domingo, 16 de abril de 2023

Mi piña

 Tengo apenas cinco minutos para escribir algo. Retomar mi blog me hace ilusión pero no con estas prisas y mirando de reojo a Helena que no para quieta ni un momento.

Hace unas semanas, estoy viviendo unos días preciosos. Lo que siempre he soñado en realidad. Sentirme en familia. Formar una familia. Hacer que mi Helena sienta lo que es eso...

Me he podido quejar de disputas, malos entendidos, de broncas, de momentos puntuales tanto en casa como en el blog y de lo que yo sentía o esa situación me hace sentir. Situación o persona.

No es lo mismo elegir a una persona, que un puñado de personas te vengan dadas. Las familias no se eligen, ninguna de las dos, ni la tuya, ni la de tu pareja... Es una extensión de nosotros que la otra parte tiene que respetar y aceptar.

En mi caso, como os cuento, poco a poco, estamos creando esa familia más allá del núcleo familiar. Es decir, mi hija tiene dos familias, la de papá y la de mamá. Y así debe ser. Mi sueño siempre ha sido que mi hija viva en medio del amor por ambas partes. Donde todos podamos sumarle lo mejor de cada uno, donde ella se pueda sentir en casa. Que  conozca desde su primer día de vida lo que significa tener un hogar.

Eso, está semana, veo que lo tiene. De que ambas familias pueden disfrutar de los mismos momentos, de sus primeras veces todos juntos. ¿Cómo se consigue? Poniendo un poquito de parte de todos. De paciencia y de interés. Al final somos personas que no nos hemos dado una oportunidad, ni siquiera había surgido el hecho de conocernos más teniendo la idea de que nos veríamos en alguna que otra ocasión. Y... Las cosas como son, somos unos desconocidos los unos para los otros.

Vivir rodeado de los nuestros, ya no es sólo bueno para Helena, es bueno para nosotros. Compartir el día a día con nuestros padres, nos ayuda también como núcleo familiar. Nos sentimos cuidados, descansados ya que la tarea de criar es difícil en algunos momentos. Nos ayuda también a no olvidarnos de nosotros, a que no todo sea bebé y trabajo. 

Hacer una piña no es fácil, es cuestión de todos. Y sí, discutiremos, y sí, seguramente volveré a escribir en mi blog cosas que me incomodan, que me hacen sentir mal. Porque recuerdo a todo el mundo que es mi vía de escape. Mi marido es su móvil y sus vídeos. Para mí, mi blog es desnudarme ante el teclado. Todos tenemos días malos, todos tenemos circunstancias, momentos y personas que aunque sea sin querer, nos han hecho daño. Todos nos enfadamos, todos criticamos, todos abanderamos ser muy sinceros cuando la sinceridad, si hace daño, sobra. Está sobrevalorada. Y no voy a dejar ni de escribir lo que siento ni pedir perdón por ello. No voy a flagelarme por ser persona. No. 

Pero lo que tengo claro sí es una cosa, todo lo que pueda decir o escribir. Lo hago yo. No consiento que nadie venga a decir nada malo de mi familia puesto que a nadie le he pedido su opinión. Ni a meterse en asuntos que no les incumbe con el objetivo de vaya usted a saber.

Y para terminar cogeré una frase de unos raperos que escucha Javi y que siempre me vendrá perfecta para "Desde mi ventana": "Soy culpable de lo que escribo, no de lo que entiendes". Las letras, los libros como la Biblia, durante cientos de años se han prestado a diferentes interpretaciones. Cada lector ha querido ver algo diferente en la misma prosa. Eso, amigos, no es culpa del escritor ni por ello ha de pedir perdón.

P.D. Al final escribí este post en dos días.




viernes, 24 de marzo de 2023

Mi nueva vida

 Ayer Javi volvió a trabajar. Se acabó lo bueno, se acabó el no tener horarios, el tener tiempo libre, el ir y venir sin dar explicaciones ni estar sujeto a unas obligaciones. A mí, me han parecido unas vacaciones a pesar de las noches en vela, del susto que nos dio Helena a los primeros quince días de vida. No sé. La vida me ha cambiado. Ha cambiado. Y mi relación con Javi también. De repente, se acabó el ser "novios". Vivir por y para nosotros, que así era incluso en las semanas de Cuquito. Las cenas a solas viendo cualquier rollo en la tele. El sillón era para dos. Y la vida también. Maya fue el complemento que faltaba para alcanzar la perfección del significado de la palabra "hogar".

