domingo, 13 de febrero de 2022

La vida

 Arde en mi interior la vida, y vuelve a brotar si te ve. 

Bruno Sotos

Hay algo en mi interior que tiene miedo, puede que sea la vida, que ella y un servidor, tengamos miedo a perderte. Puede que tengamos pánico, a que el mar,no te bañe a besos, a que el viento, no se lleve tu tristeza, a que el fuego, se apague entre nosotros, a que la tierra, sea un elemento inestable cuando faltas tú. ¿La vida? Está hecha para respirarla juntos y si falta aire, hagámosle el boca a boca para volver a respirar. Deja que me pierda en tu interior, en cada letra que moldea tu nombre, en cada latido que abruma tu corazón, en cada pentagrama, que une el latido de nuestro corazón, a la hora de andar. Deja que te cante, que te verse, que te lea, que te recite, algo tan acorde como una vida juntos.



Ametrállame a versos

 Nuestros retratos son dos lágrimas vacías, desenfocando la esperanza. 

Jorgito Kamankola

Ametrállame a versos, a canciones, a miradas, a caricias. Ametrállame para conseguir la independencia de tus labios, la libertad de tus ojos y la brisa de los brazos en alto cuando se habla de amor. Ametrállame directamente al corazón, a punta de guitarra, dispara sin piedad, con clave de sol, con clave de mi, por ti. ¡Apunta y dispara! Corazón. Con tu metralla, cualquier rehén quisiera morir de amor. Ametrállame a la vida, ametrállame al amor, ametrállame a sonrisas, ametrállame el corazón, con tu metralla, la vida, muere, a balazos de amor.



Me invitas al desastre

 Ya no hay rock`n`roll solo recuerdos de antes, tú bailando en el salón me invitabas al desastre. 

Kike Marcos

Pero es que yo, no le pido derechos de autor a la luna. ¡Sé! Que no soy el primero que le escribe, ni que le canta, ni que le cuenta su vida, antes de sumergirse en el mar. Es que es muy de cobardes decir que la luna siempre te invita al desastre. Que te invita a cerrar bares, a recorrer jardines de noche, a navegar en góndola por las calles de Madrid. a escribirle una canción mirándola a través de la ventana. Pero ella, me invita cada noche. A contarle los lunares de su espalda, a tocar su sonrisa, a ser pentagrama en su melodía, a cometer una aberración con una guitarra blanca. Y crear una canción que hable de nosotros, para cantarla en cada escenario aunque ella no esté. Y al final, mirar a los ojos de otra, para echarla de menos.



Vente

 Ya le he puesto tu nombre a un cometa travieso. 

Javi Sotos

Cuando me abrazas me envuelves en poesía, y cuando dibujamos una historia en común. Las nubes son rosas. Las tormentas de versos. Los futuros contigo. Si me abrazas no quiero volar, quiero ser tu arco iris donde cada noche despertar en tus sueños. Y es que tu dulzura, tu dulzura me sabe a poesía, a piruleta de labios, a caramelo de miradas, a gominola de caricias. ¡Vamos! La poesía más dulce que pudiera encontrar. Sé que decirte vente conmigo suena a tan de juglar, pero es que estando contigo agarrado de la mano, me atrevo a saltar al vacío de nuestro mundo tan particular.



Colada de sentimientos

 Pues sÍ, que las rubias pegan mas fuerte que el whisky. 

Tamara Camino.

A veces hacer la colada es como escurrir poemas del interior de uno mismo. La mejor hora para lavar sentimientos, es cuando la luna besa a las estrellas y les canta una canción perdida. Canción perdida en el interior de uno mismo, donde en cada pinza de tender. Hay un trapo sucio de egoísmo, de miedo, de amor y mil sentimientos más por limpiar. Para luego escurrirlos en el desagüe de la vida. Sabemos lo difícil que es, quitar una mancha de soledad, o mejor dicho, lo fácil que es hacerla. Luego como siempre mil excusas. Qué si ese carmín es de tu poesía, Qué si ese sujetador no es tuyo y solo es capaz de sujetar dudas. Y siempre buscando remedios caseros para esos arreglos momentáneos, tan poco duraderos como un polvo de reconciliación. Mientras tanto, cada día haciendo la colada donde quitarle el invierno a la poesía, Es manchar los sentimientos con rutina.



