martes, 10 de octubre de 2023

Recuerdos de Facebook

 Hoy me salen en Facebook los recuerdos más bonitos que podía ver. Y me han llevado a esos días de luna de miel. En otro momento, no me hubiera tocado tan sensiblemente... Pero, lo reconozco, estoy muy blandita. 

La luna de miel es más bonita aún que la boda. Muchos pensaréis que no. Pero en la boda no dejas de tener muchas preocupaciones y miedo de que todo salga bien, que todos estén a gusto. Y en la luna de miel, eres tú y él, y él y tú. Sí algo falla, se considera anécdotas para la historia de la pareja, con la que años atrás, te ríes. Son recuerdos bonitos que rememorar.

En las fotos, veo más que a una pareja, a un equipo que se movía a la vez, fluía con mirarse. Sin preocupaciones, un equipo con objetivos fáciles, y volcados el uno en el otro. El inicio de una historia de amor, vaya. Y también me parece algo muy muy muy lejano.

Recordar el inicio, me da nostalgia. Ese tiempo era mejor en el sentido que no teníamos tantos frentes abiertos y todo iba más sencillo. Pero creo que también, el habernos hecho tan fuertes en el principio es lo que ahora hace que sigamos unidos.

Discutimos más. Estamos agotados (trabajo, niños, economía, etc, etc) pero estamos. Y eso es difícil. Estar. Hemos cambiado, los dos, pero sigue estando el equipo que se creó hace tres años. Y sigue mereciendo la pena.

La convivencia es otro tema. Desgasta también. Pero como vi en un vídeo de Instagram, las peleas, discusiones, incluso el estar uno harto del otro, no son obstáculos para seguir juntos. Tenemos algo más que amor, tenemos un futuro, unos objetivos, unas metas, un plan para el resto de nuestras vidas que salva aquello que el amor, muchos días no llega. Donde hay días y días que detalles, que el cariño, se queda escaso. Donde la comprensión y empatía desaparecen. Hay algo que no tiene nombre, donde, a pensar de todo y todos, sigues apostando por esa persona. Por esa familia que has creado, por esos recuerdos que aparecen en Facebook.

Siento la estabilidad que da estar en el salón viendo la tele, aunque cada uno vea lo que quiera. Es... Estar en casa. Lo que te hace bien. Aunque por la noche me asalten muchas dudas y preguntas. Pero yo soy así... Nunca estoy demasiado segura con nada ni con nadie. Lo de relájate y déjate llevar... No he sabido hacerlo nunca. 

Cada uno con sus cosas, cada uno con sus mundos, cada uno con sus caminos y su individualismo. Cada uno con sus mochilas y traumas. Pero juntos.



Todo sale

 Sabíamos que en algún momento ocurriría, pues... ¡Pum! He petado. Me han llamado para ir a recoger más cositas que nos vienen bien (aunque a mí, esto me crea mucha ansiedad, ya sabéis que voy por la vida haciendo oídos sordos a los microinfartos que me dan en el pecho). Me he ido al banco, a gestiones. ¿Os acordáis que ayer dije que hoy sería un día de quedarse en la cama acurrucada junto a mi bebé? Es mentira. Esos privilegios no están hechos para mí. 

A las 8 de la mañana, me disponía a salir por la puerta para hablar de mis cosas con la doctora. Casi hablo más con ella que con mi marido. Al parecer, ha decidido que la cita sería mejor telefónicamente porque... Oye, ¿quién sabe? Mejor prevenir que curar y más ante mi caso extraño. Que por cierto, cada día somos más.

Tras pasear por todo Leganés con mi carro, pararme con todo el mundo porque hoy era el día de ver a todos los que no había visto desde antes del verano... He llegado al banco a esperar hora y media de pie. ¿Qué ha pasado? De nuevo las palpitaciones, y un mareo con dolor de cabeza... No, me niego a caerme en redondo... Después de haberme solucionado... Nada, he ido a por mis chicas, y sí... Me he caído en redondo.