Con la llegada de Helena está todo patas arriba. La Patri obsesiva de la limpieza ha desaparecido. Todo está manga por hombro o Maya se lo ha llevado a su cama y lo hemos dado por perdido. Pero me gusta. Me gusta dedicarme a mi hogar, a mi perra, a mi bebé. Me gusta lo que he vivido con Javi estos cuatro meses que no cambiaría absolutamente nada. Me he hecho mayor. He aprendido a valorar otras cosas, a replantarme mis prioridades, a buscar mi equilibrio en medio del caos de pañales y biberones. 

Dedicarme profesionalmente al cuidado de bebés, me ha ayudado pero menos de lo que pensaba. Ser profesora o técnico de educación infantil solo sirve en el colegio o en la escuela infantil. Sí, en el cole, puedo estar con niños llorando mis ocho horitas, pero a mi Helena no puedo verla llorar. Me provoca ansiedad y un nerviosismo que solo puede empeorar la situación. Con Helena todo es nuevo, me pierdo y me encuentro y no hay nada perfecto. No trabajo para nadie, ni espero que nadie esté contento ni cumplir las expectativas de nadie, como puede pasar en el trabajo. Hago con ella lo que creo que es mejor para ella y para mí. Y lo único que me preocupa en el día a día, es si seré lo que ella necesita, la madre que ella se merece. Es mi única preocupación y mi único empeño. Lo demás, ha pasado a darme igual.

Y el coprotagonista de este sueño hecho realidad es Javi. Somos tan diferentes. Tanto... Que es rara la pareja que formamos. Pero Javi es lo que he necesitado siempre. Es mi complemento para sentirme completa. ¿Tiene fallos? Claro. ¡Cómo todos! Nunca escribiré ni sobre la perfección de Javi ni sobre la de nadie, porque es una quimera. Pero a pesar de sus defectos y de los míos que a veces resultan incompatibles, le quiero con todo mi corazón. Volvería a elegirle cada día. Y hasta mi inconsciente lo tiene claro puesto que le busco en la cama hasta dormida. Me siento protegida, segura y no necesito nada más con él. ¿Necesitamos más cosas? ¡Un viaje! Sí, claro que necesitamos cosas. Pero es un lujo poder decir que la rutina a su lado es menos rutina. Incluso me gusta. No necesito un espacio. Nunca he sentido que necesite unos días, una salida a solas. Me gusta ir con él aunque sea ir a comprar el pan. ¿Qué hay más rutinario que eso? Y ayer y hoy, se nota la soledad... Se nota que el día es más largo. Que le echo de menos. Hablar. Simplemente hablar de... "¿dónde has dejado esto o aquello?". O venir al salón y ver su sitio ocupado por la perra porque ella también le echa de menos. 

Soy afortunada. Tengo el hogar que siempre he soñado. Estoy donde quiero estar y con quiero estar. Y mis prioridades están más claras que nunca. ¿Podemos estar mejor? Por supuesto. Pero esa semana de hospital con Helena, como os cuento, me cambió la vida. Soy feliz estando aquí, con mi familia. Compartiendo el sillón con una bebé con mamitis y una perra con Javitis. 



domingo, 19 de marzo de 2023

¡Feliz Cumpleaños, macarrón!

 ¡Felicidades! Hoy es un día especial marcado en el calendario de todos nosotros. Otro cumpleaños más que sumamos a nuestra historia. Una historia que estamos viviendo a tope tras el nacimiento de Helena.

Capitulo a capitulo, vamos escribiendo nuestros altibajos. La convivencia, la rutina, la paternidad y el propio amor no es fácil. Es un esfuerzo de cada día por enamorarte de nuevo de la misma persona. Es dar sin esperar nada a cambio. Y eso es una de las mayores características que tienes: tu generosidad, entre muchas otras.

Gracias por cuidarnos como lo haces, gracias por ser un gran padre y un gran compañero de vida.

Que cumplas muchos años más y podamos celebrarlos juntos en familia.

Te quiero.

Felices 34.





miércoles, 15 de marzo de 2023

15 de marzo de 2022

Cuatro meses de tu nacimiento y parece mentira lo rápido que pasa el tiempo. Te has convertido en el amor más puro que he sentido nunca. Sufres, y yo sufro más. Lloro por las noches por no llegar a más, por no ser mejor madre, por evaluarme a cada rato y castigarme al darme cuenta que 24 horas son muy pocas. Es verdad que la ansiedad de mi propia exigencia se me borra con cada una de tus sonrisas. 

Lo más bonito que estoy viviendo este mes, es empezar a sentirme tan especial para ti... Al igual que tú para mí, y no solo estos cuatro meses sino desde el momento que supe que venías en camino. Eres la personita que más miedo me das... A que vuelvas a enfermar, a que crezcas, a cometer errores, a que un día ya no quieras mis abrazos...