¿Tú qué piensas?

 Sucede que el destino también se equivoca al menos una vez en nuestra historia. 

Abel Santos

¿Y tú qué piensas? Tan sensual y tan callada. Sabes que necesito ayuda, que en este preciso momento el silencio duele. Que no son las cicatrices de las dudas las que me humedecen cuanto más necesito saber. Te caes al suelo, mirando al cielo sin más razón que verme sufrir. Pero dicen que si lo hago, Eso, eso de comer del fruto prohibido. Se me secaran los ovarios, no me crecerán las tetas y que quizás, me quede ciega, sorda, muda, para no poder gemir de placer. ¡Dime algo!, Si, tú, ahora te callas, ahora que necesito saber más de mil dudas, me dejas sola, desnuda y hambrienta.



Hay amaneceres

 Los amaneceres ya no son lo mismo, como el cielo sin sus nubes o como yo sin ti.

Patri Pulet Andreu

¡Hay amaneceres, qué París no debería recetar! ni París, ni Roma, ni tu mirada, ni tu sonrisa. Hay amaneceres que ni la poesía sería capaz de soportar tal aberración a tu caminar. A tus ganas de comerte el mundo o de quitarle el Invierno a la poesía, ni siendo conscientes de que aquel día no ha salido el sol, ni que en la radio todavía no han puesto tu canción. Es que es eso, que esas ganas de huir al amanecer, matan sentimientos que eluden cada segundo de distancia, que separa un motivo para comerse el mundo, o la boca en forma de versos. Hay amaneceres, que ni las ganas de cortar las venas a la rutina, son suficientes para no quererte, para no repetir una y otra vez. Que sí, que te quiero, aunque la rutina amanezca cada día, con eso, con ganas de joder el amor. Sabes... Que te quiero.



Debilidades

 Se me agarró al pecho como un catarro en invierno, como un suicida arrepentido a su cornisa, como mis ganas de su cuerpo a su camisa. 

Jesús Lorenzo Ferrandez.

He de reconocer que ir descubriendo tus debilidades me excita. De tal manera que sería capaz de pintar la luna de colores, de encontrar a Cenicienta en un concierto de Rulo y la Contrabanda, de ir recogiendo cada uno de los post-it que un día pegaste en los árboles y encontrarnos en el banco de debajo de tu casa, para darte ese libro de poesía escrito para ti. He de reconocer que de vez en cuando una canción, me hace pensar en ti. Que un acorde me doctora en el arte de querer besar tu sonrisa. Y que un estribillo, me da alas para volar junto a ti. Siempre donde quieras. Pero también he de reconocer, que me cargaría a Cupido, por poner el mar de por medio. Entre el kilómetro cero y París, entre tu sonrisa y Praga, entre tu juglar y el mar de gran vía.

Dirás que soy cobarde, Pero reconoceré, que esa hora en la que Cenicienta pierde el zapato. ¡Sobre las 23:69 de la noche! Es la hora bruja, donde los cuentos se reescriben de nuevo, donde contar las lunas es una resta diaria, donde cada princesa es feliz de nuevo. Y sí, reconoceré que soy cobarde, pero aunque tú no lo sepas, como decía Enrique Urquijo, que hay un poema para ti, titulado, que sí. Sabes, qué sí, que el invierno es poesía y tú eres mi frío.



Sueña

 Soñaba a menudo con alguien como tú. Alguien que apareciera, y quisiera tanto a mi oscuridad como a mi luz. 

Sara Martín San José

Sueña Sueña, por favor. Y no dejes de soñar, ni por mucho insomnio que tengas. Sueña que la distancia es algodón de azúcar, que entre el kilómetro cero y el mar solo hay una luna de distancia y un beso de peaje. Sueña, por favor, que cada punto y aparte que aparece en esos libros de Borges es una razón para vivir soñando y una razón para morir leyéndonos. Ni que sea en la distancia. Sueña, por favor, que cada minuto de reloj que mate la madrugada, es un minuto menos que falta para versarte de cerca. Sueña, sueña, por favor, que recitar desnuda cada duda que hay en ti es una lucha ganada a mi miedo. No dejes de soñar.

