lunes, 7 de febrero de 2022

Ser una pareja perfecta no significa no tener problemas, significa saber superarlos juntos.

 Llevo unos días queriendo escribir a mi marido algo, lo quiero hacer porque no quiero olvidarnos. Olvidarnos porque esta semana se basa en niño y perra. Como dice él nuestra casa estaba vacía y ahora demasiado llena. Sí, a mí también me pasa, necesito mis momentos, nuestros momentos. Con deciros que valoramos como nunca nuestro momento de la noche, nuestra cena en silencio, a solas, donde no os creáis que hay fuegos artificiales, ¡qué va! Estamos demasiado cansados hasta para encender una vela. Lo normal es que Javi pierda el sentido antes del postre (y con el postre me refiero al postre literal y metafórico). 

Por eso, en esta nueva etapa, en la que discutimos más, estamos de acuerdo en menos cosas, el cansancio a veces nos puede, recordarte que te quiero, te quiero como nunca, porque si en momentos así hacemos equipo, en los buenos somos increíble. 

¿Sabéis qué me ha dado pie a escribir este post de una vez, puesto que llevo muchos días para escribir sobre él y no me sale un inicio, un algo en concreto sino todo muy general? Pues algo que ha sucedido hace muy poco. Me gusta su empeño, su fuerza para seguir intentado lo imposible, dejándose el orgullo y el amor propio en el intento. Lo hace por él y por los suyos, sobre todo por los suyos, aunque sus intentos se queden en eso, en intento. Me gusta las ganas que le echa a la vida, las oportunidades que brinda aunque se las echen abajo. Le da igual, y eso muestra la endereza y la fortaleza que tiene.

Yo habría desistido mucho antes en muchas cosas, de hecho, lo hice. Soy más de poner cruces a la gente, ya que un día caí en la cuenta de que mi paz mental y mi tranquilidad no tiene precio y no debo dejarla en manos de cualquiera. Y con cualquiera me refiero a cualquiera que pueda hacerme daño. Hay una frase de Luis Ramiro en una de mis canciones favoritas de él que dice: "Qué gran verdad, que quien más te quiere te hará llorar". Y así es, quien debe hacernos la vida más bonita y fácil, en muchos casos, suele poner piedras.

Y eso es lo que admiro de mi marido, aparta las piedras, tropieza con ellas aunque ya le sean familiar, lucha por lo que le sale de su corazón y aparta de un derechazo a la razón. Ser temperamental tiene sus cosas buenas, tiene esas ganas que nadie sabe de dónde saca y tiene sus cosas malas... Los derechazos te llegan a ti, directamente... al corazón. Y es duro caer y caer. Y levantarse una vez tras otra. Pero él es así. Indestructible. 

Lo admiro pero no es una cualidad que me enamore. Al contrario, me hace sufrir. No me gusta ver que la persona que quiero caiga una y otra vez sin, a mi parecer, aprender la lección. Yo soy totalmente opuesta en esto, piedra que me hace caer, piedra que elimino de camino para no volver a tropezar. No sé qué táctica es mejor. Supongo que cada uno es como es, pero no deja de ser admirable para mí. 

Espero que, poco a poco, las semanas se vayan apaciguando, nos vayamos haciendo a la familia que va creciendo, y tengamos nuestros momentos como antes. Tengo miedo de ello, os lo confieso, de tener tantísimas tareas por hacer: lavadora, cenas, comidas, paseos con la perra, etc., que se acabe enfriando lo nuestro, que el cansancio del día a día gane la partida. Es algo que llevo soñando un par de días. Sabéis que cualquier preocupación me altera el sueño y esta es una de las tantas que tengo. El llegar a la cama y pensar "ni siquiera le he dado un beso a mi marido". Y sentirme como un matrimonio que lleva cuarenta años donde solo convivimos y compartimos gastos. Me da un miedo atroz despertarme un día con los rulos puestos, hecha una maruja, mirarme al espejo y no reconocerme. No reconocernos. Recordarnos con nostalgia, añorando lo que fue la historia más bonita jamás contada.

Pero está todo en nuestras manos, en el día a día, en mandar a la mierda al cansancio, a la rutina, a las tareas, valorar esos momentos a solas por pequeños que sean pero que son los que nos mantienen porque cualquier momento contigo Javi, ya merece la pena una vida a tu lado.



domingo, 6 de febrero de 2022

6 de febrero de 2004

 Viernes, 6 de febrero de 2004.

Salíamos del colegio a la una de la tarde y le vimos esperándonos como hacía siempre en su portal. Temblaba. Tengo muchas lagunas y otros recuerdos que mi cerebro intentó borrar. Sé que mi madre lo acompañó al médico y que nos dejaron a mí y a mi hermano comiendo macarrones con una vecina, pues, a las tres debíamos volver al cole. Y eso ya era raro, mi madre jamás nos ha dejado nunca en casa de nadie, ni en casa de mi abuela. Nadie.

Salimos del colegio y nos recogió otra vecina hasta que mi tía Ana saliera del colegio y nos llevara con ella a celebrar el cumpleaños de mi primo Alejandro a un parque de bolas. Veía a mi hermano, tan pequeño, sin percatarse de nada. De nuevo, mamá no estaba. 

Después del cumpleaños de mi primo, al que mis padres no fueron (raro), nos quedamos a dormir en casa de mi tía. La primera vez que los dos hermanos dormimos fuera de casa.

A la mañana siguiente, yo sin pegar ojo, decidí irme con mi tío a ver como jugaba mi primo en el parque de Los Frailes. Los nervios ya me estaban invadiendo, necesitaba saber qué pasaba porque algo estaba pasando. Lo sabía. Y normalmente, cuando pasa algo... No suele ser bueno.

De lejos vi aparecer a mi padre, vestido de traje, demasiado arreglado. ¿Qué hacía allí así vestido? Recuerdo las palpitaciones de mi corazón. Tenía vida propia, y ese nudo en la garganta que no sabes cómo quitarte, porque desde bien pequeña, siempre hubo una voz en mi interior susurrándome "no llores". Y no lo hizo.