Pero ese miedo también lo borras acurrucándote en mi cuando más lo necesitas. Has empezado a reclamar a mamá. Y yo he empezado a sentir lo que es ser madre. Has de ser su flotador, su salvavidas, has de estar simplemente por amor, has de acurrucar, alimentar y cuidar. Hacer sentir bien y segura a tu bebé. Has de cumplir con un trabajo que no tiene horas, sino una vida por delante.

Has de ser consciente de que has iniciado una historia y un camino para siempre. Y que tu bebé será tu compañera hasta que ella tome su propia senda. En tus manos tienes su educación, sus valores, hacer de ella alguien especial. En tus manos tienes la responsabilidad más importante y maravillosa que puede existir, y que no se puede explicar... Hay que vivirla. 

De repente, te has hecho mayor. Ya no importas, es sólo ella. Tú estás bien si ella lo está. Tu corazón te lo ha robado alguien muy pequeñito mucho antes de conoceros. Mi bebé es un volcán de emociones que cada día vivo con la mayor intensidad.

Eres lo más precioso que he vivido. Mi sueño hecho realidad.



domingo, 5 de marzo de 2023

Mi Helena

Tú eres mi hoy, mi mañana y todas las mañanas después. Tú eres el aire que respiro, la luz al final de cada túnel, el arco iris después de una tormenta y la hermosa melodía en todas las canciones que escucho.

Tú eres mi motivación para nadar contra las olas, mi base fuerte incluso cuando me siento débil y en riesgo de caerme, y mi estrella brillante en un universo oscuro.

Mi amor incondicional por ti es aquel que me saca de la cama en las mañanas duras, donde el cansancio hace que mis huesos duelan y mi cerebro no piensa con claridad.

Es una amor que es tan cómodo que me hace dormir incluso después de un día duro, de tener miles de cosas por hacer aún.

Nunca antes había sentido nada igual. puedo estar agotada de todo, pero nunca de mirarte. Siempre hay para ti tiempo. Serás querida cada día de mi vida.



jueves, 2 de marzo de 2023

Silencios

 Estoy llevando demasiadas cosas en silencio. Muchas para cualquier persona. No puedo escribir, no puedo publicar, ni siquiera puedo hablar. Eso me hace sentirme como si estuviera atada de pies y manos. 

Al no dejarme ni siquiera patalear de rabia, tengo que tragar con todo eso que me hace daño. Que me está molestando tanto como una china en un zapato. 

Y todo eso, intenta salir. Y... Siempre sale, nada queda dentro. El problema es de la forma que sale. En mi caso, convirtiéndome en el enanito gruñón de Blancanieves. Tengo un mal carácter porque estoy apunto de que el vaso se desborde... Todos tenemos un límite, y cuando lo rebasamos, explotamos de la peor manera posible.

Ayer, desayuné con mis gafas de sol puestas. Detrás, había unos ojos llorosos intentando disimular las lágrimas de tristeza e impotencia. Hay cosas que duelen, hay cosas que la gente no tiene por qué entender que te duelen, simplemente respetar ese dolor. Cada uno en la vida le ha tocado vivir diferentes cosas que le han hecho ser de esta manera o de evolucionar a aquella otra.

Llorar, no es hacerse la víctima. Gritar, tampoco. Sentir rabia y frustración, no lo es. Todo esto provoca una ansiedad que dura semanas. Pinchazos en el corazón nada alarmantes porque ya sabemos de dónde viene. Falta de aire... Tampoco es hacerse la víctima. 

En mi cabeza, no todo vale en la vida. Hay cosas que rompen relaciones, hay personas que generan una toxicidad que envenena y mata. Hay relaciones que duelen y que, no tengo ni idea si es ser cobarde, pero que huyes en dirección contraria a ellas. No las quieres cerca bajo ningún concepto. 

No es rencor o ser rencoroso. No. Es evitar aquello que te ha hecho mal, que una vez te rompió tanto que no quieres volver a romperte o que te hizo perderte o simplemente, que no quieres vivir lo mismo dos veces. No es rencor. Es ir descubriendo qué quieres y qué no. 

Otra cosa que aprendí hace mucho tiempo es que el amor no lo puede todo. Ojalá así fuera. Pero no lo es. Vuelvo a mi partida: no todo vale.



martes, 21 de febrero de 2023

Miedo al abandono

 Te enseñaron a no pedir cosas. A no molestar. A complacer. A hacerlo tú. A sentir vergüenza si necesitabas algo. A depositar tu autoestima en el hecho de que los demás te necesitarán. A nunca decir no. A estar siempre disponible para el otro. A servir. 

Te enseñaron esa esclavitud emocional que consiste en buscar desesperadamente la aceptación. En evitar el rechazo por encima de todas las cosas. En convertirte en lo que la otra persona demanda para que no te deje de querer. En tenerle miedo al abandono.

