domingo, 30 de junio de 2024

03.06.20

 "Te he besado, te he mordido,

te he visto llorar y reír a carcajadas,

y ahora es cuando me pareces más

maravillosa que nunca, porque aquí

es donde veo lo que verdaderamente eres:

Una niña jugando a ser mujer,

una mujer que no quiere dejar de ser niña".

.

.

.

@jftorres20



Porque en los ojos correctos siempre serás arte.


 

26.06.21

 "Te pido robarle las horas a todo ese tiempo que ya se nos fue... Te pido robarte otro beso aunque ya me los des. 

Que cuando me miras ahora, ahora veo lo mismo que ayer. Yo sé que se cumplen los sueños porque te soñé"

OFICIAL: "NOS CASAMOS" Sí, quiero. Sí, te quiero a ti.

11 de Septiembre de 2021

"Tal vez, 

quizá,

lo sé, 

ya te encontré"



jueves, 27 de junio de 2024

Gracias por encontrarte en mi camino

 Nunca había hablado con ella. Nunca. 

Tenemos una vida en común pero paralela, nunca habíamos compartido nada. Pero yo que sé, creo que la vida te lleva por caminos en los que te tienes que reencontrar con gente que te va a sumar, en ocasiones, también para enseñarte ciertas lecciones, te pone a gente que resta. Pero no es el caso.

Creo que todo se remonta a nuestros embarazos, también paralelos... Y nuestros partos similares. El después del que poco se habla. Y cada vez que hablamos, sale algo con lo que me siento identificada. Con ella, con sus conversaciones y su comprensión, me siento menos rara. Creo que ambas, y esto es solo una impresión, somos dos chicas con unas mochilas que pesan mucho, que han aprendido a llevarlas a días y a ratos. Y que encontrarnos... Puede que la vida nos haya dado la oportunidad de compartir esa carga con alguien más.

Uno de esos pesos, entre otros muchos que se quedarán para nosotras, es la maternidad y sus consecuencias si es que puedo decirlo así, todo lo que conlleva y que a veces, nuestras parejas (hombres) no son capaces de comprendernos ni empatizar con nosotras.

Personalmente, te agradezco este bonito e inesperado inicio de amistad, ya sea por los niños, por nosotras, por las circunstancias o por vete a saber... Gracias, porque si te rodeas con gente como tú, una se siente menos sola e incomprendida. 

También creo que somos súper diferentes. Pero eso solo puede enriquecer, porque puedes ver la vida desde otros puntos de vista que ni siquiera te hubieras planteado. Y aprender, nunca está de más.

Ojalá, el camino sea tan largo como para llegar a conocernos. Nunca es tarde para sumar.



domingo, 23 de junio de 2024

23.06.2024

Es domingo, muy domingo. 

Hace una semana. Estaba sentada en la terraza de la tasca del barrio, en una mesa de 11 personas, en la que la musica eran las risas, recordando la boda de una de mis mejores amigas, del dia anterior. 

Esta semana, como siempre que vuelvo de casa. Ha sido una semana de mucha resaca emocional. De mucha nostalgia. De tener el cuerpo aqui. Y la cabeza y el alma, alli. De sobre pensar la cosas. De recordar mucho... y de pasarlo un poquito mal.

Encima he estado sola en casa y eso me ha dejado tiempo y espacio, para encontrarme a mi misma en los recuerdos. Para que no se me olvide donde estoy y porque. Para mirar atras y ver, que si el pasado hubiera sido bueno, lo llamaria presente. 

Las bodas son motivo de celebracion. Y porque no? De reencuentros. Y la semana pasada, los hubo. 

Me reencontre con mi familia. Me reencontre con la familia de mi amiga, que desde que tengo 6 años, me ha hecho sentir que soy parte de la suya. Me reencontre con esa familia que he elegido y nos demostramos los unos a los otros, que estamos mas unidos que nunca. Porque aunque hubiera dos huecos en nuestra mesa, estaban con nosotros. Y lloramos y reimos por ellos.

 Y me reencontre con esa historia de amor, que aunque parecia olvidada, nos demostramos que aun no esta cerrada. 

Y hoy, domingo. Sigo estancanda en los momentos que vivimos hace una semana. El discurso que di, con el que nos emocionamos todos. La putada a los novios, que hicimos con tanta picardia. Las mil fotos para que salieramos todos guapos. Las cervezas. Las risas. Los abrazos. La felicidad por los novios. Y por los amigos de los novios. Los bailes en la mesa. Y en la discoteca. Las copas y los chupitos. Las canciones seleccionadas para cada invitado, aunque las bailaramos todas como si se fuera acabar el mundo mañana. Y esos ojos azules que me buscaban sin parar... 

Y hoy domingo, estoy molesta otra vez contigo. Estoy indignada. Me enervas, como has hecho siempre.  

Tu te crees que puedes venir despues de 5 años sin vernos, buscarme para bailar y decirme al dia siguiente que no te acuerdas de nada ?! Y si no te acuerdas, para que vuelves como si nada... tu, y toda la gente que me conoce sabe que no soporto no entender las cosas. No soporto hacer como si nada. No soporto que se tire la piedra y se esconda la mano... 