Todo sale. Todo. Absolutamente. El cuerpo ha dicho "basta". Ahora mismo... Me duele todo, me duele la cabeza, el cuerpo, hasta las uñas de los pies. ¡Horroroso! Y como todo, se ha quedado en casa. Después sí que he llamado a Javi, una vez que estoy bien. No hay necesidad de molestar ni preocupar a alguien que está trabajando.

Esta tarde me la quiero tomar de relax. Estar en casa o salir a dar un paseo, con mi hija, mi marido y mi perra. Necesito tiempo en familia. Mi familia. Necesitamos tiempo de estar solos, de cuidarnos y de no olvidarnos. Yo soy la primera que coge su camino y vuela. Se saca sus castañas del fuego, baja a los infiernos tan rápido como sube al cielo. Esa independencia, a veces, se paga caro.



lunes, 9 de octubre de 2023

Verano de San Miguel

 Le estoy volviendo a coger gusto a esto de escribir sola, por las noches, mientras mi Helena, por fin, duerme.

Realmente, la que escribe... Soy yo. Yo en mi estado más puro. A solas, delante del teclado me permito romperme. Aunque... Desde que sé a quién llega mis palabras, me corto bastante a la hora de escribir lo que realmente quiero decir. 

La sinceridad está sobrevalorada. No tenemos por qué contar ciertas cosas por mucho que las pensemos. Y las pensamos... Y las gritamos a voces, en nuestro interior. Y querría escupirlas en mi blog. Pero no puede ser... La libertad absoluta... Tampoco existe.

Llevo un tiempo descubriendo que muchas cosas por las que he luchado y he creído a pies juntillas, se han esfumado de mi lista de valores... Empatía, sinceridad, libertad...

He decidido tomar este camino sola. Muy sola. Me quedan un montón de sorpresas por descubrir si es que se puede llamar así. Pero hoy... Haciéndome unos análisis que iban a contar muchas cosas, me rodaban lágrimas incontrolables por las mejillas. Los momentos de médicos, se han vuelto mi momento. Mi rato de estar a solas, de estar asustada, de permitirme ser débil, frágil. Me permito ser humana. Una vez atraviese la puerta del ambulatorio... Volveré a ser yo... A la que preguntan qué tal y respondo que todo bien. Porque así ha de ser. Porque lo mío es mío, y el dolor que yo pueda sentir, así lo es.

Quiero gestionar todo lo que pueda venir yo. Quiero que lo que se cuente, la información que se pueda dar.. la controle yo. Y seguramente... Guarde más de lo que diga. Porque hablar nunca se me dio bien. Y ahora, escribir... Tampoco. 

El sábado hice algo de lo que me arrepiento. Y que seguramente me pase factura y me esté arrepintiendo cada día día de mi vida. Esto sí que lo hablé con Javi... Con sus vídeos de fondo... Algo que me incomoda muchísimo... Porque me parece un falta de respeto, además, de que ya de por sí... Me cuesta expresar lo que siento. Para mí es un gran esfuerzo para que la otra persona tenga de fondo lo que realmente le interesa. Y lo que me dijo es... "No deberías castigarte tanto". Nadie se castiga... Pero reconocemos errores y aprendemos. Sólo eso. Lo que está hecho, hecho está.

Sigo teniendo el miedo de ayer, algo más. Me sigo sintiendo insegura, me sigo mirando al espejo y sigo sintiendo el mismo rechazo. Nada cambia y empiezo a dudar que sea tiempo lo que necesite.

Mañana, me he propuesto que en cuánto venga del médico, me dedicaré a mí bebé, que es lo que más me gusta en el mundo. Y si se tercia... No salir de la cama. La gente me agobia, me ahoga. Y no es culpa de nadie. Es que a veces, simplemente, quieres estar encerrado en ti y ya está. Sin más. Sin contar con nadie más. Y pasarlo como un mal catarro. 

