miércoles, 8 de diciembre de 2021

Duda

 ¡Y que me demuestren que los ángeles tienen alas! Porque tú no las tienes, cuando te bañas y por mucho que mire, ellas no adornan tu espalda. Y eso hace dudar. ¿Por qué? ¿Tú, cómo eres capaz de hacerme volar, sin alas? No es que dude, pero debo reconocer que es muy raro. Que un ángel sea capaz de hacer volar a un demonio hasta el cielo, y que la mayor consecuencia sea enamorarse cada vez más, mientras atravesamos nubes de algodón. No cabe duda, que entre tú y yo hay un mundo, que es capaz de aguantar toda catástrofe y mantenernos juntos.

En esta vida dudar puede salir caro, porque siempre hay dudas. ¿Que si cada día me amarás? ¿Que si el amor duele, tú me curarás? ¿Que si querer siempre será poder? ¿Que si la rutina Jode, nosotros la Joderemos a ella? Pero sé que ante tanta duda tú siempre eres mi respuesta positiva.



Cuando muera

 Que sepas que cuando muera me llevaré conmigo cada una de tus sonrisas que me regalaste cada mañana. Y no tengas miedo si vengo a visitarte, tranquila, te prometo que no haré ruido, solo me sentaré cerquita tuya a mirarte. Ten claro que cuando muera no me voy a despedir de ti, que las despedidas son llamadas así, para cuando alguien se marcha, pero yo jamás me marcharé de tu lado. Sé que la tristeza de vez en cuando será dueña de tus recuerdos, pero tranquila que la tristeza no es mala, la tristeza solo se encarga de recordarte que fuiste feliz. Tú tranquila, que yo estaré bien. Que desde las nubes se verá todo de otra manera. Ya no habrá prisas y podré saborear cada uno de los momentos que pasé a tu lado.



Lo que es capaz

 Lo que es capaz de liar tu sonrisa cuando se trata de hacer olvidar las penas. Lo que no veo normal son las cicatrices que te provocaron otros. No entiendo cómo fueron capaces de hacerte daño, de dejar un corazón sangrando de tristeza. Si abrazar tu corazón es lo más parecido a volver a sentir esa felicidad de ser niño. Tú tranquila, que yo no seré tan desagradecido como mis antecesores. Que a mí por poco que me des ya me parece un mundo. No dudes que mientras dure lo nuestro, no habrá canciones tristes en la pianola de nuestros corazones. Que tú ya has sufrido lo tuyo y lo de los demás, ahora te toca a ti disfrutar de cada instante que no te dedicaron. Que toca recuperar el tiempo perdido y tranquila, que si quieres ir despacio me pondré en modo “Ontheyouwold” y exploraremos cada uno de los rincones del amor a tu ritmo. Que mis prisas son tus ganas, que el sufrir se acabó mientras nuestras sonrisas quieran.



Empatía

 Y fueron capaces de volar juntos cuando ella se metió en su piel y decidió comprender sus sentimientos. Antes él era reacio por miedo a fallarle algún día. Pero hay momentos en la vida que uno debe dejar comerse sus sentimientos para digerir mejor la vida. No fue tarea fácil devorar cada uno de esos miedos, ni de esas inseguridades, ni de esos quizás sí, pero no. Pero fue capaz yendo pasito a pasito, a conseguir ese objetivo, fue capaz de entender lo que un día fue un corazón con cicatrices, entendió que hablar del pasado era curar el futuro, aprendió que si uno llora, el otro puede secar las lágrimas. Y así, entendieron que la empatía es capaz de fortalecer el amor.



Olvido

 Mi mayor temor es olvidar(te). Yo lo veo que en las cosas más cotidianas, se adueña el olvido en mi memoria. Y tengo miedo a que llegue un día que me olvide de ti, que me olvide que lo dejaste todo por mí, que decidimos no tener precipicios en nuestras vidas, que quisimos hacer las cosas pasito a pasito y sin prisas. ¡Y lo que me jode! Es que te hago sufrir y que me encierro en mi cobardía de tropezar y no hacerlo contigo, porque no quiero que por mi culpa tropieces y tengas que ayudarme. Y se me adueña el miedo a fallarte, el miedo a no hacerte feliz como antes, y vuelvo otra vez a encerrarme en banda y callar. ¡Sé que callar es de cobardes! Y puede que yo sea el mayor cobarde del mundo. Y me cueste reconocer mis pánicos a perderte.



