domingo, 12 de enero de 2020
viernes, 10 de enero de 2020
10 de Enero
Estoy a diez minutos de que sea 10 de enero. Una fecha cualquiera. Una fecha más del calendario. Pero una fecha triste para mí.
Hace un año, me reencontré con una amiga tras un año sin hablarnos, lo arreglamos y lo arreglamos hasta hoy. Montadas en un tobogán y pasando mucho frío. Era jueves. Lo recuerdo como si fuera ayer. Y le conté que estaba hablando con alguien por Instagram, el famoso "pesado de Instagram". Que insistía en quedar. Y nunca veía el momento. Me costó mucho la verdad dar el paso. Y cuando lo di, no fue como nadie hubiera planeado.
Aproveché que estaba Cris para quedar en una gasolinera a las diez de la noche (realmente no recuerdo la hora, pero era de noche), un sitio público y con mucha gente (ironía). Pero así soy yo, le dije de quedar y era sí o sí. Y vino... Vino en moto. Y no en la del Domino´s como pensamos en un primer momento. En su moto... Apareció el motero.
Se quitó el casco y venía con los ojos llorosos, ese casco que no le dejaba ver bien por la noche. Y me fijé en lo primero que me fijo... Ojos azules... ¡vaya...! No dije más. Solo "Soy yo, y esto es lo que hay". Estaba segura al cien por cien que en cuanto me viera, se iría, y que se iría para siempre. No soy nada del otro mundo. Y él, al verle, me parecía inalcanzable. Demasiado para mí. Algo a lo que yo no podía aspirar. Creo que sentí un pellizco en mi estómago, por supuesto que no eran mariposas, pero es esa sensación tan concreta que sientes cuando ves a alguien que te gusta. Me gustó, desde el primer día, desde ese 10 de enero.
Desde ese jueves, nos vimos juraría que todos los días. Aunque fuera para un café en cualquier parque. Aunque fueran cinco minutos. Y me enamoré en silencio, haciéndome la fuerte, fingiendo que no me importaba que tuviera a tres o a cinco, me daba igual, porque pasar cinco minutos con él al día merecía la pena. Y como os digo, en silencio fui a ver castillos, en silencio me fui a cenar a un chino, a pasear al campo... A Lisboa.
El final de todo ya lo sabéis. Le he dedicado muchas entradas. El final es que sigue doliendo, que echarle tanto de menos me está matando. Que me siento estúpida por sentir esto, porque él se fue y como he dicho en tantas ocasiones, en el peor momento de mi vida, justo cuando más le necesitaba. Nunca le dije que le quería, nunca. Pero creo que le demostré que contaba conmigo siempre, que me tenía ahí para enfrentarse a cualquier adversidad. No me arrepiento por ello, lo hago por mis amigos y como no lo iba a hacer por él. Lo realmente patético es que a día de hoy también estaría si me necesitara.
Es un libro cerrado. No hay más capítulos, pero es un libro grabado a fuego en mi piel, en mi corazón, en mi mente. Y no sé porque la mente es tan puñetera que siempre te hace quedarte con las cosas buenas, cuando es más fácil revivir y recordar que fue un hijo de puta. Pero a día de hoy, me pesa más lo bueno que lo malo...
Como os digo, el final, lo sabéis, pero hoy (sí, hoy, acabo de ver la hora 0:03), es un día difícil en el que no puedo evitar llorar, recordar y echar de menos.
Patri Izquierdo Díaz
jueves, 9 de enero de 2020
Un día cualquiera
- Ya no te vamos a llamar "mami", ¿no? - me pregunta el amigo del Bollo.
- Ya ha bajado - me río - Ya está todo bajo control. ¡Menuda semana!
- Lo sé, lo he padecido - me dice el Bollo pasándome una pesa - Vaya con el ingeniero, apunta fuerte.
- Toquemos madera para que no vuelva a pasar - sonrío.