Esta semana me ha dado tiempo para revisar conversaciones archivadas. Para recordarme que paso. Y como hemos llegado hasta aqui. Y solo saco la conclusion.. de que despues de tanto tiempo, solo esperaba ver que habias crecido, como lo he hecho yo. Y que tu tambien serias capaz de decir las cosas q te quedaron por decir en ese momento. Tendriamos la conversacion que cerraria ese capitulo de nuestra vida juntos, para dar paso a uno nuevo en el que pudieramos estar en el mismo sitio sin que nos axfisiaran los recuerdos. Pero no... tu sigues siendo esa persona que prefiere que piense mal de ti a ser sincero. Una persona a medias. Esa persona que por mucho que le duela, prefiere quedarse solo.. 

Pero es domingo, me he dado una semana para recordar. Te he dado una semana, para hablar. 

Adios, otra vez. Igual dentro de 4 años nos volvemos a ver. No creo, ya no tenemos la excusa de la boda para reencontrarnos...



miércoles, 19 de junio de 2024

Así que bye

 Quiero dedicar mi energía a lo que realmente me importa.

Llega un momento en el que, por mucho que lo intentes, sabes que hay personas con las que no vas a tener ese buen rollo que desearías.

¡Está bien! Admito mi culpa en algún caso, pero ¡Ya está!

Que no puede ser, no puede ser. Mejor me alejo, me aparto, me desentiendo, pero al igual que yo lo hago, déjame tú también.

No congeniamos, no nos entendemos... Eso está claro, pues entonces... No toques los cojones si no vas a cambiar.

Qué... ¡Ojo! No quiero que cambies. Cada uno es como es... Yo no quiero hacerlo por nadie y que nadie lo haga por mí.

Lo intentamos, no hubo manera. Fin del asunto. Suéltame, porque si no lo haces es complicado que pueda seguir adelante.

Me quita mucho tiempo y energía intentar comprenderte y ¿Para que? Para nada.

Así que bye.



lunes, 17 de junio de 2024

Del cuál, no sé salir

 Voy a ir al grano. Agradezco a mis padres, por primera vez en la vida, que me estén dando el espacio que tanto necesitaba. Qué estén ahí sólo cuando lo necesito... Y es muy puntualmente. Gracias por darme el espacio para pasar todos los ciclos que tengo que pasar. La pena, la frustración, la apatía, la indiferencia, la tristeza, la decepción, la impotencia... Etc., etc...

Estoy pasando por otra etapa de mi vida, no tan dura como las anteriores, pero llena de preocupaciones y culpa. Mucha culpa. De tener grandes ambiciones y planes, y que la mayoría no se lleven a cabo o no vayan al ritmo de mi exigencia. Me preocupa la salud de mi padre, la de mi hija, la de mi marido y la mía. Y el orden me da igual, pero son demandas cosas las que nos están pasando en poco tiempo. Me preocupa mi trabajo en septiembre y de nuevo, mi hija en su nuevo cole. Me preocupa el dinero que es mi cruz en la vida. Mis ataques de ansiedad en Mercadona... Mis ataques de ansiedad ante las facturas. Y aquí tengo que agradecer a una persona tantísimo que no quiere ni que la mencioné que eso la hace grande. Mi ejemplo a seguir... Al que nunca llegaré. Yo no seré jamás como ella. Pero no quiere ni que diga a nadie ni que comente cómo me ayuda o me deja de ayudar. La echaba de menos... Hay amores que deben ser eternos e infinitos. Y para mí lo es. He comprobado que la necesito más de lo que pensaba. 

Tengo cierta incertidumbre sobre mi marido, cómo estará de aquí a una semana, sus preocupaciones que las hago mías en silencio. Le conozco tan bien... Qué conozco sus caras, sus actos, sus preocupaciones... 

Mi padre, con su COVID persistente... Y todas sus complicaciones. Qué cada vez son más.

Y tantas, tantísimas cosas... Qué yo soy de llevarlas yo. Y en silencio, apartada del mundo. Tomando distancia dentro de la frialdad que me caracteriza... Porque todo eso, duele. Te quiebra. Te hace llorar. Te hunde. Y sí, a veces, inconscientemente eres la que tiras del carro secándote las lágrimas y dejando de lado tus objetivos, planes o a ti misma. Y claro que duele. Ellos son mi familia. Por eso, una mano que te diga... Lo que necesites, y te lo haga sentir... Me hace sentir hasta que no soy digna de ello. Qué yo merezco tal ayuda, ni siquiera quejarme. Sentir que me olvido de mí, me entristece mucho y pensar en mí me hace sentir egoísta. 

Y la única solución es la rabieta y llorar. Dando una imagen muy distorsionada de mí, la de una inmadura que se enfada por no ir a la feria. Pero la gente necesitamos hacer pequeñas cosas que nos hagan felices para poder sobrevivir a esta vida que nos toca. Son las cartas con las que debemos jugar. Pero yo soy la que ayuda a ganar a otros, incluso al contrario. Y eso no es ser buena, es ser una idiota en todo su esplendor. 

Llevo años prometiéndome mirar para mí incluso alejándome de todos para que no me influyan pero no soy capaz. Y menos desde que soy madre. Helena es mi mundo, mi vida, mi motor y mi corazón. Y cada vez que no sale algo bien, la culpa me come por dentro. Un círculo vicioso del que no sé salir.



sábado, 15 de junio de 2024

16 de junio de... ¡2024! ¡Feliz Cumpleaños!