Y ahora tú pides algo porque no puedes más. Lo que sea. Y la gente que te lleva exprimiendo toda la vida, se enfada.

Y ahora tú dices no. Porque no. Y la gente que lleva contigo para todo, te dice que has cambiado. Que qué te pasa. Lo único que te pasa es que te estás dando valor. Estás pensando en ti. Estás poniendo límites por primera vez. Y estás reclamando tu derecho a recibir. Y ahora puede que ya no haya tanta gente. Porque la gente que estaba contigo por interés cuando ya no eres útil, desaparece.

Vale. Estarás más sola. Pero también, eres más libre.



lunes, 20 de febrero de 2023

Mi refugio

 Objetivo: hacerte feliz. 

Llevo días redactando esta carta en mi cabeza pero sin apenas tiempo para escribirla. Tú no me lo das, pero estar a tu lado es el mejor tiempo invertido de toda mi vida.

Cada vez que duermes, me pongo a pensar en cómo era mi vida antes de que llegaras. Y no me acuerdo... Me encantaba viajar, conocer lugares nuevos, y ahora me encanta viajar a tu lado hasta el sofá o la hamaca. Mirarte, es el mejor paisaje de cada día. Tus sonrisas, que son infinitas lo que más me llena. 

Helena, te has convertido en mi refugio. Tú consigues salvarme de absolutamente todo. Eres mi personita vitamina. Mi chaleco salvavidas. Con tres meses, has convertido a mamá en la persona que soñaba ser. A mantenerse alejada de las personas que dan trabajo porque en mi vida, solo importas tú.

Papá, eligió estar a mi lado, pero no me necesita tanto como tú. Y Maya digamos... Que prefiere a papá ante todo el mundo. ¿Sabes? En esta última semana he tenido ganas de huir, de estar en silencio puesto que creo que es la mejor solución a muchos problemas. Pero el silencio trae más problemas de los que soluciona. Todo sale, ya lo verás, hija. Todo sale y nada se queda dentro. Tensión, ansiedad, dolor de cabeza, tos, inquietud... Un cóctel que me impide dormir y comer. Y sobre todo, fingir que todo va bien. Es el peor disfraz que te puedes poner incluso en un día como hoy de carnaval.

El dolor se lleva por dentro. Y es algo que nunca compartiré contigo. Quiero ser tu madre, no tu amiga, quiero apoyarte yo y darte el mejor regalo del mundo: dejarte ser niña. Una niña que la única preocupación que tenga es que vestido ponerse, por ejemplo. Pero nada del mundo de los adultos. Ya llegarás, es el sueño más erróneo que se tiene en la niñez: querer ser mayor. El mundo de los mayores es oscuro, lleno de piedras, de caminos que nunca llegan a los lugares que queremos, es una constante subida, una lucha incansable, una carrera de fondo... Y no te voy a librar de ello, de nada de ello. Algún día, crecerás. Y serás tú quien sea consciente de todo ello.

Ojalá, en ese futuro que te espera, encuentres a alguien como tú, que sin querer, salva vidas. Jamás pensé que ser madre era tan grande. Me imaginaba que era algo maravilloso pero nunca llegué a pensar que era de este calibre. Eres mi sueño hecho realidad. De pequeña, siempre decía que de mayor quería ser mamá. Y aquí estás, haciéndome feliz a cada instante mientras tú libras tus propias batallas con tus puñitos y tus dientes. Eres magia, bebé. La magia que me ayuda a tirar de mí cada día, a querer salir de la cama porque tú... Me necesitas. Tus brazos, tus caricias, tu mamitis... Es inexplicable. No existen palabras, solo emoción. 

Aprendí lo que dueles demasiado pronto. Esa semana en la que nos dijeron que rezara lo que supiera para que consiguieras salir de allí. Mamá no puede evitar no llorar cada vez que piensa en aquellos días. Juraría que se me ha quedado como trauma. Aprendí que el cansancio no se siente si es por tu hija, el hambre desaparece al igual que el sueño. Y te vuelves en alguien por y para ella. Viniste pisando fuerte. Siempre he sentido, dentro de mí, que venías siendo una guerrera. Con todo lo bueno de mamá y todo lo bueno de papá. Eres nuestra versión mejorada en todos los aspectos. Eres mi mini yo, como dice papá. Siempre ha sido él quien lo ha dicho. Hablando de papá, no sé qué pensará él, pero me enamora ver cómo le miras, como le llamas, como le incitas a estar cerca de ti. Eres tú la magia de nuestras vidas. 

