miércoles, 20 de febrero de 2019

Te has perdido quien soy

"Te has perdido quién soy, lo que estaba dispuesta a entregarte. Te has perdido quien es la mujer que ahora tienes delante.
Cómo suena mi voz na tarde de abril y levante. No me hiciste el amor cada vez que era tuya mi sangre.
Cómo respiro, cómo amanezco cuando hay tormenta. Vas tejiendo nudos en el corazón para luego pedirme perdón".

Qué poco he escrito sobre ti. Supongo que es la importancia que tenías en mi vida. O... ¿tus ganas de tenerme escondida? ¿Recuerdas? Qué nadie se entere. No fotos, no llamadas, no dejemos constancia de aquellos días. ¡Qué tonta fui! Pues... Te has perdido quien soy, y lo que estaba dispuesta a entregarte... Jugaste muy cerdamente, supiste tocar las teclas adecuadas porque yo te tenía por un pobrecito... ¡Fallo mío! Pero te entregué mi mundo desecho... Y lo lanzaste sin miramientos. Supiste atravesar las murallas infranqueables con un sólo café... 
"Y ahora que llegaron a mi vida con más fuerza que desgana. 
Abriéndome camino donde sólo había zarzas. 
Dejándome en los ojos más miel que en las entrañas. 
Haciendo carnavales en la esquina de una casa.
Dejando que el silencio una vez más se me fuera. 
Llenándome la boca de pasiones imperfectas. 
Ahora vienes y me pides que te ayude y te comprenda... 
Ahora tienes corazón"

Deberías escuchar esta canción, nos viene al pelo. ¿Cómo estás? ¿Qué es de ti? Creo que las cosas estaban muy claras el último día que hablamos. ¿Ahora vas a ser el bueno de la historia? ¿En serio? ¿Y vas a hacer que me lo crea? Creo que respecto a ti, no es rencor lo que siento, es un enfado descomunal conmigo misma. Porque nunca te pillé, y lo poco que te pillé me engañaste, no vi venir nada, entre tanta palabra bonita y tantos hechos sacados de los cuentos... Fuiste muy hábil. No en todo, por supuesto... (estos puntos suspensivos los dejaremos ahí, ¿no crees?).

"La verdad de que esta vez me necesitas... 
He saltado al vacío con alguien que sabe ganarme 
Presupones mi momento de sentir 
Me comparas con quien nunca conocí..."

Como he dicho, salté al vacío contigo, te entregué mi mundo, estaba dispuesta a empezar de nuevo, a darlo todo, a seguir los consejos y las teorías de cómo empezar a confiar en alguien. Gracias por hacerme más añicos, y dejarme un bonito cuerpo de paso. Gracias por cerrarme un poco más al mundo, a volver a tener miedo, a sentirme insegura como hace años nadie lo conseguí. ¡Has triunfado! Puedes apuntarlo en el diario de viaje. Ganaste... Me aconsejaste como despedida, que debería cambiar mi forma de ser para que alguien me quisiera... ¿Y sabes qué? He cambiado, pero con el fin de no volverme a encontrar a alguien como tú en mi vida, con un buen porte y poco más. Porque no necesito a alguien inteligente a mi lado, ya estoy yo. No necesito a alguien que me cuente de qué siglo es un castillo, porque ya estoy yo... Porque sí, Belén, tenías razón... Demasiado pollo para tan poco arroz. 

Gracias, de verdad, por hacerme el favor de mi vida. Por dejarme tan claro lo que no quiero en ella.

Por cierto, antes me quedo para desvestir santos que para desvestir gilipollas. 

Patricia Izquierdo Díaz



Mi manual de "Tú no puedes"

"Accedes a mi manual de “tú no puedes”. Detectas el fallo y te me creces, vas al rojo ganador"

Te voy a explicar esta frase. Es sencilla. Me conoces desde hace 15 años. Sabes todos mis defectos, mis fallos, mis huecos, mis debilidades... Mi manual. Es lo que tiene el tiempo. Y la amistad, supongo. Sabes atajar, saber cómo hacerme daño, y cómo provocarme. Sabes utilizar cada herramienta y cada palabra. Sabes utilizar hasta la mirada. Vas al rojo ganador.