- Patri, hace mucho que no escribes en el blog, y lo que escribes... Ya no eres tú. Falta información - me dice el Bollo acercándose a mi.
- Créeme que nos beneficia a los dos omitir detalles. Pero es verdad, creo que mucha gente de mi entorno lee el blog y lo utiliza como arma en mi contra. Es por eso por lo que he dejado de escribir mis pensamientos, mis opiniones... Y entre otras cosas, el ingeniero me quita mucho tiempo... Nos vemos todos los días.
- Lo he visto... En Butarque, ¿no? - empieza a reírse.
- Vamos a correr... - digo muy dignamente, pero al mirarle me río. ¿A quién pretendo engañar?
- A correr... A ver catedrales, no te jode. O sea que va en serio... - deja caer la frase.
- Nos estamos conociendo - le respondo.
- Llevas dos meses con él. ¿Cuánto se tarda en conocer a una persona? - me pregunta.
- A veces, toda una vida.
- ¿Qué quiere decir eso? - pregunta extrañado.
- Que me dejes en paz. No lo sé, nos estamos conociendo y punto. No me líes.
- Te lías tú sola... Por cierto, hace mucho que no veo a tu unicornio por aquí... ¿te has bajado de él?
- No me he subido aún con el ingeniero - le espeto.
- Interesante - dice cambiando la pesa de brazo.
- ¿Qué? ¿Qué estás pensando?
- Que nos vamos a subir al ring a pegarnos ¡Vamos a pegarnos! - me suelta cogiéndome en volandas.
¿Qué haría sin ti mi Bollo? Eres mis alas y mis pies, mis risas y mis dramas, mi mejor amigo y a veces más. No tengo palabras para agradecerte lo feliz que me haces cada día. El cariño y amor que me demuestras estando siempre cerca. Te quiero es poco.
Patri Izquierdo Díaz
domingo, 5 de enero de 2020
Hola, ENERO
- Canciones que te teletransportan sin máquina del tiempo hasta el pasado.
- Un único detalle puede cambiarlo todo y marcar el futuro.
- Un abrazo de verdad es ese que te da alguien que consigue que automáticamente desaparezca todo lo demás que hay alrededor.
- Mira al futuro con toda la ilusión los días malos. Porque eso es lo que veo en tus ojos.
- Nada guarda más secretos que los cabeceros de las camas.
- Lo mantengo. Cada cual esconde un recuerdo.
- Y si algo me vuelve loco es ese lunar que algunas veces se esconde.
- La vida es una maravilla. Y contigo, dos.
- Hay gente que habla mucho y no le entiendes nada. Otra se puede pasar horas en silencio y la entiendes de maravilla. Y, no sé, es bonito.
- Fíjate qué casi preferiría que me odiaras a esta sensación de que nada te importa.
- El amor tampoco cree en ti. No te esfuerces.
- Imagínate que ahora mismo estás tumbado en la cama echando de menos a alguien que te echa de menos.
- Tenemos una sola vida para dudar, liarla y equivocarnos. Pobres entonces los gatos.
- Si fueras mi libro nunca pasaría página. Te leería la espalda con los dedos todos los días.
- Límpiate esa envidia antes de vomitarla en Twitter. Ánimo.
- Si fue complicado dar el primer paso, imagínate el último.
- Cabeza y corazón. Ambos entienden de ti.
- Perdonar y curar no van unidas de la mano. Aunque intenten jugar a ser sinónimos.
- Estar contigo es como jugar al escondite con el resto del mundo.
- Somos de tira y afloja de cuerda irrompible.
- En resumen, al final quien más sinceridad pide es quien más te termina mintiendo. Eso, y que las pararas tienen más bolsa que aire.
- Conservar siempre la risa. La clave del amor.
- Hay sofás que saben mucho de amor.
- Ya no sé cómo explicarte que este silencio que notas, esconde un "Escríbeme" que grita demasiado alto por dentro.
- Incondicional. Con eso lo resumimos todo. Absolutamente todo.