Este catarro está durando lo que está durando el veranillo de San Miguel.



domingo, 8 de octubre de 2023

Sin latido

 Sigo con mi procesión, con mi luto, de perder a algo dentro de mí o... de que aparezca. Mañana presiento que será un día raro, no quiero aventurarme a pensar nada. No quiero que me digan nada. Soy de las que prefieren vivir en la ignorancia, tranquila. No necesito saber más de lo que sé. Eso es algo que Javi agradece mucho. No pregunto. No presiono. Él sabe que lo que quiera contarme, es lo que necesito saber. También sabe que mi opinión es mía. Y me la guardo... Porque... También sabe que es inamovible.

Tengo respeto al día de mañana. Todo puede empezar o todo puede acabar. Llevo todo el día dándole vueltas dentro de mí silencio. Javi se merecía un día de libranza tranquilo, y eso es lo que he hecho. Lo que hago siempre, quedarme dentro de mí.

Hemos salido y eso, también lo he agradecido. Hemos ido a ver a unos amigos, y agradezco que no salga el tema estrella, porque así lo necesito. Guardarlo en el cajón más profundo que tenga, y dejarlo ahí. En esa mochila que pesa ya demasiado. Lo he pasado bien, pero no voy a mentir, ya no soy la de antes. Y mira que finjo muy bien. Esto de estar en el mundo porque es lo que toca, sin ninguna motivación, solo haciendo lo que debo, quita magia a cualquier cosa o cualquier plan. Ha sido un día dedicado a Javi. Sé perfectamente que él también lo necesita y lo de cuidarnos, venía en el contrato... En lo bueno y en lo malo. Sé que tengo que hacer, sé dónde debo estar aunque mi corazón haya dejado de latir. 

Es una sensación rara de pérdida. Es perderse a uno mismo, con lo que es aún más raro. No sé por qué ha salido algo de este tema con Fito. Dudo que lo haya notado o es que no finjo tan bien como me creo... No me reconozco en el espejo. Empezando por mi cuerpo. Entrar en una 38 a duras penas... No me siento bien conmigo misma. Es la sensación que he tenido, ya conocida, toda mi vida. Es darte asco ante tu propio reflejo. Es despreciarte por ser tú y eso siempre fue así, soy mi peor enemigo. Lo sé. Y también sé que tu cuerpo cambia cuando eres mamá y que también se pierde en medio de tantas batallas y tantos problemas. Como yo... Perdida en medio del caos y descubriéndome porque no me conozco. Nunca había sentido ésta frialdad ante la vida. He estado enfadada, deprimida, he deseado no estar aquí... Pero he sentido. Y ahora mismo, no. Creo que estoy algo rota o quizás que necesite tiempo para mí. Y eso, siendo madre, suena egoísta. 

Aún no me voy a preocupar de esto. Voy a darme una tregua a mí misma. Helena me necesita, me necesita a mí, entera, sintiendo... Aunque ella hace que me revolucione y vuelva a aparecer la que a veces se pierde en sí misma.

Estando así solo tengo inseguridades, miedos y malas intuiciones, seguramente erróneas. Vivo en una especie de suspense... que empieza a durar de más.



Entre llamadas


 Odio el teléfono. Todo el mundo lo sabe. No me gusta sentirme esclava de nada ni de nadie. Y hoy lo he sido de un montón de llamadas de un mismo número y de diferentes extensiones. Sólo malas noticias, posibles malas noticias y en el mejor de los casos, regulares.

Una ya no conoce el encanto de la vida. Aunque siempre diré, que mi color favorito se llama Helena. Ella pinta mi sonrisa cada día. Mis ganas de vivir y me devuelve la capacidad de sentir.

Sin ella... Todo lo demás es anodino. Pierde su forma. Pierdes la visión de todo. Estoy pensando en algo que muchos pueden opinar que es algo macabro. Estoy pensando en que, por casualidades de la vida, yo faltara... Javi terminaría rehaciendo su vida, que está bien y más con lo joven que es. Mis padres, tendrían que continuar con sus vidas, por su hijo, por su nieta. Pero quedarse sin madre... Un bebé que jamás la recordaría... Ni sabría el gran amor que siento por ella. Eso es muy injusto. Ahora que soy madre... Sé que el amor de una madre es inigualable a cualquiera. Es un querer absolutamente distinto... Es un anexo de ti. Es mucho más que eso... No hay palabras que puedan describirlo. Os lo prometo. Hay que ser madre para poder hablar de ello con conocimiento.