 Mañana domingo... Será un día muy, muy especial.

Somos ya cerca de 38 mil personas en Facebook. Y solo tengo palabras de agradecimiento para ti que me estás leyendo. Tras once años. ¡Once! Que llevo tras estas letras, siento que mi sueño está un poquito más cerca. Escribir como todos sabéis me llena, y ojalá pudiera ganarme la vida así, con todos ustedes detrás leyéndome cada día, ya sea a través de Instagram, Facebook o Blogger.

Once años contando mi vida, mis historias, mis altos y sobre todo, mis bajadas. Mis sueños, mis fracasos y errores. En estos años, también he contado con muchos colaboradores, he recopilado escritos admirables de escritos y ejemplos a seguir. Me he dejado llevar por un popurrí de sentimientos.

En estos once años me he hecho mujer. He conocido a muchas personas que me han decepcionado, que me han aportado y que me han quitado, que me han ayudado y me han arrastrado a lo peor. En estos once años he conocido el lado bueno de la vida y el peor. En estos once años... me he casado, he sido madre. He abierto y cerrado etapas. He hecho mi propia historia. Sigo creciendo, sobreviviendo a la vida, jugando mis cartas en cada partida. Y espero seguir contándolo muchos años más.

Una vez más, gracias por estar ahí y ser testigo de esta humilde niña que creció y que sigue soñando tras su ventana.



viernes, 7 de junio de 2024

Soledad elegida

Hoy es un día en los que retienes como puedes las lágrimas. Hacía tiempo que no estaba tan mal de salud y eso que jamás me he recuperado de mis dolores de articulaciones. Arteritis reumatoide degenerativa causada por la celiaquía entre otras cosas...

Me siento más sola que nunca, y es más, quiero estarlo. Quiero llevar todos mis pensamientos en secreto. No quiero comunicarme. Quiero ponerme los cascos, ver una serie, quiero... Necesito descansar

Eso es lo único que me pide el cuerpo, descansar, que frene, que me relaje, me cuide y no piense en nada... Y eso que es junio, seis... Por cierto Belén, muchísimas felicidades. Sé que en algún momento leerás estás letras y el WhatsApp. 

De momento, solo quiero contar hasta aquí. Hoy, sí busco mi soledad. La que siento últimamente demasiadas veces.



lunes, 3 de junio de 2024

Mea Culpa

 Sin parar de llorar en mi habitación, mientras duermo a Helena. Hacía tiempo que no me caían unos lagrimones como los de hoy. Y es que la culpa me está comiendo... 

He hablado con quién tenía que hablar, y dice que lo que siento es impotencia por querer hacer las cosas bien y la otra persona no. Él es mi marido. Él no sabe que he llorado... Pero sí sabe de la ansiedad que tengo por las noches principalmente. 

Me he vuelto a involucrar demasiado con alguien, quizás a traspasar alguna que otra barrera y por qué no, meteme donde no me corresponde. Sí, con la mejor intención, pero eso no quita que esté mal. 

Me he sentido un estorbo, una patosa... Me he sentido un error en esa vida, ese nudo de familia si es que así se les puede denominar. 

Soy muy dura conmigo misma, tan exigente como lo soy con los demás. Y sinceramente, creo que me va mejor siendo fría y mostrando a la vez que sintiendo frialdad por las personas. Eso hace que yo viva mejor, y creo... Que los demás también. Me he confundido. No me importa decirlo. Y la noche me está consumiendo... Y la tarde que he pasado... Cuando tendría que haber sido una tarde de las que hacen historia ya que mi Lega ha ganado, ha subido a primera y en Leganés se cumplen los sueños. Abuelo... Si lo vieras, hoy te tengo más presente que nunca.

Y es que tengo un cúmulo de sentimientos agarrados a la garganta. Hoy no es mi día, es un día frustrado. Nada ha salido bien. Nada. Y estoy cansada que hasta lo más mínimo, me cueste en doble que a los demás. La desilusión por la vida, por todo en general... Es espantosa.

Por primera vez, en semanas... Han subido a mí casa mis padres a por unas llaves. Hace día les pedí espacio y tiempo para mí y mi familia. Para hacer planes sin tener que pedir permiso a nadie. Les pedí libertad y, agradezco que me lo hayan dado. Cuando han venido, y os hablo de cuestión de minutos, me he hecho pequeña... Me han dado ganas de que me abrazaran a mi en vez a Helena. Pero como siempre, no sé pedir aquello que necesito y que me hace parecer vulnerable.

Hablé con Javi mientras dormía a Helena. Y se fondo... La celebración del Leganés con un Dj... Le dije lo que sentía. No tengo nada que ofrecerle. No tengo dinero, soy un caos. Hay cosas suyas, de él, de su vida... Con las que nunca voy a comulgar y eso nos traerá problemas o discusiones, ambos lo sabemos, y hay miles de cosas que hoy le he dicho porque me siento así, un estorbo, una piedra en el camino de cualquier persona.

Siento el ataque de ansiedad más grande de estos últimos meses. De esos que siente que te vas, te duele todo, hasta el alma. Y va de eso... Me duele el alma de soportar tanto peso.



domingo, 2 de junio de 2024

A pesar de todo

 Estoy ñoña, lo sé. Más sensible de lo habitual. Serán esos días tontos.

