miércoles, 19 de enero de 2022

No lo sé

 Tu sonrisa dulce me hace retroceder a tiempos donde el futuro solo era una playa atardeciendo a fuego lento, sumergido en púrpura. 

José González

No lo sé, Tal vez, me esté diluyendo entre mi memoria, pero hay algo que me hace agonizar, no sé por qué. Le desgarro a cada uno de los poemas que escribo las ganas de versarte otra vez. No sé, ¡Si es la afluencia de distancia, que me ruboriza cada poro del miedo, del sin sentido a verte y temblar de emoción, como esa primera vez! Tal vez, no sea yo, el que busque besos pluscuamperfectos, ni abrazos esdrújulos entre tu sílabalengua y la mía. ¿Y si se te ocurre buscar el significado de cada una de estas palabras? Quitando, el, invierno, a, la, poesía, el significado sea el mismo: Tú, conmigo. No sé, si un sinónimo de feliz, puede llegar a ser, duda, miedo, cobardía, pero con peor significado posible, llamado amor. ¿Qué es amor? Te preguntas. Cuando tú, revolucionas diccionarios, bombardeas la Wikipedia, sin más sentido que encontrar la variante perfecta al placer sin sexo, al sexo con letras, al orgasmo perfecto en este poema No sé si olvidaste, que ayer nos conocimos y hoy tal vez, nos volvamos a ver.



Dices tener miedo

 Ojalá todo lo que dejemos sea por amor y no por miedo. 

Aida Davinia

¿Y tú? Que dices no saber cómo entrar en los bares, que tienes miedo, que tu única arma es la poesía. Dices tener miedo a la barra del bar a la barra de labios que un día perdiste al poner tu firma, tiemblas nada más oír el murmullo de la gente. De esa gente que te quieren escuchar recitar cada verso, aún sin saber que ese día, ese día, estás más jodida de lo habitual. Ellos no saben que has perdido el último tren, que has rasgado el billete de metro a la felicidad. ¿En ti? Ahora solo hay razones, sopesar hechos ahora es inevitable. ¿Y cómo decirles ahora a esa gente?, que solamente tienes ganas de echar el cierre a ese bar, de romper copas, de saciarte de soledad, de emborracharte sentada en un taburete, de pedir siempre una última copa, de acostarte con el camarero de camino a su casa. Y al fin decides, dejar de escribir ese poema para otra ocasión y salir a versar cada suspiro que te dedique tu público.



Sabes

 Vuelve, y tráeme de nuevo el verano. 

@LopezZara

Sabes que no volverá. El tiempo pasado, las risas, las últimas copas, el humo de los porros que nos fumamos después de follar. Sabes que no volverán, los besos, los abrazos, la distancia que tanto hizo querernos. Sabes que no volverá, ese espacio de tiempo en que solo eras una. La única. La de, por ti moriré, la de que solo tú me harás el amor. Ahora sé que no volverás, ni volveré. Aún sabiendo que dormimos en la misma cama. Que yo leo a Elvira Sastre y tú te lías con Grey. Que yo soy un cortavenas y tú solo ves el mundo al revés. Pero eso sí, yo, sé una cosa. Qué te quiero, qué te quise, y joder, qué siempre te querré.



Quise entender tus emociones

 Te quería así, demasiado, tanto que mi cabeza llegó a dudar si invitarte a pasear y pisar las hojas secas de mi otoño. 

César Poetry

A veces quise entender por qué Borges te desnudaba en cada uno de sus libros pero sin nombrarte, sin mencionar que eras su musa cuando deseaba leerte entre líneas. Quise entender por qué él quería desnudar cada una de tus estaciones. Tu sonrisa primavera, tu ardiente verano, tu romántico otoño y tu invierno melancolía. Me fascinaba pensar, que cada soneto era un día en que un amanecer era pecado de besos, un huracán de razones por vivir, un punto y aparte entre la rutina y tu poesía. Intente razonar con cada uno de sus poemas, sonetos en que los lunares de la vida eran el reflejo de tu luna de poesía, el camino entre un verso dedicado a ti y un beso con latigazo de pluma, la cual bordeaba tu nombre en un sinfín de razones a quitarle el invierno a la poesía. Pero por mucho que uno intente entender tales desnudos de sentimientos, solo se puede llegar a la conclusión, que a la poesía, solo se la puede desnudar de una manera y es, queriéndola hasta la muerte.