A los abuelos les tienes locos. No pueden pasar un día sin saber de ti. Sin verte. Has derribado todos los esquemas que teníamos. Y los has conseguido tú sola en un tiempo récord. No es porque sea tu mami, pero es que eres demasiado especial, no dejas de enseñarme cada día algo nuevo. Me enseñas a ser mejor, a que los problemas los lleve de otra manera y la ansiedad a niveles menos revolucionados. Tú me querrás, no lo dudo. Pero no olvides que como yo te quiero, no lo hará prácticamente nadie por todo esto que te estoy confesando. Porque me salvas, me llevas por el buen sitio, me calmas, me enseñas a que la vida a tu lado es absolutamente maravillosa y a que los sueños se hacen realidad.

Gracias por elegirnos como tus padres a papá y a mí. Gracias por dejarme ser tu mamá. Y antes de nada, te pido perdón por los errores que pueda cometer, que estoy cometiendo o que ya he cometido. Todo lo que hago es por ti, es por un amor tan incondicional como reciente. Soy novata en esto del amor tan puro. Perdóname por tener el libro de instrucciones de la mejor mamá del mundo, pero para mí, ya eres la mejor hija del mundo.

Te quiere,

Mamá



jueves, 9 de febrero de 2023

Qué ser bueno no salga tan caro

 Hace mucho que no escribo en el blog, de hecho, está entrada la escribí ayer y no he podido publicarla hasta hoy. La maternidad me tiene muy ocupada, demasiado, no tengo tiempo ni siquiera de pensar en mí un poquitín. Sin lugar a dudas, estoy muy entretenida.

Pero quiero escribir algo para alguien. Para mi marido. Soy la primera que le exige más cariño, más detalles, más besos, más momentos... Más amor, pero del bueno, del de querer menos pero querer bien.

Javi tiene un gran defecto, el mismo que le hace ser virtuoso. Es buena persona. Muy buena persona. Es de las personas que se enfada y a los cinco minutos se le pasa y se le olvida, sin rencores. Eso es bueno... Y malo, a la vez. La gente aprovecha de ese defecto/virtud, pensando que pueden jugar con él o que no se entera porque tiene más educación que alguno o que podemos hacer con él lo que queramos porque es un títere de X persona sin personalidad. 

Este tema lo llevo muy mal. Tanto, que cada vez que veo un feo así, ¡salto! Pero siempre está el freno de Javi sobre mí. Me parece tan cruel juzgar, usar, aprovecharte de una persona porque sabes que es bueno y conseguirás de una manera u otra lo que quieres... No todo vale en la vida, ni todo es justificable por un objetivo además de manera tan egoísta. Como decía Sabina... Qué ser bueno no salga tan caro. Y sale. Me da rabia, impotencia, tristeza...

Javi tiene una personalidad bien marcada y un carácter también muy fuerte. Es gaseosa pura. Pero es la persona a la que debes acudir si necesitas algo, porque él se lo quitará para dártelo. Es la generosidad hecha hombre y además la de verdad. Jamás te recordará que un día... Hace mucho tiempo, te ayudó. Es más sencillo que todo eso, es cariño y entrega por los demás sin querer colgarse medallas ni recibir agradecimientos eternos. 

Él sabe qué personas no le convienen cerca, él sabe jugar sus cartas. No es tonto, es de las personas más inteligentes que conozco, pero es bueno como digo, ayuda porque sí, porque sin pensarlo le nace. 

A veces me acusa de que creo que es un trozo de carne sin sentimientos. Y nunca lo he pensado, sólo... Que a diferencia de mí, sus pensamientos, preocupaciones e ideas las lleva dentro, muy dentro y se le hace difícil compartirlas. En eso yo soy mucho más abierta. Chocamos en el momento en el que yo por una buena noticia salto de alegría y él sólo sonríe. Sé, que debajo de esa preciosa sonrisa, se alegra tanto como yo, pero es la calma que a mí me falta.

Pienso mucho en cuál es nuestro secreto como pareja (y le pregunto mucho a Javi, sí... De ahí, éstas entradas, marido). Hemos pasado momentos malos, muy malos, y siempre hay que hacer una evaluación del momento para mejorar (si es que queramos mejorar puesto que nadie es perfecto... Ni solos, ni en pareja). Somos el complemento el uno del otro. Somos el motor o el freno depende de para qué cosas. La energía y la tranquilidad. El fuego y el hielo. Pero no logro definirnos del todo ya que nuestros papeles varían dependiendo las situaciones.