He visto fotos de hace años, de cuando empezaba con Javi, de lo perdida que estaba. Y Javi, fue mi luz en mi oscuridad. Seguir sintiendo esas mariposas cuando veo fotos de ese tiempo me da nostalgia y me doy cuenta de lo enamorada que sigo de él.

Haría cualquier cosa por él. Acompañarle hasta el fin del mundo si hace falta. Le miro, y me encanta. Aunque discutamos, aunque haya temas que nos lleven al límite, a pesar de los días malos y su pérdida de peso (pero es que a mí me gusta de todas las maneras posibles). A pesar... a pesar de todo, le sigo queriendo más que el primer día.

Me gusta él y lo que formamos. Me encanta todo lo que me ha dado, mi hija, mi perra y mi hogar. Soy feliz en mi familia, con nuestros momentos, con nuestras cosas. Y no es una declaración de amor para él, un sentimiento que nace solo y que las letras toman su significado. Y es que cuando nace solo, no hay mayor arte y mayor don que hacer las cosas con amor.

Le quiero con locura, y eso me da inseguridad de que él no sienta lo mismo, de no ser suficiente, de perder todo aquello que tenemos por algún motivo. Me llena de inseguridades. El momento que estamos viviendo no es el mejor, y no voy a mentir respecto a esto. Hay caminos fáciles, muchos, y luego está el de elegirnos cada día. 

Yo soy de palabras, pero más de hechos, necesito abrazos, besos, necesito muchas cosas porque me encanta él. Pero nunca he sabido pedirlo, porque el otro, creo, que necesita saber también lo que necesitamos, pero... yo puedo con todo. Quizás es el miedo, quizás las inseguridades, quizás me da pánico el perder o necesitar a alguien, quizás, por algún motivo no me permito ser feliz y tampoco quiero psicoanalizarme, porque no me interesa el pasado ni el resultado que ha dado. Me interesa el hoy, y el mañana también. El futuro a su lado.

No estamos en el mejor momento, pero estoy segura que sin él todo sería peor.



sábado, 1 de junio de 2024

El tiempo no se paga con dinero

Hoy toca hablar de ellos, con su permiso... Los conocí a través de mi marido. A él. Un compañero más de su trabajo, que tengo que reconocer que... No me caía bien. Me pareció el bromista típico de clase. Y yo, que soy así, tan mía (y no es excusa), no me caía fatal.

Con el tiempo, de hecho, durante mi embarazo apareció su mujer. Conocí a Miriam, y ella sí que era más yo. Reservada, más sería, directa y sincera. Me sentí desde el momento uno, como que nos conocíamos de siempre. Sus gestos lo dicen todo, y podrían ser los míos propios.

Con la llegada de Helena, las madres nos juntamos para quejarnos, es así. Nos desahogamos con las que nos entienden y han pasado o están pasando por ello. 

Y con la baja de Javi, han demostrado ser más amigos que muchos amigos que teníamos. Se han convertido en una parte muy importante para nosotros (y creo que puedo hablar por parte de Javi). Son sencillos, llanos, normales... Y en estos momentos, a estas alturas de la vida, encontrar a gente "normal" con la que mantener una buena relación y pasar un buen rato, es un privilegio, un regalo de la vida con la que sentirnos muy afortunados. 

Ambos hacen un equipo envidiable, hacen una sintonía perfecta, crean la magia necesaria para que una tarde se vuelva efímera y que el reloj pierda sus horas. Tienen un corazón de oro, nos comprenden, nos entienden y no nos juzgan. Estar cerca de ellos te hace un poquito más feliz, logras dejar a la ansiedad de lado, castigada contra la pared. 

Para mí, ya lo sabéis, mi medicina siempre han sido mis amigos. Mi familia son aquellos a los que elijo, y aunque vengan de parte de mi marido, los siento míos. Además, son papás de tres hijas tan diferentes como encantadoras. A las que considero parte de mi hogar. A las que echo en falta si no están. 

Hoy, he estado menos triste, menos ensimismada. Hoy ha sido una tarde mágica y no porque haya ganado el Madrid, sino porque me siento campeona al poder rodearme de gente tan valiosa, de las que suman, te enriquecen y te recargan las pilas. 

Gracias, a los dos, por entrar en mi vida.

P.D. Fran, has sido en mayor y grato descubrimiento de estos últimos años. Muchos deberían aprender de ti. Eres una gran persona, quiero que lo sepas y estás acompañado de la mejor. Gracias una vez más por todo lo que hacéis por nosotros. El tiempo que regaláis no se paga con dinero.


 


miércoles, 29 de mayo de 2024

¡Somos más de 27.000!

 Madre mía, estos días han sido de infarto.

Me están siguiendo más de mil personas por días. Para un humilde blog como el mío, que sólo pienso en expresar lo que pienso o lo que me toca mi corazoncito, ¡es una pasada!

No he tenido ocasión de agradecerlo bien porque no tengo tiempo de escribir como me gustaría, ni contestar a los cientos de mensajes que estoy recibiendo. ¡Qué maravilla! Porque son increíbles! Por suerte, estamos haciendo una comunidad muy sana que se caracteriza por la diversidad y el respeto de todos, y por qué no, del amor. Gracias por compartir conmigo tanto, mis recopilaciones, mis escritos, vuestras historias, que son las más importantes y son la base de este blog, que empecé escribiendo por no sentirme tan sola ante mi vida y mis dramas. También mis comedias y aquellas historias que empezaron siendo dramas y después, nos reímos todos de ellas.