Es el lazo que me une a la vida, a las ganas de vivir. Porque, hay un momento en que estás saturada. Lloras y lloras, y te exilias del mundo por voluntad propia. Vives al límite, y eso es agotador. Buscas la soledad de tu tristeza. Pero mi bebé no te deja hundirte, porque tienes que seguir... Por ella. Hable de lo que hable, es ella el fin, el objetivo, la meta, el motivo y el origen.

 Me siento agotada, asfixiada. Siento que algún día explotaré y no tardando mucho porque no tengo tanta capacidad para hacer frente a todo. No soy WonderWoman. Pero sí que llevo escudo, llevo el frío por lema y el hielo por bandera. Porque con anestesia, todo duele menos. Todo se siente menos. Y entre tantos frentes, entra algo de aire.




sábado, 7 de octubre de 2023

Mi partida perdida

 Hoy he hablado con una conocida, que jamás hubiera pensado que la iba a contar todo lo que la he contado. Creo que lo he hecho... porque es una persona a la que poco le importo, ya que no somos amigas no creo que lo seremos nunca. 

Después he llorado más de lo que cabría esperar. He llorado más que el martes. Más que todos los meses atrás. Y escribiendo esto... mis lágrimas vuelven a saltar. Mis emociones están a flor de piel. Intento tapar lo que ha de salir. Y me siento rota y sola. No sola de estar sin nadie que te apoye. Sola... porque es un camino que debo recorrer yo. Porque todos lo ven y lo seguirán viendo desde la barrera. Todo esto quedará en el olvido para todos, menos para mí... La gran pregunta, la gran polémica de este tema, ahora vive dentro de mí. En mis noches, en mis sueños, en mis días... y en mi cuerpo.

Cada día se me hace duro convivir con esta parte, hasta ahora desconocida partes mí. Hay cosas que duelen y seguirán doliendo mucho tiempo en el silencio de mi corazón. Guardadas bajo llave, ya que será pasado y debemos avanzar. Sólo que hay experiencias... qué te hacen avanzar de forma diferente. Cambiándote a ti, cambiando tu vida, dando un giro inesperado y dejándote en shock.

La mujer fría que también vive dentro de mí, tampoco sabe gestionar este tema. Anda perdida entre tanto frente abierto, entre tanta herida abierta y entre tanta lágrima de dolor.

Quizás sea la conciencia... o la lucha entre el deber y el deseo. El desgaste emocional, el estrés de los días o la impotencia que siento ante aquello que no está en mi mano. El no poder elegir porque la vida ya tiene una una elección.

Parece exagerado... pero ojalá os pudiera contar el que se ha convertido en mi gran secreto. Cómo dije ayer, Javi solo me acompaña como mero espectador. Y por mí bien, nadie sabrá nada... 

Hay cosas que te cambian. Qué ya, aunque quieras, jamás serás la misma. Este tema... ha acabado con mi poco romanticismo por la vida. Ha matado a la empatía, al positivisimo, a la depresión... ha acabado con las emociones, ha parado al tiempo y me ha parado a mí. Creo que me muevo por inercia, que nadie pilota mi cuerpo y que estoy haciendo algo que juré que nunca haría con mi bebé, y es convertirla en el centro de todo mi mundo y todo mi ser. Me he dejado a un lado... me he paralizado. Y es algo que acarrearé toda mi vida.



jueves, 5 de octubre de 2023

Desgaste

 Estoy desgastada. Muchos días de médicos, muchos días de incertidumbres, muchos días de estrés... qué todo sale... y nada se queda dentro. 

Estoy más antisocial de lo habitual. Más sensible, me molesta todo bastante, y cuando digo bastante, es mucho. Me agobia la gente. Estoy algo inestable, fría y a la vez muy blandita.

