miércoles, 15 de marzo de 2023

15 de marzo de 2022

Cuatro meses de tu nacimiento y parece mentira lo rápido que pasa el tiempo. Te has convertido en el amor más puro que he sentido nunca. Sufres, y yo sufro más. Lloro por las noches por no llegar a más, por no ser mejor madre, por evaluarme a cada rato y castigarme al darme cuenta que 24 horas son muy pocas. Es verdad que la ansiedad de mi propia exigencia se me borra con cada una de tus sonrisas. 

Lo más bonito que estoy viviendo este mes, es empezar a sentirme tan especial para ti... Al igual que tú para mí, y no solo estos cuatro meses sino desde el momento que supe que venías en camino. Eres la personita que más miedo me das... A que vuelvas a enfermar, a que crezcas, a cometer errores, a que un día ya no quieras mis abrazos...

Pero ese miedo también lo borras acurrucándote en mi cuando más lo necesitas. Has empezado a reclamar a mamá. Y yo he empezado a sentir lo que es ser madre. Has de ser su flotador, su salvavidas, has de estar simplemente por amor, has de acurrucar, alimentar y cuidar. Hacer sentir bien y segura a tu bebé. Has de cumplir con un trabajo que no tiene horas, sino una vida por delante.

Has de ser consciente de que has iniciado una historia y un camino para siempre. Y que tu bebé será tu compañera hasta que ella tome su propia senda. En tus manos tienes su educación, sus valores, hacer de ella alguien especial. En tus manos tienes la responsabilidad más importante y maravillosa que puede existir, y que no se puede explicar... Hay que vivirla. 

De repente, te has hecho mayor. Ya no importas, es sólo ella. Tú estás bien si ella lo está. Tu corazón te lo ha robado alguien muy pequeñito mucho antes de conoceros. Mi bebé es un volcán de emociones que cada día vivo con la mayor intensidad.

Eres lo más precioso que he vivido. Mi sueño hecho realidad.



domingo, 5 de marzo de 2023

Mi Helena

Tú eres mi hoy, mi mañana y todas las mañanas después. Tú eres el aire que respiro, la luz al final de cada túnel, el arco iris después de una tormenta y la hermosa melodía en todas las canciones que escucho.

Tú eres mi motivación para nadar contra las olas, mi base fuerte incluso cuando me siento débil y en riesgo de caerme, y mi estrella brillante en un universo oscuro.

Mi amor incondicional por ti es aquel que me saca de la cama en las mañanas duras, donde el cansancio hace que mis huesos duelan y mi cerebro no piensa con claridad.

Es una amor que es tan cómodo que me hace dormir incluso después de un día duro, de tener miles de cosas por hacer aún.

Nunca antes había sentido nada igual. puedo estar agotada de todo, pero nunca de mirarte. Siempre hay para ti tiempo. Serás querida cada día de mi vida.



jueves, 2 de marzo de 2023

Silencios

 Estoy llevando demasiadas cosas en silencio. Muchas para cualquier persona. No puedo escribir, no puedo publicar, ni siquiera puedo hablar. Eso me hace sentirme como si estuviera atada de pies y manos. 

Al no dejarme ni siquiera patalear de rabia, tengo que tragar con todo eso que me hace daño. Que me está molestando tanto como una china en un zapato. 

Y todo eso, intenta salir. Y... Siempre sale, nada queda dentro. El problema es de la forma que sale. En mi caso, convirtiéndome en el enanito gruñón de Blancanieves. Tengo un mal carácter porque estoy apunto de que el vaso se desborde... Todos tenemos un límite, y cuando lo rebasamos, explotamos de la peor manera posible.

Ayer, desayuné con mis gafas de sol puestas. Detrás, había unos ojos llorosos intentando disimular las lágrimas de tristeza e impotencia. Hay cosas que duelen, hay cosas que la gente no tiene por qué entender que te duelen, simplemente respetar ese dolor. Cada uno en la vida le ha tocado vivir diferentes cosas que le han hecho ser de esta manera o de evolucionar a aquella otra.

Llorar, no es hacerse la víctima. Gritar, tampoco. Sentir rabia y frustración, no lo es. Todo esto provoca una ansiedad que dura semanas. Pinchazos en el corazón nada alarmantes porque ya sabemos de dónde viene. Falta de aire... Tampoco es hacerse la víctima. 

En mi cabeza, no todo vale en la vida. Hay cosas que rompen relaciones, hay personas que generan una toxicidad que envenena y mata. Hay relaciones que duelen y que, no tengo ni idea si es ser cobarde, pero que huyes en dirección contraria a ellas. No las quieres cerca bajo ningún concepto. 

No es rencor o ser rencoroso. No. Es evitar aquello que te ha hecho mal, que una vez te rompió tanto que no quieres volver a romperte o que te hizo perderte o simplemente, que no quieres vivir lo mismo dos veces. No es rencor. Es ir descubriendo qué quieres y qué no. 

Otra cosa que aprendí hace mucho tiempo es que el amor no lo puede todo. Ojalá así fuera. Pero no lo es. Vuelvo a mi partida: no todo vale.



martes, 21 de febrero de 2023

Miedo al abandono

 Te enseñaron a no pedir cosas. A no molestar. A complacer. A hacerlo tú. A sentir vergüenza si necesitabas algo. A depositar tu autoestima en el hecho de que los demás te necesitarán. A nunca decir no. A estar siempre disponible para el otro. A servir. 

Te enseñaron esa esclavitud emocional que consiste en buscar desesperadamente la aceptación. En evitar el rechazo por encima de todas las cosas. En convertirte en lo que la otra persona demanda para que no te deje de querer. En tenerle miedo al abandono.

Y ahora tú pides algo porque no puedes más. Lo que sea. Y la gente que te lleva exprimiendo toda la vida, se enfada.

Y ahora tú dices no. Porque no. Y la gente que lleva contigo para todo, te dice que has cambiado. Que qué te pasa. Lo único que te pasa es que te estás dando valor. Estás pensando en ti. Estás poniendo límites por primera vez. Y estás reclamando tu derecho a recibir. Y ahora puede que ya no haya tanta gente. Porque la gente que estaba contigo por interés cuando ya no eres útil, desaparece.

Vale. Estarás más sola. Pero también, eres más libre.



lunes, 20 de febrero de 2023

Mi refugio

 Objetivo: hacerte feliz. 

Llevo días redactando esta carta en mi cabeza pero sin apenas tiempo para escribirla. Tú no me lo das, pero estar a tu lado es el mejor tiempo invertido de toda mi vida.

Cada vez que duermes, me pongo a pensar en cómo era mi vida antes de que llegaras. Y no me acuerdo... Me encantaba viajar, conocer lugares nuevos, y ahora me encanta viajar a tu lado hasta el sofá o la hamaca. Mirarte, es el mejor paisaje de cada día. Tus sonrisas, que son infinitas lo que más me llena. 

Helena, te has convertido en mi refugio. Tú consigues salvarme de absolutamente todo. Eres mi personita vitamina. Mi chaleco salvavidas. Con tres meses, has convertido a mamá en la persona que soñaba ser. A mantenerse alejada de las personas que dan trabajo porque en mi vida, solo importas tú.

Papá, eligió estar a mi lado, pero no me necesita tanto como tú. Y Maya digamos... Que prefiere a papá ante todo el mundo. ¿Sabes? En esta última semana he tenido ganas de huir, de estar en silencio puesto que creo que es la mejor solución a muchos problemas. Pero el silencio trae más problemas de los que soluciona. Todo sale, ya lo verás, hija. Todo sale y nada se queda dentro. Tensión, ansiedad, dolor de cabeza, tos, inquietud... Un cóctel que me impide dormir y comer. Y sobre todo, fingir que todo va bien. Es el peor disfraz que te puedes poner incluso en un día como hoy de carnaval.

