para no quererte, para no repetir una y otra vez. Que sí, que te quiero, aunque la rutina amanezca cada día, con eso, con ganas de joder el amor. Sabes... Que te quiero.



Debilidades

 Se me agarró al pecho como un catarro en invierno, como un suicida arrepentido a su cornisa, como mis ganas de su cuerpo a su camisa. 

Jesús Lorenzo Ferrandez.

He de reconocer que ir descubriendo tus debilidades me excita. De tal manera que sería capaz de pintar la luna de colores, de encontrar a Cenicienta en un concierto de Rulo y la Contrabanda, de ir recogiendo cada uno de los post-it que un día pegaste en los árboles y encontrarnos en el banco de debajo de tu casa, para darte ese libro de poesía escrito para ti. He de reconocer que de vez en cuando una canción, me hace pensar en ti. Que un acorde me doctora en el arte de querer besar tu sonrisa. Y que un estribillo, me da alas para volar junto a ti. Siempre donde quieras. Pero también he de reconocer, que me cargaría a Cupido, por poner el mar de por medio. Entre el kilómetro cero y París, entre tu sonrisa y Praga, entre tu juglar y el mar de gran vía.

Dirás que soy cobarde, Pero reconoceré, que esa hora en la que Cenicienta pierde el zapato. ¡Sobre las 23:69 de la noche! Es la hora bruja, donde los cuentos se reescriben de nuevo, donde contar las lunas es una resta diaria, donde cada princesa es feliz de nuevo. Y sí, reconoceré que soy cobarde, pero aunque tú no lo sepas, como decía Enrique Urquijo, que hay un poema para ti, titulado, que sí. Sabes, qué sí, que el invierno es poesía y tú eres mi frío.



Sueña

 Soñaba a menudo con alguien como tú. Alguien que apareciera, y quisiera tanto a mi oscuridad como a mi luz. 

Sara Martín San José

Sueña Sueña, por favor. Y no dejes de soñar, ni por mucho insomnio que tengas. Sueña que la distancia es algodón de azúcar, que entre el kilómetro cero y el mar solo hay una luna de distancia y un beso de peaje. Sueña, por favor, que cada punto y aparte que aparece en esos libros de Borges es una razón para vivir soñando y una razón para morir leyéndonos. Ni que sea en la distancia. Sueña, por favor, que cada minuto de reloj que mate la madrugada, es un minuto menos que falta para versarte de cerca. Sueña, sueña, por favor, que recitar desnuda cada duda que hay en ti es una lucha ganada a mi miedo. No dejes de soñar.

Sabes, Que intento quitarte a la poesía, los inviernos por ti. Intento desnudarla en cada verso, en cada amanecer, en cada cuento donde Cenicienta, no pone la palabra fin, si no está su juglar de por medio. Sueña, sueña, por favor, que esto no es un poema cualquiera, que esto no es otra excusa para no perderte. Lo sé, hace tiempo que dejaste de soñar. ¿Y yo? Lo entiendo, entiendo que la distancia que nos separa, ya no lo arregla ni Borges con sus poemas.