domingo, 16 de agosto de 2020

4º PARADA: "R"

 Digamos que R es "la chica del sombrero".

Lo de R fue un flechazo. Un flechazo que se fue igual de rápido que llegó. Tres fines de semana, para ser exactos. El enamoradizo que llevo dentro no falló, una vez más, y en ese corto espacio de tiempo me enamoré de ella.

Creo que R ha sido la chica que más me ha hecho crecer. Era de ideas claras, genio fuerte y decidida, justo todo lo contrario que era yo. Y digo era, porque, gracias a ella, en esas tres semanas cambié.

La cosa fue mal, y acabamos peor, pero nunca me voy a lamentar de que R se cruzase en mi camino ni de que yo me fijase en ella.

De hecho, fue lo mejor que me pudo pasar, porque destruyó al Fran que no tenía confianza en sí mismo y lo hizo cenizas.

Y, de esas cenizas, nació un Fran que por fin sabía lo que valía.



Insomnio

Es muy tarde ya y no consigo conciliar el sueño. Tengo miedo a las pesadillas que llamarán a la puerta en cuanto cierre los ojos. Las pesadillas que han vuelto desde el martes pasado.

Gente que se va, sin avisar, sin decir nada, solo me miran y se van... Y siento un gran vacío dentro que es insoportable. Me siento rota, como cuando él me abandonó... Hundida. Me despierto entre lágrimas y apenas sin recordar lo soñado, y eso es bastante raro. Antes podría contar la historia con todo lujo de detalles. Ahora, sólo siento. Siento cómo duele la pérdida y como te quedas desarmado ante la huida de la persona que quieres. Como escuchas el sonido de tu corazón rompiéndose en mil pedazos y perdiendo muchos de los pedazos de éste en la explosión. Sientes como toda tú llora y se desgarra ante una espalda que va en dirección contraria a donde tú estás maldiciendo y preguntándote, ¿por qué?

Y de nuevo el silencio... Porque nunca ha habido una respuesta, ni nunca la habrá.

Solo el despertar y ver que todo sigue igual. Sigues sola, sigues llorando, sigues echando de menos a aquel que tanto daño te ha hecho gratuitamente... Sigues rota.


sábado, 15 de agosto de 2020

Síndrome de Mario Bros

A veces pienso que sería más fácil si la vida fuese como un videojuego.

Estaría bien saber que, si te equivocas con algo o con alguien, puedes cargar la partida y volver a intentarlo, conociendo ya de antemano lo que te espera en el siguiente nivel.

Así, evitando conocerlas, hubiese sido capaz de librarme de aquellas personas que durante años me han hecho sentir más pequeño.

Y, sobre todo, así hubiese podido rodearme antes de todas esas personas que, como los champiñones a Mario Bros, me hacen sentir gigante.


A medias

Nos gustan demasiado las cosas a medias. Ni amigos ni novios. No contigo ni sin ti. Y, al final, siempre terminamos yo queriendo y tú agobiada.

Nos hacemos polvo, y con el tiempo volvemos a empezar el proceso.

Como si no supiéramos que lo nuestro es calor para hoy y dolor para mañana.

Sólo aprieta

Para mí no existe el equilibrio. Contigo todo se jode, y sin ti todo está jodido.

Ese bucle de autodestrucción, ese jugar siempre con el borde del precipicio, es lo que nos define.

Tú no quieres entenderlo, yo no soy capaz de entenderme, pero ahí estoy, dispuesto a ser bala si tú quiere apretar el gatillo.

Sólo aprieta.


Unos y otros

Me gustaría que fuese de otro modo. Que pudieras elegir sobre qué pensar cuando no puedo dormir o de quién acordarme.

Pero no es tan fácil.

Bueno, según. Para la gente como yo, no. Para la gente como tú, que no siente y que le da igual, quizás sí.

Por eso unos no paran de recordar y otros enseguida pasan página.



La chica del andén de enfrente

 Esa chica de allí, la que está en el andén de enfrente con cata de aburrida, me tiene enamoradísimo. La veo casi todas las mañanas en la misma estación de metro, apoyada en la pared y mirando su móvil. No la conozco, no sé quién es, pero me gusta imaginar que seguro está deseando un vuelvo en su vida. Que no es feliz -al menos no del todo-, y que está deseando darle a su rutina un giro de ciento ochenta grados.

