lunes, 18 de mayo de 2015

La triste historia de tu cuerpo sobre el mío

Todavía me acuerdo de ese verano.
Mi soledad y tu soledad se acostaban juntas
jugaban a pegar trozos, maderas de galeón hundido.
Nos besábamos con verdadero dolor
con la piel en el presente y la cabeza en el pasado
recordando fechas, olvidando promesas
y nos sumergíamos en la noche de las piernas
sorteando el miedo como en una carrera de obstáculos
contra los monstruos del desaliento.

El sudor era una tregua entre cien años de guerra,
nos queríamos morir, tan bonitos y tan tristes
como un juguete nuevo en una fábrica abandonada.
Yo tenía 15 y tú 17.No, no eran nuestros años
sino nuestros fracasos,
esos episodios que te definen mejor
que cualquier costumbre familiar.

"¡Venga, despierta!" me decías
y yo te miraba en espiral
porque te amaba pero querías salir corriendo.
Mis dedos no sabían ya pronunciar una caricia
sin que surgiera un nuevo temor desde las yemas.
Incapaz de mirar a las decepciones a la cara
volvía de lleno a tu centro, a derramarme, a licuarme,
a llenarte de blanco la oscuridad,
a dejarte pringada la soledad,
a cubrirte con los chorros de mi angustia.
Te metía los dedos bajo la tristeza
y los sacaba mojados de promesas rotas:
tu coño era una guarida tenue,
mi corazón una máquina de hielo.

Así pasó el tiempo,
como un tren de solo dos pasajeros
camino hacia la desilusión.

Luego nos dimos cuenta de todo,
de que ese verano en realidad fuiste mía
de que mi vida estaba a tu nombre,
pero como suele pasar
nos dimos cuenta tarde.

Marwan

Capítulo dos

"No estábamos enamorados, hacíamos el amor con una virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo... Más de una vez la vi admirar su cuerpo en el espejo, tomarse los senos con las manos como las estatuillas sirias y pasarse los ojos por la piel en un lenta caricia. Nunca pude resistir el deseo de llamarla a mi lado, sentirla caer poco a poco sobre mí, desdoblarse otra vez después de haber estado por un momento tan sola y tan enamorada frente a la eternidad de tu cuerpo"

Capítulo 2
La Rayuela


Sin mayor compromiso que amor duradero

"Yo siempre fui una chica muy solitaria, aunque no lo parezca, muy de hacer la mía sin importarme lo que me dijeran los demás; pero cuando crecí me di cuenta de que necesito de alguien. Alguien que me escuche, que me quiera y que en definitiva me ame y me dé lo que quiero: una relación estable, seria, sin mayor compromiso que amor duradero"

domingo, 17 de mayo de 2015

56 segundos

A veces hacen falta sólo 
56 segundos
de conversación inalámbrica
para alegrar el día de alguien
que está a kilómetros de distancia.

Y todos tenemos 56 segundos sueltos.

Día doce

Día Doce sin ti:
he conocido a alguien,
soy yo.
Voy a darme una oportunidad.


Telefónica

Lo cierto es que a menudo
me cuesta reconciliarme con mi pasado
y no logro entender
-aunque lo vea con claridad-
que si fuiste completamente ingrata
o tus balances me partieron en mis tristezas
fue solamente por tu incapacidad
para conducirte de otro modo.

Me gustaría entonces
desabrocharme con maestría los rencores
dejar de hacer el amor con mis derrotas
sacarme de la rubia tu imagen de niña buena
y llamarte para invitarte a cenar civilizadamente
pero anoche lancé el móvil contra tu recuerdo
y va estar difícil que Telefónica me lo reponga.

Marwan

sábado, 16 de mayo de 2015

Renunciar a personas

A veces tienes que renunciar a personas, no porque no te importen, sino porque tú no les importas a ellas.