Gracias por hacer mi sueño realidad. Y ésta vez, me ha picado la mosca de la curiosidad. Facebook se ha puesto en contacto conmigo para incluir anuncios. Tengo varias propuestas encima de la mesa, pero... me da miedo. Siento vértigo de poder conseguir aquello que he deseado tanto. No sé ni cómo empezar, si puedo poner aún más de mi parte, si vosotros podéis ayudarme. No lo sé. Sólo quiero conseguir mi objetivo, que por una vez en mi vida me parece alcanzable.

No quiero ser influencer de nadie. Ni siquiera la que oriente a personas perdida, pues la más perdida soy yo. No soy psicóloga, pero sé escucharte y siempre estaré a un mensaje de distancia para todos vosotros. Espero seguir creciendo, que vosotros, partícipes de ello, lo sigáis viendo, que alimentéis mis ganas de seguir trabajando, exponiendo unas pequeñas parte de mí, y sentir que al otro lado de la pantalla hay una mano tendida. Ayudémonos, enseñemos al mundo de qué estamos hechos. Y que en todas nuestras ventanas hay una historia que merece ser contada. 

Gracias, una y mil veces más.



Noche de ansiedad

 Creo que tengo, de nuevo, muchos frentes abiertos.

Anoche pasé calor, frío, el corazón me iba a mil por hora, tenía ganas de gritar y llorar. De irme de mi habitación, de mi casa. Que nadie me tocara porque era como una bomba a la que le quedan segundos por explotar y destrozar a todo el que le rodea.

Tengo algo dentro de mí que no me deja vivir: inseguridad. Quiero hacer cosas sin pedir permiso. Estar en bragas en casa, hacer planes sin tener mirar el calendario por si tenemos algo (que suelen ser citas médicas o visitas), quiero irme lejos con los niños, hacerles miles de fotos. Tengo un saco lleno de planes para hacerlos con ello y me falta tiempo. Me falta vida. Me ahogo en mi propia agenda porque necesito salir, huir de lo que me despierta la ansiedad.

Puedes pensar que soy una cobarde al huir de los problemas que me generan esa ansiedad, pero es hay muchos de ellos que no están en mis manos solucionar. Que dependen de otros o de la vida en general. Mi vía de escape ha sido y será escribir, pero tengo cortadas las alas porque entre mis letras se busca lo que nunca fue dicho. Cada palabra se evalúa y se duda de su intención. Y vivir dando explicaciones es agotador. Sabiendo, que no tengo por qué darlas.

Así que, mi otra vía es salir a andar. Estar en la calle me rellena las pilas. Me permite respirar, estar fuera de los ojos que me ven y me examinan. De las miradas inquisidoras, de las opiniones y calificativos. Salir fuera, me da las alas que pierdo ante el teclado meditando cada frase de este escrito.

Ayer no salí. Y no recargué mis pilas, ni me puse las alas para ver todo de lejos y fingir que nada va conmigo. Necesito de mi Helena y Cuquito para estar completa. Y no nombro a mi marido porque él ahora mismo necesita que yo esté completa. Es uno de esos momentos en que la pareja no es un 50% frente a un 50%. Me toca ser el 70%, y toca porque es lo que tiene el amor. Cuando uno da lo que puede en cada momento, y siempre quedará el otro para ayudar a tirar del carro, aunque pese mucho.

Me siento un poco enjaulada, la situación que tenemos no es la más idónea y sí, soy ambiciosa pero tampoco creo que pida mucho. Disfrutar mucho de los míos y hacer equipo con ellos. 

Mi Helena, no sabe realmente lo que cura a mamá siendo ella misma. 



¿Cómo le hago saber que me está perdiendo?

 Cómo le digo que cada día me desenamoro un poco más. A pesar de que le he amado con todo mi ser hasta sentir que no es posible amar más.

Cómo le digo que las mariposas en mi vientre se están muriendo, que olvidaron lo que era revolotear de felicidad, que se sienten tristes y cansadas, que su indiferencia las acabará por matar.

Cómo le hago ver que todo lo bonito que sentía por él se está yendo poco a poquito pero con pasos firmes. Que en mis sueños ya no aparece él y que en mi futuro ya no le incluyo más.

Cómo le digo que me está alejando, que la rutina mucho nos ha afectado, que estoy por tirar la toalla. ¡Que me siento realmente cansada!

Cómo le digo que ésta mujer necesita amor, cariños y detalles, que se está marchitando, que su luz se está apagando y corre el peligro de que la encienda alguien más.

Cómo le hago saber que si hoy me pierde, mañana ya no me encontrará.

Ésta vez, nunca más.



domingo, 12 de mayo de 2024

Un arenero

 Domingueando.

Qué gusto. Ir al parque, a un arenero y sentirte libre. Volver a ser un niño. Disfrutar de mis niños en compañía de amigos.