El dolor se lleva por dentro. Y es algo que nunca compartiré contigo. Quiero ser tu madre, no tu amiga, quiero apoyarte yo y darte el mejor regalo del mundo: dejarte ser niña. Una niña que la única preocupación que tenga es que vestido ponerse, por ejemplo. Pero nada del mundo de los adultos. Ya llegarás, es el sueño más erróneo que se tiene en la niñez: querer ser mayor. El mundo de los mayores es oscuro, lleno de piedras, de caminos que nunca llegan a los lugares que queremos, es una constante subida, una lucha incansable, una carrera de fondo... Y no te voy a librar de ello, de nada de ello. Algún día, crecerás. Y serás tú quien sea consciente de todo ello.

Ojalá, en ese futuro que te espera, encuentres a alguien como tú, que sin querer, salva vidas. Jamás pensé que ser madre era tan grande. Me imaginaba que era algo maravilloso pero nunca llegué a pensar que era de este calibre. Eres mi sueño hecho realidad. De pequeña, siempre decía que de mayor quería ser mamá. Y aquí estás, haciéndome feliz a cada instante mientras tú libras tus propias batallas con tus puñitos y tus dientes. Eres magia, bebé. La magia que me ayuda a tirar de mí cada día, a querer salir de la cama porque tú... Me necesitas. Tus brazos, tus caricias, tu mamitis... Es inexplicable. No existen palabras, solo emoción. 

Aprendí lo que dueles demasiado pronto. Esa semana en la que nos dijeron que rezara lo que supiera para que consiguieras salir de allí. Mamá no puede evitar no llorar cada vez que piensa en aquellos días. Juraría que se me ha quedado como trauma. Aprendí que el cansancio no se siente si es por tu hija, el hambre desaparece al igual que el sueño. Y te vuelves en alguien por y para ella. Viniste pisando fuerte. Siempre he sentido, dentro de mí, que venías siendo una guerrera. Con todo lo bueno de mamá y todo lo bueno de papá. Eres nuestra versión mejorada en todos los aspectos. Eres mi mini yo, como dice papá. Siempre ha sido él quien lo ha dicho. Hablando de papá, no sé qué pensará él, pero me enamora ver cómo le miras, como le llamas, como le incitas a estar cerca de ti. Eres tú la magia de nuestras vidas. 

A los abuelos les tienes locos. No pueden pasar un día sin saber de ti. Sin verte. Has derribado todos los esquemas que teníamos. Y los has conseguido tú sola en un tiempo récord. No es porque sea tu mami, pero es que eres demasiado especial, no dejas de enseñarme cada día algo nuevo. Me enseñas a ser mejor, a que los problemas los lleve de otra manera y la ansiedad a niveles menos revolucionados. Tú me querrás, no lo dudo. Pero no olvides que como yo te quiero, no lo hará prácticamente nadie por todo esto que te estoy confesando. Porque me salvas, me llevas por el buen sitio, me calmas, me enseñas a que la vida a tu lado es absolutamente maravillosa y a que los sueños se hacen realidad.

Gracias por elegirnos como tus padres a papá y a mí. Gracias por dejarme ser tu mamá. Y antes de nada, te pido perdón por los errores que pueda cometer, que estoy cometiendo o que ya he cometido. Todo lo que hago es por ti, es por un amor tan incondicional como reciente. Soy novata en esto del amor tan puro. Perdóname por tener el libro de instrucciones de la mejor mamá del mundo, pero para mí, ya eres la mejor hija del mundo.

Te quiere,

Mamá



jueves, 9 de febrero de 2023

Qué ser bueno no salga tan caro

 Hace mucho que no escribo en el blog, de hecho, está entrada la escribí ayer y no he podido publicarla hasta hoy. La maternidad me tiene muy ocupada, demasiado, no tengo tiempo ni siquiera de pensar en mí un poquitín. Sin lugar a dudas, estoy muy entretenida.

Pero quiero escribir algo para alguien. Para mi marido. Soy la primera que le exige más cariño, más detalles, más besos, más momentos... Más amor, pero del bueno, del de querer menos pero querer bien.

Javi tiene un gran defecto, el mismo que le hace ser virtuoso. Es buena persona. Muy buena persona. Es de las personas que se enfada y a los cinco minutos se le pasa y se le olvida, sin rencores. Eso es bueno... Y malo, a la vez. La gente aprovecha de ese defecto/virtud, pensando que pueden jugar con él o que no se entera porque tiene más educación que alguno o que podemos hacer con él lo que queramos porque es un títere de X persona sin personalidad. 

Este tema lo llevo muy mal. Tanto, que cada vez que veo un feo así, ¡salto! Pero siempre está el freno de Javi sobre mí. Me parece tan cruel juzgar, usar, aprovecharte de una persona porque sabes que es bueno y conseguirás de una manera u otra lo que quieres... No todo vale en la vida, ni todo es justificable por un objetivo además de manera tan egoísta. Como decía Sabina... Qué ser bueno no salga tan caro. Y sale. Me da rabia, impotencia, tristeza...

Javi tiene una personalidad bien marcada y un carácter también muy fuerte. Es gaseosa pura. Pero es la persona a la que debes acudir si necesitas algo, porque él se lo quitará para dártelo. Es la generosidad hecha hombre y además la de verdad. Jamás te recordará que un día... Hace mucho tiempo, te ayudó. Es más sencillo que todo eso, es cariño y entrega por los demás sin querer colgarse medallas ni recibir agradecimientos eternos. 

Él sabe qué personas no le convienen cerca, él sabe jugar sus cartas. No es tonto, es de las personas más inteligentes que conozco, pero es bueno como digo, ayuda porque sí, porque sin pensarlo le nace. 

A veces me acusa de que creo que es un trozo de carne sin sentimientos. Y nunca lo he pensado, sólo... Que a diferencia de mí, sus pensamientos, preocupaciones e ideas las lleva dentro, muy dentro y se le hace difícil compartirlas. En eso yo soy mucho más abierta. Chocamos en el momento en el que yo por una buena noticia salto de alegría y él sólo sonríe. Sé, que debajo de esa preciosa sonrisa, se alegra tanto como yo, pero es la calma que a mí me falta.

Pienso mucho en cuál es nuestro secreto como pareja (y le pregunto mucho a Javi, sí... De ahí, éstas entradas, marido). Hemos pasado momentos malos, muy malos, y siempre hay que hacer una evaluación del momento para mejorar (si es que queramos mejorar puesto que nadie es perfecto... Ni solos, ni en pareja). Somos el complemento el uno del otro. Somos el motor o el freno depende de para qué cosas. La energía y la tranquilidad. El fuego y el hielo. Pero no logro definirnos del todo ya que nuestros papeles varían dependiendo las situaciones.

Javi tiene algo que engancha a la gente. Detrás de ese aspecto pasota detrás del móvil, hay un padre maravilloso, un marido increíble y un amigo excepcional. Con su mochila, sus demonios, su pasado ha sabido crecer, madurar, hacer de él la gran persona que conocí hace casi tres años. Y que sigue creciendo, enfrentándose a nuevas situaciones, nuevos baches del día a día, y lo que más me gusta es que lo hace reconociendo sus errores, solucionándolos y volviendo a empezar. Porque esa es otra... Nada ni nadie ha logrado derrumbrale.