Sabes, Que intento quitarte a la poesía, los inviernos por ti. Intento desnudarla en cada verso, en cada amanecer, en cada cuento donde Cenicienta, no pone la palabra fin, si no está su juglar de por medio. Sueña, sueña, por favor, que esto no es un poema cualquiera, que esto no es otra excusa para no perderte. Lo sé, hace tiempo que dejaste de soñar. ¿Y yo? Lo entiendo, entiendo que la distancia que nos separa, ya no lo arregla ni Borges con sus poemas.



Noche de tregua

 De lo poco que dormí la mitad fue soñar contigo. 

La chica Metáfora.

Solo quiero una noche de tregua, solo una. Para rechazar amores duplicados, desconciertos, dudas y mil blasfemias que me matan, que me atrincheran, que me sucumben mirando al techo, sin ningún resultado. Y esas mariposas que no saben si morir de amor, o matarse en el intento de razonar. De poner los pros y los contras, a la distancia, o a ser distantes, o distintos sin empezar de cero. Solo quiero eso, una noche de tregua y morir dándole la razón a una, o a otra, sin más prejuicios que ser feliz, sin robarles ni un futuro más en mitad de un ayer. Ni a una, ni a otra. ¿Tan difícil es argumentar razones? ¿Deseos? Sin más remedio que duplicar treguas entre camas y poemas. Solo quiero eso, solo eso. Quitarles el invierno de su poesía, o la blusa. Quitarles sus versos o evitar que estén solas, con la poesía, pero sin mí.



Actos por escribir

 Y detrás del telón, cerrar los ojos y verte a ti. 

Gemma Masferrer Gallart

Sé que le tienes miedo a las alturas, tanto como al precipicio de la monotonía desacompasada de la vida. Y tú, en ese patio de butacas donde cobran sentido las miradas, donde los actores secundarios también sufren y a veces, más que los demás. Sé que te escondes entre bambalinas, que el telón de fondo te hace temblar como el primer amor. ¿Y si improviso delante de todo el mundo?. Para decirte que te quiero, que todavía quedan actos por escribir y son contigo. Sé, que la función dura quince minutos y un segundo, un segundo tan bien aprovechado para mirarte a los ojos. Y saber que un bis a bis de futuros quitándole el invierno a la poesía es posible, cuando se pare el tiempo, en este microteatro de la vida.



Nada más que decir

 De nuevo, otra noche de insomnio. De cosquilleos en la tripa. Lo único que me relaja es ver dormir a Maya.

Acabo de terminar de ver la serie de "Todos mienten" (es muy lenta, pero muy recomendable) y me he quedado pensando en muchas cosas, como en que los padre "obligan" a los hijos a realizar sus propios sueños proyectando en ellos sus frustraciones. Y así es como ha empezado la conversación con mi mejor amigo, que al verme en línea... Pues me ha saludado.

Antes de que os cuente... En temas de familia, siempre, siempre discrepamos.

- La familia es esencial, siempre van a estar ahí - me dice.

- Depende de que familia y qué miembro de la familia. Las madres suelen ser para darlas de comer a parte - le respondo.

- Ahí te doy la razón - se reía sabiendo que llevo razón y sabiendo por donde voy - Y más las madres de los hombres por si les roba su cría una pelandrusca cualquiera, ¿verdad?

Asentí. Además todas cortadas por el mismo patrón.

- ¿Y qué me dices de eso Wikipedia con patas? - pregunté. Él siempre tiene una teoría para todo 

- Que pases. Si tienes suerte de tener a un chico que no esté enmadrado, genial, pero como des con uno que venera a su madre... La has cagado.

- ¡Anda, como tú! - le salté ni corta ni perezosa.

- Mi madre... Es diferente. Hace todo y más. Casi muchísimo más por nuestras parejas que por nosotros, sus hijos. Y eso no puedo dejar de agradecérselo. Mi madre consigue que cualquier persona se siente bien con ella y quiera estar con ella. Es alucinante. Por eso yo vivo por y para mi madre. Porque ella lo hace igual por nosotros. Mira, Patri, mi madre compra detalles a mi novia antes que a mí. Y a todas sus nueras. Se va de compras y compra para todas, para las tres que tiene. Las llama, queda con ellas, se van por ahí juntas... Yo he estado mal con mi pareja y mi madre le ha llamado a ella. Y tú sabes como es mi novia, que aún no consigue salir del nido. Y a mi madre le adora.