Eso es amistad, pero mal entendida. Sólo tiene un camino, y es hacer daño. Y eso es porque no me conoces tanto como creía. Y si para ti eso es querer, ¡suerte! Ya me quiero yo, que tú no sabes.

He cambiado, y en el cambio te he llevado por delante. Siento despedirme así de ti. Nunca, y puedo decirlo abiertamente, nunca, podré llegar a sentir nada por nadie que sabe utilizar todas las armas para dejarme hecha una mierda a la primera de cambio, a la primera discusión, además sabiendo que las utilizará, porque no tienes más que aportar, porque las habilidades sociales se te han quedado cortas.

Estoy cansada de este juego que no lleva a ninguna parte, sólo a hacerme daño porque no tengo ni idea de cómo te sientes tú, sólo sé que estás en una rabieta porque las cosas no te han salido como tú querías, porque en tu cabeza llevabas un plan infalible, el que te vale con todas, ¡y qué pena! Deberías saberlo, yo no soy todas. 

Podría decirte que te quiero, pero el amor se desgasta con los intentos de que algo salga bien, de estar trabajando en vano, de que te vayas de nuevo con otra y desaparezcas, de nuevas excusas de "no tengo tiempo". Los años nos han desgastado, y nos hemos perdido, tú y yo. Yo a mi mejor amigo, tú... No lo sé, deberías aclararte. No voy a ser el plan b, el que siempre está ahí, el que seguramente te salga bien porque... si esto no es suficiente... ¿Has oído hablar de la magia de conocer a una persona? De las primeras cenas, salidas, viajes, de las historias que van surgiendo, batallitas.... De esos primeros momentos que saben a gloria hasta, como siempre en mi caso, te la pegas... Lo conoces, ¿verdad? Nosotros no podemos empezar de cero, y más desgastados, cansados, sin nada nuevo que ofrecer... No quiero conformarme. No quiero eso. Y no te quiero a ti. Hay cosas que nos unen, un pasado maravilloso y lleno de batallitas, pero hay más cosas que nos separan en el presente. 

El mundo es muy pequeño, muy muy pequeño. Nos volveremos a encontrar seguro. No nos queda otra. Quiero verte y seguir diciendo que tú fuiste mi mejor amigo, porque sé lo increíble que eres como persona, que siempre estuviste a mi lado, que no hacía falta que yo hablara para tener un saco de regalices rojos. ¿Te acuerdas? De todas nuestras conversaciones. Quiero... Darnos ese tiempo que nos merecemos, que yo he tenido y que tú debes de tener. Saldremos de esta. Siempre salimos de todo. Pero no te voy a permitir que nos dejes con este mal sabor de boca a los dos, porque nuestra historia se merece más... No morir agonizando. Se merece estabilidad, barbecho, para volver a ser plantada de flores nuevas, para volver a brillar... Es sólo cuestión de tiempo. 

Hasta pronto...

Patricia Izquierdo Díaz


El miedo no me permite volar

No quiero perder la costumbre de sincerarme aquí por miedo a quien lo pueda leer. 

Como he dicho en otras ocasiones: "Estoy en obras", las obras van finalizando y eso que no me di un tiempo límite para ello. Me he tomado mi tiempo. Y he empiezo a tener claro ciertos frentes. A cerrar ventanas, puertas que sólo llevan al pasado, rendijas por las que muchas veces he huido para pasar el rato cuando todo iba mal. 

La Gran Muralla sigue en pie. No estoy preparada para que me hagan daño de nuevo, ni para ilusionarme, pero tampoco cerrada, sólo hay que pagar un peaje para llegar hasta dentro. Se llama tiempo, hay que invertir tiempo en mí. Quien se queda, puede que llegue a cruzar, quien sólo venía a ver qué se podía llevar, las puertas están cerradas, y no pasará.

Tengo el miedo que me ha acompañado siempre, desde que lo dejé con mi Peter Pan, acomodarme en la soledad, porque es fácil, porque nadie puede hacerte daño, porque evitas el roce de cualquier persona que te pueda poner los pelos de punta... Y porque después, acudimos a quien no debemos para sentirnos queridos durante unas horas. Un amor que no es de verdad. Es todo ficticio y solo cuentan los orgasmos que tienes por minuto. 