Inseguridad

 Aún le tengo respeto a la inseguridad. Cuando le veo a él me veo reflejado con su edad. Pongamos que unas nueve primaveras. A su edad todo lo que nos rodea nos enseña a caminar por esta vida, poniendo a diario, a nuestros pies, situaciones en las que hay que tomar decisiones, por muy simples que sean. Pero a los nueve años las decisiones pueden conllevar inseguridades. Él dudaba si se podía navegar en un barquito de papel, pero su inseguridad le provocaba miedo. ¡Aun así! Él decidió, decidió zarpar y por lo visto no le va tan mal. Él no estaba seguro de que las nubes fueran de algodón de azúcar. Pero decidió volar y comprobó que una nube es tan dulce como uno mismo se proponga.

Y ahora, una de sus mayores inseguridades es esa de comerse el mundo. Y es cuando él me pregunta: —¿Papá, y si nos gusta comernos el mundo y alguien a nuestro alrededor se ríe? —Hijo, si alguien se ríe, cuando te hablen de comerse el mundo, tú diles que comerse el mundo es el punto de partida para ser feliz, que bocado a bocado y sonrisa a sonrisa es la forma de aprender a caminar, es la forma de dar, para después recibir. Y si aun así tienen dudas, déjalos volar. Que en su día aprenderán que la inseguridad que uno mismo esconde, es tan sólo el miedo a aprender. 

Poema dedicado a mi hijo Oriol, del que a diario aprendo cosas nuevas para ser feliz. 



Marcharse

 Marcharse sin avisar es la peor putada que le puedes hacer a un corazón. Ya era tarea imposible aceptar un adiós que hacía tiempo que se intuía, pero que la esperanza siempre ganaba a la realidad. Pues imagínense una despedida que llega sin tiempo a pestañear. Dicen que si hay esperanza hay vida. ¡Y una mierda! Lo puedo acreditar en hechos y lágrimas. Luego es cuando el corazón está lleno de rabia, cuando se da cuenta que dos corazones que eran el unísono de la felicidad, uno se queda solo, cuando el otro deja de latir de por vida. Ahora toca de nuevo afrontar la realidad, toca llorar cuando el corazón lo pida, toca amanecer a solas, pero con sus recuerdos.



El amor duele hasta la muerte

 La locura es simple, lo que nadie la entiende.

Podría tenerte a medio centímetro de mí y aun así te sentiría lejos.

Tu magia es hacerme sonreír y al mismo tiempo volar.

Me flipan las ganas que le pones a echarme de menos.

Y que me cuenten tus labios en qué guerra me he metido

¿Y qué dolor puede ser tan placentero como echarte de menos?

En el mundo no hay tristeza llevadera, lo que hay es alegría mal llevada.

No culpes a la distancia, culpa a la poesía.

Quiero que mis tristezas se desvistan sobre el papel.

Moldear tus labios para terminar comiéndote el mundo.



La distancia se mide en recuerdos

 La distancia que ahora nos separa se mide en recuerdos.

Tú, que me diste la vida, ahora te has ido con la muerte. Se me quedan pequeños cada uno de los 365 días del calendario para recordarte.

Sé que hoy me duele más que ayer tu ausencia, que tú me dirías: llora si lo necesitas, pero que la tristeza solo sea parte de los recuerdos bonitos que vivimos.

Tú decías que recordar era la manera de hacer eterna a la persona que algún día faltará.

Pero joder, que ahora me faltas tú, que contigo era primavera toda la vida. Me puedo pasar noches llorando tu ausencia, puedo desconectar del mundo mirando fotos donde me enseñabas a crecer, a no caer, a hablar con educación para no cargarme en el mundo.

Pero lo que nunca entenderé, por qué una ausencia, puede ser capaz de hacerme llorar y a la vez sonreír. 