Hacer del plan más horrible del mundo, una mañana de las que duran en la memoria. Sí, seré mala madre, pero es que no me gustan los parques. Sentirte escuchada y comprendida por una mamá amiga. Por desahogarte y ver qué no hay mejor terapia que salir de casa bajo el sol primaveral con mis cachorros y llenarte de polvo mientras juegas con el cubo y la pala.

Volver a ser niña con la coleta plantada en la cabeza. Y darlo todo por ellos. Por primera vez en mucho tiempo, sentir que lo hago bien. 

Ver a Cuquito tan contento con otros niños, con otros bebés, tan integrado me alegra y me enorgullece ver cómo evoluciona Helena a pasos agigantados.

Más mañanas... O tardes como las de hoy, son las que me hacen sentirme bien. Y qué tontería, unas palas y un arenero. Unos amigos y unos niños. Un paseo y un poco de sol. Con que poco soy feliz, con que poco me queda satisfecha. 

Agradecer a Laura por encontrarnos en un camino que es más una encrucijada paralela. Dónde sí existe, por una vez, la empatía. Ya que las dos estamos viviendo y sintiendo cosas muy parecidas.

Con estos días renuevas las fuerzas, pones el contestador a cero. Sales adelante y los relojes se paran. Es más, quieres que se paren. Aquí estás porque quieres estar, no hay compromiso. No hay ni mas ni menos dinero que te límite. No debes nada y nadie te debe. Es la paz del arenero. La paz que siente un niño que no sabe lo que es ser adulto. 

Y mañana más. Nos toca otro amigo de Cuquito. Pues va a ser que me gustan los parques... Realmente... Cualquier parcelita de naturaleza aunque sea artificial, a mí me parece el paraíso... Y ver a los míos siendo ellos, siendo niños, manchándose, experimentando, sociabilizando, creciendo y evolucionando... Me parece el mayor regalo de todos.




viernes, 10 de mayo de 2024

Un día más

 Una noche larga y solo acaba de empezar. Hoy debe ser que he colapsado y no sabría decir cuál es la gota que colmó el vaso. Hoy me levanté descompuesta en todos los sentidos, perdida y sin reconocerme. Abatida. Necesitaba huir de todo y de todos, de mí. Siempre fui mi peor enemigo. 

Las terapias remueven, te alteran. Y yo ya lo probé. No me hizo nada bien, y... Creo que será más de lo mismo. Más urgar en heridas mal curadas, que ya no escuecen pero tampoco sanan.

Últimamente me dan ataques de pánico en Mercadona, sí. No sé por qué. Estoy empezando a cogerle manía a ese supermercado. Pero todo está en mi cabeza. Y en mi corazón. 

Y la noche no va a mejor. He probado todas las camas de mi casa. Dormir con mi hija que me calma. He intentado dejar a las pastillas de lado, pero ni aún así se me calma esta desazón que siento. Este dolor de cabeza tan duradero ya, este corazón que galopa en mi pecho. Las manos, los pies, las piernas... Ceden a mi peso. Me siento débil y no sólo físicamente. Y lo más duro es un nudo en la garganta que duele, y que lleva ahí todo el día. Me ahoga tanto que dejo de respirar por momentos. Y los ojos se me llenan de todas las lágrimas que no lloro. Porque yo estoy bien, siempre lo estoy. A solas, acompañada. Yo puedo con todo, sola. Y siempre bien. Nadie sabrá lo que padezco detrás de mi sonrisa fingida, de mi frialdad y de mi apariencia de WonderWoman.

Sé que es ansiedad. Sé que la casa duerme y yo tengo que seguirlos porque sino mañana no seré la madre que se merece mi bebé. Mañana no podré fingir que todo va bien porque las caras... Ay, las caras... Revelan tanto...

Es una mezcla de ansiedad y pánico. No me puedo permitir sentirme tan derrotada, tan trate y abatida. Por lo menos, hoy ni hubo visitas en casa y pude... Ser yo. La yo de este momento y la yo que puedes ser cuando las puertas se cierran y estás en la intimidad de tu casa. 

Me eché en la cama, en mi habitación mientras mi bebé dormía sus largas siestas... Y pensé, dejé que mi cerebro organizara sus ideas y llegara a un acuerdo con mi corazón. Pero... Todo se lió aún más dentro de mí. Nunca terminan en acuerdo estás cosas del sentimiento.

Siento que me estoy muriendo. Que sobro en todas partes, que no estoy a la altura en ninguno de mis papeles. No he encontrado a mi autoestima hoy... 

Hoy es uno de estos días que me hacen viajar a julio del 2019. Aquí todo está hecho, nadie me necesita y nadie es imprescindible. 

Pero miro a mi niña, y en el egoísmo de mis pensamientos. Cuando eres madre, tú eres la segunda. Tus prioridades cambian, aún no tengo claro si en cambio es bueno o malo, pero todo ha cambiado. Y todo lo que, seguramente, haré en la vida... Incluidos los errores, será pensando en ella. 

Seamos optimista. A veces son solo etapas, otras... Temporadas, pero en nosotros está la fuerza de seguir un día más, siempre, un día más.



miércoles, 8 de mayo de 2024

Gracias por despertar

 - Pero, ¿qué haces? ¿Qué es todo esto? - preguntó Gema asombrada al entrar en casa.

- Quería sorprenderte.

