sábado, 24 de abril de 2021

Epílogo

 Abres el Spoti, seleccionas una lista de reproducción. Así de fácil y así son de accesibles las últimas canciones de moda, las clásicas o las más cañeras. Todo en cuestión de segundos y con un solo clic. Pero hace no tanto, por Navidad, pedíamos nuestros CD favoritos y un discman de regalo. Nos reñían por jugar con el tocadiscos del abuelo o por romper uno de sus vinilos. Nos pasábamos horas escuchando la radio tratando de conseguir grabar en un cassette la canción del momento. Y si grababas sin querer la voz del locutor, rebobinabas la cinta con ayuda de un boli Bic. Algunas veces conseguíamos meter hasta siete canciones en cada cara. Todo un logro.

Mi primer discman me lo regalaron en el año 2001. No me cabía en el bolsillo del abrigo. Tenía que llevarlo en la maleta, dejando la cremallera abierta, para escuchar música al salir de clase. Más de una vez me quedé recogiendo los libros del suelo al ceder la frágil cremallera. Con mi primer mp3 dejé de tener ese problema.

Con el paso de los años, las cosas tienden a mejorar. A renovarse. A simplificarse.

Aun así, no puedo evitar sentir nostalgia de lo maravilloso que era tratar de conseguir grabar mi canción favorita, a veces incluso durante días.



sábado, 10 de abril de 2021

Ojalá

 Ojalá pudiésemos volver. Volver a aquel momento, donde no faltaba nadie.

Ojalá pudiésemos seguir en aquel instante donde éramos felices.

Ojalá no hubiésemos conocido lo que es el dolor. Ni tuviésemos que aprender a despedirnos.

Ojalá no supiéramos lo que es echar de menos.

Ojalá mirar al cielo no doliese.

Ojalá, ojalá hubiésemos podido parar el tiempo.



Despeinada

 Siempre va despeinada por la calle, o es el puto viento, siempre jodiendo, o que simplemente ya no se ha peinado en el espejo. Con los auriculares puestos y sonriendo por la calle. Unos días suena Leiva, otros Miss Caffeina. No le pasa nada en concreto, pero sonríe. Callando al mundo con sus dientes. A mordiscos. Ya no recicla corazones. Los abandona si no merecen la pena. Menos mal que sus ideas fueron al contenedor azul.

Ha dejado todos sus miedos atrás, y mira que tenía muchos. Llegó a pensar que tenía una relación estable y duradera con el miedo. Ahora los tiene debajo de la cama, pillando polvo. Ya no se le pegan a la espalda cuando se levanta. El armario ya no asusta. Y sus manías solo le hacen un poco más especial.

Quizá no tenga el bolsillo muy lleno, pero el corazón rebosa. Y seguramente no exista mayor riqueza para una persona.



La mayor parte de los fracasos nos viene por querer adelantar la hora de los éxitos.


 

Pescaíto

 Había una vez un pescaíto que se pasaba el día sonriendo. Nadaba y nadaba para hacer más felices a sus papás peces. Nadaba por la mañana, por la tarde y por la noche. Nadaba de aquí para allá.

Pescaíto tuvo que marchar a otro lugar. Con otros peces a los que jamás dejó de alegrar. Cantando una canción de Rozalén cada mañana al despertar. Una mañana tras otra...

Era su forma de mandar un mensaje a sus papás:

"Sed felices, yo estaré bien. Os quiero, dejemos a un lado el odio, el amor siempre se queda".



martes, 6 de abril de 2021

Las circunstancias

 Tiene mucho corazón, mucho más de lo que la gente cree. Es de esas personas que algunas veces parece que no están, pero, cuando es importante, ahí está clavado.

Si le pones revuelto de frutos secos es capaz de acabar un paquete en minutos.

Piensa el doble de lo que habla. Le gusta saber, pero le cuesta soltar. Algunas veces necesita escapar un poco de todo, estar a su bola y respirar.

Ayuda a reconstruir ruinas, cimientos que nunca pierden el color, da igual lo malo que pase.

Es ella, a su manera, pero quien le quiere, le quiere de verdad, para siempre. Huele a victoria en la ciudad. A tiempo. Aunque las circunstancias la llevan lejos...



Que no me comparen

 Que no me comparen.

Que no es lo mismo escribirlo que decirlo.

