martes, 25 de noviembre de 2014

El lobo siempre será el malo, si sólo escuchamos a Caperucita

El lobo siempre será el malo, si sólo escuchamos a Caperucita.
Roberto Bernardez




Aquí sigo esperando

Me mira y no me saluda, 
me escucha pero jamás contestas. 
Nuestros pensamientos se encuentran en mitad del camino,
yo te pienso y tú me piensas. 

Vamos por la calle juntos, eso sí, cada uno por su acera, 
siempre en el mismo sentido, 
siempre en busca de lo que marca el destino. 

Esperas conmigo el momento, 
ese que los dos buscamos, 
pero no lo encontramos. 

Busco ese beso robado de tus labios 
y cuando me armo de valor, te escapas. 
Y a la mañana siguiente, nos seguimos buscando, 
sin valor, seguiremos sin encontrarnos.

La espera de tenerte en mis brazos, 
me rompe en mil pedazos, 
día tras día, año tras año, 
aquí sigo esperando.

Patricia Izquierdo Díaz


25 de noviembre de 2014


Un niño, un profesor, una lápiz y un libro


jueves, 20 de noviembre de 2014

Algo

Ella lo tenía todo.
Creedme, lo tenía todo.

Y acabé deseando que 
le faltara algo.

Ese algo que
me hiciera
quererla
para
siempre.

Luis Ramiro


Charles Bukowski

Esos tipos raros no son,
muchos,
pero de ellos
provienen 
los pocos
cuadros nuevos
las pocas
buenas sinfonías
los pocos 
buenos libros
y otras 
obras.

Charles Bukowski


Cuando todo encaja

Adoro cuando pierdes la paciencia
y exiges que me quite ya el abrigo,
que me deje en mi mesilla la conciencia, 
que sea por un rato tu enemigo.

Las locas como tú me vuelven cuerdo,
provocas un tsunami en mis caderas,
no juegues al romántico, sé un cerdo
-y añades- haz conmigo lo que quieras.

Y luego, cuando acaba la batalla
observo tu verdad sin maquillaje,
y entonces el amor es cuando estalla.

Dormirme junto a ti, el mejor viaje,
la cama se transforma en una playa, 
consigues que, por fin, la vida encaje.


"Te odio como nunca quise a nadie"
Luis Ramiro


Ayer

Ayer vi a una mujer a la que un día quise.
A su lado, casi invisible,
caminaba la sombra 
del hombre que ya nunca más seré.

Luis Ramiro



¿Cómo explicar que te quiero, pero no me gustas?

Es la persona perfecta, lo sé. Es el príncipe que todas esperábamos, lo sé. Es el chico con el que compartir un viaje, una anécdota, una locura, una noche... o varias, es él, con quien compartir una vida.


Es él de quien estoy enamorada, sí. Pero todo eso no es suficiente, no lo es todo, no es lo que quiero. En este caso, pesa más lo malo que lo bueno.


Es fácil, creerme, ¿cómo explicar que te quiero, pero no me gustas? No es tan raro ahora, ¿verdad? Es difícil destruir todos los planes de futuro, el verte a ti junto a mi peinándonos las primeras canas, pero más difícil es quemar los recuerdos, olvidadlos, dejarlos volar para que no vuelvan más.


Esto es un amor recalentado, un amor circular, un amor que se pasó de rosca... Es un amor sin final feliz, monótono, agotador.


No, no voy a dejarme llevar por mi corazón. El corazón es pasional, pero la cabeza es racional, y me dice que tú no eres bueno, que no seremos felices. Que no es cuestión de darnos una semana o un mes, es cuestión de querer ser feliz, y tú y yo, jamás lo seremos, y aunque note como algo se rompe entro de mí. Es lo mejor.

Patricia Izquierdo Díaz





miércoles, 19 de noviembre de 2014

Cada beso llama a otro beso

Cada beso llama a otro beso. ¡Con qué naturalidad nacen los besos en esos tiempos primeros del amor! Acuden apretándose unos con otros; y tan difícil sería cortar los besos que se dan en una hora, como las flores de un campo en el mes de primavera.

Marcel Proust


El poder del ser humano

Das, das, siempre das, que la gente te pide, ahí estás, que necesitan algo, prestas tu ayuda. Cuando eres tú el que necesitas algo... ¡ah! Ahí ya no hay nadie. Parece que cuando pides algo, pides que te perdonen la vida. 
Son corazones cerrados, almas individualistas que nada ofrecen, personas vacías, personas sin obligaciones, inmaduras, poco hechas por la vida. Y luego presumen, cuentan, narran, que son luchadores, héroes de sus historias.
No me interesa gente así, es aburrida, sin estabilidad, veletas que cambian cuando el viento sopla en direcciones diferentes, personas sin base, incultas en sentimientos y valores, suspensos en ética.
La vida es injusta, la igualdad, el equilibrio y la estabilidad, no existe, es una quimera. Nadie podrá cambiar eso, y más en la dirección que evoluciona esta sociedad.
No hablo de dar de comer, al hambriento, dar ropa al que no tiene con que abrigarse. Hablo de la humanidad, del poder del ser humano. Un saludo por la mañana, una sonrisa al entrar en algún sitio, un favor hacia alguien que en ese momento te necesita, no esperes a que él te lo pida, rompe su orgullo, enséñale lo más importante de ti, enséñale tus valores como persona.

Patricia Izquierdo Díaz


martes, 18 de noviembre de 2014

Primavera en pleno invierno

Descendiste del cielo para aterrizar en mis labios, 
como un ángel iluminaste mi camino.
Ahora, vamos de la mano por este sendero,
y creo que empiezo a oler la primavera aún estando en pleno invierno.

Que no sé que pasó, pero embrujaste mis sentidos.
Y reconozco que me encanta mirar el mundo con tus ojos, 
respirar el aroma de tu cuerpo y bailar la melodía de tu voz.

Tú bajaste del cielo, pero yo ahora vivo en una nube
y siento el sol cerca cada vez que tu sonrisa me ilumina, 
y veo las estrellas, cada vez que siento tus caricias.

Laura Cuevas


La última hoja del otoño

Ya no quedan hojas por caer en los árboles, todo lo que tuvimos está por los suelos. Y aunque nada queda, noto tu presencia. 
Aún no te has ido. Creo que nunca te irás. Las cicatrices que llevamos por dentro, sólo las vemos nosotros. Las heridas se curan, pero la huella que dejan es para siempre. 
Y vendrás a mi memoria cada que la lluvia empape mi rostro como hicieron las lágrimas de aquella noche. Y vendrás a mi cuando venga una ola de calor y me sienta como envuelta en tus cálidos abrazos. 
Siempre te llevaré conmigo, pero tú no estarás. 
Ya ha caído la última hoja del otoño.Aprenderé a vivir sin ti... y tú también aprenderás.

Laura Cuevas