Sé lo que quiero. Quiero más, quiero encontrar a la persona que me quite los miedos con un abrazo, que me ponga mis canciones con el fin de relajarme porque he tenido un largo día, quiero un mensaje de "hoy me he acordado de ti" (aunque sea un emoticono), quiero querer, quiero dar lo mejor de mí sin miedo a que voy a morir en el intento, siendo yo misma siempre... No soy tan fría como dicen, todos mis sentimientos están guardados en cajas aún, almacenados esperando salir algún día y ser colocados, expuestos al mundo... Pero ese día no llega. Siempre hay una excusa por la que guardar el corazón en un bolsillo del vaquero, y fingir que eres la diva que todos ven. 

Realmente es un papel que me gusta interpretar. Ella es divertida, cuenta sus dramas como si estuviera en El Club de la Comedia. Ella se come el mundo, no tiene miedo a nada, se mira en el espejo y se ve guapa, se hace mil fotos porque es guapa, se ve bien, y sale a la calle con ganas, a por todas. Ella se enfrenta a los problemas, a las batallas y siempre las gana. No hay nada ni nadie que la hunda, porque ante todo está ella. Y es envidiable.

Luego estoy yo, sólo. Y convivo con esa diosa. Yo sufro los problemas en silencio, no creo que me veas llorar, porque a nadie le importan mis lágrimas, vivo escondida, detrás siempre de esas murallas, de esa fachada, de ese personaje, que muchas veces tiro de él para que se abran algunas puertas. Ella también vive en mí. No estoy hablando de bipolaridad. Hablo de una misma persona, de todas las mujeres que habitan en mí... como diría Vanesa Martín, y juro que hay algunas que yo ni conozco. Que entre todas, hacemos una. 

Sé que aún tengo mucho que dar, mucho que ofrecer, quizás alguien se moleste en conocerme al completo, quizás... Pero la vida pasa, y yo no soy de las que se sientan a esperar. Yo vivo. Porque no hemos venido a un ensayo, porque la vida, si la vives, puede ser maravillosa. Cada día cuenta, cada día es una oportunidad, cada momento es una nueva puerta que te lleva a ni siquiera tú sabes donde... Sólo os digo, que el miedo que llevamos dentro, pesa demasiado en los bolsillo, y no me permite volar...

Patricia Izquierdo Díaz

https://www.youtube.com/watch?v=Tz5LXv0ygNA


martes, 19 de febrero de 2019

Soy mujer

Yo no tengo un cuerpo increíble ni una barriga plana. Estoy lejos de ser una modelo, pero soy yo. Y me gusta lo que veo en el espejo.  tengo curvas y me encanta mi pelo revuelto. A menudo salgo a la calle sin maquillar. A veces soy un poco loca, dramática y explosiva y cuando me siento así puedo gritar, llorar y después sonreír. Yo no pretendo ser alguien que no soy. Yo soy lo que soy. Le puede gustar a la gente o no… pero nadie me va a cambiar. Soy una mujer… eso lo dice todo.


Siempre una vuelta más

- Y tú, ¿cuánto me quieres?
- Mucho.
- Pero, ¿cuánto de mucho?
- Hasta la luna y vuelta. Y no una vuelta, sino varias. Por el camino más largo, yendo lento, muy lento, haciendo paradas y perdiéndome unas cuantas veces. ¿Y tú?
- Yo siempre una vuelta más.



Hasta mañana

Podemos quedar por la ciudad cuando empiece a caer la tarde. Entraremos en un sitio de esos que casi no conoce nadie. Antiguo pero con mucho encanto. Subiremos las escaleras con dos estrellas en la mano y muchas ganas de hablar. Sentarnos, reír, besarnos, que te hagas un rato la enfadada y que, cuando miremos el reloj, nos demos cuenta de que han pasado el triple de horas de las que pensábamos. Nos miraremos incrédulos y volveremos a sonreír. Será mejor que vayamos a cenar algo. Unas croquetas o algo así. Brindar por algún plan bonito. Abrocharnos las cazadoras al salir, decirnos: «Hasta mañana».

Y suena «Contigo» de Luis Ramiro. De vuelta a casa... 