El día que me mire, si me sonríe al hacerlo, me voy a plantar en su andén, me voy a acercar con mi sonrisa más nerviosa y me voy a presentar. Le voy a contar que no tengo ni la menor idea de dónde ha salido el conjunto de gestos y detalles más bonitos de toda la red de metro de Madrid, pero que los dos-tres minutos que la veo cada mañana me iluminan el día. Que yo también estoy deseando un cambio en mi vida, y que todos los días me levanto un poco antes para poder verla desde mi andén, aunque no la conozco de nada. Que incluso he dejado pasar algún que otro tren porque aún no había llegado y no me quería ir sin haberla visto.

No sé si llegue ese día. Mientras tanto, seguiremos siendo solo dos personas que no se conocen y que viajan en sentido contrario.


Quemabas

 Contigo abracé a la autodestrucción cuando sabía que quemabas y yo, aun así, no me alejaba. Cuando veía que lo nuestro no oba hacia ningún sitio, pero yo empujaba. Cuando notaba que tú no sentías lo mismo, y yo, no queriendo entenderlo, lo intentaba.

Hice demasiado el tonto por esta contigo, pero, por mucho que haya sufrido, creo que volvería a hacerlo.

Después de todo, los buenos recuerdos sobreviven frene a los malos.


Miedo

Miedo a descubrir que, tras conocer a alguien, lo necesites. No es tan raro. Soy de las personas que por las mañana no salen de casa sin su coraza en el corazón puesta, a prueba de flechazos y caras bonitas. Pero, de repente, apareces. Y la coraza irrompible, se rompe. Y el chico que no quiere ilusionarse, se ilusiona. Y mi estado de ánimo deja de ser mío.

Y me comería el mundo, o lo quemaría, en función de si hoy te he visto o no sonreír.


Gente que se va

 No es algo malo que con el paso de los años se vaya gente de nuestras vidas. Creo que cada persona tenemos un tope de amor a repartir y, gracias a esto, podemos repartirlo mejor entre quienes de verdad se lo merecen.


La mujer de mi vida

 Os he escrito a todas. A la que me vio como un amigo. A la que pintaba bien, pero al final salió mal. A las que me enamoraron en un viaje de metro y no volví a ver. a la que me provocó una sonrisa por cada diez lágrimas. A la que voló conmigo algunas noches. A la que ojalá hubiese conocido antes. A la que aún no he conocido. Pero... no te he escrito a ti.

Tú, que me arropabas por las noches y me dabas un beso en la frente cuando tenía miedo. Tú, que eres capaz de decirme que soy el más guapo del mundo y conseguir que me lo crea, como cuando era pequeño. Tú, que siempre estás cuanto te necesito. Tú, que siempre ofreces tu hombro para que llore, y me empujas cuando me quiero rendir. Tú, que siempre has confiado en mí, incluso cuando ni yo confiaba. Tú, que siempre has sido la clave de mis éxitos, y mi fuerza para levantarme en mis fracasos. Tú, que siempre sabes hacerme sonreír, en especial cuando estoy enfadado.

Siempre he pensado que la soledad es sencillamente eso, estar solo. No. La soledad es estar a cientos de kilómetros de ti.

Tú eres la mujer de mi vida, Mamá.


viernes, 14 de agosto de 2020

Pepito Grillo para los amigos

 - Tu problema son los demás, que vives al servicio de las necesidades ajenas. ¿Y las tuyas? ¡Todos tenemos! Y está bien andar solucionando lo nuestro también. Los amigos han de ser el soporte, los pilares, los que sumen, y no los que resten. Pati, en una vida como la que te ha tocado, tienes que suprimir los problemas, y ya que los tuyos, no se pueden solucionar de un día a otro, los de los demás. Es más, los amigos te conocemos, sabemos qué ocurre, qué hay... Y nos hacemos cargo de hasta dónde puedes llegar y dónde tienes los límites. Y eso hay que respetarlo. No debes estar cumpliendo a toda costa los deseos de los demás y dejándote a ti en el camino. Creo, que si alguien te conoce un poco, hay ciertas cosas con las que no debería insistir e incluso pedir. No podemos cumplir todo lo que los demás quieren. Porque al revés, nunca sucede. Habrá veces que los amigos puedan estar, y otras no, y no hay que enfadarse por ello, o estar molesto. Pasa de quien se moleste... Como dices tú, que beba agua...

- Siento que los fallo... Que no estoy a la altura.