Escondo

 Sé que escondo mis lágrimas en forma de letras y que desde hoy, el día 2 de mayo, será un cumpleaños triste. Pero sé también que ahora López ha ido al cielo a enseñar a disfrutar como disfrutaba él. Sé que ahora la tristeza del 2 de mayo nos hará sonreír en forma de recuerdos. Él enseñará que hacer planes para mañana es empezar a disfrutarlos hoy. Y nosotros haremos de la nostalgia esa vitamina C para seguir adelante. Que sepas que tu Xata no estará sola, que la arroparemos como nos enseñaste. Que el espíritu joven también se puede tener a los 79 años. Que para ti la unión que hacía la fuerza era la familia.

Que si querías comer parrillada, nos juntabas, que si querías ir de excursión, cogíamos coche y íbamos hasta el fin del mundo, que si querías ir a jugar al bingo, siempre hacías bingo con tu sonrisa, que si querías improvisar una comida, era encontrarnos por la calle e ir a comer. Que si justamente hoy ha llovido y nos hemos mojado, es porque tú querías mojarnos de tu alegría. 

Poema dedicado a mi abuelo, que justamente se marchó el día de mi cumpleaños, pero me enseñó que con las cosas sencillas también puedes disfrutar mucho. 



lunes, 6 de diciembre de 2021

Destrucción

Me siento como si el gran estreno de mi vida hubiera acabado. Como cuando escribí mi novela y la guardé en un cajón. He apagado las luces y la música. Y el silencio es desgarrados. Suena un grito pero no es de terror, es de dolor. De cuando la vida te abre el pecho para operarte a corazón abierto sin saber las posibilidades de que salga bien. "Este sentimiento lo he vivido" pienso en silencio, ¿seré capaz de resistirlo otra vez? me pregunto a solas. Nadie, y repito, nadie se engaña a solas.

No quiero ayudas, no quiero compasión ni mensajes de fuerza, no quiero nada. Quiero quedarme sentada en esta habitación, tumbada casi es mejor, sin nadie alrededor que me diga lo que valgo. No quiero nada de la gente. Las personas solo hacen daño. El pecho se me carga, en la espalda, de nuevo, tengo una mochila con miedos, inseguridades y sólo mía, no me gusta compartir. Es más, huyo, me alejo como animal herido que soy. Y espero el milagro de la vida. ¡Ah! Soy atea, no creo en eso, no creo nada más que en el resultado de nuestras acciones y debe ser que no han sido muy allá si me encuentro aquí.

Mira a Javi, mirando la tele. No sabe los demonios que me tienen encadenada ahora mismo. Solo dice que hable, que no me cierre como un mejillón... Y no me cierro, pero es que para expresarte lo que siento tendrías que haber andado con mis zapatos desgastados de tantas guerras y batallas perdidas. A mi la vida me confundió con Rambo, y hasta el día de hoy no sé qué es la paz. Solo conozco la guerra... Javi, si tú supieras... Y ojalá no lo sepas nunca.

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, y aunque hoy no vea luz. Sé que he tocado fondo... y ya solo queda un camino. Un pequeño impulso y de nuevo estaré en la superficie, resurgiendo de sus cenizas cual ave fénix. Siendo más dura, más fría, más implacable, más indestructible y con el miedo dentro de no diferenciar entre comerme el mundo o destruirlo todo a mi paso.

Esa soy yo, destrucción. No me acuerdo cómo era sentir, abrazar, escuchar las palabras adecuadas... No recuerdo nada de eso. Lo único, Javi, que te pido, es justamente eso. Que la poca humanidad que tengo la cuides, que si no quieres que termine convirtiéndome en la reina del hielo como muchas veces me acusas, que cuides tú de mí esa parte que queda de mí, tan escondida a ojos del público, tan íntima y tan poco compartida.



Noche de amigos, noches que dan vida

 El sábado estuvimos con mi testigo de boda y su mujer. Voy a recalcar testigo hasta el día del juicio final, porque siendo cursi hasta la arcada, es el que firmó veracidad a mi historia con Javi, y eso en el fondo, es bonito. Los testigos fueron elegidos por ser personas esenciales en nuestro día a día y ellos siempre dan veracidad a nosotros mismos en sí. Y tanto el de Javi como la mía, son personas increíbles.