- No eres una chica complica imposible, solo una más complicada que el reto. Tienes el caos en la cabeza, una catástrofe entre las manos y el espejo nunca te devuelve la imagen que esperas.
- Si no juegas con fuego morirás de frío. Porque a la mujer le gusta el hombre con carácter fuerte, pero de buen corazón. Esa clase de hombre que puede hacer el amor como una bestia, pero a su vez puede amarla como un poeta.
- Sé que no soy el ideal de cualquier hombre, pero ahí radica exactamente lo que quiero, no a cualquier hombre.
- Una mujer que te quiere estará dispuesta a soportar todo lo que hagas y te querrá siempre. Esa mujer es tu madre, porque yo no voy a soportar gilipolleces de nadie.
- La prefiero real que perfecta. Así de sencilla no sofisticada. Así con alma de niña y esa mirada de mujer.
- Creo que te pareces bastante a lo que me gustaría que apareciera. Va siendo hora de huir.
No es tu culpa
No tengas miedo, no es tu culpa.
Nunca lo fue.
Te lo aseguro.
No es tu culpa:
esa persona que amabas
solo estaba sentada a tu lado pero muy lejos.
Nadie sabe, nadie imagina,
que tu mente solo piensa en escapar,
en no llorar ninguna otra noche.
No es tu culpa el autoengaño
de que todo volverá a ser como al principio.
No es amor, es pena.
No es querer, es cariño.
No es amor, es daño.
No es tu culpa, volverás a sonreír.
Maravilla del mundo
Como si subir a Chichén Itzá fuera mejor que escalar tus piernas y pudiera tardar más en recorrer la muralla china que tu espalda.
Luchas las de nuestra cama y no las del Coliseo de Roma. Y más alto me siento en tus brazos que subido a los del Cristo Redentor.
Que tus ojos brillando en tu pequeña habitación son más espectaculares que Petra.
Para qué perdernos en el Machu Pichu si tengo tu cama.
Para qué quiero el Taj Mahal si podemos hacer el amor en la arena de una playa perdida.
Hablan de siete maravillas del mundo como si te hubieran conocido.
Ojalá mientras
Ojalá mientras nuestras manos se pongan nerviosas al rozarse nada se acabe. Aunque sea a los noventa años.
Ojalá mientras tengas sueños por contarme, la luna no deje de cantarnos aquella canción que sonaba justo antes de nuestra primera vez.
Ojalá mientras tengamos hambre nunca dejemos de conocernos como salvajes. Sin dejar nada de nada.
Ojalá mientras nos quede un capítulo más le demos a "siguiente". Y no hablo de series. Aunque también.
Ojalá mientras tengamos cosas que contarnos, ninguno se calle. Y podamos reírnos a cualquier hora de la madrugada. Bien alto.
Ojalá mientras las enfermedades no nos ganen, no dejemos de curarnos las heridas que nos trae la vida.
Ojalá mientras nos apoyemos, nunca se caiga ninguno.
Ojalá mientras la ilusión siga ahí, nunca, nunca, dejemos de mirarnos con estos ojos.
Por todo ello
"Recomendable nunca dejar de recordárselo"
Por todas esas veces que no me doy cuenta de todo lo que haces.
Por cada esfuerzo, momento, beso y discusión que queda por vivir.
Por cada abrazo que das que me salva la vida, aunque algunas veces no lo diga.
Por confiar, compartir y tener una mente que nunca deja de crear, de pensar y de idear.
Por todos esos sueños que no pudieron ser y sobre todo por todos aquellos que quedan por luchar.
Por las ilusiones que serán para toda la vida.
Por todo ello, eternas gracias.
sábado, 4 de enero de 2020
La mejor Nochevieja de la historia (Parte III)
A las 9 de la mañana la gente empezó a salir del local. Y me quedé sentada en un taburete mientras el Bollo poco a poco iba recogiendo. Vi que el empotrador roncaba encima de una mesa. Y Bruno Mars sonaba de fondo.