Sólo tienes que vivir

- No tienes que vivir eternamente - le contestó el árbol de seis mil años al campesino que buscaba el elixir de la vida - Sólo tienes que vivir.

Problemas crónicos de la madurez

Están perdidas en los colegios
todas las muchachas con falda
que amé cuando era niño,
los balonazos que pegábamos
en las ventanas del porvenir
y los centímetros que le ganábamos al destino
según crecíamos.

Echo de menos las monedas de quinientas
y su milagro de los viernes,
cuando la libertad era un viaje en metro sin padres,
en la oscuridad de un cine de barrio
o quizá algún beso sin saliva
y sus instantes previos
cuando nos latía el corazón en todo el cuerpo.

Nos despertamos de repente,
como si la vida nos empujara de la cama
y cayéramos de golpe contra la realidad
y ya no quedaba tiempo para equivocarse.

Si hubiera sabido entonces lo que sabes ahora
la habrías besado - piensas.
Si hoy supieras lo poco que sabías entonces
tal vez no tendrías miedo a recaer en aquella mujer - piensas.
Qué cosa extraña la vida,
qué desorden tan calculado
y los sentimientos que son números decimales
nunca cifras concretas.

Ahora por fin tienes barba -tal y como querías-
te afeitas cada día -maldiciendo que crezca tanto-
y ves a la adolescencia agitando sus pañuelos
en la estación de las obligaciones
y te acuerdas cuando la infancia se caía de un columpio
y regresabas sudando, con las rodillas moradas...
a una tarde de nocilla y televisión.

Y sientes miedo.
Bienvenido a la madurez.

Marwan

viernes, 15 de mayo de 2015

El tren de la oportunidad

- ¿Por qué tus vagones están prácticamente vacíos?
- Porque casi todo el mundo que solo paso una vez en la vida- dijo apenado el tren de la oportunidad.

Comiendo palomitas

Su miedo desaparecía cada vez que se imaginaba a sí mismo en una película, observando su caótica situación desde el punto de vista de un despreocupado espectador comiendo palomitas.

#Microcuentosdeines

Su poder de destrucción

"Su poder de destrucción no estaba en la fuerza, ni en el veneno de sus flechas, ni siquiera en el filo de su espada, sino en sus palabras"

Me gustas así

Me gustas así,
cuando jugueteas con mi pelo
enredándolos en tus manos,
esas que poco a poco
bajan despacio,
sin prisa,
para ir colocándose entre los
recovecos de mi espalda.

Me gustas así,
cuando me miras como si el alba
nos fuera a romper las pupilas
y buscas refugio bajo mis párpados
que finos, inmóviles,
temen pestañear y perderte.

Me gustas así, 
cuando te abrazo.
Me abrazas
y entre susurro te grito:
-vuélvete loco-
Tras la furia intensa,
vuelve la fragilidad
y me rompo.

Me gustas así,
cuando desapareces,
y todo vuelve a la calma aparente,
de antes de que el azar
nos pusiera a los dos en ese bar,
reaparecen los otros cuerpos,
otros besos.

Me sigues gustando así,
si reapareces y todo comienza de cero,
vuelvo a quererte
por ese instante.
Te llevas todo de mí,
me das todo de ti.

Y me gustas así,
si nos amamos
y creemos engañarnos,
jurándonos,
que no eres mío,
que yo, no soy tuya,

Laura Corchado Bejarano


miércoles, 13 de mayo de 2015

Reina de la calma

Amor,
querer es correr en dirección contraria a las heridas.

Me informan desde dentro
que me hace falta -demasiada- algunas tardes
y a tu lado el tiempo se vuelve una medida
que sabe que el pasado es una naranja seca
y que sólo se puede beber el zumo de las bienvenidas.

El mundo comienza entre tus dedos
y yo pienso en tus labios buscándome
en cualquier asiento de cualquier noche,
en cualquier hora de cualquier coche.