- Tienes que estar a la altura de tu vida, y el que te quiera acompañar en el proceso es digno de ver y disfrutar de los resultados. Los demás, por favor, hazme caso, sobran. Mira por ti, solo por ti por una vez en la vida, tienes mucha tela que cortar para que andes despistada y te cortes con las tijeras. Necesitas un respiro...

- Necesito otra vida.

- Llegará, cariño, llegará, quizás tarde un poco... Pero todo llega. Pero para ello, tienes que mirarte un poquito más el ombligo y que no se te vayan las fuerzas en problemas que no te tocan o en cosas que realmente no es un problema. La gente tiene opinión de todo, y no van a estar de acuerdo en todo lo que hagas o digas, pero eres la que lleva las riendas de tu vida y todo lo que siembres ahora, lo vas a tener que recoger tú y nadie más. Tú eres la que tienes que acertar y fallar. Eres tú la que tiene que aprender sus propias lecciones, los demás, podemos aconsejar, pero nunca intervenir en tu camino, no deberíamos al menos...

- ¿Qué hago?

- Para empezar, respirar. Y dejar de pagarlo con la comida. Apagar el móvil, respirar, y ser tú. ¿Qué quieres? ¿Qué quieres conseguir? ¿Cuál es el camino correcto de todos los posibles? Consecuencias de todos ellos, analizar y tomar decisiones. ¡Toma decisiones! Confundete, está permitido y si sale mal, llora, y si haces daño a alguien, pide perdón... El otro decidirá también si perdonar o no, pero nunca te quedes con las ganas o la necesidad de hacer algo por lo que pueda pensar el otro...

- Siento no haber estado a la altura contigo... No lo he estado nunca.

- Has estado aún más arriba que yo. Por algo me es imposible sacarte de mi cabeza. Por algo siempre tiendo a volver a ti y por algo me muero de ganas por verte. Que seamos diferentes, hace que sumemos, que lo que no piensas tú lo hago yo, y al revés. El equipo que formamos es insuperable. Y mi amor es incondicional, cariño. ¿Te acuerdas cuál era nuestro lema? "Te quiero a pesar de...". Es la forma correcta de amar a una persona. A pesar de tus malos días, a pesar de no tener ganas de luchar, a pesar de que a veces pareces una loca y me vuelves loco a mi... A pesar de tus miedos e inseguridades... A pesar de todo aquello que me puede molestar o no gustarme, porque te quiero así. Tal cuál. No cambiaría ni un pelo de una pestaña porque es perfecto. 

- Siempre me dejas sin palabras.

- Cariño, las palabras se las lleva el viento. Todo el mundo dice en algún momento lo que el otro pretende escuchar. Las cosas se demuestran con hechos. Incluso, al revés, en una bronca podemos decir cosas que no sentimos, decir que pasamos el uno del otro mientras estamos ayudándonos en algo. Los hechos son las pruebas irrefutables del amor y del cariño entre dos personas. Y yo voy a estar contigo siete vidas y una más. Porque te quiero... "a pesar de..." y eso no hay quien lo cambie. Piensa más en ti, no es egoísta, es necesario. Dime, ¿qué puedes ofrecer a nadie si tú vives rota y hundida? Vacía. Dime que puede ofrecer una persona abatida. Si quieres ayudar a alguien, empieza por ti, mi vida. Y aunque haya cosas que no nos gusten a los demás... Como dice tu amigo Dani, es interesante ver como te lanzas a piscinas sin agua, sin flotador y a la buena de Dios. Porque esa es una virtud tuya, la valentía sin limites. No te da miedo nada, hasta que llegas a un punto de masoquismo, creo yo, hasta que te haces daño y deja de ser una virtud, llegas a ser tu peor enemiga  y la que más daño te produces. 

- Le doy demasiadas vueltas a todo...

- Y no está mal. Es una forma de dar con las soluciones. Pero da la casualidad que siempre elijes la peor opción para ti misma. La que te va a hacer sufrir a ti. Vas a los sitios que no quieres ir, acompañas, haces cosas con las que no estás de acuerdo para ayudar al otro. Te das al de al lado ciegamente, y es ahí donde está el problema. Apaga el móvil. Apágalo. Y que le den al mundo. Estás casi en la cima de una montaña. Pasa de todo y de todos. Riete de los que pasan por ahí abajo, tú estás más cerca que ellos del cielo. Estás en un sitio privilegiado. Que estar en las alturas sea un plus, sea tan bonito que bajarte a ver miseria y egoísmo te de pereza. Aprende a vivir por encima del bien y el mal de otros. Quiérete como yo te quiero. ¿Estás?