- ¿No crees que es hora de que me invites a desayunar churros con chocolate? - le pregunté al Bollo.
- ¿No estás cansada? - negué con la cabeza - Eres insaciable. No te cansas. Deberías mirar si eres hiperactiva o algo de eso.
Le ayudé a recoger el bar mientras el empotrador fue en busca de provisiones. Sonó la canción de Aitana, la de "Vas a qudarte", y empecé a bailar, cuando el Bollo se acercó y me cogió para seguirme.
- Aún tienes ganas de bailar... eres una cierra bares.
- Y tú un maravilloso compañero de baile.
- Son muchos años bailando a tu lado.
- Son muchos años... - dije, sin terminar la frase. ¡Stop! Gritó mi mente justo cuando los churros y el chocolate entraron por la puerta.
- Dios quita la música que esta chica no se cansa y al final ninguno nos vamos a casa... - se quejó el empotrador con cara de sueño.
Me reí. Me lo había pasado como nunca. Había bailado todo y más. Había apuntado doce móviles de no sabía quién, ya ni me acodaba, había conocido a gente maravillosa. Pero yo miraba al Bollo... y recordaba mientras desayunábamos ese... "No podemos".
A las doce cerramos el chuiringuito y volví a mi casa. Volvería a repetir esa noche, las siguientes 365 de este 2020.
Ahora sí, ¡feliz año y feliz 2020!
P.D. A ti, te quiero en mi vida otros 2020 años más.
La mejor Nochevieja de la historia (Parte II)
Después de bailar toda la noche, disfrutando como hacía años con cada canción. El Bollo anunció que el karaoke empezaba. El empotrador me subió a la pequeña tarima a hombros. Madre mía, me ha puesto cardiaca, qué forma de cogerme... ¡Volvamos a la historia!
Música de la movida madreileña. Por suerte me encanta la música de cualquier género, de cualquier época y todas me las sabía. Hasta Pimpinela... Que el Bollo subió a cantarla conmigo. Lo dimos todo. Me recordó a las veces que hemos bailado viendo amaneceres en cualquier descampado. En verano o en invierno. Y allí sólo estábamos los dos. Pimpinela, quién lo iba a decir... Somos especiales hasta para eso.
Me metí en el papel. Le mandé a la mierda cantando, y lo hice de buena gana, porque llevaba toda la noche matándome con la mirada y más aún si alguien se me acercaba. Sólo le hacía falta mearme encima. Y más que me miraba, yo más bailaba con uno y con otro. Hacerle rabiar es uno de mis deportes favoritos, me encanta cuando se enfada. Es como un niño con rabieta. Provocarle se había convertido en el juego de toda la noche.
A las 6.30, y recuerdo que yo solo iba a salir un rato, le dije que me iba, pero Lola Indigo me devolvió a la fiesta con su "Fuerte" y ahí el Bollo me enganchó. Bailamos como antaño, como cuando íbamos de discotecas, como cuando las cerrábamos. Volvimos a estar en el instituto.
- Estás preciosa - me susurró al oído.
Y su respiración tan cerca de mí me hizo temblar. ¡Ay, madre! ¡Que no podemos!
- ¿Quién lo diría con la que me has montado?
- Solo pensar que alguien puede pensar lo que yo estoy pensando, me mata por dentro.
- ¿Y en qué estás pensando? - pregunté sin dejar de mirarle a los ojos.
- En que no podemos - me respondió. Y yo me mordí los labios. Sentí cosas en mi tripa que creí que no volvería a sentir.
- No, no podemos.
- Y eso, aún me mata más - apoya su frente en la mía - ¿Te he dicho que estás preciosa?
- Dos veces - asiento con la cabeza.
- Me vuelves loco... Ese ingeniero ni se imagina lo afortunado que es.
Yo me callé. ¡Qué podía decirle!
La mejor Nochevieja de la historia (Parte I)
- No quiero salir.
- Vas a salir o te arrastro de los pelos.
- Que no y que no - respondo.