No sé si llamarte eternidad
porque luego nos visitan los temores de siempre
u no hay mayor preso
que el que tiene que cumplir una promesa
para la que ya no quedan sentimientos.
Prefiero nombrarte reina de la calma,
quemar en una fuente los portazos,
abrir puertas en el agua
y buscar entre tus piernas
algo de ternura,
que tu carne alguna mañana
me de los buenos días.

Marwan


Cada palabra que no decía su boca

Cada palabra que no decía su boca, era un largo discurso en su interior.

Grandes novelas

"Si un hombre cualquiera, incluso vulgar, supiera narrar su propia vida, escribiría una de las más grandes novelas que jamás se haya escrito"

Giovanni Papini

lunes, 11 de mayo de 2015

Aprendí sobre lo aprendido

Aprendí sobre lo aprendido...

Confirmé mi teoría de las "palabras vacías" y me decepcioné tanto que acabé por generalizarla. 
Aprendí que no puedes fiarte ni de tu sombra, porque en el momento menos pensado te fallarán. 
Aprendí que en las malas sólo te tienes a ti misma... y en las buenas, también. Aprendí que la gente miente constantemente, por lo que ser sincera a veces está de más. 
Aprendí que ilusionarse, aunque inevitable, puede ser autodestructivo. 
Aprendí que ser fría con los demás es la mejor forma de ser cálida conmigo. 
Aprendí que mi vida no debe esperar ni un segundo por nadie. 
Aprendí que ser egoísta tal vez no es una mala estrategia. 
Aprendí que quien no me valora, no me merece. 
Aprendí que menos es más y que los detalles marcan la diferencia. 
Aprendí que si quieres algo, tú misma tienes que hacer que suceda.  
Aprendí que, incluso aprendiendo, volvemos a aprender sobre lo aprendido, porque es inevitable que de vez en cuando alguien consiga traspasar ese muro y hacernos olvidárlo todo. 

Laura Cuevas Hidalgo

Ese querer y no poder

Conozco esas lágrimas que no caen y se consumen en los ojos, conozco ese dolor feliz, esa especie de felicidad dolorosa, ese ser y no ser, ese tener y no tener, ese querer y no poder.

José Saramago


Mis miedos...

Sí, fue por mi culpa. Tú pusiste demasiado empeño y yo me asusté. Temí ser tan querida, tan dichosa, tan feliz a tu lado. No supe apreciar al hombre que a mi lado se acostaba. No encontré en mí el valor suficiente para luchar. Te cansaste, tuviste una infinita paciencia. Dos años de paciencia. Estuviste esperando que algo cambiara en mí, que luchara por ti.
No sé como no me hiciste ver lo que ahora sé con tanta certeza, y es que te amaba, profundamente. Porque es imposible no enamorarse de alguien como tú. Ahora lo sé. Se acabó con tanta facilidad, no hubo una escena, no hubo llantos, ni súplicas, solo una breve y sincera conversación. Una conversación que repito y repito en mi cabeza, soñando que doy marcha atrás en el tiempo y puedo cambiar lo que te dije... o lo que no te dije.
No supe darte aquello que tanto querías, que tanto esperabas...
Mis miedos... no les echo la culpa, ya que son míos, por tanto cargo yo con ella. 
Ahora tengo todo el valor que necesito para darte aquello que me pedías, ahora que ya es tarde... ahora, que cada noche intento pensar, cómo puedo volver a recuperarte.

Patricia Izquierdo Díaz


domingo, 10 de mayo de 2015

Buscando un amigo para el fin del mundo

"Siempre he pensado que dos románticos juntos están completamente jodidos"

La utopía está en el horizonte

"La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el
horizonte se corre diez pasos más allá.
¿Entonces para qué sirve la utopía?
Para eso, para caminar.

Eduardo Galeano

Poema a la manera de Benjamín Prado

Te abracé y la niebla perdió su nombre.
Crucé tu espalda y se abrieron las jaulas.
Entonces me hablaste, rozaste mi vida, se borraron los cuervos.
Cuando escuché tu nombre se tacharon las espadas.