Y las personas increíbles se juntan con versiones mejoradas de ellos mismos o complementos que están a su altura. Porque Miriam es al amor en persona. Con ella desde el primer día, intuyendo que era todo lo opuesto a mí, me hizo sentirme en casa, como si la conociera de siempre. Y mira que siempre había pensado que la "antisocial" era ella, que Fito no quedaba más con los amigos porque ella estaría cansada o cualquier cosa, ¡hasta que la conocí! ¡Es él! Te voy a dar un mamporro, Fito... A los planes se dice, sí. A la vida, se dice: Sí. Aunque no haya ganas, aunque el cansancio esté a nada de ganarnos la partida. Sí. Recuérdalo. 

Fue una de esas cenas que recargan las pilas, que te devuelve la sonrisa, que te abres en canal porque estás bien. Porque sabes que ningún comentario se tendrá en cuenta con una idea detrás posiblemente errónea. Son de esas quedadas en las que estás bien, te vas bien y quieres repetir (eh, Fito). Las ideologías nos unen y como digo siempre, la política va mucho más allá, hace personas, hace valores y qué suerte poderlos compartir,

Como he dicho antes, las personas increíbles, dan con personas también increíbles y cuando se juntan, tienen niños alucinantes. Mi pequeña de ojos azules, que tiene conversaciones de mayores, eres la versión mejorada de tus padres por dentro y por fuera, y mira que es difícil alcanzarlos. Pero es que te llevaría conmigo a todas partes. El cariño y el amor que derrochas es de personita mayor en el cuerpo de un niño. Ojalá la vida no te cambie, ojalá no veas lo que tu padre o yo hemos visto y te corten las alas para ser realmente quién eres tú. Ojalá... 

Y ese bebote, que conseguiré que sea mi amigo. ¡Lo lograré! De momento no se me ha resistido ningún niño. Ese bebote que es para morderle los mofletes todos los días apunta maneras. Nació un superhéroe, seguramente el mundo se le quede pequeño y se lo coma con patatas.

Deseando volver a hacer planes, porque con quien estás bien te da igual estar en casa, que en Madrid que en Disneyland, cuando estás bien es justamente ahí donde debes permanecer.



sábado, 4 de diciembre de 2021

Cuando una puerta se cierra...

 ...de momento, ninguna ventana se ha abierto.

He dado muchas vueltas a si escribir o no este post. Pero lo voy a hacer, de la forma más light que pueda y centrándome sólo en ellas. Lo demás es sólo experiencia. 

Quería dar las gracias, pero así de grandes... GRACIAS. A unas compañeras como pocas he tenido, y mirar que he pasado por muchos sitios ya, pero es que no puedo tener nada más que palabras buenas hacia ellas. Sé que el "estamos en contacto" dura poco en el tiempo. Sé que luego eres un capítulo más de una larga historia en la que tu aparición es efímera, pero no por ello, quiero dejar de contarlo.

Voy a empezar... (y es totalmente subjetivo, es mi perspectiva, quizás lo lean y piensen esta chica tenía enajenación mental). No voy a poner nombre porque no tengo autorización y quiero mantener su anonimato completamente. 

R, es la persona más atenta que ha habido. Me veía la mirada tras la mascarilla y sabía si algo iba bien o no, se acercaba y preguntaba. Con ella ha sido muy fácil desahogarme de muchas cosas y trabajar a su lado es un regalazo. Es la persona adecuada cuando piensas en alguien que complemente tu personalidad. Me gusta su forma de pensar, de ver la vida, de actuar. Ha sido más que un placer.

C., con ella he aprendido. Se trabaja fácil a su lado. Al principio me parecía súper seria y cuadriculada y luego es una persona muy accesible, de las que te sorprende. De las que hacen cortos los minutos en la puerta hablando de moda, comida (ya que estoy en el club de los celiacos), de todo. Con ella, es fácil sentirte en "casa". Como os cuento, sorprende y no puedo estar más contenta de haber trabajado a tu lado. ¡Suerte con esa clase! Es toda una experiencia. 