- Pues desde luego que lo has conseguido. ¿Lo has cocinado tú? Quería compensarte por lo de la coctelería. Es mucho mejor que ir a la cantina, ¿verdad? - dijo Joaquín colocando su chaqueta en la silla nerviosamente - Es que... Gema, tienes razón.

- ¿Tengo razón exactamente en qué?

- Pues que me he dado cuenta que...

- Dime.

- Me he acostumbrado que cuando algo sale mal, seas tú la que saques el tema, y seas tú la que encuentres las soluciones porque yo soy incapaz de hacerlo. Y también me he acostumbrado a que cuando alguien me da un golpe, seas tú la que me levante o lo que es peor, a que seas tú sola la que se levanta porque eres tú quien tiene la fortaleza para hacerlo y no yo. Gema, me he acostumbrado a que tú tires del carro y sabes qué, que es normal de que estés harta de mí, de que estés cansada y que estés decepcionada conmigo. Pero hay una cosa que no te voy a conceder.

- ¿El qué?

- Yo sigo sintiendo que lo tenemos todo, que nuestra vida está por estrenar y que todo, todo es posible.

- Pues sinceramente, Joaquín, no lo parece.

- Siéntate. Siéntate, por favor. No lo parece, porque como tú dices, me he acostumbrado a esta vida y soy incapaz de ver otra. Pero yo sigo enamorado de ti hasta el tuétano.

- Anda, venga ya.7

- Sí, es verdad, Gema. Mira tú yo no tenemos la vida que nos imaginábamos, pero en el fondo seguimos siendo esa pareja de jóvenes que se miraba a los ojos sin hablar durante horas, ¿sí o no? ¿Te acuerdas?

- Muy poco.

- Me acuerdo perfectamente cuando nos bañábamos en el Tajo, por ejemplo. Esos días de aquellos paseos tan calurosos.

- Hace mucho de todo eso.

- Ya, pero yo te sigo queriendo igual.

- ¿Pero qué dices?

- Sí. Gema, ¿acaso no reconoces en mí ninguna de las cosas que te enamoraron? ¿No? Mira, empiezo yo. Tu risa. Tu risa en el cine.

- ¿En el cine? - se rio Gema algo incrédula.

- Sí, tu risa en el cine era escandalosa. Era escandalosa y a mucha gente le molestaba, pero a mí, me encantaba. O como hacías los bocadillos cuando nos íbamos de excursión.+

- Solo le ponía un poco de mortadela. Un poco de tomate, nada más.

- Es que no es el qué. No es el qué, Gema. Es el cómo. La atención que ponías en cada detalle. Lo absorta que te quedabas haciendo los bocadillos, con tanto detalle, con...

- Con amor.

- Y mira, ¿ves? Como te retiras el pelo de la cara y te lo pones detrás de la oreja, me encanta. Tú puedes pensar que yo... ya no te valoro, ya no te respeto, que no te escucho, que no te miro... y yo... te sigo queriendo como el primer día. Y cuando te veo aparecer por casa inesperadamente o por la colonia se me acelera el corazón.

- Sí - contestó Gema agachando la cabeza.

- Es verdad - dijo Joaquín con ojos de enamorado.

- A mí me gustan de ti muchísimas cosas.

- ¿Ah, sí?

- Sí. 

- ¿Por ejemplo?

- Pues cuando... te pones el abrigo. Que haces un gesto así con los hombros, es muy masculino. Me encanta.

- Gema... Vamos a cuidar esto. Es lo más bonito que tenemos.

- Gracias por despertar - Y Gema le besó con todo su amor a su marido.



Quiero más

 - ¿Qué haces aquí? - Preguntó Gema.

- Quería verte antes de comer - le respondió Joaquín, su marido.

- Ah - se sorprendió dejando los trapos de la cocina en la encimera.

- ¿Cómo estás? - preguntó su marido a Gema, que guardó silencio - ¿Sigues enfadada?

- Ojalá lo estuviera. Al menos sentiría algo y no esta apatía por tu parte... Y por la mía - terminó diciendo mientras cortaba las verduras del guiso - Sé que lo nuestro te preocupa, Joaquín. Pero tú siempre cree que son problemas puntuales. Riñas de pareja que se pueden arreglar con un ramo de flores.

- Y no es así - dijo Joaquín.

- De un tiempo a esta parte, ya no - negó Gema - Esto no es una discusión como las que teníamos antes, como las que puedan tener todos los matrimonios. Esto es un naufragio. Nos estamos ahogando Joaquín.

- Gema, yo sólo cambié el plan de ir a la coctelería por el de ir a la cantina porque no nos quedaba otra...

- No vuelvas a eso. No hace falta.

- Pero es que es la verdad - dijo Joaquín exasperado.

- No, no lo es. Siempre hay otra salida. ¿No te acuerdas de lo que te dije cuando te colgaron el teléfono?

- Sí, sí. Tu plan sin fallos. Ir allí y cantarle las cuarenta al marqués de Valmonte para que nos dejara su asiento.

- No, nada de su asiento. Esa reserva estaba a nuestro nombre.

- Gema, prefirieron dársela a alguien con más categoría. Nosotros somos unos donnadies.

- De verdad, déjalo - dijo Gema volviendo a los fogones - No insistas. No quiero volverte a decir cosas tan duras como las que te dije ayer. 

- Dímelas - exigió Joaquín - Dímelas. Yo las acepto, pero no te enfades conmigo, por favor.