Mi padre me dio la peor noticia de mi vida. Ya no volvería a verle...

El resto podéis imaginarlo, porque yo aún no puedo contarlo. Sigo con el nudo en la garganta y con la voz en mi cabeza susurrando lo mismo: "no llores".

Sólo os puedo decir, que no puedo ver a mi padre vestido con traje. De hecho, el día de mi boda, compró el traje más claro que había y que le gustaba, claro está. Pero es verle con traje oscuro y viajar a ese momento... No os imagináis lo que supone para mí ese dichoso parque.

Es vivir una pesadilla, como cada seis de febrero.



Matar el arte

 Jamás me importaron las guerras que se libraban lejos de mi cama. Hasta que me tocó, y también vivirla de cerca. Estalló cuando me besó y fue la bomba morirme con ella. 

Jesús Lorenzo Ferrandez

Que más me da, quien gobierne nuestro país, si importarles les importa una mierda. Al fin y al cabo siempre quieren matar el arte. La cultura, la poesía, la escultura, la prosa, la literatura, la belleza, la música... Junto con la locura de los artistas que se inspiran en más de una. Que más me da, quien sea el ladrón, ninguno sabrá robar, el arte. ¡Tú arte! Porque es arte mirarte, hablarte, rozarte, tocarte y de vez en cuando follarte. Que más me da, quien nos joda de mil maneras dejando en números rojos nuestro calendario. Echarnos de casa y mandarnos debajo de un puente a contar estrellas, a temblar por futuros inciertos, a galopar por las nubes abrazados de frío. Que más me da la política si quien gobierne mi país, ¡No eres tú!



Conozco

 Porque no solo eres camino: eres mi destino. 

David Gutiérrez

Conozco el miedo, de tus labios. Desconozco el frío, en tus brazos. Conozco la belleza, en tu mirada. Desconozco la inseguridad, en tus manos. Conozco la rutina, cuando no estoy a tu lado. Desconozco la tristeza, en tus hombros. Conozco la pasión, en tu co... En tu corazón.



Objetivos conseguidos

 Otro post de este domingo es para Sonia, solo quiero hacerte un pequeño apunte.

Siempre he dicho que en teorías eres brillante pero que yo, por mi carácter, muchas veces no he podido cumplir. Pues este fin de semana lo he hecho. He seguido tus consejos: a tu rollo, pasa, ponte un chubasquero, finge si has de fingir y que todo pase... Ninguna situación es eterna. Y gracias, porque funciona, como todo lo que me dices, además testado. Y una vez mentalizada, no he sentido la sensación de ansiedad por no poder o deber decir algo, ¡qué va! Al contrario, frialdad. ¿Gracias? Sí, gracia de mí misma por haber aprendido una nueva técnica que creía imposible ejecutar. 

¡Qué lujo es poder contar con personas que te hacen crecer! Que te dejan estrellarte infinitas veces hasta que un día decides recapacitar, ver lo que te compensa y lo que no, y decidir qué batalla merece ser luchada. Porque la paz, es un jaque mate en toda regla.





Domingo

Odio los domingos. Para mí un domingo es estar en casa en pijama haciendo la remolona. Menos mal que mi "perraca" (llamadas así cariñosamente) me saca de paseo. Bueno no, porque es casera y hogareña como yo, pero nos obligamos a salir. A vestirnos y echarnos a la calle. Hoy Cuquito nos acompañó.
Yo que no conseguía entender a la gente que hablaba del sufrimiento que sentía a causa de un perro, pues aquí estoy, en el otro bando. Mi Maya ha pasado unos días reguleras, de veterinario y demás, y mirar que sólo lleva dos semanas en casa, pero la miré a los ojos y ya no te dejo que te vayas a ningún lado, Maya.

Tampoco entendía que en un matrimonio contaran como un miembro de la familia más, al fin y al cabo, es un animal. Pero sí, en quince días no puedo dejar de mirarla. También pensé que me arrepentiría después, de perder mi libertad en ciertos aspectos, y hasta el día de hoy, lo que he obtenido es más libertad. Maya y yo hacemos un pack. Como dice Javi, ella te ha elegido a ti como macho alfa. ¡Qué gracioso! "Macho Alfa". Y Maya, no sé si llegarás a entenderme, pero yo te elegiría una y otra vez para ser parte de mí.

Ya no concibo ir a la cocina sin escuchar unos pasos siguiéndome. Ni bajar a la calle sin ella. O ir a algún lado y no ser dos. Es raro, son quince días solo, pero es que la adoro. Es confianza y complicidad recíproca y eso, es tan difícil encontrarlo...



martes, 1 de febrero de 2022

Hay cuentos con ceniza

 Que nuestro “felices para siempre” se convirtió en el mayor cuento de la historia. Ni yo fui tan caperucita; ni tú, tan lobo. 

Calliverso

Sabía que Cenicienta tenía razón. Que eso de quitarle ceniza a la vida era lo mejor, para poder reprocharle a la rutina que deje salir el sol, que las prisas en su justa medida son un atajo para Caperucita. Sabía que si uno es capaz de leer un cuento le dará la razón a la vida. ¡Eso sí!, Si sabe leer entre líneas. Y lo más iportante, si sabe soñar. Sabía que lo de los príncipes azules, no era más que una farsa de un falso juglar. Con miedo a expresarse. A cantarle una canción inacabada, a recitarle mil poemas y jamás, pero jamás nombrarla en ninguno de ellos. Sabía que los cuentos son tan cortos, como quitarles de su interior el invierno a la poesía, con esa musa feroz que quiere que la devoren a besos. Que las verse una rana, que las indulte la bruja más malvada que yace en otras camas. ¡Sabía que había cuentos con cenizas!. Cuentos con un final que me abrazan a ti.