- He preparado el bar para que vayamos todos. A ver si te echas novio de una vez...
- ¡Eres un Bollo caducado! - me quejo.
- Y tú una pesada... Te recojo a la 1.30, o el empotrador o yo.
- Qué bien... No voy a salir.
- Ok.
A la 1.30, en empotrador estaba en mi portal (en la vida real, éste ya tiene su propio mote y es conocido por él, así que voy a mantener su anonimato. Es el mejor amigo del Bollo).
- ¿De rosita, prima? - me pregunta al verme entrar en el coche - Vas de chica, ¡guau! Espera que te mire - y me hace un repaso de arriba a abajo - Madre mía el Bollo... Si no te quiere, te empotro yo.
- ¿Alguna vez has lanzado un piropo más bonito que ese? - pregunto tapándome con la americana.
- Es que estás impresionante, pero... quedaría guay con un top negro.
- ¿Como este? - me levanto la blusa rosa palo y se lo enseño.
Y no contesta, no dice nada. Me mira, y se muerde los labios.
- Me has puesto malo - y suspira - Justo como ese.
- Hombres... Veis un poco de carne y ya se os hace la boca agua.
- A mi contigo se me hace la boca agua en boxeo con esos top que llevas.
- Qué bien, oye. No lo sabía, gracias. Era una información que necesitaba escuchar - le respondo mientras me choco con la puerta - Hoy no es día de rally.
- Ya te gustaría a ti, que lo echas de menos.
- Pues sí - pienso en mi coche nuevo y en que aún no he dado con su potencial para correr con él como lo hacía con mi Atos.
Llegamos al bar y aparca en la puerta.
- Quítate la blusa - me dice.
- ¿Qué? - pregunto.
- Venga. Suéltate por un día la melena y disfruta de la fiesta.
Yo no suelo ir vestida así. Nunca he pensado en enseñar mi cuerpo, pero la verdad es que últimamente me veo mejor, más mona, y bueno... Ellos son mis amigos, si pensaran que iba mal vestida, me lo dirían.
Dejé la blusa en los asientos de atrás del coche, y entré con mi sujetador lencero, acompañado por el empotrador y vi a mi Bollo detrás de la barra, no se había percatado de que había entrado hasta que alzó la mirada y su boca se abrió.
- ¡Feliz año, Superman! - le dije subiéndome a un taburete, lanzándome a su cuello.
Él no me respondió. Miraba a su amigo, me miraba a mí, volvía a mirar a su amigo.
- ¿Qué haces vestida así? - me preguntó al oído.
- Pero bueno, ¿y este bombón? Menuda leona... ¿tu nombre es...? - se unieron a nosotros un grupo de amigos del Bollo.
- No es nadie - les ladró.
Me llevó hasta un rincón del bar cogida del brazo.
- ¿No soy nadie? ¿Y tú querías que viniera? El que me dice a ver si te echas novio... ¿Qué te pasa?
No me miraba. Estaba nervioso y le estaba acorralando.
- No puedes ir vestida así... Hace frío.
Me quedé mirándole... ¡Este es gilipollas!
- Y... hay mucho chico aquí, todos mis amigos, y amigos de amigos...
- ¿Y? - respondí - Me voy a bailar con el empotrador.
- Patri... Patri... - me gritó, pero no le hice caso.
Sin mirar atrás
No he mirado atrás.
Han pasado unos minutos y ya estoy lejos.
He salido corriendo. No he sido cobarde.
Ni una lágrima te mereces.
Siempre me he prometido no llorar
por gente que no vale la pena.
Te he visto.
Me ha hecho mucha gracia tu manera de negarlo.
Que no es lo que parece.
No, qué va, solo os estabais besando.
Que todo tiene una explicación.
Que no querías hacerme daño.
"Vete a la mierda",
grito frente al mar.
Que te aproveche.
No soy de compartir el plato.
Mañana será otro día.
Nadie me va a parar.