I., es la que más se asemejaba en edad, en las ganas de viajar, de estudiar y seguir preparándonos en lo nuestro, en nuestra forma de vida que esta profesión. Espero que te vaya genial porque te lo mereces. Vales un montón, no se te olvide nunca. Voy a echar de menos reírme contigo.

V., es la diversión asegurada. Es en lo que quiero convertirme cuando tenga unos años más. Una súper mamá y una súper profe. ¡Qué pena haber tenido tan poco tiempo! Porque el brilli brillo nos hubiera unido mucho, estoy segura, ¡y las uñas, más! Ahora que estaba empezando a ser mujer. Ya no veré ningún curso igual, no sé, contigo me quedo con tantísimos momentos. Solo puedo darte las gracias por tanto en tan poco tiempo.

K., es lo que tiene una noche sin dormir, tener voz de camionero. Gracias por ser como eres, por invitarme a ese café virtual de una hora y sacarme del shock en el que vivo desde ayer. Por ayudar a abrirme y poner las palabras que no se me ocurrían. Y gracias por ponerme el mundo patas arriba para después arreglarlo. ¡Todo lo que da tiempo en una hora, eh! Nos veremos, no estamos tan lejos como hemos dicho. No tengo palabras para agradecerte todos tus consejos y haberme cuidado desde el día en que entré por el cole. Eres un sol.

Y... contigo quería tener unas palabras más. "Súper M.". No te vas a creer lo mucho que me has ayudado con las charlas en los recreos, si tú te has desahogado, no sabes lo bien que me ha venido a mí de sacar algunas cosas que las tenía guardadas sólo para mí. Y al verbalizarlas me he dado cuenta de que tengo muchas cosas que solucionar aún. Eres un ejemplo de persona, y créeme, quien lo tiene que valorar, lo hará, a su debido tiempo. Quiero pensar que todo esfuerzo tiene su recompensa, aunque en este momento, no me sienta muy optimista. Gracias, porque sin quererlo, me has ayudado lo que no está escrito. Y voy a echarte de menos... Espero que la vida te devuelva todo lo que tú estás dando de más.

Y hasta aquí esta etapa... Nada más que decir. Un placer chicas y disfrutad de día que os vistáis de Campanilla. Feliz vida a todas.



domingo, 28 de noviembre de 2021

Vivir en libertad

 Como escribí hace unos días, he tenido una semana de mierda por mi culpa. Me he sentido más sola que la una por mi culpa. Tengo demasiadas metas, demasiados objetivos y cosas que hacer, y a mí los días también me duran 24 horas. Dejar de comer, dormir y descansar no ha sido la mejor idea que he tenido la verdad. 

Pero estudiar... Me consume mucho tiempo y sé que no estoy dando lo mejor de mí. Intento quedar con todas mis amigas, hablarlas, pero los días pasan y no me hago con todo. El trabajo, siendo profesora y época de Navidad, ¿Qué pensáis? Es más, me gusta recortar, se me ocurren mil cosas por hacer, ¡lo vivo! Y me ocupo yo sola mi tiempo. La decoración en casa, etc, etc... He vuelto a hacer ejercicio y sabéis todos mi problema. No sé parar, se convierte en la obsesión del día a día. Sufro si estoy sentada, si no he podido hacer mínimo una hora me crea ansiedad. 

Al final del día, me duele todo el cuerpo. Hemos vuelto a lo de hace unos meses. Tobillos flojos, articulaciones tocadas, ansiedad, dolor de pecho, y... ¿ganas de llorar? ¡No! Eso no, ganas de que el día dure diez horas más. Me creo obligaciones, yo misma espero de mi dar el 200%, llegar a la perfección como siempre... Ser prácticamente perfecta en todo como dijo Mary Poppins, pero ella con un chasquido de dedos tenía recogida la casa. No sé delegar. No sé pedir ayuda, al contrario. Antes me encerraba en mi habitación y ahora, en mi lado de la cama. Aparto a la gente como un animal herido, gruño y a veces, muerdo. No soy capaz de aguantarme ni yo, y siendo consciente de ello, me aparto aún más.