Y sé que te sientes muy incómodo recibiendo alagos, pero Javi, las personas también necesitamos escucharlo, leerlo y sentirlo de las personas que queremos y que viven a nuestro lado.



martes, 31 de enero de 2023

El amor

 El amor es mucho más que hacerlo. No es solo dormir juntos y besarse como si no hubiese un mañana. Ni siquiera compartir comida en un restaurante. El amor es mucho más. El amor son abrazos que te recomponen por dentro en cuestión de segundos. Sin buscarlos, sin pedirlos. El amor es complicidad, cariño e ilusión. Y muchas ganas de compartir un camino juntos. Es saber querer como jamás has querido, y de la mejor manera que sepas. El amor es respeto. Es un mensaje bonito porque sí. Y detalles que no vienen a cuento pero que te hacen un poco más feliz. El amor es esperanza, sinceridad y fidelidad. Ser capaz de ser uno, en dos. Cada uno con sus cosas, pero sin dejar de ser el mejor equipo. El amor es una mirada de complicidad, una caricia y una mano que te salva cuando estás a punto de caer. Es sentirte seguro y en paz. Protegido y con fuerza. Y notar que no estás solo. El amor es tiempo. Tiempo de calidad. Saber hacer algo diferente en la rutina de siempre. El amor es alegría, incluso con sus momentos malos. Es apoyo incondicional y un hombro en el que agarrarte para seguir. El amor es cosa de dos. Es ser y estar. Y es algo tan bonito que no puede dejarse escapar.



No lo hacen

 Dicen que nadie muere mientras es recordado, y cada vez confío más en esa frase. Hay personas que jamás se van aunque ya no estén, y eso es porque cada día les sentimos aquí, porque tenemos un puñado de recuerdos para tener en la mente una y otra vez, y porque compartimos cada paso que damos con ellos. Con esas personas que un día se marcharon allí arriba pero que, de una manera u otra, siguieron aquí.

No se van, nunca lo hacen.



Te diré una cosa

 Prometo que voy a cuidarte, respetarte, amarte y hacer que seamos uno el resto de la vida.

Y no solo te lo prometo, sé que lo haré.

Hoy te lo digo una vez más, más fuerte que nunca: te quiero.

Y esta vez no solo un poco.

Te quiero mucho, pero sobre todo, te quiero bien.

Y te diré una cosa: hasta que la muerte nos separe.



Abrazos

 Hay abrazos en los que apetece quedarse a vivir. Besos que te sanan un poquito. Y miradas que te llenan el corazón.

Lo mismo pasa con las personas.



Como si fuera el último puto día de tu vida

 Como si fuera el último beso. El último abrazo. El último café que te tomas con esa persona. Como si fuera la última vez que brindas por un sueño o que celebras una buena noticia. Como si fuera la última vez

que ves el atardecer o que te das un buen baño en la playa. Y la última foto. Como si fuera el último baile. La última canción. La última vez que cantas a pleno pulmón. Como si fuera la última vez que corres sintiéndote libre. La última vez que comes tu comida favorita. O que eres feliz con quien tienes alrededor. Como si fuera la última caricia. El último viaje. La última experiencia. El último sueño. Como si fuera la última vez que duermes abrazada a alguien. Y que haces el amor. El último paseo. La última llamada. Como si fuera la última vez que dices «te quiero». Y que amas de verdad.

Como si fuera el último puto día de tu vida.

La última vez.

Así deberíamos vivir.



Eso es lo que duele

 Lo que más duele no es cuando alguien se marcha, que también.

Lo que duele es querer abrazarle. Contarle algo. Visitarle en su casa. Pasar un rato con ella. O, simplemente, llamarle por teléfono o mandarle una foto.

Y no poder hacerlo.

Eso, eso es lo que duele.



29 de diciembre de 2022

 Buenas tardes.

Escribo porque me va a explotar la cabeza y la tripa. Tengo un ansiedad que no puedo compartir con nadie. Por cierto, hablando de esto. Mis escritos están siendo analizados con lupas por ciertos familiares y demás, escribiéndome opiniones que no he pedido. Me reitero en lo que siempre digo: mis palabras, mis letras, son fruto de mi opinión, no de una verdad universal con la que todo el mundo esté de acuerdo. Así que, para mis escritos más personales, haré un nuevo blog, el cuál no haré publicidad de él para que no se relacione conmigo pero será igual de público que este.

Adoro la navidad, pero a las familias no. Es un hecho. Vuelvo a recalcar que es mi opinión. Buscar todo el rato el equilibrio de una y de otra, y que las familias insistan de que el equilibrio no está equilibrado. Parece un trabalenguas que da pereza. Y así es. Da pereza, y lo que da pereza, cansa. Y no me deja disfrutar de las que tendrían que ser las mejores navidades de mi vida puesto que está mi hija aquí (su primera Navidad). Ella da luz a todos mis días, es una extensión de mí, no un complemento. Y es cierto que la lactancia materna, hace un vínculo muy especial entre ella y yo. Nos hace un equipo. Hace que te levantes con ganas e ilusión aunque sean las cuatro de la mañana. Durante el día eres consciente de lo cansada y agotada que estás, pero por la noche, te conviertas en una heroína. Por ella. Es capaz de mover montañas.

Pero la ansiedad que padezco desde ayer, no viene por no descansar. Esa es la versión que cuento y que da sentido a mi cara de agotamiento, a mis pocas ganas de comer, a las ganas de encerrarme en mi habitación con mi hija y no saber de nadie. Por la mañana discutí con Javi. Nada fuera de lo normal. Peleas de convivencia. Cuando alguien discute, creo, y solo creo, que uno es mejor que zanje el asunto saliendo a dar un paseo. Y por supuesto, me llevé a Helena a hacer unos recados. A la vuelta, vienes con ganas de hablar con tu marido, porque las cosas como son, cuando Javi y yo discutimos y dejamos pasar media hora, después, somos capaces de hablar como personas normales y llegar a acuerdos y, simplemente, llevar una conversación de dos adultos que se dan su opinión y llegan a buen puerto. Pero discutir, te pellizca un poco el corazón. Cuando volví a casa, ese momento de paz, de dos, no lo pudimos tener. Javi tenía su propia guerra con sus propios monstruos, en los que únicamente, puedo apoyarle. Pero hay caminos que tienen que recorrerse solos como en las vueltas ciclistas. Podrás llevar a todo el equipo al lado, animándote. Pero el camino, la bici y el esfuerzo es individual. 

Verle mal, pellizca el corazón de nuevo. Eso por una parte, la otra soy yo. La familia. Veo feos que me afectan a mí personalmente, a mi bebé, a mi marido, pero que no son de mi incumbencia decir, hablar, protestar o discutir. Por algunas personas, dado el amor y el respeto que las tengo, me sale hacer todo y más por ellas. Pero, muchas veces, esas personas dan por sentado que tú lo harás siempre, todo y más. Y... se convierte en una obligación. Hay cosas que duelen, hay cosas que ya no es que pellizquen el corazón, es que te decepcionas, duele, molesta y enrabietas. Creo... que la sinceridad, y más cuando no te toca decir las cosas, está sobrevalorada. Y también opino que a quien le toca decir las cosas, y se queda en silencio, es tan culpable como el propio culpable. Ahí es cuando sientes el frío de la soledad y de la decepción. Y te encierras en tu habitación para poder escribir, para que nadie te vea y te pregunte, "¿qué te pasa?". 