Tú te llevaste los serruchos
viniste con las manos llenas de parques.
Tú me miraste y el cansancio se dio la vuelta.
Te desabrochaste la blusa y se cerró la tristeza.

Yo era un hombre cubierto de maleza,
yo era un hombre abrochado al desánimo,
intentaba hacerle esguinces al invierno.

La amargura tejía sus ciudades en mis cuadernos
pero llegaste para hacer sonreír a las cucharas
para tenderle una emboscada a los cuartos vacíos.

Besarte fue zarpar hacia un país sin dudas.
Yo solo recuerdo la dirección de tu cuerpo.
Soltaste por mi cuarto los pájaros del júbilo
que volaron todos juntos como cien mil toneladas de periódicos.

Tu cara fabrica diques contra la melancolía.
La soledad son cien millones de preguntas.
Tu cintura es la respuesta a todo.

Marwan

sábado, 9 de mayo de 2015

Un extra que no supe valorar

No soporto que vivas lejos y que vengas cada fin de semana. No aguanto cuando te pones pijo y piensas más en las normas sociales que en vivir tú mismo la vida que quieras. Tampoco aguanto a tu madre. Ni que no sepas cocinar. Que adores más las motos que los coches. No me gusta que no te guste el fútbol y que te empeñes en regalarme siempre flores. No quiero tus cenas a la luz de las velas, me gusta lo sencillo y simple. Aveces tu carácter me saca de quicio. Y tu mirada... me nubla mi juicio. Odio quererte tanto y seguir echándote tanto de menos. No sé si te odio más a ti o a mí por sentir esto...
Vuelve... porque echo de menos todo aquello que no aguanto de ti, porque eso, tus defectos, son lo que me enamoraron de ti. Lo demás (lo bueno) es un extra que no supe valorar cuando te dejé escapar.

Patricia Izquierdo Díaz


Hago cosas raras

Digamos que hago cosas raras.
No me gustan los caminos rectos si no son hasta tu boca.
Por eso di un rodeo hasta poder olvidarte.
Y nunca quise olvidarte pero me va haciendo falta.
Y he seguido haciendo cosas raras.
He intentado descolgarme las heridas de la piel.
Igual que una camisa de la cuerda de tender.
Lo mismo que un cuadro de un museo.
Volví a conducir rápido. Suicida.
Para adelantar de noche a mis temores.
Como digo, hago cosas raras.
Meto el llanto en los botes vacíos de la despensa.
Aún veo a la primavera temblar a nuestras fotos.
En las discotecas solo hay fast food.
Ningún alma que llevarse a la boca.
Me hago un torniquete en los sentimientos.
Para que no se desbloqueen los recuerdos.
Por si no lo recuerdas, hago cosas raras.
Como me entere que duermes con otro.
Tendrán que ir a buscar a la comisaria.
Y corro, de un lugar a otro.
Mi cabeza ya lo entiende pero no mi corazón.
Corro hacia las piernas de la noche.
Corro hacia las sílabas de tu cuerpo.
Corro, corro, corro.
Pero si algo he entendido es que
se puede huir menos de todo lo que se pierde.

Marwan



Búscabamos a un dibujante, no a un escritor

- En el anuncio de trabajo pusimos claramente que buscábamos a un dibujante, no a un escritor... - Y no pudo acabar la frase, pues al leer sus textos, dejó de ver las palabras y se transportó a un mundo lleno de trazos, colores, matices y sombras.