FEBRERO

 1.  Es difícil describir la poesía y no saber recitarte.

2. El perderte me hizo razonar porque al nacer te llamaron poesía.

3. Te espero rencor, pero eso sí, con la poesía de mi lado.

4. La naturaleza da miedo, pero el tsunami de poesía que llevas dentro da pánico.

5. Ser exquisita significa: oler a poesía y saber a verso.

6. Si la vida es poesía, tú eres indescriptible.

7. En cuestión de falta de ropa, la poesía se encarga de vestir el sexo.

8. La poesía puede ser como la amistad: Inmensa.

9. Yo sufriré por los ojos que no tengan poesía.

10. Y con solo rozarte el mar ya no sabía cómo amenizar tu poesía.

11. Deja que trabaje el corazón por la poesía.

12. Me gusta desnudarte letra a letra y que el resultado final sea poesía.

13. Darte de ostias por la poesía para terminar versando el suelo.

14. Si me dieran un minuto en tu colchón, me sobrarían 69 segundos de poesía.

15.  Seguiría quitándote la ropa. ¿Pero total para qué? Si seguirás vestida de poesía.

16. Las mariposas que siento en el estomago son por tu poesía.

17. Darte de ostias contra el mundo y aún así levantarte con poesía.

18. Yo me dejaré la piel, si tú te dejas la poesía.

19. Recordar es poesía, huir del pasado es cobardía.

20.  No dejemos nunca de volar por la poesía.

21. Cortarte las alas es dejar al mundo sin poesía.

22. Dormir es perder el tiempo, si al amanecer tu poesía no está a mi lado.

23. Tras el cuerpo de una mujer solo se esconde poesía... ¡Pero encontrarla! No está al alcance de todos los poetas.

24. En este mundo se tiene que ir: A paso firme y con poesía.

25. El punto G de una mujer... Se encuentra versándola de poesía.

26. Más vale estar solo, que versando en tu poesía.

27. No hay amanecer bonito, sin la poesía de una mujer.

28. Puedes ser tan delicada que tengo miedo a romperte en mil pedazos de poesía.



domingo, 30 de enero de 2022

Pólvora mojada

 Solo y recordando tu piel en mi piel como tatuaje eterno en el corazón. 

Montse Mon.

Las palabras convertidas en pólvora, al igual que tus labios, que cuando se mojan, es cuando más peligro llevan, parecen inocentes, inocuos, frágiles. Pero pueden llegar a ser tan traicioneros como una de esas noches, que el amor no entiende de razones. Todo está relacionado de tal manera que al sopesar cada metáfora uno mismo siempre sale perdedor. Por mucho que muerdas los labios, acabarás acordándote de ese primer beso. Por mucho que mire a otra, me acordaré de ti. Por mucho que agonice, siempre hay una sonrisa en el kilómetro cero. Y si, llega un momento en la vida que uno se desencuentra de tal manera que las palabras son su salvación y al final uno se siente como pólvora mojada. Con las mismas ganas de estallar... De amor, pero solo.



Arte delicado

 Nuestros cuerpos entrelazados serán una obra de arte que nunca estará en los museos 

Óscar Sejas

Y es que puede llegar a ser tan delicado este arte. ¡Sí!, el de desnudarte. Puede ser tan delicado que tengo miedo a romperte en mil pedazos de poesía. Es que el arte de tocarte se tiene que hacer a fuego lento y de memoria, sin libro de recetas. Cada prenda que roza tu piel es un aterrizaje en toda regla al amor. Hay una blusa, donde cada botón que se desabrocha es una llamada. Hay una falda donde cada movimiento de cadera, es un pasaporte al túnel del deseo. Y todo es un suma y sigue. La ropa interior es tan sensual, la mirada tan revolucionaria como las ganas de caer sobre la alfombra, cuando ella es tan directa en su lenguaje. Como decir quitarme de una vez, que tengo ganas de que me comas. Y así, hasta llegar a las prendas más íntimas que lleva una mujer. La piel y la poesía que lleva dentro.



Quiero que me muerdas con canciones directas a la yugular

 En este apartado podréis leer unos poemas que mientras escuchaba las canciones de varios amigos me han salido. He aprovechado el título de la canción para los poemas. 

Mediante el codigo QR podréis acceder a la lista creada con dichas canciones. 

Dar las gracias a todos los amigos cantautores por formar parte de mi vida, además de ser buenos amigos con quien he compartido escenario, vivencias, creado alguna canción junto a alguno de ellos pero sobretodo dar las gracias por dejarme formar parte de su vida. 

A continuación dejo la lista de las canciones, el artista y del álbum donde las podéis escuchar. Manuel Blanca: Canción Una vez más. Del álbum En este momento. Javi Sotos: Canción Vente. Del álbum Después de desaparecer. Kike Marcos: Canción Me invitabas al desastre, Del álbum Norte. Jorgito Kamankola: Canción Ametrállame. Del álbum Hasta precisar el aire. Bruno Sotos: Canción La vida. Del álbum Para respirar Danieme: Canción Ojalá. Del álbum Luz de nevera. Fran Fernández: La vida es lo que pasa mientras te desnudas. Del álbum Afectos secundarios. César De Centi: Canción: Silencio. Del álbum La luz de los gigantes. Luis Cadenas: Canción: Al otro lado del mundo. Del álbum Amores de película. Cristian Tano: Canción: Ella, del álbum El amor se riega todos los días. Desiguales: Canción: Una canción para Diana, del álbum Canciones asimétricas


viernes, 28 de enero de 2022

Mi "muso"

 Después de la entrada anterior, por si alguien tiene dudas, con Javi no ha cambiado nada. Hablo de mí, siempre hablo de mí porque soy la autora de mi blog, obviamente. Sigo queriéndole más que el primer día y para mí es mi vida. Mi vida es él y todo lo que él representa. Sino no me hubiera casado con él el día que hice un año de relación, no lo hubiese tenido tan sumamente claro. Y no me arrepiento de nada. Volvería a elegirle a él. Como dije un post anterior, volvería a pedirle que se cara conmigo, porque es la mejor persona que conozco. Y me gusta escribir sobre él por una razón. Bueno, por varias. Primera, porque es él. Es mi "muso" si es que existe esa palabra. Segunda, porque se merece todas las palabras bonitas del mundo y tercera porque en el pasado le pisotearon, le destruyeron e hicieron que se perdiera olvidándose de quién es. Y es el ser más maravilloso que he conocido en mi vida con el corazón más grande que existe. Y eso lo veo cada día en todo momento, nunca lo dudo. ¿Cambiaría cosas de él? Como él de mí, estoy segura, pero el amor, los planes de futuro y el día a día nos une aún más.