Javi tiene algo que engancha a la gente. Detrás de ese aspecto pasota detrás del móvil, hay un padre maravilloso, un marido increíble y un amigo excepcional. Con su mochila, sus demonios, su pasado ha sabido crecer, madurar, hacer de él la gran persona que conocí hace casi tres años. Y que sigue creciendo, enfrentándose a nuevas situaciones, nuevos baches del día a día, y lo que más me gusta es que lo hace reconociendo sus errores, solucionándolos y volviendo a empezar. Porque esa es otra... Nada ni nadie ha logrado derrumbrale.

Y sé que te sientes muy incómodo recibiendo alagos, pero Javi, las personas también necesitamos escucharlo, leerlo y sentirlo de las personas que queremos y que viven a nuestro lado.



martes, 31 de enero de 2023

El amor

 El amor es mucho más que hacerlo. No es solo dormir juntos y besarse como si no hubiese un mañana. Ni siquiera compartir comida en un restaurante. El amor es mucho más. El amor son abrazos que te recomponen por dentro en cuestión de segundos. Sin buscarlos, sin pedirlos. El amor es complicidad, cariño e ilusión. Y muchas ganas de compartir un camino juntos. Es saber querer como jamás has querido, y de la mejor manera que sepas. El amor es respeto. Es un mensaje bonito porque sí. Y detalles que no vienen a cuento pero que te hacen un poco más feliz. El amor es esperanza, sinceridad y fidelidad. Ser capaz de ser uno, en dos. Cada uno con sus cosas, pero sin dejar de ser el mejor equipo. El amor es una mirada de complicidad, una caricia y una mano que te salva cuando estás a punto de caer. Es sentirte seguro y en paz. Protegido y con fuerza. Y notar que no estás solo. El amor es tiempo. Tiempo de calidad. Saber hacer algo diferente en la rutina de siempre. El amor es alegría, incluso con sus momentos malos. Es apoyo incondicional y un hombro en el que agarrarte para seguir. El amor es cosa de dos. Es ser y estar. Y es algo tan bonito que no puede dejarse escapar.



No lo hacen

 Dicen que nadie muere mientras es recordado, y cada vez confío más en esa frase. Hay personas que jamás se van aunque ya no estén, y eso es porque cada día les sentimos aquí, porque tenemos un puñado de recuerdos para tener en la mente una y otra vez, y porque compartimos cada paso que damos con ellos. Con esas personas que un día se marcharon allí arriba pero que, de una manera u otra, siguieron aquí.

No se van, nunca lo hacen.



Te diré una cosa

 Prometo que voy a cuidarte, respetarte, amarte y hacer que seamos uno el resto de la vida.

Y no solo te lo prometo, sé que lo haré.

Hoy te lo digo una vez más, más fuerte que nunca: te quiero.

Y esta vez no solo un poco.

Te quiero mucho, pero sobre todo, te quiero bien.

Y te diré una cosa: hasta que la muerte nos separe.



Abrazos

 Hay abrazos en los que apetece quedarse a vivir. Besos que te sanan un poquito. Y miradas que te llenan el corazón.

Lo mismo pasa con las personas.



Como si fuera el último puto día de tu vida

 Como si fuera el último beso. El último abrazo. El último café que te tomas con esa persona. Como si fuera la última vez que brindas por un sueño o que celebras una buena noticia. Como si fuera la última vez

que ves el atardecer o que te das un buen baño en la playa. Y la última foto. Como si fuera el último baile. La última canción. La última vez que cantas a pleno pulmón. Como si fuera la última vez que corres sintiéndote libre. La última vez que comes tu comida favorita. O que eres feliz con quien tienes alrededor. Como si fuera la última caricia. El último viaje. La última experiencia. El último sueño. Como si fuera la última vez que duermes abrazada a alguien. Y que haces el amor. El último paseo. La última llamada. Como si fuera la última vez que dices «te quiero». Y que amas de verdad.

Como si fuera el último puto día de tu vida.

La última vez.

Así deberíamos vivir.



Eso es lo que duele

 Lo que más duele no es cuando alguien se marcha, que también.

Lo que duele es querer abrazarle. Contarle algo. Visitarle en su casa. Pasar un rato con ella. O, simplemente, llamarle por teléfono o mandarle una foto.

Y no poder hacerlo.

Eso, eso es lo que duele.



29 de diciembre de 2022

 Buenas tardes.

Escribo porque me va a explotar la cabeza y la tripa. Tengo un ansiedad que no puedo compartir con nadie. Por cierto, hablando de esto. Mis escritos están siendo analizados con lupas por ciertos familiares y demás, escribiéndome opiniones que no he pedido. Me reitero en lo que siempre digo: mis palabras, mis letras, son fruto de mi opinión, no de una verdad universal con la que todo el mundo esté de acuerdo. Así que, para mis escritos más personales, haré un nuevo blog, el cuál no haré publicidad de él para que no se relacione conmigo pero será igual de público que este.