B. F.

"Sé amable con todos, sociable con muchos, íntimo con pocos, amigo de uno, y enemigo de nadie"

Benjamin Franklin

Necesitabas que yo te quisiera

"Te dí lo mejor de mí, te quise como se quieren pocas cosas, te consentí, te dediqué letras que jamás nadie escribió, te amé más allá de lo imposible... Pero nunca estuviste para mí, sin embargo siempre supiste como atarme, un gesto, una palabra, un mensaje, que me llenaba de ilusión y tú lo sabías, pero tal vez aunque  no me querías, necesitabas que yo te quisiera. Y eso es lo que más detesté de ti. Pero no me arrepiento al fin y al cabo me diste las noches de insomnio más bonitas de mi vida"



En ese bar de copas

Nos encontramos de repente y le dije que habíamos acabado.
Allí, en ese bar de copas, de nuevo la soledad y yo frente a frente,
rompiendo por fin, mientras la rubia caminaba hacia la puerta
diciéndome sígueme, con mi corazón dentro del bolso.

Marwan


viernes, 8 de mayo de 2015

Rectifico: No estamos solos...

Creo que retiro lo que dije ayer sobre eso de que estamos solos. Siempre hay una luz, una esperanza y aparece un ángel que te da la mano y te ayuda a salir del mal camino. Parece que todo ocurre por alguna razón, que todo está predestinado y esto, a veces me da miedo. Otras, en cambio, lo agradezco.
En medio de tantos apuntes por estudiar y de los que no tengo ni idea... llama un número desconocido, ¿lo cojo o no lo cojo? Venga, en el último tono, deslizo mi dedo por el móvil. Noelia, sí ella ha sido mi ángel hoy. He pasado muchas semanas sin hablar con ella y por alguna razón ha llamado hoy, por alguna razón tenía que llamarme hoy. Esa es la magia de la vida, las casualidades que te enamoran y te hace seguir adelante. 
No estamos solos...

Patricia Izquierdo Díaz

Qué sabe nadie

Me enamoro de todo, me conformo con nada:
un aroma, un abrazo, un pedazo de pan
y lo que buenamente me den por la balada
de la vida privada de un fulano de tal.

Siete crisantemos
(Esta boca es mía)

Licor de ausencia (90º)

Me bebí lo nuestro de un trago. Me bebí y no quedó otra gota. Traté de correr cuando los cuervos del después me dieron a probar el licor de la despedida y no pude escapar. En el de los despojos ingerí una mezcla alegre para corazones pisoteados pero me quedé aún más torcido. Borracho en medio de la soledad te maldije y grité mala puta al cielo - pero no me refería a ti. No es que te siga odiando en realidad, nunca llegué a hacerlo. Es solo que hace varios años que ya acabó la fiesta de tu cuerpo y aun me dura la resaca.

Marwan

Los cuentos no existen

- Los cuentos no existen - dijo el hada.

El semáforo se puso en verde

Se miraron:

Hubieran sido los perfectos amantes.
Habrían vivido una historia de Hollywood
en la que ellos dos siempre serían los dos protagonistas
rodeados de extras y de actores secundarios,
su historia se habría estudiado en los colegios
junto con las románticas Rimas y Leyendas de Bécquer,
se hubieran querido hasta el final de sus días tanto como
Romeo y Julieta;
y sin embargo...
El semáforo se puso en verde.