Mirar si discutimos, pues en ningún momento me he planteado dejar mi relación. Jamás. Nunca. Prefiero discutir con él cien veces que hacer el amor una vez con cualquiera. Es así, es él, que me tiene loca, enamorada, llamarlo como queráis pero es así. Y ahora con Maya, siento que hemos dado otro paso más, un paso más que nos une. Y eso es genial, una sensación que nunca había vivido. La estabilidad emocional vale oro, no tiene precio, por eso me parece tan injusto que otros se metan y acabemos como acabamos ayer. No nos lo merecemos, ninguno. Así que, que nadie dude jamás de estas palabras...



Paseos nocturnos

 Os quiero contar el día de ayer, pero sin entrar en detalle puesto que tendría que mencionar a gente y no quiero.

Ayer me fui de mi casa un par de horas a pasear sola porque odio las provocaciones, teorías como la del ladrón se creen que todos su condición, y como me conozco, y aún no sé controlar mi pronto, me voy. Al final las cosas de cada uno ha de resolverlas cada uno.

Hay temas de mi marido he que jurado no meterme. No quiero, no me renta y mi opinión es muy diferente a la de él la mayoría de las veces. Y como es un tema ajeno, muy ajeno a nosotros que nos afecta, pero no es de pareja, pues... me voy. Prefiero no escuchar nada ni entrar en nada ni contestar como me saldría en ese momento a nada, porque creo fielmente en el dicho de más vale una vez rojo que ciento amarillo. Así que... decido ir a pasear como he contado.

Mi móvil está siempre en funcionamiento. Mira que no me gusta nada hablar por teléfono, ni estar atenta al móvil, odio que la gente me llame, pero ayer parecía mi día. Hablé con Ana, hablé con mi mejor amigo, hablé con Sonia... Y me quedo con una cosa de Sonia, que en teorías es brillante, muy incompatibles conmigo, pero tiene toda la razón: Pasa, pasa de todo, que les den a esas personas, no te tocan ni con un pie. Piensa en Javi y punto. 

Y me hizo una pregunta: "¿Qué cambiarías de Javi?". Esta pregunta viene a colación de una conversación en la de si las personas cambian, si puedes pedirlas que cambien y si debes pedírselo. La pregunta era fácil, sólo cambiaría una cosa. ¡Una! Que es la que más nos está afectando. Que diga lo que tiene que decir a quien se lo tiene que decir en el momento que debe decírselo. Porque desde fuera parece que le debes pleitesía a esa persona, o que la tienes miedo, o que algo no lo tienes solucionado del todo o tanto como te crees. Desde fuera, la actitud de callarte y bajar la cabeza ante una persona... A mí es lo que me da a entender. Que seguramente esté equivocada, pero, es mi opinión y como todos tenemos una, pues yo escribo la mía.

De todas maneras la reflexión final de Sonia fue: "Bueno, si solo quieres cambiar una cosa de tu marido, vas muy bien. De hecho, vas genial. Generalmente, todos queremos cambiar más cosas de nuestra pareja, así que... lucha por él, por lo que habéis formado y por lo que está por venir".

Y pensándolo en mi largo paseo, es cierto. Llegué a casa sin estar enfada con Javi, lo prometo. Me fui para no escuchar gilipolleces varias. Sin más. Juro que con Javi no estaba enfadada, pero sí con la situación de que por unas o por otras, tengamos que estar así entre opiniones, miedos, acciones que nos perjudican. Y, mirar, si hacen daño a mi marido, me lo hacen a mí. Sino, lo nuestro no tendría sentido y por mi carácter no puedo pasar como dice Sonia. ¿Qué me iría mejor? Posiblemente, casi sí. Pero que no puedo evitarlo, también. Por los míos soy como una leona, arranco la cabeza a cualquiera que se meta con ellos o se porte mal, es que me da igual quien sea. Y sé que voy sin frenos. También sé que a veces esto pasa factura pero en el momento del calentón no lo pienso. Así que me voy... A andar, a conocer Valdemoro.

Sonia también me ha aconsejado que me quede a ver cómo va la conversación, como actúa cada una de las partes y tome medidas cuando lo vea por mis propios ojos, que huir muchas veces no es la solución, aunque me entiende porque me conoce. Pero es que no quiero verlo, porque saltaría y se armaría la de Dios es Cristo y paso. También hablé con mi mejor amigo, y al conocerme tanto, entendía que me fuera, porque la verdad, es que sin necesidad de insultar puedo llegar a hacer mucho daño. Él lo sabe de primera mano. Además, él tiene un pronto parecido al mío. Me hizo gracia hablar con él de esto, le salió su vena del colegio de protección. Pero es mi marido... No es el motero. Es mi marido y le quiero como a nadie he querido antes y al final es cosa de dos.

Una pregunta que últimamente he hecho es: "¿La familia puede romper un matrimonio?". La respuesta mayoritaria es "Sí", y sabiendo por experiencia propia que el amor no lo puede todo, y bajo esta reflexión estoy segura de que a la siguiente, que no será dentro de mucho me cargo al que se meta a decir hasta que el agua es trasparente (aunque lo que diga sea cierto). Al primero que llame por teléfono, voy a ser yo quien lo coja, porque no voy a permitirle a nadie ni una más. ¡Ni una! Y hablo por mí, Javi, él verá... Al final una pareja está formada por dos individuos diferentes. Pero apostaría que opina como yo por lo que vi ayer. Nosotros somos los importantes, nosotros somo la familia por la hay que luchar.