Comerse la luna

 La palabra circular de la infancia para salvarnos la mirada, para devolvernos la vida. 

Mayte Albores

A veces quisiera volver a ser un niño para poder comerme la luna a pedacitos. ¡Lo mejor de comerse la luna es volver a viajar a Nunca Jamás! Volver a ser imprudente abriendo sobres de sonrisas, de inocencia, de prudencia con su debido descontrol. Comerse la luna es llegar al infinito, donde tocarla con la punta de los dedos no es un sueño, Ni una ilusión, ni un equívoco. Comerse la luna es poesía, es sed, es mar, es todo, si ese sabor conlleva la felicidad. A veces quisiera volver a ser un niño, deseando no saber escribir poemas ni versar a la luna ni hacer de ella una canción de cuna.

¡Ser un niño! Solo quisiera ser un niño y mandarle cartas de amor, sin matasellos, ni distancia, ni agonía. Ni excusas baratas para tenerla cerca, siempre cerca para que la punta de mis dedos rozara su contorno en cada sonrisa que ella dibujara. Para quitarle el invierno a la poesía.



No quiero que amanezcas

 Eres el mejor insomnio que he tenido nunca. 

Raúl Parra Versos Nómadas

No quiero que amanezcas soñando con otros, no dudes que soy tan cabrón que mal pienso que lo haces. Que esos gemidos a media noche mientras mi cuerpo duerme, son orgasmos provocados por esa última página de Mi Chica Revolucionaria. No culparé a Diego por la poesía, ni a la luna por la distancia, ni a Pedro Andreu por escribir Laura y el sistema. Sí, está claro. Que ellos saben seducir con la lengua y matar de orgasmos con la boca. Pero es que no soporto que te corras con otro que no sea yo. Ni que un juglar recite entre tus piernas ese poema titulado La manzana prohibida. Y claro está. Cómo no saber que el invierno con su poesía no es frío, si al amanecer tiemblas de poesía. ¿Pero sabes una cosa? Que lo entiendo. A veces, la poesía, es mejor que el sexo.



Cuando salgamos de aquí

 Lo malo del frío es que lo congela todo menos las ganas de ti. 

María Givernau

Cuando salgamos de aquí, te invito a recorrer intimidades rincones escondidos entre este último poema y Madrid. Te invito a tomar esa última copa de poesía en cualquier bar ni que esté a la vuelta de la esquina. Porque sabemos que la felicidad está en cualquier esquina contigo. Dejaremos el violín aparcado, pero no su melodía, ni su fragancia del aroma que desprendía mientras devorabas los versos que yo lanzaba. Te enseñaré callejones nunca vistos, lunas por amenizar, bancos llenos de historias. Y si me dejas destriparemos aceras, cruzaremos los semáforos en rojo, comeremos nubes, fotografiaremos portales con el número 69, pero siempre con poesía. Cuando salgamos de aquí, si lo que quieres es perderme de vista deja que al menos mi último verso te acompañe toda la vida.



Tiras la piedra

 No es complicado, tú, solo abrázame, hasta que sientas que los latidos de mi corazón, bailan al mismo ritmo que los tuyos. 

Felicidad González

Tiras la piedra en forma de verso y luego escondes la mano, la boca, la pluma. ¿Y cómo quieres que así? Te sienta, te destripe, te odie, con algo de amor de por medio. Te escondes quitando el invierno a la poesía, poniendo el kilómetro uno a Madrid, echándole sal a tus poemas y de vez en cuando le vas contando al viento, que te gustaría que un día la vida fuera feliz poniéndose de tu lado. Que te gustaría hacerme la mujer más diva sin tirar piedras, ni versos, ni medias tintas a musas ajenas que no sea yo. Pero da igual tú sigue así, que tus poemas son más fieles que la distancia.



Cama bipolar

 Dime de qué tienes miedo si esto era solo un poema. Un poema roto para ti 

Pedro Andreu

Esa noche vi el miedo. El miedo de quitarle el invierno a la poesía y no ser capaz de dar un paso adelante para no temblar, para no saber bien el porqué de ese motivo, de esa situación tan escalofriante y a la vez tan tétrica. La intención era quitarle la ropa a la poesía, desnudarla sin prisas, primero una... Una P, una O, una E, una S, una Í, una A. Pero aún así el miedo persistía, ya hacía tiempo que esa cama era bipolar una noche de amor y otra de reproches. Una cena romántica y mil sin mirarnos a la cara. Un día de felicidad y diez de rutina.