Tengo amigos que no me abandonan y que al ver una foto de Instagram con un pie de foto que puede dar a entender cómo estoy, preguntan, y están. Siempre están. Aunque no los vea, como si se trataran de ángeles de la guarda. Cada uno en su zona: unos en el cielo y otro en la tierra pero siempre en contacto.

Javi no me abandona tampoco y lo agradezco, porque no sé decirle ni explicarle qué me pasa. Me pasa de todo, Javi, pero no me pasa nada. La ansiedad es difícil de explicar. Te ahogas sin motivo, bueno, a mí me ha llevado unos días descubrir cuál era. Como siempre mi peso. Y eso que no tenemos báscula aquí. Dicen que mejoras con el tiempo, que incluso hay gente que sana de esto. Pero yo voy por rachas.

Verme frente a un espejo es lo más doloroso del día. Me miro de reojo nada más. Las duchas son rápidas pero llega la hora de vestirme, donde meterme en los vaqueros, ya me crea tirantez conmigo misma, ¿y si no entro? ¿Y si me aprietan? Y de repente, una náusea... Y vuelves a empezar. Ves en el cole comida y no puedes cogerla, quieres, pero no debes, no puedes... Piensas en el pantalón de esta mañana. Y decides comer para mañana ponerte una leggins, ahí siempre entras. ¡Y qué alivio! Es una tensión constante en el día a día ya que hacemos mínimo tres comidas diarias. 

Me he vuelto a aficionar al té, sabe mejor que el café sin azúcar. Y no sé si será algo más sano. Bebo mucho con tal de quitarme la ansiedad y las ganas de comer. Sé que es duro escribir estas palabras y quien lo lea y no me conozca va a pensar muchas cosas, pero me da igual. Es el tormento que vive conmigo que a veces mejora y a veces no. Son inseguridades que dan lugar a una autoestima baja.

Mimos. Eso es lo único que le pido a Javi. No quiero "te quieros" esos se los decimos a todo el mundo. Quiero besos y abrazos, mimos. Quiero cobijarme en Javi y que todo pase. Él no es comprende muchas cosas y no le culpo, es difícil. Pero estar junto a él, me reconforta, me siento en casa. Segura. Lejos de todos los problemas, de mis neuras, mis objetivos del día sin cumplir. Él es el ingrediente que me falta para decir que un día se dedica a peli y manta, de estar tirados en el sofá. De no hacer nada. La intención está muy bien, pero el hecho es que me levanto cuarenta veces. No consigo estar quieta. Y claro, te cansas, estás mal, necesitas un respiro, unas vacaciones... Necesitas viajar al pueblo y que la poca vida que hay allí, te amanse, ya que ni la música lo consigue.

¡Qué vida tan vacía la de la rutina! Pero qué encorsetados nos tienen. Hay días que la fiera que llevo dentro intenta romper estas cadenas, intenta liberarse para darse de bruces con la realidad y devolverte al día de la semana correspondiente. ¡Qué ganas de romper los vaqueros que me llevan por el camino de la amargura! De romper con las reglas establecidas que aún no sé quién las dictó... ¡Qué ganas de vivir en libertad!



miércoles, 24 de noviembre de 2021

Días grises

 No sé qué pensar de la gente, me siguen sorprendiendo después de tanto. Y es que el que se crea que lo sabe todo... No sabe ni la mitad.

Tuve una pesadilla anoche, con los ex de ambos, de mi marido y míos propios. Esta clase de sueños y al nivel que los recuerdo yo, con tanto detalle, te dejan frío, esa... ¿Cómo explicarlo? Esa frialdad que te deja sin respirar, con hormigueo en la tripa, con desorientación, dolor de cuerpo también... Ese último aliento, que sobre todo tu historia pasada se lleva con él... 

Y de nuevo, el abandono. Sentirte solo. Hacía mucho tiempo que no tenía una de estas pesadillas. Mucho... Ya estaba curada suponía. Pero es que nadie puede imaginar lo que viví... Nadie. Y de nuevo miedos e inseguridades. Dolor gratuito, y sentirte perdida. Un sentimiento que he odiado siempre. Nunca he bebido ni me he emborrachado por ese miedo a perderme... Necesito sentirme dueña y responsable de mis actos y por supuesto, siempre un orden y una cuadrícula en todo lo que hago. ¿Dejarme llevar? ¡Qué es eso!