Últimamente pensar en voz alta, me está pasando factura. Javi y yo no nos entendemos en ese sentido, mis pensamientos y no opiniones, o mejor dicho, mis razonamientos que no conclusiones, se toman como opiniones y verdades universales como decía antes. Hay una persona, que es mi hija, por la que pienso, por primera vez, tres mil veces las cosas antes de hacerlas, quizás la semana del hospital me ha hecho tan precavida ante todo. La niña debe estar con su madre puesto que es lactante, y en muy pocas ocasiones y durante poco tiempo, con el resto de la familia. Nadie es capaz de ponerse en mi situación si no lo has vivido antes, como mucha gente que me escribió durante esa semana en el hospital que habían pasado por lo mismo. Una madre, durante los primeros meses de vida, debe estar con su bebé. Y si el bebé tiene biberón, con su padre. Pero creo que deben ser ambos progenitores los que deben acompañarle en los primeros meses de vida. El biberón, en nuestro caso con Helena, es un complemento de mi pecho puesto que la niña come a lo bestia (razón que la salvó la vida esa semana de hospital). Escribo este pensamiento y razonamiento porque si yo lo verbalizo, habrá gente que piense que no se lo quiero dejar a los abuelos o a nadie más, y la coletilla que cada uno quiera añadir: si no me fío de ellos, si no les veo capacitados, si soy una egoísta, sobreprotectora, etc., etc... Cada uno que añada lo que quiera a la historia. Pero nada más lejos de la realidad. Veo absolutamente necesarios a los abuelos en la vida de mi hija, a los cuatro. De hecho, los abuelos deberían ser eternos, pero como muleta de ayuda en los primeros meses. No "tutores" de los niños, no sé si me explico. Sobre todo, en los primeros meses, debe estar al cuidado de mamá y papá, siempre que se pueda claro está. Estoy obviando los temas laborales, por si se os ocurre a vosotros añadir más coletillas. Dejarla más de una hora en mano de otras personas aún siendo familiares, y simple hablo desde mi opinión... Y más después de lo que hemos pasado... Más las recomendaciones de los pediatras, de cerrar el círculo de las visitas al máximo y casi, meterla en una burbuja... Me hace quererla más debajo de nuestra ala. 

Por supuesto, las decisiones respecto a Helena, siempre las hablo con mi marido. Pero Javi, ha entrado en ese círculo que os comento de... Crear coletillas, o llegar a compararme con su ex (aunque sea en momentos de calentón), pero, a no pararse a pensar en lo que estoy intentando explicar y razonar. Ante un evidente temor e inseguridad por mi parte de querer hacer lo correcto con mi bebé. El año que viene Dios dirá. La niña tendrá un año y veremos en qué condiciones estamos. Pero este año, donde yo me estreno como mamá, tanto las dudas, como los miedos y más habiendo pasado los episodios que hemos pasado, son algo lógicos.

Si os parece poco... El poco entendimiento que estamos teniendo Javi y yo, también me preocupa. Es como vivir en un eterno suspense. Él se refugia en su móvil y baloncesto y yo me quedo a mi suerte, muchas veces sintiéndome sola. También lo he razonado con él, pero en este tema, creo que nunca llegaremos a un acuerdo... De momento, no. Estas cosas... Las hablaré en el nuevo blog, donde nadie pueda estar con la lupa buscando cosas donde no las hay. 

Me considero una persona bastante trasparente. Expreso mi miedos, mis dudas y si algo no lo veo claro, o la que duda soy yo, pregunto. Me pueden mentir, claro, pero yo no quiero dudas en mi vida, ni buscar cosas más allá en palabras que han podido ser, simplemente, mal expresadas. Tampoco critico nada. Cuento cómo me siento a cada momento. Pero recordad todos, que todas las historias tienen varias versiones, tantas como personas haya metidas en el asunto. Y que todas son respetables y me atrevería a decir que todas tienen un poquito de razón, y que llegar a la verdad común es sencillo a través de la comunicación. Y más en una pareja. Las familias... son algo más complejas.

El come come de todos estos puntos sigue en mi pecho, provocándome unas ganas de llorar increíble, pero es que miro a la bebé que tengo al lado, y no es que se vaya el nudo que tengo, es que me da el aire suficiente para respirar.




Los mejores

 Hubo un tiempo que comprendí que hay abrazos que no se dejan nunca de sentir, aunque no los vuelvas a dar. Hay risas, carcajadas, que las tendremos para toda la vida en nuestra cabeza, volviéndolas a escuchar. Hay frases que no se olvidan. Y consejos que se quedan marcados. Hay momentos que son tan especiales, tan importantes, que es como si los estuviéramos viviendo justo ahora, aunque ya quedaran atrás. Hay besos que siempre dejaron huella. Hay veces que el cielo brilla más por las personas que están arriba. Y hay caminos que se hacen más amenos porque ellos nos iluminan. Hay lágrimas que son de tristeza, y otras que nos hacen sonreír al recordar. Y hay personas que siempre estarán, aunque ya no estén. Porque los mejores, los mejores ya he comprobado que nunca se van. 



Ser buena persona

 Te diré que me hicieron daño, incluso quien menos me lo esperaba. Que me decepcionaron y me hablaron por la espalda. Te diré que odio los malos rollos, y eso de sonrisa por delante y a saber por detrás. Te diré que he descubierto que la comunicación es lo más importante, y que sin eso, nada. Que las excusas no existen, y que cuando alguien de verdad te importa, se hace lo que sea. Que el orgullo pierde, aleja y olvida. Pero que el karma siempre vuelve. Y pone a cada uno en su lugar. Te diré que hubo lágrimas que venían con dolor, abrazos que se necesitaban más que nunca, y miedos que no se iban. Pero descubrí que todo eso me haría más fuerte. Te diré que todo pasa por algo, que cada persona pasa por tu vida con un rol, quizá para un ratito, quizá para siempre. Quizá para hacerte feliz o para hacerte fuerte. Pero todo, absolutamente todo, formará parte de tu vida, de ti y de lo que tú eres. Todo te hará ser quien eres hoy. Y te enseñará a cómo ser mañana. 

Recuerda: intenta ser siempre buena persona, querer bien y tratar a los demás como te gustaría que te tratasen.



Tragicomedia

29 de diciembre de 2022 

Romeo y Julieta no parece ser tan antiguo. En muchas familias, existen una competencia de ambas familias por ver quién pinta más, quién da más o quién es más importante... Es una pelea que cansa a la pareja de la cuál hablamos. Siempre me he preguntado, si las familias pueden destruir el amor. Si me voy a la tragicomedia de los amantes de Verona, sí.

Javi me lo avisó. La guerra empieza con las peleas de a quién se parece más el bebé. Si a una familia o a otra. Nosotros no somos así. Intentamos tratar a ambas familias de la manera más equilibrada e igualitaria posible. Pero eso, lo hacemos nosotros. La competencia de regalos, de (sobre todo yo) si se publica algo o no, si se agradece algo o no y a quién. Parece que tienes que ir con pies de plomos cuando yo, en la vida, he pensado que mis palabras, por ejemplo, en mi blog, vayan más allá de una simple opinión, de la mía. Ahora... tengo que analizar, pensar, darle una vuelta a mis palabras, a mis textos por si pueden ofender o justificar cada una de mis letras. Y es agotador.

Me está empezando a dar igual la opinión de todos, la verdad, pero eso crea aún más conflicto. 