Y así, como un calendario en números rojos, cada día, era un día de tener miedo, de encontrar razones para no ser capaz de quitar esa bipolaridad a lo que un día fue poesía. Donde un verso hacía comerse la boca, donde un poemario era un desnudo de sentimientos, donde un soneto cortavenas era un “nada sucede porque sí”. Y ahora el miedo, es tan bipolar como mis sentimientos. Y yo sin ser capaz de ahuyentar al monstruo del armario que me canta una canción cada noche, donde la realidad de mi miedo, es que el deseo es una canción inacabada.



Solo tú entiendes porqué la distancia lleva tu nombre

 


sábado, 15 de enero de 2022

PAZ

 Después de sentir la calma que me rodea, volver al caos no me interesa.

No ha sido fácil, a veces mis demonios hacen mucho ruido en mi cabeza, pero he aprendido a silenciarlos.

Los he adiestrado poco a poco, por eso no me da la gana de aguantar los ajenos. 

¿Qué si soy egoísta? Sí. Tal vez. No. No me importa.

Mi PAZ no está en venta,  mucho menos la regalo.

Manejo mis ansiedades  como toda una sobreviviente, por eso no permito guerras  que no me pertenecen.

Me cansé de dar permiso a que me hagan sentir menos.

Me ha costado sanar, pero lo sigo haciendo.

Me he curado de algunas cosas, me faltan muchas otras.

Estoy cultivando mi interior. Estoy floreciendo.

Sigo alimentándome de amor propio. Y todo lo he logrado, colocándome SIEMPRE en primer lugar.



Dame

 Dame una cita con derecho a roce, a goce y lo que surja.

Dame una tarde que invite a la noche y más allá, para  compartir nuestros vicios y vernos de cerca. 

Dame solo un día, una hora, un lugar, un planeta... para una cita. Y ya no necesitaremos ni el reloj ni los astros, ni siquiera los pies en la tierra, para saber en qué punto estamos.



Ella

 Se cree tímida, pero no sabe ni quiere estarse quieta. Es que teme ser libre, pero no admite ataduras. Salvo algunas noches, cuando su espalda vuelve a ser montura y me ofrece el animal más bello del planeta.



Mis vicios

 Quiero quererte con el temblor de tus muslos... llenos, acomodados a mis expectativas. Quiero quererte con el silencio que desnudas y defines entre gemido y gemido. Quiero enamorarte  envolviéndote con mi lenguaje, con mi morbo, mi soledad, mis rarezas, mis manías...  Quiero que mis vicios se conviertan en los tuyos.



 Quiero quererte mientras me observas desde la cama escribiéndote. Quiero que mis palabras te hagan pensar y que te exciten. Te quiero natural, te quiero tú, con tu pervertida sencillez. Te quiero querer mientras sudas conmigo tus más  intensas pasiones… Sin preguntas, sin horas de conexión. Quiero conversaciones largas sólo con miradas. Quiero orgasmos con sonrisas. Sencilla. Buena. Tú.



Esos momentos

 Reírse tan fuerte hasta que te duelan las mandíbulas. Una ducha caliente con esa chica que te gusta. Una mirada especial. Encender la radio justo en el momento que están poniendo tu canción preferida. Quedarse tumbados en la cama escuchando la lluvia. El perfume a vainilla de su pijama en tus sábanas. Un gol en el último minuto de la final. Un trago de coca-cola. Una llamada de alguien que no esperas. La sonrisa feliz de un amigo. Una bonita conversación. La satisfacción del trabajo bien hecho. Mirar las estrellas a las cuatro de la mañana una noche de verano. Releer aquella carta. Recordar ese beso.



Maravilloso

Maravilloso...

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender... Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los frutos tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte,que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos, tarde o temprano se verá rodeado sólo por de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicadas al cuadrado.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprendes que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo...

J. L. Borges



viernes, 14 de enero de 2022

La persona correcta no levanta muros entre vosotros, te "empotra" contra ellos...

Creo que debo esta entrada a mi marido.