Lata y pata
El día en que apareciste no nos podíamos hacer una idea de todo lo que significarías para nuestras vidas. Ya nos dejaron caer que nunca lo habías tenido fácil, por eso de ser "un perro normal" o "¿Es un poco feo este perro, ¿no?".
Pero eso nos da igual, porque tus ojos tenían mucho amor guardado dentro.
Y así fue, dimos cientos de paseos por las playas, compartimos comida, series y abrazos.
Te convertiste en muchos más que un fiel amigo. Somos uña y carne.
Eres como yo y prefieres la cama al sofá. Y de un momento a otro se te cierran los ojos y duermes siesta a la sombra.
Gracias por enseñarme tantas cosas que algunos humanos no saben.
Gracias por impulsarme cuando yo llego tarde y triste.
Me seguirás dando tu pata.
Yo te seguiré dando la lata.
Y nunca dejarán de hacerme gracia tus estornudos.
Ahí donde quedarme
Abro la puerta y ahí estás tú, con los sueños acumulados en el sofá. Recostado allí, eligiendo qué maratón hacer en Netflix. Parece que va a ser mucho tiempo.
Les dices que miren un momento hacia otro lado que vamos a besarnos. Sonrío porque parece un sueño.
Me abrazas siempre cuando por fin estoy en casa. Con tus brazos rodeándome encuentro un hogar que no conocía.
Una rosa en la mesa nos contempla.
Suena una canción que nos gusta y la mesa baila.
La tarima es nuestro césped.
Vamos a hacer un pícnic en el sueño de la cocina.
He encontrado el sitio donde montar la tienda de campaña y quedarme. No necesitamos mucho más.
Orgullo
Vas a conseguirlo. Sé que lo harás. Porque no hay nada que te propongas de lo que no seas capaz.
He visto todos tus pasos de cerca. Has tirado siempre del carro para conseguirlo. Has madrugado, has insistido, te has preocupado, has preguntado, has dejado de hacer planes por un esfuerzo más.
Muchas gente seguro que piensa que ha sido tiempo perdido. Yo creo que cada vez que he visto ilusión en tus ojos ha sido el tiempo mejor invertido. Tú puedes.
Te he visto concentrada con música de fondo. Haciendo el doble de esfuerzo siempre que ha sido necesario.
Te he visto caer y volver a levantarte. Esos días que las cosas no salían y en su lugar se deslizaban lágrimas de rabia.
Y ya te felicito por adelantado. Me siento orgulloso de que lo hayas conseguido.
La última vez
Me he pasado mucho tiempo diciéndole a mis mejores amigos y amigas que todo ha terminado. Lo digo de una manera que para mí suena muy convincente, pero me da que ellos miran en mis ojos que la cosa es complicada. Se alegran porque es lo mejor para mí, pero otra cosa es conseguirlo del todo. Dicen que nunca me habían visto así por nada. Pero también son realistas y saben que no me convienes.
Siempre pienso que me volverás a escribir y que ya, por fin, no sentiré nada. Que pasaré de todo, de responder y de tus gilipolleces absurdas que me rompen la cabeza.
Será mi ilusa confianza en que te habrás cansado de jugar y lo harás en otros lugares.
Será que ya sé qué voy a decirte la próxima vez. Que será la última, me repito delante del armario.
martes, 31 de diciembre de 2019
¡Feliz Año Nuevo!
Lo que me he podido reír con tu entrada. Es tan fantástica. Con cuatro palabras haces que se me salte el corazón y sonría.
Te quiero, hasta la luna y de vuelta.
También quiero aprovechar para cerrar este día en el blog y este año, agradecer tanto en Facebook, como en Instagram, como aquí, a todos los que me leéis a diario. Tengo muchos comentarios que responder aún, pero será al año que viene. Gracias por leerme, gracias por escucharme, por opinar, gracias a los personajes como dice el Bollo que aquí aparecen por dejar historias tan bonitas como tristes durante este año.