#Microcuentosdeines

jueves, 7 de mayo de 2015

Día de locos

No sabría por donde empezar. Hoy ha sido un día de locos.Un examen que no había por donde cogerlo. "Educación" era la pregunta, y di lo que sepas, con los apuntes en la mano y pudiendo hablar con el compañero de al lado. Me pregunto si habrá algo de trampa en todo esto, demasiado fácil, ¿no? El resto del día ha ido como siempre, hasta que una compañera (no sé por qué pero siempre es con ella) he tenido un pequeño... llamémosle "malentendido". 
Uno de mis grandes defectos, es no tener filtros en la mente, no saber contener aquello que me molesta, y cuando es "alguien" lo que me molesta, brota de mi una indiferencia absoluta. Por tanto, me cuesta creer que la gente dude de mí en sinceridad.
La sinceridad creo que en muchos casos no es buena, aunque haya mucha gente que crea que sí lo es. En mi caso, me da muchos problemas, por lo que la considero un defecto, bastante grande. Puede que esa chica y yo nos parezcamos más de lo que pensamos. Puede que sea tan desconfiada como yo y dude de todos. Me encantaría decirla que se equivoca, que hago las cosas lo mejor que puedo, y que otro de mis defectos es mirar antes por los demás que por mí. A veces me olvido de mí, y es que en la vida nadie te escucha, nadie daría jamás nada por nadie. Lucho cada día por ese defecto, intento mirar por mi, pero no lo consigo.
No intento engañar a nadie, ni mentir, solo intento hacer las cosas lo mejor que sé, lo mejor que puedo, pero nunca es suficiente. No sé si realmente la gente espera de mi tanto, total, soy humana y nos equivocamos, o soy yo la que espera de mi tal perfección que no existe, lo que se convierte en decepción tras decepción. Quizás me analice tanto para encontrar esa perfección, me evalúo, me vuelvo loca buscando ese estado de perfección, doy vueltas y lo único que consigo es un mareo y un gran dolor de cabeza. 
Necesito no dar explicaciones, que la gente no dude de mí a la primera de cambio, sentirme querida, pero, ¿cómo conseguirlo si echo a la gente de mi lado por esa desconfianza que me caracteriza? Es frialdad lo que me envuelve, murallas a prueba de bombas... 
En el mundo estamos solos...

Patricia Izquierdo Díaz


Sería masoquismo

... entonces me entran las ganas de tomar tu cara entre las manos y confesarle a cada beso cuanto me gusta, cuanto me encanta, cuanto me fascina; pero hacer algo así, sería darle la posibilidad de que me hiera más fácilmente, sería desnudarme sentimentalmente, sería masoquista...

El concepto del amor va cambiando con el tiempo

Nunca dije adiós a la primera,
siempre formé parte de los chicos
que se quedaban esperando
a que fuera al azar quien lo aplastara
o le diera un beso.

Porque los niños-jóvenes viven el amor
con el mismo volumen que los adultos
solo que sin cicatrices,
con heridas pero sin cicatrices.

Me dejaron todas las chicas con las que estuve antes de los veinte;

Leticia, que de deseligió y me cambió como un cromo
yéndose con un chico de ojos azules.

Lucía, que dejó tres veces y a los 27,
tras diez años sin vernos,
justo antes de casarse me pidió el beso
que nunca llegamos a darnos
para estar segura del camino que tomaba.
Nunca os diré cuál fue el desenlace.

Marta, que me hizo temblar en un banco del parque
regalándome la maravilla del primer beso con lengua
pocos días antes de los trece.

Blanca, que me quiso con catorce
y tardó 17 años en dejarme volar entre sus piernas.

Ana María, que supo desabrocharme la ropa y la niñez
sobre una cama el día de nuestro aniversario.

Y Susana, que nunca rompió conmigo
porque nunca me permitió ser realmente nada suyo.

Las recuerdo a todas y a casi todas con cariño
pero no puedo evitar pensar
que junto a ella nunca aprendí nada,
no por su culpa, sino por la mía,
que hasta hace muy poco -y tengo 33-
pensaba que el amor consistía en sentir mucho,
en querer hasta reventar
en experimentar una admiración religiosa por la piel amada
y no encontrar una maravillosa compañera de viaje
como ahora pienso que debe ser.

Más que nada porque la pasión en la que me basaba
siempre acaba emigrando a otras habitaciones
y no hay un motor en el mundo
al que tras hacerlo trabajar a toda máquina,
sin un segundo respiro,
aguante al mismo ritmo por varios años.
Siempre se acaba quemando.