Que mi hija se parezca a mí, que la vista o la eduque según mis gustos, que tenga mis tradiciones, educación, normas o cosas de su madre... Es tan lícito y lógico, como que las tenga de su padre. Físicamente se parece a mí, sí. El propio Javi lo dijo desde la ecografía. Y no pasa nada. Si llega a parecerse a mi marido, me hubiera parecido genial porque guapa sería un rato largo. Pero las luchas de ver quién queda más por encima... Pf... Sólo pueden crear brechas en la familia de mi hija y en su entorno. Brechas que a veces sin insalvables, que trascienden, empeoran y no hay vuelta atrás. No quiero una familia así para mí hija. Donde su seguridad emocional, dependan de los detalles de unos y otros, de feos, de diferencias... No lo quiero. Y como madre es muy fácil cortarlo porque al final mi familia es mi marido y mi hija, todos los demás son complementos necesarios y buenos, pero... Sí dan más problemas que otra cosa, deja de ser bueno... Pueden llegar a ser prescindibles. 

Mirar por el bien de un niño, en este caso de Helena, debería ser lo primordial. Enseñarle entre todos los valores necesarios para llevar a ser una buena persona. Hacer de ella una mujer de la que nos sintamos orgullosos. Que lleve un pedacito a lo largo de su vida de todos nosotros. Sin ningún rencor hacia su familia. Simplemente llevando la huella de todos nosotros. Una niña segura porque sabe que detrás de ella, tendrá una familia que la respalde en sus decisiones, las acertadas y las no tanto. 

Eso es lo que quiero para ella.



Al menos, intentarlo

 Quiero, al menos, intentarlo.

Lo cierto es que no sé muy bien si seré capaz. Lo cierto es que quizá me lanzo a por ello y me pierdo en el camino. Y no llego.

Pero hay algo, por pequeño que sea, que me dice que puedo ser capaz. Algo que me dice que puedo conseguirlo. Que por qué no.

Así que, por mínimo que parezca, allá voy. A lo que venga. Porque para conseguirlo hay que quererlo. Hay que ponerle ganas y actitud. Y a por todas. Hasta donde llegue. Y si me dicen que no, sigo. Y si me caigo, me levanto. Y si me quedo a mitad de camino, pues fue bonito mientras duró.

Pero, ¿y si lo consigo? ¿Ahí qué?

No pienso quedarme con la duda.



Búsqueda de Embarazo



La desilusión. Es una mancha de sangre en mis bragas cada mes.

Nueva oficina. Horarios rutina tedio y mal humor. Hacer el amor ahora es un trabajo. Despídeme o renuncio.

Relax y embarazo. Es relajarse y embarazarse. Así de fácil de rápido de mágico de inmediato. Y aquí unas cuantas perdiendo el tiempo, los nervios, el dinero, la ilusión, con médicos, posturas, calendarios, tests de ovulación. Y era así de fácil. Toma nota amiga y cuidado en el spa, cuando leas un libro, si te hacen un masaje o te tomas una copa de vino, que relajarse dicen que embaraza. Así de fácil.

Las visitas. Vamos de médico en médico, de mano en mano. Uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis batas blancas con las mismas preguntas e iguales respuestas. Y todos, sin excepción te tocan las pelotas. A los dos, pero a ti, literalmente.

Andrólogo.  No sabía que existía esta palabra, esta especialidad hasta que te buscamos. Hijo, tan pronto, tan inexistente y ya aprendiendo tantas cosas de ti.

Lo de relajarse y embarazarse es como la leyenda urbana de la chica de la curva. Todo el mundo lo cuenta pero nadie la ha visto.

Ahorrar para ti. Nos gastamos los ahorros en un polvo de manual. Muchos euros con gusto. El polvazo de nuestra vida. De la tuya sobre todo. Pero cuánto lo siento, te quedaste sin universidad.

La obsesión. Te dicen: Si no te obsesionas, funcionará. Pero no obsesionarse es un pez que se muerde la cola. Te obsesionas con no obsesionarte. Te conviertes en un pez nadando en un océano de obsesiones y con la cola mordida maltratada rota.

Trompas obstruidas. Tanto tiempo jodiendo con dolores cada mes y cuando decido por fin dejarme llevar, que la naturaleza siga su curso me ponéis piedras en el camino para que no pueda avanzar.

Esperma cabezón. Los vimos en foto y ahí estaban cabezudos saludando a la cámara. Ya avanzarán, pensamos, lentos pero contentos.

Ninguno duele tanto. Ningún pinchazo ni de Gonal, Menopur, Ovitrelle, duele tanto como el que siento aquí dentro, en el pecho, lado izquierdo cada vez que pienso en que aún no te tengo. Cada vez que pienso en que aún no sé si podré tenerte. ¿Y si no funciona? ¡Ay! Otro pinchazo de los que duelen de verdad.

Mucho. El mismo amor que cabe en una cama, en un orgasmo, cabe en un bote de laboratorio. Mucho. Infinito.

FIV: La extracción de óvulos. Tras mi punción ovárica y con 12 óvulos, salí de la clínica sintiéndome la gallina de los huevos de ORO. Nada tenía más valor en el mundo que ese inicio de ti.

Ocho células es todo lo que quiero. El nerviosismo de esperar a que te separes en ocho células me está preparando para lo que vendrá (si viene, ojalá, por favor, sepárate en ocho células): tu primer día de guardería, tus primeros campamentos, tu primera salida con amigos, tu primer viaje solo, tú.

Llamada de ciencia sin ficción. Fue aquella en la que al descongelar oímos estas palabras: "Habéis conseguido 6 embriones de 8 células, ¡felicidades". Como quien gana un apartamento en Marina d´Or ciudad de vacaciones pero con más (muchísima más) emoción y suerte.

Dónde me hicisteis. Ni en una cama, ni en un coche, ni en la playa de noche, ni en el baño en un "aquí te pillo, aquí te mato". En una laboratorio. Depende de cómo se mire o se imagine hasta tiene su morbo.

Fucking money, mama. Hijo, nos costaste mucho en tantos aspectos... Pero el bolsillo sin duda fue el menos doloroso.

La Betaespera. O esos diez días tan largos, tan dulces, tan amargos en los que ya estás aquí dentro de mí, lo sé porque te vi. Y me agarro a la ilusión, a la esperanza, a la barriga, a ese inicio de ti para no perderte, para aferrarte cada segundo más fuerte. Ojalá sientas mi calos, mis palabras, todo este amor y decidas quedarte nueve meses dentro, una vida entera conmigo fuera.

Ya llegará. Pero a veces, amigas, vecinas, familia, aunque uséis esta frase de corazón con la mejor intención, ese bebé soñado no llega. "Ya llegará" dicen las abuelas, las más sabias pero en esto, compañeras, no hay sabiduría, ni ley, ni ciencia, ni magia divina. "Ya llegará" en la deseada maternidad son las palabras que duelen, que rompen, que hielan a quien hace tiempo que espera. Llegará o no, hermana. Y si no llega, hay muchas formas, colores, cancones, de hacer de la vida una verbena.

Mear en un palito. No te hace más poderosa, válida, mujer. Mear en un palito es un privilegio que no está al alcance de todas. Y si no hay palito, no hay foto que corre, ni mensaje, ni felicitaciones. Quiñen imaginaría, mi ilusión (tanta) aferrada, a mear en un palito y que salgan dos rayas.

Hermanos Frozen. Tenemos cuatro hijos más en nitrógeno líquido a -196 grados. La esperanza de volver a ser madre, padre, dependiendo de un congelador como cuando compras un helado en verano.