Las cosas importantes

Para ti, hay cosas importantes: igual tu perro cuando se sube encima de ti, esa canción que, cuando la escuchas, tiemblas, que te abracen sin pedirlo tú.

Para mi vecino, seguramente, esa canción de Queen que siempre pone a todo volumen. Y el trabajo. También el tiempo que hace, se lo noto cada vez que subimos en el ascensor.

Para la dueña del quiosco de debajo de casa es importante que esas tartas de golosinas cada vez salgan mejor y que los niños salgan del colegio y entren allí con una sonrisa.

Para mi padre: que pase más tiempo a su lado en el sofá, que el coche esté limpio, que todo me vaya bien.

Mi primo pequeño disfruta cuando tiene un juguete nuevo, lo mira con deseo. Puede que lo olvide a los cinco minutos, pero esa sonrisa nadie la olvida.

Para mí es importante mi familia, que gane mi equipo, escribir, besar con mordisco, que mi chica sonría cada vez que le digo algo.

Cada persona tiene sus cosas importantes, sean cuales sean. No juzgues. Deja disfrutar al mundo. Deja que el mundo intente disfrutar de lo que le gusta. De lo que le hace feliz.


Doce palabras

Me das calma,
Me das vida.
Me das todo.
Confío en ti.


Y sin dormir

Ven aquí. Tenemos una cama de dos metros. Unas sábanas que huelen espectacularmente a nuevas. Mis manos en tu espalda. Una luz bajita que dice que nada importa en las próximas horas. Nos dejaremos la tele encendida en el salón. Voy a jugar a besar el lunar de tu clavícula. A acariciarlo sin parar. Arrancar tu ropa interior con los dientes antes de perderme en la humedad. Hacer que aprietes las sábanas y te olvides de qué día es. El sujetador en el suelo tirado y mi boca explorando tu pecho. Sin límite. Buenas noches, igualmente. Y sin dormir. 


domingo, 17 de febrero de 2019

Priscila

Priscila. Ese es su nombre. Pese a tener nombre tan raro, algunos grupos le hicieron canción.

Ya no es tan pequeña. Hubo un tiempo en el que le hicieron creer que ella tenía la culpa de todo. Bajaba la cabeza, asentía y hacía lo que le pedían. Un día reventó y se juró que nunca más alguien le haría sentirse tan culpable por cosas sin sentido.

Construyó un muro tan grande a su alrededor que por momentos pensaba que nunca volvería a sentir cosas especiales. Tiraba por la ventana todos sus sentimientos. Desde un décimo piso.

Lo que no esperaba es que en el sito más inesperado apareciera alguien que le diera seis mil vueltas a la cabeza. Alguien prohibido que poco a poco la fue conquistando. Tan cerca estaba como lejos se fue. Con sus dudas y movidas.

Ahora le toca callar y seguir disfrutando de las cosas bonitas que van apareciendo en su vida. Despacito y con buena letra. Que todavía se para el mundo cuando sonríe.


Menos mal

Menos mal que quedan personas que se acercan a ti sin pedir nada a cambio. Y te abrazan cuando saben que lo necesitas. Bares con la caña a un euro. El olor a tu colonia. Lo graciosa que estás con las uñas mal pintadas. La ilusión de los niños en unos Reyes muy buenos que son los padres. Las madrugadas de verano entre amigos, en cualquier terraza, buscando el fresquito. Las canciones que encuentras al azar y se quedan para toda la vida. Los viajes de pocos euros y muchas ilusiones. Poner películas que acaban en sexo. Un texto que haga pensar y recordar. El queso en todos sus estilos y variantes. Comprar pantalones en el Pull&Bear. Ir a conciertos y saltar en vez de grabar vídeos que se ven fatal. Primeros besos que te dejan las piernas flotando. Desayunar al mediodía. Apagar la tele y encenderte los ojos con un libro. Masturbarnos por debajo de la mantita. Un capítulo repetido de Friends. El tonteo previo. Las noches que no ibas a salir y acabas en cualquier portal. Que gane tu equipo. Ver el mar en un día lluvioso. Las gafas de sol. Tarrinas de helado que parecen gigantes hasta que te las terminas. Los tristes finales que acaban en principios preciosos. Los trenes. Lo que sube por la tripa cuando te estás enamorando. Las cenas para dos. Los libros en papel. Esa foto que estuviste a punto de romper, pero que ahí sigue. Los abuelos que van de la mano. Las bufandas gorditas en invierno. Personas que te encantan por dentro. Los pies descalzos por la arena. Comer galletas sin control. Dormir más de ocho horas. Los regalos que no cuestan dinero. Las noches que se
hacen de día en tu pecho. Salir de casa sin reloj. Los yogures de sabores. Comer cereales a puñados. Las tortugas. Poner la cabeza entre tus piernas. Y en tus hombros. Y tu boca... Menos mal que tu boca... Que hasta el sol sale para verla cuando sonríes.