Adoro la navidad, pero a las familias no. Es un hecho. Vuelvo a recalcar que es mi opinión. Buscar todo el rato el equilibrio de una y de otra, y que las familias insistan de que el equilibrio no está equilibrado. Parece un trabalenguas que da pereza. Y así es. Da pereza, y lo que da pereza, cansa. Y no me deja disfrutar de las que tendrían que ser las mejores navidades de mi vida puesto que está mi hija aquí (su primera Navidad). Ella da luz a todos mis días, es una extensión de mí, no un complemento. Y es cierto que la lactancia materna, hace un vínculo muy especial entre ella y yo. Nos hace un equipo. Hace que te levantes con ganas e ilusión aunque sean las cuatro de la mañana. Durante el día eres consciente de lo cansada y agotada que estás, pero por la noche, te conviertas en una heroína. Por ella. Es capaz de mover montañas.

Pero la ansiedad que padezco desde ayer, no viene por no descansar. Esa es la versión que cuento y que da sentido a mi cara de agotamiento, a mis pocas ganas de comer, a las ganas de encerrarme en mi habitación con mi hija y no saber de nadie. Por la mañana discutí con Javi. Nada fuera de lo normal. Peleas de convivencia. Cuando alguien discute, creo, y solo creo, que uno es mejor que zanje el asunto saliendo a dar un paseo. Y por supuesto, me llevé a Helena a hacer unos recados. A la vuelta, vienes con ganas de hablar con tu marido, porque las cosas como son, cuando Javi y yo discutimos y dejamos pasar media hora, después, somos capaces de hablar como personas normales y llegar a acuerdos y, simplemente, llevar una conversación de dos adultos que se dan su opinión y llegan a buen puerto. Pero discutir, te pellizca un poco el corazón. Cuando volví a casa, ese momento de paz, de dos, no lo pudimos tener. Javi tenía su propia guerra con sus propios monstruos, en los que únicamente, puedo apoyarle. Pero hay caminos que tienen que recorrerse solos como en las vueltas ciclistas. Podrás llevar a todo el equipo al lado, animándote. Pero el camino, la bici y el esfuerzo es individual. 

Verle mal, pellizca el corazón de nuevo. Eso por una parte, la otra soy yo. La familia. Veo feos que me afectan a mí personalmente, a mi bebé, a mi marido, pero que no son de mi incumbencia decir, hablar, protestar o discutir. Por algunas personas, dado el amor y el respeto que las tengo, me sale hacer todo y más por ellas. Pero, muchas veces, esas personas dan por sentado que tú lo harás siempre, todo y más. Y... se convierte en una obligación. Hay cosas que duelen, hay cosas que ya no es que pellizquen el corazón, es que te decepcionas, duele, molesta y enrabietas. Creo... que la sinceridad, y más cuando no te toca decir las cosas, está sobrevalorada. Y también opino que a quien le toca decir las cosas, y se queda en silencio, es tan culpable como el propio culpable. Ahí es cuando sientes el frío de la soledad y de la decepción. Y te encierras en tu habitación para poder escribir, para que nadie te vea y te pregunte, "¿qué te pasa?". 

Últimamente pensar en voz alta, me está pasando factura. Javi y yo no nos entendemos en ese sentido, mis pensamientos y no opiniones, o mejor dicho, mis razonamientos que no conclusiones, se toman como opiniones y verdades universales como decía antes. Hay una persona, que es mi hija, por la que pienso, por primera vez, tres mil veces las cosas antes de hacerlas, quizás la semana del hospital me ha hecho tan precavida ante todo. La niña debe estar con su madre puesto que es lactante, y en muy pocas ocasiones y durante poco tiempo, con el resto de la familia. Nadie es capaz de ponerse en mi situación si no lo has vivido antes, como mucha gente que me escribió durante esa semana en el hospital que habían pasado por lo mismo. Una madre, durante los primeros meses de vida, debe estar con su bebé. Y si el bebé tiene biberón, con su padre. Pero creo que deben ser ambos progenitores los que deben acompañarle en los primeros meses de vida. El biberón, en nuestro caso con Helena, es un complemento de mi pecho puesto que la niña come a lo bestia (razón que la salvó la vida esa semana de hospital). Escribo este pensamiento y razonamiento porque si yo lo verbalizo, habrá gente que piense que no se lo quiero dejar a los abuelos o a nadie más, y la coletilla que cada uno quiera añadir: si no me fío de ellos, si no les veo capacitados, si soy una egoísta, sobreprotectora, etc., etc... Cada uno que añada lo que quiera a la historia. Pero nada más lejos de la realidad. Veo absolutamente necesarios a los abuelos en la vida de mi hija, a los cuatro. De hecho, los abuelos deberían ser eternos, pero como muleta de ayuda en los primeros meses. No "tutores" de los niños, no sé si me explico. Sobre todo, en los primeros meses, debe estar al cuidado de mamá y papá, siempre que se pueda claro está. Estoy obviando los temas laborales, por si se os ocurre a vosotros añadir más coletillas. Dejarla más de una hora en mano de otras personas aún siendo familiares, y simple hablo desde mi opinión... Y más después de lo que hemos pasado... Más las recomendaciones de los pediatras, de cerrar el círculo de las visitas al máximo y casi, meterla en una burbuja... Me hace quererla más debajo de nuestra ala. 