Fría en cuanto a quién me rodea. Al móvil, a quien escribe todos los días, fría en redes sociales... y en mi casa, en mi intimidad... es fácil verme que se me salta las lágrimas en cualquier momento. 

Solo mi marido sabe por lo que estoy pasando. Y... por alguna razón, no es con él con quién me permito desahogarme. Hay cosas que nunca cambian, y necesito mi soledad para soltar toda la mochila que estos meses me he ido creando. 

Mi bebé es la medicina que me tiene aferrada, más que nunca, a la vida. Mi bebé es mi último pensamiento del día... y el primero. Mi bebé se ha convertido en mi centro, en mi mundo, en mi todo. Y sí, la maternidad es dura, y a veces lloro también por no saber llegar a todo, por sentirme cansada, sola e impotente. Pero ser madre es lo mejor que me ha pasado en la vida. Es el sueño cumplido.

Pero no puedo evitar sentirme agotada, exhausta, débil... me duele todo y no sólo físicamente. Siento que el corazón muere en cada latido, que el aire no abre mis pulmones. He aprendido a convivir con la ansiedad. Se ha vuelto mi compañera de batalla, una relación tóxica que no me da miedo. He dejado de tener miedo, y hablo del miedo personal. Mi mayor miedo es mi mayor amor, Helena. Con ella sí que pierdo la razón, desconozco a la ansiedad y no sabía de esta parte de mí que ama con garra, fuerza y descontrolado.

Estoy en esa montaña rusa que me tiene algo loca e irracional. Qué es capaz de mostrarme todos los sentimientos por muy opuestos que sean, a la vez. Esa montaña rusa, que me hace llorar, reírme, ser tan intensa como fría... y así cada noche me acuesto, pensando en todo y en nada. Sintiéndome más sola que nunca, porque nadie puede ponerse en mi piel. Cada día estoy más convencida de que la empatía no existe, porque yo soy única, y todos somos únicos, y cada uno siente a su manera, cada uno afronta a su manera. Y está bien. Solo debemos abstenernos en opiniones y comentarios. Y dar ese espacio que algunos pedimos a gritos y nadie parece escuchar.




lunes, 11 de septiembre de 2023

2 + 1

 Hoy es un día importante, 2 + 1. Dos años de nuestra boda y tres desde ese primer beso en nuestra cita.

Quiero compartir algo que leí hace poco y me hizo reflexionar.

No es cierto que cada día quieras más a alguien. Hay días de todos los tipos. Hay días que sí, que le amas más intensamente que el anterior, pero luego, hay otros que parece que te alejas. Y luego vienen los días en los que el amor se mantiene estable. Y así, sucesivamente.

Lo que he aprendido estos años con Javi, es a no temerle a la inestabilidad del amor, a la rutina, al sentimiento de rechazo o de frialdad que puede aparecer en algunas épocas.

A enfrentarlos como el piloto que se encuentra una nube y sabe que debe atravesarla porque, una vez lo consiga, las turbulencias cesarán. 

A saber que, cuando se cultiva el amor día a día con pequeños y casi imperceptibles actos, al llegar a los tornados emocionales, se convierten en el suelo firme al que agarrarte con fuerza y seguridad.

A entender que puedes vivir una vida maravillosa con tu pareja pero que, sin tener con quién celebrarla, no es tan bonita y de tantos colores.

Y a que las personas NO son perfectas, por tanto, el amor tampoco lo será, pero la bondad y la voluntad de cambio, de mejora, de progreso y de cuidado son sumamente importantes.

Gracias mi chico, por estos tres años de amor incondicional y por el mayor regalo que me has hecho... Helena.

Eres el amor de todas mis vidas.



domingo, 3 de septiembre de 2023

Equipo

 Llevo mucho tiempo queriendo escribir esto. Lo he pensado cada noche y cada mañana, pero tengo muy pocas oportunidades de sentarme frente al ordenador a escribir. ¡Fijaros! Otra cosa más a las que he tenido que renunciar por falta de tiempo a solas.