- Lo sé, conozco a tu madre. Y sí, ella es especial. Y es lógico que la tengas en un pedestal, yo también la tengo. Hasta me gusta como habla, es tan diferente a nosotros, nos habla con amor, despacio, suave... me encanta - contesté.

- Luego cada persona es un mundo. Si la que es mala es mala, lo será contigo y con todos. No depende de ser madre de... ¿Entiendes lo que te digo? - asentí - Las personas tienen su personalidad... Y ahí, es donde está el problema. Generalmente, pues eso... Envidias, miedo de que le quites al cachorro, competencia con otra mujer, con la mujer de su hijo, ¡valga la redundancia! No sé, ya de por sí sois complicadas. Y doy gracias de la madre que tengo.

- La verdad es que sí... Que hay pocas. Siempre he creído que tu madre es una edición limitada de mujer y de suegra, pero de mujer en general - opiné. La conozco desde hace muchos años.

- Pasa de todo. Que te toques los pies a dos manos. Incluso finge si tienes que fingir, sé correcta y punto. Tú sabes serlo... Has tenido buena escuela en casa, ya me entiendes - asentí.

- Hablamos mañana - respondí bostezando al teléfono - No te preocupes por mí, yo estoy bien, súper bien. El tema de las madres lo domino - me río para mí misma. ¿A quién pretendo engañar?

- Las personas que dicen eso son las que de verdad no lo están... No las que intentan llamar la atención con ataques de ansiedad, lloros, llamadas de teléfono o chantaje emocional. Mi suegra es así... Calienta la cabeza a mi novia y el calentamiento me llega a mí - me dijo. Y apuesto que lo dijo invocando al santo de la paciencia, al santo Jo.

Me quedé en silencio. Comentarios así siempre me incomodaban. Yo estoy bien, estaré bien... Yo soy de las que se comen el mundo, y si queda algo, se lo merienda. Nada más que decir.

P.D. ¡Qué afortunada soy en amigos!



sábado, 12 de febrero de 2022

¿Serías humana?

 Las lágrimas que no ves, ¿existen? Es decir, si no ves que una persona llora, ¿eres consciente de que le has hecho daño? Si una persona no llora jamás, ¿crees que siente tanto como el que más llora? ¿Tú sabes si esas lágrimas que no ves, ruedan en la almohada cada noche? Dime, ¿lo sabes? Y, ¿en la ducha? Cuando se mezclan con el agua y el jabón, esas que apenas son visibles ni en los ojos tras salir de la ducha, ¿son de verdad? ¿Significa ser fuerte si no lloras? ¿Y si lloras por dentro? ¿Y si el nudo que no te deja tragar, ni respirar, te ahoga cada día? Eso, ¿se consideraría real? ¿Te hace mejor persona si lloras? Es decir, si expresas tus sentimientos a los demás. O, por el contrario, se te juzga porque como no expresas nada... Quizás seas un cacho carne con ojos sin más. 

Quizás es que la vida se ha cebado tanto, tantísimo contigo, que ni siquiera tengas lágrimas ya que derramar. Si ese fuera el caso, ¿serías humana? 



Una vez más

 Ahora que me vuelves a mirar, pones mi cordura del revés. 

Manuel Blanca.

Ahora que tacho del calendario lo que fue un principio y un final, descubro de reojo que me vuelves a mirar. Hay heridas que en alguna ocasión quieren volver a cicatrizar, pero es que mi cabeza tiene miedo a recaer y volverte a besar. Quiero una vez más, tropezar de nuevo en tus labios. Apagar farolas apoyando nuestro amor, escribir en las aceras: Encontrarnos de nuevo no es un error. Y ahora que me vuelves a mirar. Un abismo al pasado me vuelve a llamar, creo que recapacitar es de locos. Por miedo a tropezar de nuevo sobre ti. Pero sé, sé que una historia de amor nunca termina, solo continúa.



Tú misma

 Os quiero contar algo, a ver cómo lo veis vosotros y vosotras. 