¿De verdad quieres saberlo?

El amor es una pregunta contestada en otra boca.

Marwan



No hay más preguntas

No hay más preguntas, señoría,
no, al menos mientras ella
siga aquí, respirando, 
con su cara al lado de la mía en la almohada.

Marwan



Que yo solo tengo una casa

Que yo solo tengo una casa y está en su boca,
que yo solo tengo un barrio y son sus ojos.
Que cuando ella no está conmigo
no soy más que un extranjero,
porque mi nacionalidad no es un lugar,
es donde está tu cuerpo.

Marwan

Cuando me besa

Que cunado me besa se acuestan mis demonios,
que cuando se ríe se cierra una oficina,
se mueren las pistolas,
dimite un dictador.

Marwan

Hacia su pecho

Nos mirábamos a los ojos.
- ¿Cuál es tu lugar favorito en el mundo? - me preguntó.
-Este.
- Pero si estamos en el metro, cómo va a ser este.
- Este, mira aquí.
Miró hacia donde le dije.
Me dedo señalaba hacia su pecho.

Marwan



Sois libres

He estado toda la noche pensando en algo, que me tiene distraída de todo. Así que lo voy a plasmar, como siempre aquí y lo compartiré con vosotros.

Tengo dos casos, dos personas, que están pasando por un momento similar. Relaciones que se acaban después de muchos años y muchos momentos vividos. Entiendo el drama que puede suponer para cada uno de ellos. Entiendo que la vida te cambia entera, que tu mundo se te cae, y que nada es igual. Que, es posible, que te apetezca quedarte en casa hecho un ovillo llorando, o te apetezca no aparecer por ella. Entiendo todas las versiones que queráis, y seguro que a vosotros se os ocurren muchas más de como llevar una situación así. Creo que todos hemos pasado por algo parecido o incluso igual. Las relaciones se acaban, y es algo que trae la vida.

Es necesario llorar una pérdida, y más si tú eres el dejado. Es normal que no sepas cómo enfrentarte a un nuevo futuro que no tenías planeado, porque ahora estás solo. Es comprensible que tengas tus días, tus momentos, tus esperas pensando que todo se va a arreglar, y que todo volverá a la normalidad. Que nada de esto ha pasado porque ha sido una pesadilla. Sé como se puede llegar a sentir uno. Me puedo hacer a la idea de los miles de sentimientos que uno lleva en el corazón, y que cambian cada hora. Has de pasar por la tristeza, el llanto, la decepción, el engaño, el orgullo, la ira, el enfado, el pasotismo, el odio incluso... Son fases. Y todas hay que pasarlas si queremos empezar de nuevo. Ahí viene mi dilema. ¿Quieren empezar de nuevo? ¿O tomar el camino fácil? Que es dejarse llevar, a ver que les trae la vida... O incluso, aún más fácil, quedarse en la cama llorando meses después.