Esto es lo más parecido a un trauma. Algo que sale un día cualquiera, que sale y vuelve a salir cuando menos lo esperas... Y el mundo te come y... Te dejas comer por una vez.



sábado, 20 de noviembre de 2021

El chico del Belros

Quiero dejar claro una cosa: ¡es tan fácil escribir para este hombre! Me salen las palabras a borbotones. ¡Me encanta, él y poder escribir sobre él!

Hace mucho tiempo escribía sobre penurias románticas por unos cuántos imbéciles que me hicieron tocar fondo. Y ahora, a tiempo pasado, lo agradezco. Porque de estas cosas se sale, no se cura ¡ojo! Una no vuelve a estar como antes, la vida ya no te pilla de sorpresa. Ya eres el doble de dura, no te valen unas palabras, exiges hechos, tienes un listón de lo más alto para todas las personas que te rodean. Te haces de acero, de hielo... Y el hielo, a veces, también quema. Eres una bomba siempre a punto de estallar y reventar todo lo que pilla a su paso.

Pero un día... Así, de repente, la solución a tu vida te está esperando en el Belros del Nassica. Con su gorra y sus pintas de macarra. Y yo pensando... ¡Ay, si Sonia me viera! ¡Quedando con uno que lleva gorra! Pero es que a mí lo macarra, me puede. ¡Me ha podido siempre! Y desde que escuché su primer audio... Sí, me convertí en Goku montando en la nube. ¡Qué ilusión más tonta tenía! Aunque las ilusiones que te creas son de pocos voltios... Las tienes al mínimo, porque seamos sinceros, nadie quiere otra desilusión (después de veintiocho citas con menudos personajes, no todos, pero sí la mayoría).

Pero no, fuimos haciendo capítulos a todo meter, como cuando coges un libro y no eres capaz de dejarlo. Continúas la historia, abandonas otras cosas por seguir leyendo, por ver qué va pasando como una buena serie. Y de repente un día... ¡Te has casado! Cuando eso jamás había entrado en tus planes, cuando echas la vista atrás y te recuerdas con heridas de guerra a punto de ver a San Pedro. Pero éste, te ha dicho que no, que solo te ha hecho lo suficientemente madura para saber elegir, para saber qué es lo valioso en esta vida y disfrutes de ello. Además, este chico, te dice en susurros al oído... Lleva el cartel de "Carpe Diem" en la espalda, míralo... Te va a encantar. Y así fue, le miré la espalda (esperando que San Pedro no observara en ese momento, claro, puesto que no hicimos cosas muy cristianas). Javi era el regalo que llevaba esperando tanto tiempo.

Discutimos, como si no hubiera un mañana. Pero nos buscamos y no paramos de encontrarnos. El equipo/familia que hemos creado, no tiene palabras para describirlo. Si uno falla, ahí está el otro para levantarlo. Si tiene frío, el otro se convierte en estufa. Nos complementamos, nos damos enteros, nos reconciliamos, nos dijimos que sí a compartir una vida entera. Y es que, a pesar de discutir, de pasar por malas rachas. Siempre espero un beso suyo, y sino ya voy yo y se lo doy (no soy de las que esperan a que le bajan la luna, ya me la bajo yo). A día de hoy, vale más la pena estar cinco minutos juntos que cualquier otra cosa que nos pueda pasar. De carácter somos muy parecidos, discutir como os digo es nuestro deporte mejor entrenado, aunque creo que le gano yo, honestamente hablando. ¡Nos sale solo! Pero es que prefiero discutir con él mil veces, que hablar con cualquier otro. 

¿Qué me decís de sus morros? Si le arrancaría la cabeza para estar besándoselos a todas horas, ¡pues eso! Estoy más que enamorada de mi marido. ¡Uf, marido, me suena raro rarísimo! ¿Y novio? Nunca hemos utilizado ese término. Es mi chico, mi compañero de vida, mi todo. ¿Sabéis lo que es despertar y verle dormido... y pensar, ¡qué guapo es! ¡Qué suerte tengo!? Yo que jamás hubiera esperado algo así. Pues mirar, odio decirlo, pero todo llega... Absolutamente todo.



domingo, 14 de noviembre de 2021

Corazón abre-fácil

 ¿Sabes que no está bien hecho tirar un corazón abre-fácil a la basura? 