La espera desespera. Yo acostumbrada a tener todo lo que quiero, todo lo que lucho de inmediato ¡ya! Chasqueando los dedos así de rápido, así de fácil, que que esperar(te) dos años y nueve meses. Se me atrofió el chasquido, se desoyó mi deseo, se me secaron los ojos de tanto llorar(te), se me acabaron las palabras de tanto pedir(te). A ti, hijo mío, que aún no eras nadie, que aún nada, pero eras todo lo que más amaba, lo que cada mes se alejaba más y más al bajarme la regla, al sangrar el alma.

El saco de regalo. El la primera eco después del positivo solo se vio un saco gestacional vacío. Un saco sin regalo solo lleno de sueños perdidos.

"Mi hijo fue un FIV". O una inseminación artificial, dilo con la cabeza bien alta y el corazón muy contento que el estigma, el tabú, el mido, no te alejen de lo importante, de lo verdadero: con el mismo amor ha llegado, con el mismo amor, lo has hecho.

Maternidad real

Laura Torné




domingo, 29 de enero de 2023

ABC de la maternidad

 ¡ATENCIÓN!

Este no es el ABC de la maternidad edulcorada que vemos en pelis y libros.

Es el ABC de la maternidad cruda, dura, invisible (como las almorranas).

La que parece que no existía, ¡pero ahí está! (sí, como las almorranas).

La que nadie te cuenta aunque muchas la vivimos. Pasen, vean y aprieten los dientes.


A de Almorrana. No hay nada más que añadir.

B de Babyhairs. O esos pelillos impertinentes que te salen después de parir. ¡Qué vella familia!

C de Contracciones. Y llega un día en que sientes que te partes en dos. ¡Ay, mami, qué dolor!

D de Dilatar. Llegar a 10 cm puede ser eterno cuando esperas dilatar y desesperas.

E de Estrías. Te has convertido en toda una tigresa por dentro y por fuera (y por fuera jode, oye).

F de Fiv. Cuando embarazarte no es fácil, la ciencia hace milagros. El mío corre ahora por casa.

G de Google. Advertencia: No busques todo lo que te pasa en Google. A veces es el diablo.

H de Hormonas. Reír, llorar, gritar, abrazar, amar, odiar. Todo en uno. Cosas de las hormonas, mami.

I de Impétigo. La de virus e infecciones con nombres raros que aprendes cuando llega un peque.

J de Jamón. Prohibida durante el embarazo junto con el sushi, la carbonara, el vino... ¡Cuántos sacrificios!

K de Kegel. Recuerda: Mucho Kegel y bolas chinas, si no quieres parecer un grifo abierto. 

L de Linga Negra. ¡La línea nigra te pone negra!

M de Meconio. La primera e inolvidable caquita adorable (o no) de nuestros babies.

N de náuseas. Siento que tengo cara de culo, de tanto que la meto en el WC.

O de ojeras. Una vez que te conviertes en madre, ya son para toda la vida. ¡Qué sueño!

P de pedos. Tirarse más pedos y detectarlos antes, el superpoder de las embarazadas. 

Q de quirófano. A veces el parto no resulta como habíamos imaginado. Bofetada de maternidad real.

R de rabietas. Empiezan los terribles 2 y, ¿¿acaban algún día??

S de sombras. La maternidad está llena de luces y también de sombras, de las que se habla poco. ¡Visibilicémoslas!

T de tetainómano. Érase una vez un bebé pegado a la teta de su madre. ¡Ay, biberón! Sueño contigo...

U de urgencias. Corres al médica cada vez que piensas que le pasa algo. Mode mamá sufridora ON.

V de varices. Consejo: se pueden evitar con masajes de tu pareja a todas horas (jijiji(.

W de Walking Epidural. Y de repente te conviertes en un personaje de Walking Dead a punto de parir. 

X de Cromosoma X. Cuando quieres una cosa y te sale otra. ¡¿Y ahora qué hago con los tutús?!

Y de Yeah! En la maternidad hay mucho rock´n´roll ¡y eso mola mil, mamis! Un poco de luz entre tanta sombra.

Z de zigoto. Nuestra biblia de la maternidad real acaba como todo empieza. Y si te está costando llegar hasta aquí, ¡fuerza, paciencia y buen humor amiga!




jueves, 29 de diciembre de 2022

La maternidad real

 Este libro está basado en hechos reales. Algunos forman parte de mi historia y otros de la tuya, porque me la contaste algún día o porque las maternidades pueden ser muy diferentes y también muy iguales. 

Así que cualquier parecido con tu vida, la de tu amiga o la de la vecina, no es pura coincidencia es MATERNIDAD REAL.



lunes, 26 de diciembre de 2022

Nochebuena y Navidad

 ¡Una fiesta menos!

Mirar que me gusta la Navidad pero no tanto las cenas y comidas familiares. Estas navidades han sido diferente. Primero, porque Helena es muy pequeña y no queremos volver a pasar por el hospital, así que, decidimos quedarnos en casa en Nochebuena y segundo, porque por primera vez en treinta años (que son los que tengo), no lo he pasado en casa de mi abuela.

Me prometí a mí misma que mientras la abuela durase (y eso que creo firmemente que los abuelos deberían ser eternos), la nochebuena la pasaría con ella. Pero no ha sido así por lo que os he comentado. El día 24 me levanté con un poco de nostalgia, pena y por supuesto, cansancio. Las noches que nos está dando Helena, la pobre mía con sus cólicos de gases, están siendo toledanas. Pero bueno, los cambios siempre son para bien. Y la ilusión de ver los regalos de Papá Noel, no caduca con la edad (gracias siempre a mi marido por hacer cada día especial).

Y más allá de la nostalgia con un toque de tristeza por aquellos que faltan, la alegría de las primeras veces de Helena, me tiene loca, enamorada y agradecida. Ser madre ha sido la mejor decisión que llevé a cabo. Lo que siento por mi pequeña, no tiene nombre ni medida. Es olvidarte de ti, cambiar las prioridades, cambiar tu vida entera por el amor más puro que existe y que conozco. 

Seguimos disfrutando de las navidades en familia.



sábado, 17 de diciembre de 2022

A solo unos días

 Quedan aún unos días para que finalice el año, pero ya he podido sacar mis propias conclusiones. La primera es que nadie sale de un laberinto propio con llaves ajenas. Nos pueden aconsejar una y otra vez sobre la salida, pero sólo saldremos cuando realmente la queremos ver, cuando de verdad creamos que estamos preparados para salir. 

La segunda es que la vida es una montaña rusa. Hay que estar preparados para estar abajo, pero también disfrutar del viento y la brisa cuando estamos arriba. 

La tercera y última es que los comienzos dan miedo. Mucho miedo, pero también están cargados de nuevas ilusiones, nuevas ganas y nuevas metas. 

Encontré la llave para salir del 2022... Ahora vamos a entrar en el laberinto del 2023.



Ya no soy feminista

 "Es imposible seguir siendo feminista después de haber presenciado un embarazo, un parto y una lactancia.

Es imposible pensar que el hombre y la mujer somos lo mismo, cuando ellas tienen superpoderes. El súper poder de crear vida en su interior durante nueve meses, diseñar y configurar un ser humano con su tejido nervioso y neuronal, sus manitas y su corazón. 

No, es imposible.

Es imposible pensar que somos lo mismo tras presenciar 12 horas de contracciones cada 4 minutos. Verle la cara de miedo al sentir que una nueva ola de contracción le visitaba y la de dolor cuando llegaba a su pico más alto, doblada sobre el sofá y respirando con fuerza. No, es imposible vivir tanto dolor durante tanto tiempo y dominar la situación.

Es imposible pensar que tenemos las mismas capacidades tras verla empujar, partirse, sangrar y utilizar cada músculo de su cuerpo para dar vida a nuestro bebé a través de su cuerpo.