¡Bienvenida a casa, Maya!

 ¡He recuperado mi ordenador! Hace unos días me lo dejé en Leganés y qué ganas de escribir tengo.

Os tengo que contar algo. Un día dije... "podría llegar a acostumbrarme a un perro". Y la vida que es así de graciosa, me escuchó. Pues el perro ha llegado, ¡perrita, mejor dicho! Y se llama Maya. Son tres meses de gran gran hermosura, porque la muchacha es enorme. Yo que me imaginaba un cachorro pequeño, bueno, pues es más grande que muchos perros adultos. Es una Golden súper peluda.



Cuando quisimos dar el paso Javi y yo de hacernos con una, había algunas dudas, sobre todo mías. La familia, viajes, mi vida entera... Ya sabéis, los cambios, que no los llevo bien. Luego me dijeron "tener paciencia, el primer año es complicado, la primera noche también". Pues debe ser que tengo la mejor perra del mundo, porque no ladra, no llora, duerme como un lirón y es muy hogareña. Se pone en el suelo a ver la tela entre siesta y siesta y no hay perra en casa. 



¿Sabéis con lo que me quedo del día que la recogimos? Con la cara de Javi, de cómo la cuidaba, cómo la trataba... Mientras yo no me acercaba por si la hacía daño o no sé... Quizás miedo e incertidumbre al momento, aunque Maya me lo puso fácil, me dejó cogerla desde el primer momento... Si es que lo mío son los niños, no los perros, pero bueno, es adaptarse a todo.



Hoy hemos hecho pis y caca fuera, ya que se ha acostumbrado a hacerla en el empapador (bueno, para ser sincera, en el empapador solo hace pis, la caca... es otro tema). No tenía ni idea de los piensos que había, de todas las cosas que tengo que aprender. ¡Es un mundo! Pero es un mundo monísimo de cuatro patas. Javi que es un especialista (porque siempre ha tenido perro) es un pilar fundamental en esta pareja de tres (sí, lo digo por la película, muy recomendable por cierto). Maya ha llegado así, de un día para otro, en un momento difícil en el que ella se ha encargado de borrar todo. De darme otras preocupaciones, pero por lo menos, son distintas, diferentes... Más bonitas.



Me quedo mirándola atontada, y de los dos, me prefiere a mí, ¡já! Me sigue a todas partes, se ha convertido en mi sombra, pero es normal, soy la que pasa más tiempo con ella achuchándola. Nos hemos convertido en un pack. Y hoy mirándola, se lo he dicho a Javi, "qué bien hemos hecho". Ya no hay dudas. Del mundo canino, pero de ella, ninguna. Tengo ganas de que crezca un poquito para llevarla a todas partes porque no todo es bueno, es tan hogareña que odia la calle. Le enseñas la correa y se hace la loca o se esconde. En la calle, no anda, no quiere... Se tumba, se sienta y te mira como diciendo, "¿qué? Eres tú la que querías salir, yo no". Y siempre andando hacia atrás, buscando el portal, la puerta a su casa que tanto reconoce.



Es una perra tan bonita, y no sólo lo digo yo, me acabo de conocer a todo el barrio, en Nassica todo el mundo nos paraba, y es que la muy cerdis llama la atención por sí sola. Tiene una cara que te invita a pararte, pero como dice Javi... No es una perra que se vuelva loca por la gente, tiene carácter de gato, si tú vas, guay, si no, paso de ti, o sea como yo. Es una pedazo de rancia. ¡Sí, es de la familia! Una rancia antisocial más. 



Hoy la he llevado a Leganés por primera vez. Ha sido el juguete todo el día. Los tiene a todos metidos en el bolsillo, ¡hasta a mi madre! Que temblaba de miedo cuando la tocaba. Ha sido un día increíble, de los que no recordaba... Y en comparación con el de ayer... ¡Maravilloso! La Mayita ya ha empezado a hacer magia.

¡Bienvenida a casa, Maya!



miércoles, 26 de enero de 2022

Te quiero, macarrón

 Te quiero. Y puedo decirlo más alto pero no más claro. Te quiero cada uno de los días incluso en los que discutimos. Porque cada día volvería a pedirte que te casaras conmigo, que formemos lo que estamos formando. Que contigo, Javi, lo quiero todo. Todo y mucho más.

¿Sabes por qué? Porque eres la mejor persona que he conocido. Con el corazón más grande que existe. Porque haces todos y más por los tuyos. Porque lloras con las pelis de perritos y no te importa enseñar cómo eres de verdad. Lo que te gusta, lo que te hace sentir, lo que piensas... Porque aunque eres un macarrón (el macarra más sexy del mundo) dentro llevas a una personita mucho más grande de lo que muestras... Porque si eres guapo, por dentro lo eres más.

A tu lado, mi mundo pasa de ser de color marrón, a tener todos los colores del arco iris, porque nosotros no somos solo de una cosa. Nosotros nos hemos convertido en ese arco iris... Unos días azul, otro rosa y otro naranja, pero somos uno, vamos a una, somos preciosos y brillamos... Una imagen vale más que mil palabras y las nuestras suelen ser increíbles. Y no por nosotros, sino por lo que hacemos, lo que creamos, lo que sentimos y lo que estamos viviendo.

Te quiero Javi, te adoro. Mi compañero de vida. Qué fácil pones lo difícil, ¡qué suerte poder ir de tu mano presumiendo de ti ante el mundo! Porque, señores, tengo al mejor. Y es mi marido.




sábado, 22 de enero de 2022

¡Paren el mundo! ¡Que me bajo!