Quería escribir a Javi, mi marido. Por una sencilla razón. Últimamente, la vida nos tiene al límite: temas laborales, familiares, económicos, etc., etc.,... Estamos los dos a un tris de saltar con la vida. Pero, ¿con quién saltas en realidad? ¡Pues con el otro! A mi juicio, y es mi opinión. Nos falta tiempo a solas. Como cuando vivíamos en Valdemoro. Saber utilizar cada momento y aprovecharlo. Salir de las familias, de las visitas, salir... Salir a pasear, juntos, con nuestra propia familia. Ver películas para nosotros, series. No... individualizarnos. 

Hemos llegado a tener cada uno su horario. Él ver sus cosas en la tele y yo irme con los niños a la cama. ¡Hasta la perra, últimamente, va por libre! Esa "independencia" por un lado me gusta. Podemos vivir separados, pero... es necesario que ambos queramos seguir viviendo juntos, sin llegar a ser compañeros de pisos, porque... vivir con alguien es eso, compartir un techo, unos gastos. Pero no es un matrimonio. 

El matrimonio, con hijos, y con hijos pequeños, se sustenta por tener momentos de calidad. Y no hablo de sexo. Hablo de películas por la noche del gusto de los dos, o de cada día uno. Ver cosas que nos hagan reír, un abrazo, un beso, un masaje, una conversación donde no te sientas juzgado. Trabajar la confianza que creció en el principio y que debe mantenerse.

El matrimonio es duro, cuando las obligaciones te comen y hay un momento en que no sabes gestionarlas, o simplemente tienes un bajón por el peso que sostenemos a nuestras espaldas. Ese peso tiene que ser compartido, escuchado y hablado. Javi, somos un equipo, quiero seguir siéndolo, por lo que hemos formado, por lo que estamos formando y por todo lo que nos queda. Y sobre todo por mí. Porque te quiero en mi vida sin necesitarte en absoluto. No quiero ser compañeros de pisos, ni sólo compartir las penas y obligaciones de un hogar. Quiero más, porque yo no sé conformarme. Porque soy un culo inquieto y lo de quedarme sentada no va conmigo. Quiero una vida en la que en el último día de nuestras vidas, podamos decir que valió la pena hasta los momentos más aburridos.

Y todo eso se consigue siendo un equipo, donde cada uno pone lo mejor de sí, lo que le falta al otro. Siendo la fuerza y las ganas que a veces perdemos. Siendo la gasolina el uno del otro. Siendo el corazón (los dos) que mueva a esta familia.



sábado, 2 de septiembre de 2023

El malo de la historia

 No me importa ser la mala de todas las historias contadas. Si alguien me pidiera algún día, alguna explicación, se las daría sin problema, no por excusarme, porque no tengo que excusarme ante nadie, simplemente porque no tengo nada que ocultar o simplemente no tengo culpabilidad por mi opinión.

Siempre hay gente que tiende a pensar que todo lo que hacemos, tiene un doble sentido. Se cree el ladrón... Pero en mi caso no es así. Hago las cosas o tomo las decisiones que a mí me apetecen, valoradas y estudiadas antes.

He retomado el deporte, y me lo he propuesto practicar cada tarde. Me viene bien, me hace feliz, me ayuda a evadirme. Y porque me gusta. Punto. Lo he retomado estas tardes que Javi estaba en el trabajo, y soy feliz, solo con cuatro días, me siento mejor, me veo mejor y quiero más. Vuelvo a sentir la necesidad que tengo por él. Con gente en casa, es obvio que no se puede. Con visitas que van y vienen, entorpecen mi objetivo que quiero cumplir. ¿Es egoísta? No, es querer vivir a mi manera, sin tener que depender de nadie. 

Cuando me independicé, pensé que sería así. Que nadie me contaría las horas ni los minutos de mi tiempo libre. Que nadie opinaría sobre lo que hago o dejo de hacer. Que nadie se metería en mi vida si me ducho una o dos o tres veces. 