El parto es el evento más salvaje que he vivido y que más me ha reconectado con el "yo" más primitivo, pero sobre todo, con "su yo" más primitivo. Ancestral. Salvaje. Animal. Maravilloso y emocionante. Jamás imaginé a Idoia así y cuando todo acabó la miré y pensé "Joder, eres Dios. Si Dios existe se ha metido entre tu piel, tú carne y tu útero para hacerse presente justo aquí. Delante de mis ojos. Mientras espero sin hacer nada a que alumbres un regalo como este". Dios. Diosa. 

Es imposible no ver que ella genera el alimento que salva a nuestra hija cada día. Que lo hace de forma natural y que se despierta cada hora y media para la toma que le mantendrá con vida dos horas más.

Cualquier hombre que haya vivido de cerca un embarazo, un parto y un posparto sabrá que no somos iguales. Que son mucho mejores.

Veo con otros ojos no solo a Idoia, sino también a mi madre, a mi jefa y a mis amigas. Compañeras, si habéis pasado por todo esto, os imagino en esa situación y pienso "No, no somos iguales. Sois mucho mejores. Más valientes, más duras, más consecuentes, más salvajes".

Por eso es imposible seguir siendo feminista. No somos iguales. Sois mucho mejor".

Pablo Sierra



viernes, 9 de diciembre de 2022

Bajo las sábanas

 Conozco las reacciones que se están provocando en mí. Conozco el cansancio, las pocas ganas de comer y ver a la comida como el mayor enemigo del mundo. Ahogarme en canciones que de nuevo, toman sentido sus letras. Me refugio en mi bebé. Se ha convertido en mi paracaídas como mi perra. Y las ganas de escribir vuelven a aparecer pero sin tiempo para hacerlo como antes. Las noches suelen ser largas y movidas, pero aprovecho su sueño para dormir yo. La lactancia tampoco está siendo como me la contaron. Todo está siendo algo más complicado de lo esperado. Supongo que cada maternidad es única y no se puede igualar a otra.

Me recuerdo a mí misma justo hace tres años, algo perdida, sola, muy sola y sin nadie a quien agarrarme. Pero no me importa, quizás, en el fondo, también busco estar sola con Maya y Helena. Sin consejos, ni comentarios, ni nadie cerca que te juzgue, te diga, te ordene... No me apetece escuchar a nadie y las visitas me están pareciendo ya bastante cansinas. Echo de menos estar en mi casa, en silencio, a solas, estando en pijama y haciendo lo que me apetece sin estar sentada en el sillón esperando que se vayan los visitantes. No quiero sonar desagradecida. Todas las visitas son de agradecer, pero... Aún no estoy curada de mi cesárea, tengo un malestar general importante tanto físico como psicológico.

Lo que realmente siento me lo voy a quedar, no quiero compartirlo con nadie de momento. No siento la necesidad de verbalizarlo por pereza a escuchar reproches, se entienda como se entienda mi distanciamiento ante todo el mundo. Mi frialdad o como lo quieran ver. No me importa ahora mismo nadie. Qué gran verdad que para estar bien con los demás, necesitas estar bien tú contigo mismo. Y en este momento es lo que hay. ¿Pueden ser las hormonas? Podrían ser. Tampoco me apetece analizar ahora mismo el origen de este sentimiento de soledad elegida. Porque creo que a veces es mejor sola. Vivir en la ignorancia, no saber nada de nadie, solo de quien me necesita de verdad que es mi hija. Todo lo demás puede esperar.

Sí que he pensado que es un momento con muchos frentes abiertos que también me los guardo, y a que a veces, necesita esconderte bajo las sábanas, respirar y salir de la cama más fuerte. En días de lluvia, prefiero ver llover por la ventana y se acabó. Y acurrucarme con mi pequeña que solo quiere brazos de mami para dormir. Si ella supiera que simplemente estando, me salva, se sentiría una heroína. Estando, simplemente estando cerca de mí, me reconforta, me carga las pilas y las ganas de vivir que a veces se pierden por múltiples razones. Cuando eres tú la adulta que tienes que cuidar de ella. Supongo que esta parte es también la magia de la maternidad, ¡no todo iba a ser malo!

El contacto físico, si me seguís en mi blog, sabéis que para mí es lo principal en una relación de cualquier tipo. Con mi perra, que es pasión, la achucho, la beso, la hago de todo. El beso no está sobrevalorado. El beso y el abrazo es necesario, el contacto, el cariño no solo de palabras que, fijaros, siendo autora de este blog y amando las letras, las palabras no sirven de nada. Podría escribir y escribir sobre alguien aquí, y no tener demostraciones de ningún tipo con esa persona, ¿de qué servirían las palabras? Es humano mostrar cariño. Aunque seas como yo, lo más antisocial y lo más seco que hay. Pero siempre hay alguien que te hace sacar lo mejor de tu corazón, esa parte dedicada a muy pocos, pero muy pocos. En mi caso, es mi perra y mi hija. 

Con mi marido me salía, siempre estaba yo detrás. Pero cuando te llaman intensa o te apartan o precisamente te dicen eso de que los besos están sobrevalorados, hay algo dentro de ti que se siente ridículo, de verdad, y no es una crítica, es que ir detrás de alguien, de quien sea, es ridículo. Yo no digo que Javi sienta de otra manera, pero sé que en lo que escribo tengo razón. Creo que llega alguien, un hijo, una mascota, un padre, una pareja, una abuela, no sé... Y te hace salir esa parte tierna y cariñosa. Eso pasa. Y creo que el que te sientas ridícula es porque de alguna manera, no notas que tus sentimientos sean recíprocos y a raíz de ahí, surgen dudas que duelen, molestan o se enquistan convirtiéndose en inseguridades, tocando tu autoestima, evaluándote, haciéndote pequeña y alejándote de todo y de todos. No sientes que pertenezcas a nadie, en el mejor sentido de la oración. Pertenecer sentimentalmente, tener una confianza plena en alguien sin pensar que... quizás, en algún momento, podrías pasarlo mal... otra vez. 

Ese dolor, no es como el del parto, que os juro que se me ha olvido. Ese dolor de engaño, abandono, descuido... Se queda grabado en la piel. Quitando todo tipo de poesía es en el pecho, es un dolor que se garra ahí y no te permite respirar, te dificulta vivir. No te vas a morir, pero sí que queda algo... Y si llega a curar, el pecho está rasgado por cicatrices y jamás vuelves a ser el mismo. Es algo mucho más serio que un parto o una pierna rota. Es morir estando vivo y creo que eso es lo peor que te puede pasar.

Seguiré con más reflexión de las que salen debajo de las sábanas. Ahora Helena y Maya me reclaman, y yo soy feliz dándome a ellas.



jueves, 8 de diciembre de 2022

Cuando solo queda la televisión

 Cuando dos personas se empiezan a distanciar, una de ellas lo sabe y es consciente de ello. Y la otra, simplemente no quiere enterarse. 

Poco a poco se deja de hablar y la tele pasa a tomar la voz cantante. Cada uno toma un turno diferente para irse a la cama cuando antes se esperaban o se invitaban con el fin de estar juntos un ratito más en el día. Surgen actividades dispares, ya no te importa si a la otra persona le gusta o no. Ya no sale ayudar, ya no salen palabras bonitas, ni te sale tener momentos íntimos como antes... Las cosas que deberían salir cuando quieres a alguien, ya no salen.

E insisto en lo que siempre he manifestado en mis escritos. Hay cosas que salen con ciertas personas, contadas con los dedos de una mano, que da igual si estás cansado, si tenías otros planes, si estabas a otras cosas... Hay cosas que nacen del corazón.