Que el ‘Te quiero’ bonito es el que suena, el que escuchas cuando menos te esperas, y te eriza la piel.



domingo, 4 de abril de 2021

Nunca ha sido fácil

 Nunca ha sido fácil. Incluso la mayoría de la gente no tiene ni idea de todas esas noches que pasaste sin dormir a punto de explotar. La de cosas que aguantaste, ciega del todo. Todo eso no hizo más que volverte el triple de insegura. Y mira que ya era mucho de serie.

Ahora parece que todo va mejor en esa línea recta. Ya no quieres defraudar más y como te ven bastante contenta... siempre será mejor callar e ir acumulando semanas. Eso piensas. Hasta que llega la noche, cuando sigues sin poder dormir bien, aunque ya de otra manera.

Con lo poco que pides, con lo sencilla que eres dentro de este mundo complicado. Con lo guapa que seguro te despiertas por la mañana. Ojalá hoy toque un día de esos donde dejas de disimular y confías en mí.

P.D.: Debería preguntar por ahí cómo hiciste para que cayeran dos estrellas enormes desde el cielo y acabaran debajo de tus cejas. La posada del descanso.



Creo en ti

 Creo en las personas que te alegran el día. Las que marcan la diferencia y te salvan con un simple abrazo. Creo en las charlas al sol, y en los brindis por lo que sea. En los “a la primera invito yo”, simplemente para que haya una segunda. Creo en las personas de verdad, en las que tienen buen corazón, y en las que no fallan. Las que se quedan, y hacen el camino más fácil. Creo en la compañía, independientemente del lugar. Porque al fin y al cabo eso es lo que importa. Creo en las risas interminables, la complicidad y el cariño. En las personas que saben ser, y no solo estar. Creo en las cosas bonitas de la vida, y en las personas que la hacen más bonita aún.



sábado, 3 de abril de 2021

Somos, pero aun no sabemos lo que podemos llegar a ser.


 

Agujero negro

 Cuando todo empezó, yo no sabía que había un agujero negro tan profundo.

Ese que se crea cuando algo se acaba. Da igual el tiempo, importa más la intensidad.

Justo cuando crees que ya nadie te va a volver a querer igual, que el resto del mundo te mira raro.

No te encuentras igual al cerrar los ojos, la comida entra menos, y las ganas andan por ahí desperdigadas.

Un pozo, en forma de agujero irreal, que hace que hasta las cosas que más ilusión te hacían suenen aburridas.

Agujero donde toca volver a empezar, y parece que nadie lanza cuerda.



Feliz

 Ella es feliz, es feliz a ratos, al menos. Detrás de esa mirada llena de picardía, se encuentran muchos pasados, muchas historias para contar y otras tantas para recordar. Algún secreto que otro, dentro de su vida.

Mírala, cómo van pasando los años y hay cosas que no se le quedan sin color en el corazón ni con aguarrás. De esas que deberían quedarse atrás, pero no pueden. Ni quiere realmente. Y mira que, en eso de los colores, ella es toda una experta.

Da besos de esos de «va todo bien». Se enfada si no hay enfado de por medio. Y sabe de sobra que eso es el principio del fin que no quiere reconocer. Tiene ganas de gritar. Quiere. Quiere querer.

Siempre se pierde en esa mirada que no debe, pero que le hace subir a varios altares. Se acerca y tiembla. Como para evitarlo.

Y se promete que no habrá próxima vez, que está en otro punto. Pero sabe que tarde o temprano volverá a caer.



Una pequeña diva

 Aunque tú digas que no, eres coqueta. «Una pequeña diva», te digo entre risas. Igual tiene que ver esa pequeña inseguridad que escondes al lado de la timidez.

Observas, miras, piensas...

Quizá por eso muchas veces terminas sin decir nada. Aunque en tus ojos yo lo encuentro todo. Pero no te lo digo. Tú sonríes en esa boca tan bonita y el resto deja de importar durante un rato.

Sin darte cuenta, te metiste en el mismo bucle que un día te prometiste que sería justo en el que tú nunca caerías. Dejaste de controlar la situación tanto como te la controlaban a ti. Esa sensación de agobio en la garganta que ya no aporta nada.

Pero fuiste valiente cuando parecía que no había escapatoria. Aunque ahora seas un poco dispersa. Mira qué bonita se pone tu sonrisa últimamente. Qué afortunado el que consiga besarla. Mira cómo huele a tranquilidad en la ciudad. Mírate, cómo has cambiado a mejor.