La rutina ya es bastante esclava que te sujeta a horarios, y más cuando eres madre. Me molestan las piedras en el camino demás, porque ya tengo bastantes. Me molesta perder lo poquito que me queda de libertad, de momento personal. Los pequeños momentos que tengo para echarme una siesta, no sé, mis momentos tan valiosos ahora que todo mi tiempo es para mi bebé.

A veces, no suficiente poner el modo avión solamente en el móvil. A veces, es necesario pasar unos días en modo avión, y si alguien se molesta porque se lo toma personal, es su problema. No te sientas culpable por hacerte feliz a ti. También te lo mereces.



domingo, 13 de agosto de 2023

Me besó

 Me beso sin pedir permiso, como si el mundo se fuera a terminar, como si miles de demonios existieran en sus adentros, como queriéndome comer por dentro, tratando de hacerme suyo al mismo tiempo.

Y me beso elevándome hasta el cielo, sin despegarme los pies los del suelo.

No hice más que devolverle el beso con unas ansias atrasadas, como si fuera la primera ves que tenia en mi boca unos labios, sintiéndola temblar, como si me la quisiera comer, con esa hambre que todos los enamorados tienen... 

... Con un hambre atrasada, con un hambre que pocos pueden contener.

Me beso como jamás antes lo habían hecho, como haciendo que despegara mi alma del cuerpo y uniéndome a la suya en un solo cuerpo. 



Simplemente, sí

 Hay personas que, simplemente, lo hacen bonito. Y da igual el lugar, la hora, o en el momento en que te encuentres. Hay personas que hacen que un instante se vuelva inolvidable, que un día malo se convierta en bueno, y que una sonrisa lo cambie todo por un rato. Hay personas que son pura vitamina. Las que te recargan las pilas con solo tenerlas cerca. Y donde te quedarías siempre un poquito más. Las que se convierten en hogar, y a las que siempre te apetece volver.

Hay personas que, simplemente, sí. Y ya está.

#unrinconmaravilloso



Amar a alguien de verdad

Amar es algo más que decir te amo. Mucho más que expresarlo con millones de palabras. Amar de verdad, viene más del hecho y los hechos, que gritarlo a los cuatro vientos. 

Amar de verdad, es saber que el tiempo no cambia. Si estás enamorado. Seguirán estando las mismas veinticuatro horas, los mismos sesenta minutos de una hora y los mismos miles de segundo de un día. Pero la diferencia recae, sí, en ella. Porque estando la persona que amamos en nuestra vida. El tiempo es tan relativo, que nos olvidamos de seguir sus manecillas.  

Amar a alguien de verdad, es dar todo lo bueno de ti, pero mostrar también lo malo. Es ser sincero. Es decirle: ¡Mira, este soy yo! Soy lo blanco y lo gris. Tengo un montón de aciertos, pero te mentiría si digo que no tengo defectos. Pero quiero ser mejor persona, tú y mi mejor persona. ¡Y, mejorar de verdad!

Amar a alguien de verdad, es dejar volar en lugar de darle alas. Es ser feliz mirándola ser libre. Verla y aceptarla como un ser completamente independiente. Pero también aceptar el compromiso de que ser independiente permita la acompañes en su vuelo.

Amar a alguien de verdad, vas más allá del corazón y del cuerpo. Es más, del respeto a ti mismo, y a ella. Es más, de la confianza a tu pareja y al amor de tenerla a lado tuyo. Amar es ser fiel a tus propios sentimientos, para después serle fiel a los de ella.

Amar a alguien de verdad, es dejarla ser poesía en lugar de escribirle poemas. Es vaciarse por completo y volver a llenarse. Es mirarla a los ojos y veas que el mundo aun no es tan terrible. Es besar sus labios para retomar las fuerzas. Amar es dejar que el corazón calle por un momento y dejar que hable el alma.

Amar a alguien de verdad, es descubrir que Dios a veces tiene labios y nombre de mujer. Que no hay religión más bonita para hallar la paz, que los brazos abiertos con amor.

Amar a alguien de verdad, es estar en las buenas y las malas. No es ser paños de lágrimas. Es ser quien aliente para salir adelante.