Hemos pasado un bache durante la cuarentena de nuestro Covid, siete largos días. No recordaba que estar encerrado fuera tan malo, de hecho, fui de las que me acostumbré bastante bien cuando pasamos tres meses (creo recordar) encerrados. Me gustó hacer una nueva rutina, diferente y enfocada a mí. Fue la primera vez que me dediqué exclusivamente a mí y ocurrió cuando más lo necesitaba. 

En esta mini-cuarentena, me he sentido estar dentro de la casa de Gran Hermano, llamadas a todas horas por parte de todo el mundo, videollamadas como si jamás nos volviéramos a ver, mensajes del tipo: "cuando salgáis de esta, quedaremos". Nadie ha dudado en ningún momento retomar nuestra vida pasados esos siete días. También he notado "culpas" de haberlo cogido yo, y yo solo fui la que dio los síntomas primero a raíz de mi vacunación, ni siquiera por el mismo covid. He notado dedos apuntándome que en principio, me dolieron. Ahora me río. Porque tras estos días en los que he meditado, me quedo con la parte positiva: he pasado el tiempo que necesitábamos en familia, disfrutando los unos de los otros. Y la familia somos tres como dice mi marido. Al principio, me sentía mal por pensar como él, pero cada día lo veo más claro. Al decir "Sí, quiero" formé mi propia familia, y es así.

También en mi meditación, podría haberme sentido culpable de ir a la cena de Navidad con mi abuela, con mis tíos, primos, etc. Pero es que lo volvería a hacer. Lo volveré a hacer hasta que la abuela falte o sea mi abuela (como ocurrió el año pasado) quien diga que no quiere cenas y encuentros de ningún tipo. Y os prometo, y Javi es testigo, que en principio es una cena que me da pereza. Pero son los míos, y la vida tiene los días contados. Y la ley de vida siempre manda. Mientras esté mi abuela y bajo su deseo, cenaré con ellos las veces necesarias, y aun sabiendo que iba a ocurrir, volvería a hacerlo. Hago hincapié aquí porque el señor del famoso número de teléfono 900 que da la Comunidad de Madrid, me dijo que me contagié entre los días 24 o 25 de diciembre (día abajo o día arriba). De la cena nadie más salió con covid, lo más seguro es que ya lo llevara incubando unos días (probablemente un par o un día antes de Nochebuena). Pero como dice Javi, eso es lo de menos.

He sentido mucha presión en un momento donde no puedes coger la puerta e irte a respirar. No. No puedes si eres responsable. También me ha pillado en un momento en el que estoy muy baja de ánimo. Pero gracias a mis amigas, y sobre todo, porque hay muchas cosas que me guardo para mí, a mi marido.

Anoche tuvimos una conversación de esas típicas que solo pueden suceder en la cama con las luces apagadas y yo dándole la espalda. Le conté mis verdaderos sentimientos, con miedo y vergüenza. Me desnudé ante él como nunca lo había hecho. Hay una cosa que me da sueño y me lo quita a partes iguales, y él tenía que saberlo. Lo entendió y creo que él, a su manera, se abrió. Os puedo resumir, muy resumido, que me siento vacía personalmente, es decir, como individuo. Mis objetivos, aspiraciones, sueños están estancados o simplemente se han esfumado. Como ser humano me siento más una carga que una aportación al mundo, y cuando digo al mundo es una forma de generalizar para no entrar en detalles. 

La vida no es como la había pintado, ni diseñado, ni pensado... Creí que al independizarme cambiarían muchas cosas, más de lo que se han producido. Javi me entendió. Le escuché con atención sus palabras. Y por una vez, creo que me entendió. Porque hablar con Javi, depende de qué cosas, es... "bueno, no pasa nada, no lo pienses" o "no te preocupes, ya se pasará". Como si le quitara importancia a todo, absolutamente a todo lo que a mí me inquieta, pero esta vez fue diferente. Creo que a oscuras, yo me expliqué mejor y él lo entendió perfectamente. Entendimos cada uno nuestras posturas, nuestros puntos de vista y llegamos a una conclusión. La conclusión que siempre él ha defendido ante todo el mundo y que de alguna manera, le di la razón sumándome a ella. Nosotros dos somos un equipo que no podemos consentir que gente externa nos cree brechas. Porque al final, nuestras discusiones siempre vienen por alguien de fuera. Nosotros, a decir verdad, no hemos discutido nunca por nada nuestro. Nos toca confiar el uno en el otro e ir superando lo que nos venga juntos. Sin escuchar lo que la gente opine. Sin escuchar esos juicios de valor de muchas personas que encima no se lo hemos pedido. Apoyándonos en amigos de verdad e ir sumando etapas.