Tan vez por eso ahora me lo tomo con más calma
evito las ciudades a toda prisa
y acepro que los días grises también
forman parte del decorado.
Tal vez por eso, amor,
no te entrego todo el fuego
ni me vacío para dártelo todo
porque eso me convertiría
en un hombre sin nada.
Por suerte tú tampoco lo haces
no inviertes toda tu fortuna
para rodar una escena perfecta
y haces bien.

Pero también sabes que nunca falto
y yo sé que tú nunca faltas
y sabes que yo sé que darías todo lo que hiciera falta
(que no es lo mismo que darlo todo)
y yo sé que tú sabes que daría absolutamente todo por ti
pero que tampoco hace falta.

Y todo,
la palabra nosotros,
estas reflexiones,
las noches a tu lado,
forman parte de algo
que no he llegado a entender
peor que me hace inmensamente feliz.

Marwan


miércoles, 6 de mayo de 2015

Último round

Nos volveremos a encontrar. Eso seguro.
Intercambiaremos palabras blandas,
miradas esquivas, nos cantaremos cosas,
vestiremos de principios nuestros caminos
y un rato después nos despediremos
sabiendo que hay historias que es preferible
terminarlas antes de que acaben contigo.
Lo malo es que de eso nos dimos cuenta tarde
cuando ya ardía la habitación, en el último round,
cuando el amor propio ya era un desguace.

Marwan


Destruyo todo eso que me encanta

Me encanta verte bien arreglada,
bien peinada,
con zapatos de tacón
y un vestido elegante.
Escucharte hablar con educación
y sonreír con disimulo.
Pero lo único que se me antoja
es callarte con un beso,
desvestirte de inmediato
y dejarte despeinada.
A veces soy así,
destruyo todo eso que me encanta
para apreciarlo de manera distinta.

Víctor Valladares


Algunas cosas sobre la soledad

Soledad, ya no me acuerdo de ti,
ya no manchas, ya no corres por mis cuadernos.
Este será el último folio, tu última casa
antes de borrarte para siempre,
antes de suprimirte de los lenguajes del mundo.
Entiéndeme, es más intenso
el lenguaje de su cuerpo
cuando se recoge el pelo
y deja la caligrafía de su cuello
a la vista del mundo.

Así que no pasa nada soledad,
tú y yo hemos pasado grandes ratos juntos
y también me has jodido un poco
-por qué no reconocerlo-
pero te fui realmente fiel todos estos años.
Fuimos de la mano a todos los bares
me besabas en la boca
me traías canciones de color gris
aunque también escribiste Mi paracaídas,
Sueños sencillos, El próximo verano
y esos fueron tres regalos gigantes.

Pero ya está, fue suficiente,
cambio de pantalla, mudo de piel,
pierdo  la cobertura, me traslado,

te dejo sola

te dejo sola

te dejo sola

soledad.

Marwan

Aún tengo miedo

"Sí... es cierto que ya poco te recuerdo, que pasan días en los que ni por equivocación pienso en ti, que de vez en cuando; veo los lugares donde vivimos tantos buenos momentos y ya no me da nostalgia, que ahora si alguien me pregunta por ti, me es igual... pero a pesar de todo eso, aún le tengo miedo al encontrarte algún día por la calle"

Edwin Vergara

Lo sé

Lo sé porque tengo las manos sin restos de batallas
porque esta caricia es repetida
como un cromo en un colegio
como un balón de oro de Messi
como la mentira de una político.

Me lo dice cada centímetro
cada palmo de cordura
cada cama en que no importa
si seguir vestido o no.

Lo sé porque estuve buscándonos
miré todos los mapas del pasado
y no fui capaz de encontrarnos
y habernos intentado querer
hubiera sido un plagio.

Lo sé porque la rutina lo llenó todo el lunes
porque nos ofreció las últimas tardes de dicha
y después tiró de la cadena.

Lo sé porque ya no quedan titulares
y se jubiló el último poeta
de tanto tachar la palabra ternura.

Lo sé. Es así.
Se acabó el amor.

Marwan