Amar a alguien de verdad, es olvidarse de los títulos, de la sortija de compromiso, del acepto y del, para toda la vida. Amar es aceptar con gusto a esa persona el tiempo que sea necesario para ambos, saber sujetar cuando se tropieza. Pero también saber soltar, cuando necesita de marcharse.

Amar a alguien de verdad, es perdonar y perdonarse. Entenderla y entenderte. “SER” el amigo cuando ella necesite de un amigo, ser el novio cuando ella necesite de alguien mirándola con ojos de amor, ser besos y caricias para las necesidades de su piel. Ser todo en uno. Ser miles de cosas, y esos miles, sean solo para ella.

“…Amar a alguien de verdad, es encontrar la magia en un mundo donde ya casi nadie cree en ella”.

Inefable



miércoles, 9 de agosto de 2023

Amores que pueden curar

Admiro a esos amores que pueden curar a un alma rota... que le dan seguridad al corazón más vulnerable... y que le devuelven la paz mental a quien las tormentas ya se la habían quitado. Qué maravilla es el amor cuando es protector... cuando apapacha el alma... y cuando le da besitos a esas heridas que más nos duelen hasta que sanan; y qué bonita es esa forma de amar que hasta parece de otro mundo...



Si quieres ser feliz... establece una meta que dirija tus pensamientos... libere tu energía e inspire tus esperanzas.


 

Un nuevo día

 Hoy es un nuevo día....

Tengamos siempre presente que es único...que es especial...que por más que la rutina se empeñe...nunca se volverá a repetir.

Si además... también se tiene presente que cada persona somos únicos... especiales e irrepetibles... la combinación será espectacular para convertir cada instante en un acontecimiento de la vida.

Así que... a disfrutar que hay mucho por lo que hacer en este día y a repartir en este mundo... Ilusión... alegría...y cariño... para limpiarlo de la violencia... miedo y tristeza... que tratan de limitarlo...



El mejor combustible

 Deseo que al amanecer... al atardecer y cada noche no te falte la  calma que te permita ir descubriendo y disfrutando del camino. Deseo que no te falte la fortaleza y confianza para avanzar sin miedos. Deseo que el amor sobre abunde y sea el mejor combustible. Pero sobre todo deseo que la fe te de el valor suficiente... no solo para creer sino para alcanzar lo que otros ven imposible...



Vivir sin pasión

 No es bueno reír a medias... llorar a medias...ni querer a medias. No son buenas las medias verdades... los medio amigos... ni los amores a ratos. Hay que reír hasta que duela... llorar hasta secarse y amar hasta el final.

Porque vivir sin pasión no tiene sentido... porque vivir sin locura es aburrido. Y porque llegar a viejo... sin vivir de verdad... es no haber vivido...



La vida no avisa

 Siempre que duele la vida... uno se pone a pensar... que hay demasiadas mentiras... que la gente te suele fallar... que hay lágrimas que no son sinceras y sonrisas que no son de verdad. Siempre que duele la vida... uno se pone a pensar...que siempre hay tiempo para lo que tenemos ganas...que el que no aparece... es porque no quiere estar... y que el golpe no es el que duele... lo que duele es quien te lo da.

Siempre que duele la vida... uno se pone a pensar... que da igual tener muchos amigos... si no lo son de verdad... que el amor te da la vida... pero también te la puede quitar porque la vida no suele avisar...



Al estar sola

 Una persona que se siente cómoda al estar sola... es extremadamente poderosa.

Para una persona que ha aprendido a fusionarse con su soledad...cada día no es un día menos...sino un día más y una gran oportunidad para volverse más fuerte y penetrar en su espiritualidad.

A alguien que ha estado solo y en paz por largo tiempo...no le puedes vender el camino de las masas... solo te observará y te ignorará... pues no puedes ejercer dominio sobre su individualidad.

En resumen: las personas solitarias son personas poderosas que han aprendido que su mejor amigo y su más acertado maestro está en su interior. Y no en la aprobación ajena que el hombre común busca para sentirse lleno... para sentirse mejor...