- Es que no has entendido nada, Joaquín Merino. Si yo me enfado es precisamente porque tú lo aceptas todo. Y yo siento que así no puedo vivir más.

- ¿Y qué hago, Gema? Dime, va, ¿qué hago? Revelarme contra todos sin saber dónde voy.

- Aspirar a más. Guardar algún sueño para el futuro. Imaginar una versión mejor de ti mismo... de mí... de nosotros. Pero mírate. Tú te has rendido... me estás arrastrando contigo.

- ¿Y eso qué quiere decir?

- Lo que te intento decir es que... Yo no quería esta vida para mí.

- Yo tampoco, créeme.

- Pero a ti no te quita el sueño, es lo que te intento decir. Nos estamos desmoronando. Yo cuando veo la ilusión de María en su matrimonio, no sabes la envidia que me da. Esa sonrisa de enamorada, esa fuerza que te da saber que lo tienes todo por hacer, que tu vida está justo estrenada, que... que todo es posible.

- María es...

- Una señora, lo sé.

- La mujer de Andrés de la Reina.

- Y míranos a nosotros. Yo aún soy joven, y tenemos mucha vida por delante. Yo no quiero acabar como tu madre, sola, sirviendo en una casa ajena, sin ningún alero por cumplir en el horizonte. Perdona - dijo consciente de lo que había dicho - Perdona, Joaquín. Sé que no ha sido el mejor ejemplo ese.

- No, no. Ha sido muy buen ejemplo. Ha quedado muy claro lo que quieres decir - respondió pensativo - ¿Sabes qué, Gema? - Que a lo mejor yo también me estoy cansando.

- ¿De qué?

- De sentir que, ni mi madre, ni nuestro matrimonio, ni nuestra casa, ni yo somos suficientes para ti. Mira, yo hay cosas que no puedo cambiar. Y ya no sé qué más puedo hacer.

- Ese es el mayor problema. Que no eres capaz de vislumbrar una salida. 







sábado, 20 de abril de 2024

Bienvenida a mi vida

 La ansiedad, los ataques de ansiedad y de pánico, llegan a nuestra vida un día en el que pensamos que moriremos y... solo es eso, ansiedad. No es un tema que me llame la atención, la padezco desde hace mil años y es una buena compañera de viaje si haces las paces con ella. Te dejo quedarte, pero no me incordies mucho. 

Lo que me molesta de este tema es la visualización que se tiene de él y la falta de conocimiento. Todos se creen que pueden juzgarte por las tonterías de preocupaciones que tienes y que te hacen llevar un nublado en la cabeza con sus tormentas. Las "tonterías" que llevamos, solo son la punta de un iceberg enorme, de unas mochilas que cada día pesan más, y que cada uno lleva como quiere y... como puede.

A mí, mi psicóloga a la que siempre estaré agradecida, me animó a escribir en el blog. Y para escribir, meditar, reflexionar y pasar esos latidos que juegan a romperte el pecho, ese nudo en la garganta que sujeta a duras penas las lágrimas, necesito soledad. Necesito mis días en los que tenga mi momento de recuperación. Esos días donde me lamo mis heridas y me preparo para volver tan fuerte como siempre.

Hay gente que los pasa con su familia, amigos, en el campo, en la playa. A mi me gusta la intimidad de mi habitación. Lo he hecho así desde el primer ataque de ansiedad que tuve. Siempre detrás de una puerta cerrada, en silencio y sin molestar al de al lado. Sin verter en el otro todo el veneno que se concentra dentro de nosotros nacidos de las preocupaciones y del día a día.

Nunca juzgaría las formas de sobrellevar la ansiedad. Sólo aquellas que dañan a los que están a tu alrededor. Es algo que se convierte en conocido, aprendes a manejarlo y es bastante injusto que tu familiar, amigo o tu mascota, pague nuestro peaje de la vida. Por eso jamás me enfadaré si me dices que no a un plan, si fallas en una quedada porque no te encuentras con ganas, si me dejas plantada con una comida. Te entiendo, te comprendo... y te respeto.

Es lo único que pido. Preguntas, sin juzgar, sin presionar, sin opinar y sin consejos. Os aseguro que si una persona quiere hablar y desahogarse, lo hará, cuando ella esté dispuesta y preparada para ello. Aprendamos a convivir con un "No". Somos individuos y cada uno con nuestro mundo y nuestra personalidad, viviendo como mejor sabemos, aprendiendo de los errores y a veces, sobreviviendo. Por favor, solo respeto al que atraviesa un camino similar al mío y a su manera de asimilarlo.

No siempre necesitamos a la familia, no siempre necesitamos a un amigo. Algunos raros como yo... Nos necesitamos a nosotros mismos, querernos, darnos ánimos y no dejarnos en el camino abandonados como en ocasiones de antaño. Como he escrito antes, todos hemos aprendido y cada uno como ha podido y sabido a hacerlo. Respetemos el espacio de cada persona y sus condiciones, y más si conocemos a esa persona. Y si por el contrario, con toda tu mejor intención, la estás agobiando y recibes un "No" de respuesta, tómatelo como un trocito de suerte que te ha llevado a conocer mejor a esa persona, a quererla bien y no mucho, y quizás, a ayudarla de verdad.