Os voy a hablar de mi amiga en primer lugar. Ella ha sido desde hace 23 años (se dice pronto), un pilar fundamental en mi vida, es muy amiga de sus amigas, y siempre está ahí. Lo lleva en su ADN por eso es psicóloga. Pero ahora, toda esa fuerza, se ha esfumado. Se la llevó él cuando la dejó. Pero lo que no sabe es que dentro tiene una fábrica para seguir produciendo fuerza, valor, ganas de comerse ese mundo que la han robado. El mundo no se acaba, pequeña. Porque él se llevó vuestro mundo, pero el tuyo nadie te lo quitó, lo tienes ahí. Sólo que tienes que construirlo como sea, poco a poco. La tierra sobrevivió a un meteorito. Tú no vas a ser menos. Porque no estás sola. Te habrás dado cuenta de toda la gente que estamos aquí y que no te cambiaríamos por nadie. Es un trabajo individual, duro, incluso exigente. Tienes que hacer que tu mundo sea mejor que el que tenías, ¿cómo? Exigiéndote a ti quererlo, construirlo a tu gusto, sólo al tuyo, equivocándote, probando, con ganas... Quiero que te des con la realidad. ¿Te acuerdas de los 18 años? Nos costó llegar... Tenemos 26 en un abrir y cerrar de ojos. ¿Vas a dejar que siga pasando el tiempo? Tenemos una vida, esto no es un ensayo. Quiero que llegue tu último día y pienses que ha valido la pena. Que agradezcas a todos los que hayan pasado por ella, lo que has aprendido, el camino que te has labrado y como has llegado hasta ahí... Porque de todo se aprende, Cris. En un tiempo, se lo agradecerás. El haberte hecho añicos, porque te habrás convertido en alguien imparable. Pero eso no se consigue desde la cama, ni mal durmiendo. Se consigue cada día, ladrillo a ladrillo. Y permitiéndote fallar. Es la única forma de aprender.

El siguiente sujeto, no le conozco tan bien, no podría juzgarle, ni siquiera opinar sobre cómo ha actuado o actúa. No seré yo quien diga algo al respecto. Lo único que sé, es que en poco tiempo he descubierto a alguien excepcional (y espero que no lo confunda con ninguna declaración, porque le puedo pegar... y yo ganaría... y lo sabes, no es un tema discutible). Hace que los días tengan 30 horas, saca tiempo para todos menos para él, no se deja ayudar, y es un cabezón y un quejica, que siempre amenaza, pero nunca hace nada. Él no es de esperar trenes, como pone en sus storis en Instagram, creo que se conoce poco. Él necesita volar, sentir, que le propongan cosas, apuestas, retos, necesita motivaciones extremas en la vida. Lo normal, lo sencillo, lo fácil, no le mueve a ningún lado. Es una persona llena de buenas cualidades. La verdad es que las horas con él se pasan volando. No deja silencios, no deja conversaciones sin tocar, es increíble como persona. Para mí ha sido un descubrimiento porque cuando le conocí no las tenía todas conmigo. Y tampoco quiero decir más que luego se emociona. Es cierto, que a veces me paso un poco con él, y que todos en algún momento necesitamos que nos digan que somos importantes, o recibir algún cariño de alguna manera. Bueno, pues hoy ya tienes tu dosis, y espero que no te acostumbres, porque seguirá habiendo rechazos y zascas... Es parte de mi encanto.

Tras haber hecho una breve descripción de él. Siento que tiene una gran mochila a la espalda, de relaciones rotas, de problemas, de dudas, incertidumbres... rencor. Es normal que te duela la espalda. Pero una persona así, ¿cómo puede vivir anclada a un pasado a través del rencor? Creerme si os digo que es una persona que está destinada a vivir la vida al límite, porque vale para ello. Porque se merece que le valoren y no le cambien por otro, porque tiene mucho que dar, y lo da. 

Creo que a la gente le falta valorar muchos detalles del día a día. A veces, a las personas les emociona más una rosa que el que estén ahí para todo lo que necesitamos. Hay personas que no saben valorar lo que tienen, hasta que pasa un tiempo... o incluso, nunca lo valoran. ¿Sabes? Si no te dan tu sitio, has de irte. Has de irte del todo. Has de guardar tus recuerdos, tus sentimientos en una parte de tu mente y de tu corazón. No te hablo de borrarlos, es parte de tu vida, es parte de tu aprendizaje. Que todo esto te de fuerzas para abrirte al mundo, mostrarte, probar, fallar, equivocarte. Es el momento perfecto, donde no tienes nada que perder, donde estás sólo tú, ¿y sabes lo mejor? Puedes hacer lo que quieras. No eres de trenes, ya te lo he dicho, eres de algo mejor, de no conformarte, de querer más... Y eso te hace grande, esa actitud sólo puede traerte cosas buenas, cosas de verdad.