Por la noche, ¿vale? Llevas esperando toda una semana para que la noche llegue y estar un rato a solas con tu marido. Cuando estás un poco de charla, te sumas a él a lo que parece que, últimamente, le llama más la atención, ¡su móvil! Te unes pues para que vea que ahí estás, sacar temas, hablar... Comunicación, ¿no? Y te gusta esa sensación de intimidad que desde que somos cuatro en casa, pues apenas hay... Y cuando más cómoda estás, apaga el móvil, se da la vuelta y a dormir. 

Tú, que ahí estás, que odias el móvil a más no poder, pero cedes, das de ti, te pones en su lugar, le escuchas, vamos, lo que te sale hacer cuando quieres a alguien. Te deja así, dándote la espalda porque está cansado (sin tener que madrugar mañana, ¿vale?), pero apaga todo y... ¡a dormir! 

Pues esa clase de desprecios, de bofetadas sin manos, cuando intentas estar y te echan, duele. Escuece y molesta, porque cuando eres un alma libre por protección hacía ti misma, prácticamente no sabes qué es un mimo. Te cuesta horrores dar de ti, abrirte, y como tantas y tantas veces, él te ha sugerido que seas tú la que te abras, la que inicies, la que te comuniques... Pues... Hablamos mucho, demasiado. Y en ocasiones, no sabemos lo que decimos. Él piensa que yo me creo perfecta, y no, creo que no ha leído ni un solo post o no lo ha comprendido o no lo ha interiorizado. La perfección se aleja mucho de lo que soy. Intento siempre ser perfecta, sí. ¿Pero lo logro? Jamás, es más, me quedo bastante alejada. Y antes me importaba, ahora ya no. 

Lo que sí que hago es mantener la calma cuando discutimos. De hecho, no pierdo los papeles nunca. Sé qué digo, sé qué hago y sé qué opino. Nunca podré decir, jamás, que fue el momento del calentón. Nunca. Las cosas como son. Echamos balones fuera siempre, todos. Pero entre balón y balón y discusión y discusión, la magia de un momento íntimo que es de lo que estábamos hablando se pierde. Se esfuma como el humo. Y me recuerda al libro de compartir camas. Al final, compartes un colchón. Nada más, y es lo más triste y humillante que existe, doloroso también. Porque ves que tu esfuerzo (que luego queda en un "te crees perfecta") no sirve de nada. Y salen más temas, y salen más ganchos en cuanto hablas de esos que te quedas KO. 

Y otra frase, es... "luego lo sueltas en tu blog". No. Te lo suelto a ti, hasta que te duermes, porque el cansancio y los pequeños placeres de la vida que nublan la mente del ser humano. Los días pasan... Los meses también, y todo es una suma. Pero tienes que estar bien, contenta y feliz, porque "oye, tienes cara de oler culos siempre". Y te vas haciendo pequeña, sumisa porque... para qué vas a decir nada si se te vuelve en contra. Para qué vas a discutir con alguien que no escucha, que está cansado y te da la espalada en los momentos que deberían ser nuestros. 

Pues... Te cansas de remar, de estar bien y predispuesta a todo. Te cansas y los días se convierten en todos iguales y comienzas a mendigar. Mendigas un "algo", lo que sea, ya te da igual. Una película, un... algo, pero no... Y cuando mendigas, hay dos personas que no te quieren, y una de ellas, eres tú misma.



Silencio

 Todo el silencio que me regalaste, Y yo, muriendo. 