Por supuesto, las decisiones respecto a Helena, siempre las hablo con mi marido. Pero Javi, ha entrado en ese círculo que os comento de... Crear coletillas, o llegar a compararme con su ex (aunque sea en momentos de calentón), pero, a no pararse a pensar en lo que estoy intentando explicar y razonar. Ante un evidente temor e inseguridad por mi parte de querer hacer lo correcto con mi bebé. El año que viene Dios dirá. La niña tendrá un año y veremos en qué condiciones estamos. Pero este año, donde yo me estreno como mamá, tanto las dudas, como los miedos y más habiendo pasado los episodios que hemos pasado, son algo lógicos.

Si os parece poco... El poco entendimiento que estamos teniendo Javi y yo, también me preocupa. Es como vivir en un eterno suspense. Él se refugia en su móvil y baloncesto y yo me quedo a mi suerte, muchas veces sintiéndome sola. También lo he razonado con él, pero en este tema, creo que nunca llegaremos a un acuerdo... De momento, no. Estas cosas... Las hablaré en el nuevo blog, donde nadie pueda estar con la lupa buscando cosas donde no las hay. 

Me considero una persona bastante trasparente. Expreso mi miedos, mis dudas y si algo no lo veo claro, o la que duda soy yo, pregunto. Me pueden mentir, claro, pero yo no quiero dudas en mi vida, ni buscar cosas más allá en palabras que han podido ser, simplemente, mal expresadas. Tampoco critico nada. Cuento cómo me siento a cada momento. Pero recordad todos, que todas las historias tienen varias versiones, tantas como personas haya metidas en el asunto. Y que todas son respetables y me atrevería a decir que todas tienen un poquito de razón, y que llegar a la verdad común es sencillo a través de la comunicación. Y más en una pareja. Las familias... son algo más complejas.

El come come de todos estos puntos sigue en mi pecho, provocándome unas ganas de llorar increíble, pero es que miro a la bebé que tengo al lado, y no es que se vaya el nudo que tengo, es que me da el aire suficiente para respirar.




Los mejores

 Hubo un tiempo que comprendí que hay abrazos que no se dejan nunca de sentir, aunque no los vuelvas a dar. Hay risas, carcajadas, que las tendremos para toda la vida en nuestra cabeza, volviéndolas a escuchar. Hay frases que no se olvidan. Y consejos que se quedan marcados. Hay momentos que son tan especiales, tan importantes, que es como si los estuviéramos viviendo justo ahora, aunque ya quedaran atrás. Hay besos que siempre dejaron huella. Hay veces que el cielo brilla más por las personas que están arriba. Y hay caminos que se hacen más amenos porque ellos nos iluminan. Hay lágrimas que son de tristeza, y otras que nos hacen sonreír al recordar. Y hay personas que siempre estarán, aunque ya no estén. Porque los mejores, los mejores ya he comprobado que nunca se van. 



Ser buena persona

 Te diré que me hicieron daño, incluso quien menos me lo esperaba. Que me decepcionaron y me hablaron por la espalda. Te diré que odio los malos rollos, y eso de sonrisa por delante y a saber por detrás. Te diré que he descubierto que la comunicación es lo más importante, y que sin eso, nada. Que las excusas no existen, y que cuando alguien de verdad te importa, se hace lo que sea. Que el orgullo pierde, aleja y olvida. Pero que el karma siempre vuelve. Y pone a cada uno en su lugar. Te diré que hubo lágrimas que venían con dolor, abrazos que se necesitaban más que nunca, y miedos que no se iban. Pero descubrí que todo eso me haría más fuerte. Te diré que todo pasa por algo, que cada persona pasa por tu vida con un rol, quizá para un ratito, quizá para siempre. Quizá para hacerte feliz o para hacerte fuerte. Pero todo, absolutamente todo, formará parte de tu vida, de ti y de lo que tú eres. Todo te hará ser quien eres hoy. Y te enseñará a cómo ser mañana. 

Recuerda: intenta ser siempre buena persona, querer bien y tratar a los demás como te gustaría que te tratasen.