Y luego tú te limpias las manos como si nada. ¡No, no! La mierda no se limpia así de fácil. ¿Qué pasa con eso llamado recuerdos? ¿También has decidido tirarlos? 

Y yo, ingenua, me creía cada palabra de amor que me decías al oído, yo que me creía que cada noche era la más larga del mundo, pero duraba como un segundo cuando estaba a tu lado. 

Y de repente fuiste tan cobarde como echarle la culpa a la rutina y huir, decidiste no afrontar tus miedos, no quisiste hablar por miedo a los reproches del corazón. 

Y decidiste tirar a la basura mi corazón. Que sepas que un corazón se puede autoreciclar cuando ya lo han tirado a la basura. Mi corazón ahora está limpio, que reluce más que nunca. 

Y ahora sabes qué te digo: que si vas por el mundo tirando corazones a la basura nunca serás capaz de oler la auténtica mierda que llevas dentro.



Intensidad

 Ella lo tenía claro, que por su forma de vivir, la península le quedaba pequeña. 

Nada más despertar, veía por la ventana esa intensidad llamada vida. 

Nada más amanecer, ya quería comerse el mundo, ni le daba tiempo al café, a quitarse la pereza, que él, ya veía su sonrisa. 

Y al tocar la calle, ella ya esquivaba la rutina, ya dibujaba su camino de baldosas amarillas, ya volaba más rápida que el tiempo. 

Ella era capaz de dejar títere sin cabeza. Llamémosle títere: a los políticos, a los ladrones, a los suicidas, a los toca niños, a los corruptos… 

Solo con mirarlos, los dejaba sin argumentos, ya que la intensidad de una mirada es más eficaz que la falsa inocencia. 

Por eso ella era única, era esa intensidad que le falta a uno y les sobra a otros. Porque la intensidad se lleva dentro, pero muy pocos saben cómo usarla. 

Ya que no es fácil saber vivir con una sonrisa en la cara, o con un libro debajo del brazo, o cantar bajo la lluvia, o ver el mar en plena Gran Vía. Por eso ella era tan intensa. Era tan suya.



Locura

 Y de locos es lanzar el corazón por la borda, pero es que un abordaje a tiempo es un cúmulo de consecuencias que no se pueden explicar en una cama. 

La gente me decía que estaba loca por arder de amor a kilómetros de distancia. Pero es que si no alocas al corazón, la vida es aburrida. 

Y lo bonito que es tatuarse en el cuerpo el tiempo compartido. Sábanas marcadas, paseos al infinito, saltos al vacío y caídas al mar. 

Siento que la locura es tan cuerda como los recuerdos. 

Sabíamos que era de locos vernos una vez al mes, o llamarnos por teléfono durante horas, o masturbarnos viéndonos por la web cam, y qué decir de viajar para vernos ni 48 horas. 

Pero lo bonito de esta vida es que decidimos alocarnos juntos. Con todas y cada una de las consecuencias de estar locos de amor.



Juguetón

 Le gustaba jugar con las estrellas, que le leía a ella en su espalda. 

Trazaba constelaciones imaginarias en su mente, para luego viajar a su vía láctea, donde cada lunar era una luna con su nombre. 

¿Y ella? Era tan juguetona que intentaba ocultar su sonrisa, pero no podía disimular que él era su mundo. Y así pasaban sus días, haciendo de su día a día un juego nuevo a diario, eran tan juguetones que la picardía de un simple beso, servía de excusa para dar los buenos días. 

Ellos dos, eran tan juguetones que hacían de la arena de playa un colchón, hacían de una simple discusión una pelea de almohadas, eran capaces de correr sin parar para verse un segundo, aun sabiendo que uno de los dos llegaba tarde al trabajo.

Y así fueron jugando hasta el día de hoy, que uno tiene un mundo en ella y ella vive en su mundo por él.