César De Centi

Silencio en este frio salón, frío sin viento que sea la excusa de tal escalofriante sinfonía que me parece oír en una radio apagada, en el salón de las noches perdidas de besos que ya son historia que el viento se llevo sin querer evitarlo. Una melodía que se pega al cuerpo pero que ayuda a desconectar del mundo, de las prisas y de no tener tiempo de nada. Una sombra sentada en el sofá donde estoy yo pensando en lo que no fue una relación sin sentido, ahora, esa sombra está perdida en otro sofá donde alguna mano que no es la mía roza tu frente, pensando cuando te quedabas dormida, al son de mis besos en tu frente mientras mi mano danzaba sobre tu pelo de seda. Silencio a oír las hojas pasar de un lado al otro del libro que todavía está sobre la mesita, que sigue tal cual la dejaste con una folleto de propaganda de no sé qué lugar, marcando ese punto donde paraste de leer el libro para un par de días después desaparecer sin decir nada. Silencio entre las sábanas de esa habitación que era de matrimonio sin haber pasado por el altar de la discordia. Noches infinitas fueron testigos de juegos de enamorados que ahora intentan romper un silencio sepulcral, cayendo al suelo cuando lloro sin saber realmente un motivo cierto, pero que tiene que ver contigo. Esa melodía que me parece salir de la radio cada vez está más dentro de mí, me levanto y cogiendo esa sombra imaginaria del sofá de al lado, empiezo a bailar suavemente deseando que nunca termine. Dándole un suave beso en la frente mientras esa melodía llega a su fin, dejo volar la sombra en dirección a su nuevo amor. Voy hacia la radio que está apagada pero que sin saber como la canción titulada Silencio, de César de Centi, ha hecho de mí un rehén en el tiempo y en el recuerdo de ti, mi sombra perdida.



jueves, 10 de febrero de 2022

Al otro lado del mundo

 Pase lo que pase, que pase juntos. 

Luis Cadenas

Sé que hacer locuras es tan de cuerdo, como de juglar. Sé que viajar entre tu mirada y tu boca, era una manera de perderme y no tener miedo. Pero, hice bien en tenerle miedo a París y decidirme ir a por ti. Es que mirar al otro lado del mundo, es ver en tu espalda un futuro de lienzos por dibujar. Hice bien en temblar de versos mirando a la luna. Para ver que en el otro lado del mundo, los mares se ahogan por besar tu nombre. Es que en este mundo hay amores de películas, donde nunca cabe la palabra fin.



Te has convertido en una experta en eso de disimular. Tienes que ir de fuerte ya que la vida te lo ha puesto un poco más difícil.

 Entre broma y broma se lo he dicho a Laura. Vuelvo a verme mal, tan mal, que esta noche al verme en el espejo no he podido evitar vomitar. Vomitar todas mis penas, angustias y ansiedades.

Me he vuelto a mirar en el espejo. Me he visto aún peor, y de repente, esa soledad que me invade en estos momentos. Me siento más sola que nunca... Todo el mundo apuntándome con el dedo qué hago y qué dejo de hacer. Estoy más que harta de que intenten recuperar a esa Patri que ya no existe. La que vivía por y para contentar a los demás cumpliendo las expectativas que tenían de mí en todos los ámbitos de mi vida. 

Un día dije "¡Basta!", y ese "basta" se mantiene. No estoy aquí para impresionar a nadie, ni para cumplir aquello que se espera de mí, pues, si tú crees que debería haber actuado de alguna manera concreta, es tu problema. Las culpas que se dicen apuntándote con el dedo, las llevo en silencio. ¿Por qué? Porque esa persona ya tiene su opinión, su opinión inamovible, ¿para qué hablar, pues? Es más fácil evadirte en tu mundo interior como diría Estopa, haciendo oídos sordos a quienes no quieren ni pretenden escucharte. Es una táctica que decidí usar hace unos años, cuando me aconsejaron que batallas librar y de cuales huir. 

Nadie. Repito: Nadie, se detiene a pensar en ti. Nunca jamás. En qué puedes pensar, en cómo te puedes sentir, en cómo puedes reaccionar o en cómo te puede afectar ciertas acciones. Nadie termina de conocer a nadie nunca. Es así. Por muy empática que sea una personas, ciertas cosas te afectan dada tu personalidad en concreto, ¡qué sabrá la de enfrente!

No voy a pedir perdón por vivir, por cometer errores y por cometer mis aciertos. Mis aciertos que para otros pueden ser errores. No quiero ni pretendo abandonarme, ni vivir para nadie. No me quiero, es algo que he trabajado con psicólogas (que por cierto, el efecto es muy poco), pero no me voy a hacer de menos, ni cambiar para conservar a algunas personas cerca, puesto que no pido que nadie cambie. Si está en mi círculo, está claro que le quiero como es. Pero para mi no hay eso, para mí no hay permiso. Solo exigencia, deberías hacer esto, y aquello, y lo otro. ¡Por favor, ya! Haré lo que sienta en cada momento. 