No funciona

 Esto no funciona. Lo de ponernos de acuerdo y decidir que era mejor no volver a hablar. Me acuerdo cada día, me imagino dónde estás. Me pregunto si tienes ganas de volver a hablarme. De preguntarme si aún te recuerdo. Leo tus cosas. Te veo en línea. Noto que aunque no nos digamos nada, siempre estamos en contacto. Y es domingo y yo qué sé, quizá es un buen momento para cerrar los ojos y lanzarnos. Igual al vacío. O a sonreír.



Anímate

 Anímate. Y llora. Sí, llora todo lo que necesites. Lo que haga falta. A la hora que sea. No nos damos cuenta, pero a veces es más necesario de lo que creemos. Y estamos en todo nuestro derecho de hacerlo. Así que llora, no te preocupes.

La vida a veces es una montaña rusa. Estamos arriba y abajo en cuestión de segundos, y otras ni siquiera sabemos dónde estamos. Pero no podemos bloquearnos, ni quedarnos quietos, ni dejar que el tiempo pase como si nada. Créeme, es muy valioso, y debemos aprovecharlo en lo que de verdad merece la pena.

Así que si hoy estás pasando por uno de esos días que es más no que sí, te mando un abrazo, y mucho ánimo. Ten paciencia, ponle ganas y no te rindas. Y recuerda: ya vendrán días mejores.



¿Quieres?

 Hasta el día en que te conocí todo el mundo aparecía de puntillas. Quizá era la manera en que tenía el destino de explicarme que tú todavía no habías llegado. Ahora, cuando echamos la vista atrás y recordamos el pasado, es cuando entendemos que algunas veces todo tiene una razón. Que algunas cosas suceden por algo, para bien o para mal. Llámalo destino, llámalo hilo rojo, llámalo corazonada.

Y yo siempre te digo: "Estoy seguro de que, por alguna razón, tuvo que ser así". Cosas del destino, ¡quién sabe! Bonitas casualidades.

La primera vez que hablamos, lo sé, parecía despistado. Suele pasarme cuando me pongo nervioso, miro para otro lado y parece que no hago caso. Pero lo hacía y mucho. Maldije la hora en la que te tuve que irme. Nunca tenía prisa y justo ese día miraba el reloj. No por querer marcharme, sino por deseo de que no se movieran las agujas.

Y pensé que todo se quedaría ahí, que no me tocaba a mí algo tan bonito.

Recuerdo aquel día en que me preguntaste al irte qué tenías que hacer con todas esas ganas de besarme. Y me latió tan fuerte el corazón que casi hay un terremoto en las islas Cíes.

La madrugada de nuestro primer beso, al irme a casa, flotaba. Pensaba que era un iluso, ya que algo por dentro me decía que habías llegado para quedarte. Desde entonces hemos ganado todas las batallas, hemos aprendido a luchar contra viento y marea contra todos los miedos, las inseguridades, los errores. En cada uno de los malos momentos, ninguno arrojó la toalla y, en los buenos, fuimos formando un hogar, una familia, un proyecto de sueños con validez para toda la vida.

Hemos disfrutado de miles de risas en la cama, de muchos viajes. De muchas anécdotas para recordar. Tenemos hasta bien pasados los noventa para dar la vuelta al mundo.

Si tú quieres, el amor será silencio hasta que ya no queden latidos.

Por eso hoy quiero preguntarte: "¿Quieres casarte conmigo?".



jueves, 1 de abril de 2021

ABRIL

 1. Querido diario: Creo que le voy a pedir matrimonio.

2. Querido diario: Y, como yo pensaba, dijo no. Alguien mejor se adelantó.

3. Querido diario: Hoy más que nunca creo que nos conocimos en el momento inadecuado y nos recordaremos siempre.

4. Querido diario: Nos hemos besado.

5. Querido diario: Hoy te lo resumo fácil. Hubo fuego y me hablan las cenizas.

6. Querido diario: Ha sonado una canción que no quería que volviera a sonar para recordarme a ya sabes quién.

7. Querido diario: Una vez más, parecía, pero no era.

8. Querido diario: Ha pasado cerca una colonia que olía a ti.

9. Querido diario: Llegó y es todo lo que quiero que esté.

10. Querido diario: Hoy tampoco me ha hablado. Por lo tanto, nada importante. Hasta mañana.

11. Querido diario: Dos copas de vino.

12. Querido diario: Hoy tampoco. Y ya van demasiados días con sus noches.

13. Qué bonita la vida cuando no funciona el WhatsApp. Se puede escribir, leer un libro, dar un paseo, hablar con la familia. Esas cosas raras.