 Hoy es un día de los que te levantas con pesadillas, de los que cuando has cogido el sueño, escuchas los pasos de Cuquito que ya se ha despertado. Que es sábado y tu marido está de tarde, así que nada de planes, ¡en casa! Que te habías hecho ilusiones sobre un tema (que aún no puedo contar) pero es que no. ¡No! No, ¡No! Absolutamente no. Esa es la única palabra que tiene el destino para mí: No. Quizás debería ser ese el título de esta entrada... "No". Queda muy negativo, pero así como me siento, negativa. Negativa plus, como diría una compañera.

Me he levantado con dolor de cabeza, he visto que todo el salón estaba lleno de juguetes tirados por todas partes, que la lavadora se paraba... otra vez. Que por más que limpio, la mierda crece, florece y se expande. Que todo son prisas porque Javi se va a trabajar. ¿Sabéis a qué hora he terminado de limpiar desde esta mañana? ¡A las 16.27! Sí, os digo hasta los minutos exactos. Ponte a comer, lo que sea, que ni ganas tenía. Limpiando, he medio roto una figura de las que colecciona Javi. Dúchate, corre al chino a por pegamento... Y una vez que he salido a la calle... ¡Oh, dios! A la mierda el mundo y todo el que habita en él. He corrido hasta el polígono con ganas de gritar lo cansada que estoy de que nada salga bien, de que a mí me cueste todo el triple, ¡el cuádruple! que a los demás. ¡Estoy cansada! Estoy agotada mentalmente.

Y no. No he llorado. No soy de las que lloran tan fácilmente. La última vez que me sentí así, tuve que ir al cementerio a romperme del todo. Ese sitio es lo peor, pero es el único sitio donde me siento cerca de ellos. Pero esta vez no, estoy un poco lejos de Leganés. Lo que sí he hecho es sentarme, como si esperase a alguien, con mis cascos en las orejas con la música más alta que los problemas. Después de la panzada a correr (que correr me sienta fatal), he pasado por el Aldi a ver qué tenían. Y me ha llamado Javi. Al ver su llamada del descanso he pensado "ojalá estuvieras aquí", realmente no sabría decir para qué. Pero estar acompañada me hubiera venido bien. A todo este jaleo de día, en el que me escapo de todo, tengo amigos muy pesados a los que no puedo querer más. Ellos saben como soy, no cojo el móvil ni a tiros, así que ya cogen ellos el suyo. ¡Ay! Dani y Ana, siempre están, de una manera u otra, pero están. Como dice Ana, piensa en los amigos que tienes... Y que tanto me ha costado tener. Pero sí, sin ellos... Me siento coja, manca, tuerta... Falta algo de mí. Con Ana he estado dos horas de charla, ¿sabéis lo que hace genial? Distraerme. Me cuenta sus cosas y eso es maravilloso, amplía mi mundo más allá de mi horizonte. El horizonte que siempre me pongo a modo de freno.

Me siento enjaulada, y no por mi marido, sino por los límites que me pone la vida, las piedras en el camino, los problemas, las preocupaciones, etc. "¡Dame un respiro!" Le grito al cielo, como si alguien estuviese allí para escucharme. No, no soy creyente, y en estos momentos ojalá lo fuera porque sería mucho mejor explicarme a mí misma que Dios nos pone piedras en el camino para hacernos mejor, o Dios aprieta pero no ahoga o cosas de esas que aprendí en el colegio. Ojalá pudiera encomendarme a un ser superior al que culpara de todo mientras finjo que es él quien lleva las cuerdas de mi vida.

Al llegar a casa y sentarme ante el ordenador, he sentido el cansancio que llevo encima. Me duele todo el cuerpo de nuevo, como hace unos meses, la cabeza siento que me va a explotar. No se me quita la preocupación por mi padre entre otras cosas. Pero esta vez, no consigo quitarme de encima todo lo que me atormenta. Me pondré una serie de fondo, empezaré a trabajar, a estudiar hasta que Javi venga... Me pondré esas tiritas que duran lo que duran y fingiendo que cada día cuenta. No cuentan nada... Ese es el problema... 



jueves, 20 de enero de 2022

Hablemos de amigos

 Llevo unos días hablando con mi mejor amigo. Sí, a veces nos da por ello, y otras pasamos temporadas y temporadas largas sin saber nada el uno del otro. Y hoy, me he levantado con ganas de tomar un café con él, y la vida es así de caprichosa, que cuando he ido a ver a mi abuela, ahí estaba él... El barrio, Leganés. Mi casa y su magia. Como decía, la vida es así, te da sorpresas cuando más lo necesitas.

Si hablamos de amigos, él es el mejor del mundo. Él es lo más opuesto a mí y a la vez una parte de mi persona. Siempre me ha costado definirlo y más siendo chico, parece que la amistad entre chico y chica está prohibida o es algo tabú. He perdido la cuenta de los años que llevamos juntos... ¿dieciséis? Puede ser... Prefiero no contar años que me hago vieja. Bueno, lo que iba diciendo... Tomar un café en ese bar que tantos recuerdos tiene nuestros, me ha hecho volver al pasado, a una nochevieja... distinta, a nuestras noches de verano, al juego de la botella incluso, no sé, faltaba uno que se nos ha ido al norte, pero ahí estábamos, los dos entre tantos y tantos recuerdos. Me ha dado mucha nostalgia, y pena al ver que el tiempo vuela y que el pasado nunca regresa.

Como os contaba, él es... como una parte de mí. Como un brazo. O una pierna. Que a simple vista no es importante porque está ahí. En tu vida está y estás acostumbrada a que esté, y de vez en cuando si te haces daño, eres consciente de esa parte y de la importancia que tiene en ti. Y que a veces, eres muy injusta por no reconocer la importancia de lo que te rodea. Pero es mutuo... Somos como hojas movidas por el viento (me río). Es que un café siempre es insuficiente. Él es capaz de transmitir lo que la conciencia no llega y el corazón no revela. Él con una mirada o una "no mirada", con una palabra o un silencio, es capaz de interpretar el pentagrama que mi cara dibuja con mis expresiones. Tiene truco, claro, son muchos años juntos. Muchas cosas vividas. Es la gasolina del motor que a veces me falla. Es el... "espabila, Patri". Es mi juez, mi abogado y mi guardaespaldas. Es sentir que compartes más que sangre. Sentir que formas parte de una familia, y que por él matarías, pero es que él por ti también.