Aceptemos que las relaciones son de dos. Que si uno se va, solo se lleva el 50% de tu mundo, el otro... tendrás que volverlo a hacer. Aprenderás que nadie más volverá a ser tu único pilar de tu vida, que el que venga ya con su mundo, tendrá que aprender a combinarlo contigo, pero no a darlo todo. No podemos volver a cometer ese error. Vinimos solos al mundo, nos iremos solos. Lo único que podemos hacer... aprovechar el momento, disfrutar de las cosas buenas que trae la vida, porque ahí está la felicidad. Dejar de anclarnos a un pasado que es pasado, y que no volverá. ¿Perder la vida esperando? ¡Pero de qué vais!. El tiempo es lo único que no vuelve nunca. Lo que no hagas hoy, quizás mañana sea tarde. Arriesgaros a salir al mundo, a fallar, a cometer errores, a llevar en vuestro corazón todo lo que habéis pasado, es experiencia, es aprendizaje, pero que jamás sea una carga, ni un impedimento en vuestro nuevo camino. Ya ha pasado tiempo para haber llorado, gritado, haberos roto en mil pedazos. Sois dos personas increíbles, sino no os tendría en mi vida. Valéis lo que yo jamás podré escribir (creo en ti, aunque te conozca desde hace poco). 

Por favor, por vosotros, sólo pensar en vosotros, no os quedéis mirando unas ruinas, no os quedéis esperando que el desastre que os ha roto, se arregle por arte de magia... La vida no es así. Es mucho más, y es maravillosa cuando se aprovecha. En fin. Creo que es el texto más largo que he escrito nunca. Pero lo hago porque me da rabia que dejéis pasar oportunidades simplemente porque creéis que no estáis listos. Estáis preparados para el mundo, y tenéis que creerlo. Que ningún recuerdo, ni ningún sentimiento os corten las alas, porque ahora sois libres...

Patricia Izquierdo Díaz


sábado, 16 de febrero de 2019

Cinco puntos para que todo salga bien antes de vernos

Uno: tienes que traer ganas. Sin ganas de hacer algo, nunca nada sale bien. Una ración grande.

Dos: sonrisas. Trae muchas, las vas a necesitar. Suerte la tuya, que tienes una sonrisa encantadora.

Tres: no te hace falta mucho dinero en la cartera. Vamos a pasarlo bien. Hablamos mucho y eso no tiene ningún precio.

Cuatro: antes de irnos, podemos parar en cualquier sitio cutre, en el que pongan Cola Cao calentito. Con suerte, me invitas.

Cinco: no te olvides por la noche, al llegar a casa, lo de escribirme para contarme si te lo has pasado bien o no. No es obligatorio, pero te aseguro que me encantaría. 

Defreds


Lo consigues

Consigues que los miércoles me sepan a sábados, que las canciones tristes me hagan sonreír si me las envías tú. Que tenga ganas de salir, incluso sin paraguas. Y mira que algunas veces está nublado fuera. Que cualquier minuto sin ti sea para echarte de menos. Que escribir sea hablar de ti. Que hasta la página de Ryanair caduque de tanto besarnos. Que cocinar siempre acabe con sexo en la cocina. Los ascensores, recuerdos de caricias. Que siempre quiera que marque tu equipo, nuestro equipo, para abrazarme a ti. Deseando dormirme para despertarme contigo. Y seguro que de muchas cosas me olvido, pero lo consigues. 

Defreds


Tú, verano. Yo, invierno

Tú eres verano. Tu piel morena, tus ganas de playa ya en abril. De noches sin chaqueta. Das luz a todas las personas que pasan por tu lado y cruzan dos palabras contigo. Te encantan los daiquiris de fresa helados.

Yo soy invierno, me gusta llevar cazadora y los días de lluvia, para ver caer las gotas por la ventana. Y llovemos los dos en el sofá. Me gustan las bufandas y los Cola Caos calentitos. Acaricio hasta en las noches más frías.

Tú eres verano, bailando. Mirando. Besando.

Yo soy invierno. Arropado en ti. Chimenea, rodeando tus pies.

No nos quemamos, no nos congelamos. Nos adaptamos. Somos felices. 

Defreds