14. Y, al final, acabaron como habían empezado. Dos completos desconocidos que no se atreven a mirarse a los ojos.

15. Dos personas que se quieren se recogen las alas cuando ya no pueden volar.

16. Con las sonrisas hasta los noventa (años).

17. Ya está bien de esconder el corazón debajo de la alfombra.

18. ¿Hay algo más bonito que el acento gallego? No lo creo.

19. Momentos que repetirías mil veces.

20. Hay canciones que siempre traen recuerdos.

21. En el amor somos unos auriculares. Uno siempre deja de funcionar antes que el otro.

22. La chica a la que siempre hunde, pero siempre termina saliendo a flote sin ancla.

23. Entre las canciones están las respuestas. Para los días buenos y malos. Para los momentos que quieres recordar o para los que quieres olvidar. Pero, siempre siempre, suenan sin avisar.

24. Complicarnos la vida lo vamos a hacer igual. Entonces, ven, que tú me la complicas más bonito y me besas en la comisura.

25. Que la bella durmiente dice que "cinco minutitos más". Que para sufrir por amor hay tiempo de sobra.

26. Y justo ahí te das cuenta de que apareció alguien que te hace sentir como si volvieras a tener corazón. Y cómo late.

27. Tus muslos en mis hombros, el resto te lo imaginas.

28. ¿Sabes lo arrancar una tirita de golpe o ir despacio poco a poco? Pues con las personas hacemos igual. Y ya sabéis cuál de las dos duele más.

29. Hay personas que un día inesperado se convierten en personas. Inolvidables, claro.

30. A estas alturas de mi vida ya no estoy para mendigar amor ni amistad, lo que no es mutuo, no es.





París

 Un trilero en París me levantó cincuenta euros. Lo vi tan claro de nuevo que se quedó otros cincuenta y de regalo mi cara de tonto.

Un trilero de París me hizo darme cuenta de que sabías jugar al engaño. Que parecía que era amor y no fue más que un espejismo.

Que tus labios se perdieron en otros labios que hablaban otro idioma. El del amor. El de tu propio Arco del Triunfo.

Pero otros días negabas todo, decías que me querías. Que me lo creí, y que nunca volvería a jugar al azar de darlo todo a cambio de nada. Jugando sin chaleco antibalas.

Un trilero en París me dejó la misma cara de tonto que al ver que te marchaste y me dejaste todos los recuerdos debajo de la almohada.



Ha pasado tiempo

 Ha pasado el tiempo y ahora me siento imbécil. Por nunca perder la esperanza. Por intentarlo todo mientras solo me dabas largas. 

Por creer aquel "tiempo" que me pedías sin sospechar que era una excusa para dejarme. Para estar con otras personas y que yo no pudiera reprocharte nada. Y tenerme ahí por si algún día te arrepentías y querías volver.

Por ser noche tras noche tu paracaídas. Sin saber que tú pasabas otras volando en otras camas.



Eso intentamos

 Eso intentamos. Olvidar buscando otros ojos. Otras manos. Que ni miran igual ni son tan suaves.

Volvemos a quedar para ir al cine y dejamos que elijan. O tomar algo en sitios que aún no habíamos pisado. Intentamos cerrar los ojos y sentir lo mismo. Nos escuchamos gemir en esta otra primera vez y no suena a deseo.

Pero ni aparecerá a las tres de la mañana de un jueves ni sonarán igual de bonitos sus "te quieros". Ni sus manías, esas que odiabas, son parecidas.

Y, aun así, hay días que escuchamos una voz que nos recuerda a la suya y nos sobresaltamos. Difícil de explicar, pero día tras día es así.

Y bueno, no nos va mal, pero ojalá nos crucemos. Y luego tengas que verme de otra mano. O peor, yo a ti de otra. Otra mano que no sabe cuántas veces hemos pasado por su portal, por si salía de casualidad. Me vuelven a besar, cierro los ojos. Ya no se me cierran solos.