Sé que soy de impulsos, pero con la edad, los controlo cada día mejor. Es más, cada día pienso y repienso las cosas. Calculo todo, hasta el último detalla y todos los caminos que se me pueden presentar al tomar una decisión (otro ejercicio de terapia). Y lo que hago, es pensado, consciente. Puede que cometa errores, pero no sé si seré mejor o peor persona por haberlos meditado antes. Pero es que estoy cansada, muy cansada... de escuchar a los demás. De leer cosas que me molestan y callar, de ver que se espera de mi demasiadas cosas que ni siquiera me he planteado nunca.

Estoy harta de la gente y lo único que me apetece es hacerme un ovillo en mi lado de la cama y esperar a mañana. Esperar con la esperanza de que todo se solucionará, pues como me dijo Ana hace unos días en una terraza... "eres de las que tocas fondo, te deshaces, lloras y te rompes... pero no he conocido a nadie con tanta fortaleza. Te levantas, das el impulso y te comes el mundo, es muy admirable. Y sabiendo qué eres así, ¿cómo te dejas romper tanto?". Pues porque soy de extremos, conmigo no encontrarás grises. Soy intensa, y eso se traslada a todo, a lo bueno y a lo malo. Puede quererte con todo el alma y todo mi corazón, pero si me la lías... Puedo llegar a enterrarte (metafóricamente hablando), llorar, pasar el luto y seguir. Al final, la vida es seguir... No queda otra. 

Hablando con un chico de Instagram que me ofreció un trabajo, me dijo una frase que me quedé con ella (por supuesto, no es suya), si sigues haciendo lo mismo, obtendrás los mismos resultados. Cambia, muévete, por ti, por todos... Sal a la calle y amplia la mira con la que observas el mundo. Sé tú. Sé esa que se come el mundo siempre, que no la dejan que la tosa, pues ella tuvo el mayor de lo entrenamientos, la vida...



 

Ella

 El desamor es patente cuando tú no estás quieta. 

Cristian Tano

Es que cuando me habla el mar de ti, hace que me salga mi alma de poeta. Aunque tú no lo sepas, los amaneceres no ganan a tu belleza, ni cuando te pienso a altas horas de la madrugada. No niego que te desnudaría, que te desearía, que te leería y haría de ti mil locuras en cada estación que esconde tu entrepierna. Sabes que el mar a veces se cruza en nuestros caminos. Lo que no sabes, es que él me habla de ti, el hace que sin querer y muy lentamente, un bucle en mi memoria, en mi corazón, en mi mundo, donde solo apareces tú. Porque mis sentimientos son esos que esconde tu mirada, a pesar de que tu no sepas que hay sentimientos de versos con aroma a sal, que sienten por ti.



Una canción para Diana

 Hoy los minutos son nada, si me imagino debajo de tu ventana. 

Desiguales

Sé que de momento eres parte de mí en forma de dudas, quiero que seas una cosa y no sé cómo se explica, si no es en forma de canción sin estribillo, o de poema eternizando versos sin final. Una noche años atrás cuando tu pasado fue mi futuro, resucité entre acordes tristes, entre voz y lágrimas que agonizaron recuerdos pasados. Estando debajo de tu ventana escribí en un blog quemado de notas sin pentagrama, de acordes tachados, con esa esencia de los ojos que desbordan tristeza por no saber nada de ti, por no saber cantar esa canción para Diana, y por no ser, desde hace tiempo tu clave de sol siendo tu mi pentagrama perfecto. Todavía se esfuman caladas al cigarrillo mientras te espero, mientras mi inseparable amante la guitarra solo pide dos minutos de silencio para sonar tu canción, tu canción triste de recuerdos que viviremos algún día de un futuro que será pasado en este presente sin ti. Recordando pasajes jamás vividos, pero dejando volar la imaginación como un niño en nunca jamás, desbordo alegría soñando que escucharas algún día esa triste canción que te escribí en clave de mi, para recibir una nota que sonara como un posible sí, para estar juntos ni que fueran dos minutos, esos minutos que son los que duran tu canción, aún sabiendo que luego desaparecerás entre la multitud de dudas que nos juntaron durante dos minutos. Pero si un día decides hacer caso a esa canción, no rehúyas de mí, ni de la guitarra, ni de las dudas, ni de nada, solo huye del pasado para estar conmigo.