Los años nos ha dado paciencia y tranquilidad. Los años nos ha dado un poquito más de mecha, pero solo un poco. Sin embargo, somos igual de dejados, igual de broncas, igual de luchar por lo nuestro hasta morir, somos impredecibles, caóticos, despistados, alocados y en el fondo, muy de los nuestros. Y eso con cada una de las palabras que me has dicho, una vez más, me lo has demostrado. Está bien saberlo, pero está mejor oírlo de alguien que te conoce, te valora, que incluso a veces sin comprenderte, te escucha y te apoya.

Nos hemos hecho mayores... Me he casado y tú vas camino de ello. Pero lo nuestro no cambia, vive en el tiempo. Aceptamos los caminos que hemos elegido y a las personas que nos acompañan, los respetamos y los hemos incluido en nosotros, un nuestro núcleo. Pero un café a solas, un momento de desconexión, un momento de ponerte en modo avión, con un amigo siempre te pone el contador a cero. Creo que eres el mejor en lo tuyo, de verdad que lo creo. Eres el mejor en eso de ser amigo, en ser familia, en querer. Eres el mejor en enseñarme a mejorar, en pulirme a base de broncas, pero es nuestro estilo... Eres el mejor amigo que se puede tener. 

Esto bien parece una carta de amor, y sí, lo es. Hay muchas clases de amores, hay muchos sitios en mi corazón para todos. Gracias a él, a sus conversaciones, a su ánimo, a forzarme casi a quedar con chicos, conocí a Javi. Si si yo hablara... Podría hacer un libro de él, de nuestros momentos, de una de las historias más bonitas que hay, tendría hasta banda sonora... (muy a mi pesar, sería flamenco, otro motivo para discutir). La historia tendría sitios emblemáticos como "La casa de Papel", el nuestro sería el gran cartel de "Porcelanosa"... Ay, mientras voy escribiendo, me voy riendo.

Bueno, aquí lo dejo que es tarde. Si hemos venido a hablar de amigos... Eres tú.




Así funcionan las cosas

 Últimamente cuando me levanto por las mañanas tengo un montón de visitas en mis entradas (escritas por mí) y un montón de mensajes directos o privados a través de Facebook y Twitter. Lo de Instagram se pasa un poco de la raya. Mis cuentas son públicas (me refiero a Instagram, Twitter y la página de Facebook que lleva el nombre de mi blog, no mi perfil personal) pero no para ligar. Es más, si os metéis en mi muro, en Instagram, así de primeras encontraréis a mi marido. Y si bajáis más, son fotos de mi reciente boda. Y me hace gracia, de aquella manera, el "bueno... podemos ser amigos, ¿a qué te dedicas?". No habéis pillado nada, o... ¿no queréis pillarlo? Mi álbum de "fotopenes" por lo menos se ha quedado estancado. Vaya temporadita, majos... Aún me sigo preguntando si eso le ha funcionado a algún hombre. No sé, vas como enseñando (literalmente) la sorpresa por ahí, no dejas ya nada a la imaginación. Bueno, dejo ya este tema... Que quiero ir al lío de hoy.

Me habéis preguntado cómo manejo las redes sociales. Si he bloqueado a alguien, quién puede ver esto. Supongo que muchas (y sí, hablo en femenino porque son mayoría ellas) habéis probado a escribir y os ha gustado. No sabéis lo que me alegro. Solo os pido que cuidéis las faltas de ortografía.

Bueno, pues en Blogger escribo para todo el mundo. Solo tengo capados los comentarios por un problema que tuve en 2019 y no quiero volver a tener. Pero es de acceso público a todo el mundo y no puedo bloquear a nadie.

En Facebook, para las que os habéis centrado en esa red, no es que publique en Facebook nada, de hecho, en mi página personas ni siquiera hago mención a las entradas que publico en "Desde mi ventana" de Facebook. Es también público, el único cambio que veo (hasta donde yo sé porque las tecnologías y las redes sociales las uso en plan usuario, nada más), es que si bloqueas a alguien con tu Facebook personal, él o ella podrá seguir viendo tu blog, a ti te aparece como un usuario sin foto y sin nombre, pero vamos, que si has bloqueado a alguien, blanco y en botella, aunque también te puedes confundir, ¡ojo!

Y en Twitter e Instagram no publico tampoco nada, quizás el enlace y ya está. Porque donde más me explayo y donde más me gusta expresarme es en Blogger, las otras vías son como focos de luz, una manera más de darse a conocer mi blog.

Así que cuando me habéis preguntado si mi madre lee ciertas cosas... Os digo que no. Hace mucho tiempo, llegamos a un acuerdo. Ni ella lo quería leer ni yo quería que lo leyese, puesto que todo empezó como diario y como una terapia que hice con una psicóloga. Era un experimento que nadie sabía que de aquí iban a salir tres novelas y bueno, que llevara escribiendo desde el año 2013. Y... que vosotros, me respondéis a todo. La verdad que es maravilloso la magia de esto. Y las historias que me han llegado me parece increíble.

Respecto a las dudas de protección de datos. Tengo el permiso de mis amigos y de mi marido. De mi gente, no tengo problemas en publicar ni sus nombres ni nada. De otras personas, compañeras de trabajo, niños, familia política ni se lo he planteado ni lo haré. Siempre evitaré publicar nada precisamente por mantenerlos en el absoluto anonimato. Es decisión mío ya que os digo que ni siquiera lo he hablado con ellos, pero es mejor así, porque luego empezamos es que dijo, es que puso, es que publicó, ya me entendéis, ¿no? Y pasando de rollos. Al final, el blog siempre queda muy abierto al público y no hay necesidad. Además, en eso estoy de acuerdo con mi marido, en que cada parte de la familia es de cada uno. Yo con los míos los podré llamar de todo y podré escribir de ellos lo que yo crea, las consecuencias de ese acto serán exclusivamente para mí. Y hablar de todo lo que me corresponda a mis pensamientos, mis sentimientos, mis puntos de vista, mis opiniones... Parece egocéntrico pero es que mi blog lleva mi nombre, no de nadie más.