El 2019, empezó muy mal, ha acabado más o menos, pero es un año en el que he aprendido muchísimas lecciones, donde he crecido y me he hecho fuerte a la fuerza, porque no quedaba otra (de ahí lo de WonderWoman), he pasado por momentos que no se los deseo a nadie. Pero me he dado cuenta que tengo a las mejores amigas del mundo. Y amigos. Que han estado ahí al pie del cañón siendo mi ejército de tierra, de mar y de aire. Gracias por tanto amor que he recibido, por haberme reconstruido un poco y haberme alumbrado mi camino.
Gracias a Belén, Silvia, Cris, Clara, Esther, Sonia, Sandra, la otra Sandra, Patri, Beatriz, Paula, Nines, Noelia, la otra Sonia, Eva, mi Rocío (que ya os contaré de ella), Laura B., etc, etc... A aquellas sobre todo, que no nos vemos a diario y que sé que ahí están... A mis chicos por supuesto... Mi bollo, que te amo, me tienes loca. A mi Peter Pan, que te adoro hasta no poder más. Dani, mi gran descubrimiento, Jesús, mi ingeniero... Gracias por entrar en mi vida y quedaros, por permanecer en silencio, con charlas, con broncas, con risas, con cervezas, Sonia y Clara, con sus cafés toreros (Larios rosa y sprite), gracias a tanta gente que he conocido nueva como ocurrió en el cumple de Sandra o en la fiesta con Sonia y que bueno, mucha gente que me ha encantado... A ellos también feliz año y felices fiestas.
Por seguir escribiendo historias. Mi historia. Y poderla compartir con vosotr@s
¡Felices fiestas, soñadores!
Patri Izquierdo Díaz
Feliz año, WonderWoman
Yo también quiero participar en las últimas entradas del blog.
A ver si adivináis quién soy de los personajes que lleva saliendo años en estas entradas. Suelo llevar capa roja y os juro que no como bollos. Ahí lo lleváis.
Que sí, que ha sido un año difícil para mi Patri, un verano complicado. Y si miro más atrás, desde el 25 de diciembre del año pasado no levantas cabeza. Pero supongo que el 2020 te traerá todo lo bueno triplicado porque es lo que te mereces.
Creo que el acto caritativo que estás haciendo ahora (ya sabes a qué me refiero) suma muchos puntos en tu karma. Convalidas todas las cosas malas que has podido hacer. Aunque solo has puesto sentimiento y mucho amor en cada uno de tus pasos. Has amado a quien no debías como nadie lo hará. Y decidió perderte. Él sabrá. No tenía muchas luces que digamos, y si lo juntas con que es un hijo de puta que solo me quería por las motos y los coches a mí, imagínate lo que le importabas tú.
Pero pasa de gilipollas y céntrate en ti. Solo en ti. Eres la mejor persona del mundo. Te admiro, eres una luchadora nata, aún no te he visto rendirte y muchas personas en tu lugar habrían abandonado. Me gusta pensar que es porque estás con personas que te queremos infinito. Que estaremos a tu lado por muchos dolores de cabezas que nos des. A mí me tienes loco, desde hace miles y miles de años.
No me ha gustado un pelo que te lo llevaras a Porcelanosa, ya que estamos, te lo digo públicamente. Pero bueno, sé que no tengo derecho a decirte nada. Últimamente no he sido el que mejor se ha portado contigo. Y lo siento. Lo siento mucho, pero quizás nos hagamos tanto daño por querernos como fieras. Sin filtros, sin medidas, con mucha intensidad. Todo lo hacemos a lo grande, lo bueno y lo malo.
Quería felicitarte por aquí las fiestas porque te mereces que alguien te diga todas las palabras bonitas que tú inviertes en la gente. Necesitas que te digan que eres increíble como amiga, como hija, como persona y como pareja, me atrevería a decirte que también.
Por miles de años más a tu lado... Porque yo, me quedo.
Te quiero hasta la Luna, y de vuelta, bollita mía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