Pero a veces el corazón se congela, se pierde en el camino de la razón. Y el hielo se extiende más y más como en invierno. 

Es difícil recuperar, dar calor a aquello que se perdió en el invierno por muy bonito que fuera... Jamás duró una flor dos primaveras, ¿no? 

He vivido una historia, mi primera historia donde te sentabas a ver la tele, mirando a la persona que tenías al lado, sintiéndote sola. Viéndole como a un inquilino con el que compartes un momento que no lleva a ningún lado. Empiezas a ver que es más un amigo que otra cosa porque las cosas que te tendrían que salir... Ya no. Es la sensación más triste que he sentido. No hay una causa objetiva y clara. No existe el clavo al que agarrarte cuando algo se rompe, esa razón por la que nos enfadamos y guardamos rencor. No. Existe esa persona de la que te habías enamorado, pero ya no. Y es una sensación de vacío interior que da vértigo. 

Al final, no es como lo cuento si soy sincera. No llegas un día y te das cuenta de esa soledad y ese vacío. Sí reflexionas, llegas a la conclusión de que llevas mucho tiempo anteponiendo otras cosas a esa persona. Anteponiéndote a ti... A esa persona. Y eso no es amor. El amor... Es eso que hace tiempo partió.



miércoles, 7 de diciembre de 2022

Ha nacido una madre

 Si me llamas y no te cojo el teléfono.

Si vienes a verme y no te ofrezco ni agua.

Si a veces voy un poco desaliñada.

Si ya no estoy en todo.

Si te ignoro por WhatsApp.

Si ya no hago esa tarda que siempre tengo preparada cuando vienes a visitarme.

Si te he hablado un poco borde.

Si vienes y te encuentras la casa patas arriba.

Si todavía no he contestado a tu mensaje privado.

Si no me apetece quedar.

Si me he olvidado de felicitarte.

Si ya no soy la de antes.

Acabo de ser madre, mi vida ha cambiado de repente y lo estoy haciendo lo mejor que puedo.



lunes, 5 de diciembre de 2022

Día seis

 Día seis. La pesadilla llega a su fin. Tras superar la noche sin oxígeno. Volvemos a casa.

Anoche se corrió el rumor en neonatos de lo bonita que es una niña de quince días con bronquiolitis. Tuvimos la vista de enfermeras y auxiliares para ver a mi bebota. mi hija causa sensación por dónde va. Y ha sido la debilidad de algunos pediatras.

Gracias, gracias y mil gracias por todos los mensajes que hemos recibido estos días. A ti que nos estás leyendo ahora mismo. A todo el personal del Hospital Severo Ochoa, porque a pesar de la cantidad de casos que había y el colapso de pediatría por muchos niños como mi hija, la atención ha sido genial. Gracias por el cuidado también que han tenido conmigo, cuidando de una primeriza con una cesárea de hace dos semanas.

Gracias a Javi por cuidarnos y seguir haciéndolo. Y gracias a Helena, porque he descubierto que sí, tengo a mini WonderWoman en casa, que has sido una campeona, que me has enseñado los significados de las palabras amor y mamá. Y gracias a esto, mi bebé, la vida nos ha puesto en pausa, nos ha robado una semana de tu vida, para pararnos en seco y mirar alrededor. Somos unas afortunadas. Y mirar de vez en cuando al lado, no está de más para valorar lo que tenemos.

Esta vez las lágrimas solo pueden ser de felicidad. Ahora a cuidarse en casa, todos. Los niños son fuertes, más de lo que pensamos pero a la vez, demasiado frágiles. Una vez más, gracias.



sábado, 3 de diciembre de 2022

Día 5

 ¿Día cinco? Empiezan a ser todos los días iguales, todas las horas parecidas. No sabemos si hace frío o calor.

De momento solo podemos decir que las buenas noticias aparecen para darnos un poco de luz al final de este túnel que estamos atravesando. ¡Nos quitan el oxígeno! Helena, tendrás que hacer un gran esfuerzo estás 24 horas. Demostrar que puedes salir adelante, sola, con la compañía de papá y mamá.

Estás siendo el juguete de la planta, la más pequeña de todos. Las enfermeras te traen y te llevan, se empeñan en sacarte los gases y llevarte de paseo. ¡Has caído en gracia! Todo el mundo repara en estos cuatro kilos de amor, en tus mofletes, en lo preciosa que eres (y no es amor de madre). El pediatra se asombra de tu evolución, de cómo entraste y cómo te estás recuperando. Todo el mundo duda de tus quince días de vida por cómo te mueves, lo grande que estás, como comes... ¡Qué voy a decir yo, si se me cae la baba!

Hemos tenido suerte... Mucha suerte y aún no puedo decirlo muy alto. Se me rompe el alma al escuchar a los médicos decir que no saben qué hacer con los niños de habitaciones contiguas. O algún niño que ha tenido que ser llevado a la uci o entubado. Aquí dentro te haces humano a la fuerza, te haces más madre. Te tocan el corazón todos los que aquí están, no solo la tuya. Y los médicos insisten de que el pico alto de ingresos es el puente que viene... Miedo me da, me tiemblan las piernas porque no deseo a nadie lo que estamos pasando. 

Los niños son lo mejor del mundo, lo digo como profesora, como persona y como madre. Aquí solo puedes darte cuenta de las realidades que existen mientras todos vivimos felizmente nuestra vida.




jueves, 1 de diciembre de 2022

Día 4

 Día cuatro y aquí seguimos. Primero dar las gracias al hospital porque el trato conmigo está siendo excepcional por parte de las auxiliares de enfermería, cambiándome los sillones por camas y haciendo que lleve mi cesárea lo mejor posible dentro de las condiciones que tenemos.

Mi bebé responde al oxígeno, eso es bueno. Tiene loco al pediatra, todo lo que hace Helena es maravilloso, es guapa, lista, preciosa, tiene un color de piel sensacional... Mi hija vuelve loco al personal. Y no es porque sea mía, es que es preciosa la pequeña.

Hoy hemos notado que papá ha estado más con nosotras. Ambas, papá nos mejora con solo estar cerca. Pero cuando se va, la realidad es cruda y se hace tangible. Llorar es bueno, desahogarte en la soledad de la habitación también lo es, mientras tu bebé se acurruca a tu lado para dormir. ¡Qué sensación! Alguien te necesita tanto como tú a ella. Estamos haciendo un equipo, nos estamos conociendo y estamos creando nuestro vínculo.

Helena has empezado tu vida con baches, pero mamá va a estar siempre aquí, siempre. Te voy a cuidar, seguramente cometiendo muchos errores... Muchísimos. Pero con tanto amor que vas a acabar identificándolo muy pronto.

Ojalá fueras consciente de todas las personas que nos escriben y nos llaman para preguntar por ti... Tienes nombre de guerrera. Esto lo vamos a superar las dos juntas, con ayuda de papá. La familia te está esperando en casa deseosa de achuchar esos mofletes que tienes.

El cansancio de estar 24 horas en la habitación de un hospital durante días no se nota cuando se hace por un hijo. Quizás me dé el bajón más adelante, no lo sé, pero ahora mismo, solo puedo pensar en quedarme aquí, con mi bebé. En darle todo lo que necesita y más... En ese momento desaparece el sueño, el hambre... Te miras al espejo y no te reconoces. Hasta el dolor de los puntos es menos, duele, pero duele más tu hija. Y todo para ella, siempre será poco.

No conoces el amor, hasta que eres madre. Ahora lo sé.