Es más, hace mucho que no hay, pero ha habido invitados que han querido escribir como hicieron Belén, Peter Pan o Carles. Y lo han hecho de lo que ellos quisieron sin ningún tipo de condición, y es que así debe ser. Escribir desde el corazón, lo que te dicte en ese momento. Será erróneo, será complejo, será quizás perjudicial por lo que puedas decir... ¡Puf! No podemos estar a todo y pensar que al habitante de China que llegue el blog de una manera remota y casual, le pueda ofender. Es bastante absurdo si lo pensáis. Es como decir, no subiré una foto al Instagram de esta manera, porque puede ofender a... Pues mire, sintiéndolo mucho, la gente no debe ofenderse tan fácilmente y menos cuando no le toca nada.

Así que esa es la reflexión de hoy, seguiré contestando más mensajes lo antes posible. Gracias siempre por estar al otro lado de la pantalla.



Perdido en tu mapa mundi

 Cuando la elegancia de unos pasos se contonean en el movimiento celoso de mis ojos, no me queda otra cosa que suspirar y seguir caminando al lado de ellos. 

Manu Melero

No hay camino recto tan soberano como el que lleva a tu boca. Aunque yo, si te soy “sincero”, fui más de curvas peligrosas, de hojas en blanco entre una palabra y otra, sin margen de error, ni de perdón por un desliz en poemario ajeno. Hay curvas tan dulces y a la vez tan peligrosas, donde una pluma no sabe poner el punto y final. Que si describo tu sonrisa, me comes a besos. Que si describo tus ojos, tus miradas me dejan ciego. Que si agonizo al describir tus pechos, los vistes de palabras. Qué si describo tu pubis, quieres que te coma el co... Cómo quieres que no resulte peligroso quitarte el invierno de tu poesía, si solo pensar en curvas, me pierdo en tu mapamundi.

Que si giro a la derecha, me abrazas. Que si giro a la izquierda, te desmelenas. Que si sigo recto, freno en seco a observar el precipicio de tu boca. Y me paro, dejo que cada semáforo de tu sonrisa sea en rojo. Y así distraerme entre semáforos en verde a nuestro amor.



¡La conciencia ha hablado!

 Tras pasar por urgencias hoy, he tenido a la conciencia hablándome todo el día. 

Para los que luego me preguntáis, ha sido algo leve, en menos de una hora estaba de nuevo en casa. La verdad que increíble la atención en el Hospital Infanta Elena, he tenido hasta un celador acompañándome por todo el hospital y en todo momento. Pues eso, genial dentro de lo que cabía.

Sabéis lo dura, extremadamente dura que soy con los miembros de mi familia. Y no hablo de mi marido, sino de mi familia de sangre. Pero este mes, este dichoso mes, en el que me encuentro como he expresado en varias ocasiones tan mal, me han ayudado de una manera que jamás hubiera ni esperado ni imaginado. Para empezar, mi hermano. La relación con mi hermano siempre ha sido de hermana mayor a hermano pequeño, pero Pablito ha crecido, ha roto la hucha y me ha dado todo lo que podía, sin pedir nada a cambio ni siquiera un "¿para qué?". Mi madre, compras y más compras de comida para que no nos falte de nada. Compras que después me he enterado que muchas cosas venían de mi abuela, que se ha dejado su pensión en ayudarnos. Comprándonos cosas que se nos han roto. Mi padre haciendo de taxista para todo lo que he necesitado.

Y pensaréis, lo normal de una familia. ¡Ay, si supierais...! No voy a decir nada más, porque las cosas de familia, de familia son. Pero igual que decimos lo malo, también hay que resaltar lo bueno. Ojalá esta etapa dure lo que tiene que durar y salgamos adelante... de nuevo. 

También hay otro tema que me ha venido a la cabeza mientras miraba la hora en la sala de espera. La salud de mi padre empeora cada día, ya sabéis, el covid y sus secuelas... Y toda la familia me llama, para decirme "oye, ¿has visto a tu padre? ¡Qué mal está!" Sí, la verdad es que suelo verlo, porque intento (dentro de mis limitadas posibilidades) ir a verle todos los días. Ante esto, no tengo mucho más que añadir. Lo he dicho en más de una ocasión, ante el miedo o la preocupación, mis emociones se van, mi cuerpo absorbe el frío sin dejar que exprese nada. Es más, ni siquiera me sale por escrito.

Así que... Aquí lo dejo por hoy. No estoy muy inspirada la verdad, y hay muchos temas que no quiero contar ni entrar en detalle. Está como muy esquematizado todo, pero solo escribo lo que quiero contar, ni más ni menos. No dejo nada al azar, por eso me parece tan mágico escribir, porque al hablar, puedes patinar y decir algo que no debas, pero cuando te sientas ante tu ordenador, a ordenar tus pensamientos y a dejarlos escritos, es diferente. 

Solamente quería... Quizás, hablar conmigo mismo y ver el lado positivo de las cosas, que a veces se nos olvida. Y lo injusta que soy a veces, o posiblemente no, posiblemente de quien hablo también son personas y fallan, o simplemente opinan diferente o vaya usted a saber... No voy a ponerme a estas horas a dar clases de psicología y comportamientos de cada una de las personas a las que he nombrado, me da un poco de pereza. Como diría Scarlet O´hara, después de todo, mañana será otro día.

P.D. Infinitamente... Gracias a mis amigos... Siempre, siempre, ellos. No fallan ni queriendo.