La cosa se puso seria durante la cuarentena. Y es que mi carácter me impide callar nada, cosa que aunque a Javi le moleste, finalmente me lo agradece. Por mi parte, también estoy haciendo el esfuerzo de no meterme en nada de sus asuntos, aunque él me lo pida, pero creo que es mejor así. Ayer entendí de que cada uno es como es. Somos un equipo sí, pero formado por dos individuos bastante diferentes la verdad. Yo actuaría de otras maneras, él lo sabe. Es más, es su lugar, he actuado de otras maneras puesto que yo he pasado por esos caminos. Pero es él quien debe tomar sus decisiones tanto acertadas como erróneas y solo él. Si se equivoca, aquí estaremos, si acierta, pues lo mismo.

No sé para él, pero para mí la conversación de ayer marca un antes y un después, porque nunca jamás he sido tan yo con nadie, incluido él. He sentido lo que es estar en pareja y formar parte de esa media naranja de la que hablan. Me cuesta abrirme aunque parezca mentira. Prefiero estar siempre en un segundo plano y para desahogarme siempre está mi blog, aunque algunos lectores después lo utilicen como arma arrojadiza, pero como dice mi marido, aprende a pasar. La libertad de expresión y todo en lo que creemos debemos llevarlo por delante mientras no nos saltemos ninguna ley.

Esta es la conclusión de anoche que quería escribirla y compartirla con vosotros. Está muy resumida y poco detallada, pero creo que se entiende. Que una vez más somos fuertes como pareja. Una vez más cuando uno cae, como es mi caso ahora mismo, el otro lo rescata. Y como última pincelada dejar claro que una pareja es de dos. Solo y exclusivamente de dos. No hay sitio para nadie más, y que esos dos necesitan una intimidad que muchas personas ni piensan ni entienden. 

P.D. Javi, te quiero como nunca antes he querido a nadie.




viernes, 7 de enero de 2022

Si un poeta calla la poesía muere.


 

ENERO

 1. La locura es una de las prendas más sensuales de la poesía.

2. Deja un rinconcito en tu cama y que en ella quepa la palabra poesía.

3. Mientras tengamos recuerdos tendremos poesía.

4. Las chicas listas siempre huelen a poesía

5.  Que los poetas nunca dejen de rabiar poesía.

6. Teníamos dos cosas en común, la poesía y la distancia.

7. El mundo no está tan cuerdo, si no es capaz de entender la belleza de tu poesía.

8. Tienes los labios color poesía.

9. Tú vuela con tu poesía, que yo no te cortaré las alas.

10. La poesía es esa mujer que se deja desnudar sin quitarse la ropa.

11. La poesía es la prenda más sexy que viste a una mujer.

12.  ¡Tú sigue leyéndome! Que al final te haré poesía.

13. Ahora que tus labios muerden mi poesía.

14. Casualidades de la vida, apareciste tú y la poesía.

15.  Deja que te enseñe lo que nadie jamás ha visto en tus ojos... ¡Se llama! Poesía.

16. La gente buscando pokémons y yo aquí disfrutando de tu poesía.

17. En ninguno de mis planes estaba previsto que fueras mi poesía.

18. Su sonrisa era para mí una fuente de poesía.

19. La vida solo tiene dos cosas: colores y poesía.

20.  La sonrisa y la luna van al unísono de tu poesía.

21. Te reflejas en el espejo y solo se refleja poesía.

22. Viajar contigo al unísono es poesía.

23.  No hay artista que sea capaz de moldear tu poesía.

24. Tú sigues tan sencillamente poesía.

25. No hay luz sin tu poesía.

26. ¿Por qué mirar las estrellas? Si la que tiene más poesía está a tu lado.

27.  No supo valorar la poesía cuando la tenía a su lado y ahora pretende comérsela a versos.

28. Quiero recitarle a los poros que queman poesía.

29. Cuando un poeta te comió la boca y jamás supo escupir poesía.

30.  Y es que la vida es simple si se vive con poesía.

31.  Es difícil describir la poesía y no saber recitarte.