- Sí.

- ¿Lo vas a hacer?

- Lo voy a intentar.

- Con eso me vale... por ahora. Pero a mí no me engañas. Porque encima el dolor y el enfado te duran cinco minutos. Demasiado poco para aprender. Pero me vas a tener ahí. Siempre. Sin dejar que te pierdas por el camino.

- Peter Pan y Campanilla.

- Eso es. Nos vemos pronto.

- El jueves.

- El jueves...

- Gracias, de verdad.

- A veces también está bien ponerte en tu sitio, señorita. A veces está bien que te dejes aconsejar y escuches atentamente. Todos necesitamos a un Pepito Grillo que nos de la charla, incluso tú. Y no por ello eres menos leona. No, al contrario. Eres aún más sabia porque escuchas más opiniones, abres la mente y aprender. Te veo el jueves, cariño.



miércoles, 12 de agosto de 2020

NOVIEMBRE

 1. La madre representa el amor más intenso que vamos a vivir en la vida; el de quien nos la da y, sobre todo, el de quien se la deja para que nosotros tengamos la mejor posible.

2. El amor nunca sobra. Sobre todo el propio.

3. Ojalá me dejes demostrarte que yo voy a estar ahí cuando los demás, en los momentos malos, no están.

4. Quiero ser el motivo de tu última conexión de WhatsApp.

5. Los sueños están arriba. La felicidad está arriba. La gente que merece la pena está arriba. Vuela alto y no pares.

6. Los sueños y proyectos brillan por su éxito, no por ir contándolos.

7. Al final todo acaba siendo una anécdota para contar, algo que no era para tanto.

8. Si hoy se lo hace a otro por ti, mañana te lo puede hacer a ti por otro.

9. Me siento fabuloso sólo por verla. No sé muy bien cómo explicarlo, pero es algo parecido a una sobredosis de euforia. Me falta boca para tanta sonrisa, estómago para tanta mariposa y cuerpo para tanto escalofrío.

10. El problema del amor es que es como el juego: si no arriesgas, pierde todo su atractivo.

11. Nada hace más daño que alguien que está contigo a medias porque no quiere estarlo del todo.

12. Echo de menos tu voz. Esa que me hacía enloquecer. Esa que sonaba bonita hasta por la mañana. Esa que lleva demasiado tiempo en silencio.

13. Echo de menos tu voz. Esa que me hacía enloquecer. Esa que sonaba bonita hasta por la mañana. Esa que lleva demasiado tiempo en silencio.

14. Está siendo un verano con tu nombre subrayado en fosforita.

15. Las 3:52 y seguirás dando saltos en cualquier bar, hablando con gente desconocida que no tiene ni idea de lo que dicen tus ojos.

16. Tienes «Algo». Algo que te hace el doble de especial. De esas cosas que por nada del mundo quieres parar ni perder.

17. Piensas que la misma persona que te hace llorar por las noches es la única que va a ser capaz de hacerte feliz todos los días. Y no.

18. El «Es que no quiere hacerle daño» hace el doble de daño.

19. Nos asusta. Nos acojona. Nos hace sentir vulnerables. Pero ni de coña queremos pararlo.

20. El problema es que tú siempre vienes después de la calma, para hacer tormenta.

21. No te estás dando cuenta de que últimamente el miedo es el que está decidiendo por ti. Ese miedo extremo a lo nuevo. El miedo a la soledad. Y así simplemente van pasando los días.

22. Todo el mundo cree firmemente en tu felicidad. La que tienes de cara a la galería. Y en cambio tu corazón no para de gritar que necesita cambiar y respirar.

23. No te imaginas las ganas que tengo de decirte que mañana ya será demasiado tarde. Pero los dos, y todo el planeta, sabemos que es mentira. Que, si me llamas, ahí estaré.

24. La dolorosa sensación de que contigo siempre voy a llegar tarde. A ti. A todos los sitios.

25. Que sí, que estás muy contenta con la cuenta nueva, pero quien te encanta es el borrón.

26. ¿Duermes o piensas en cosas en las que ya no deberías pensar?

27. Pensar para dormir. No dormir por pensar. La mente da vueltas como la noria de Londres, en las buenas y en las malas.

28. El tonteo previo. Que no sabes qué pasa pero que mola. Ese que te hace sentir como un niño soplando las velas en sus primeros cumpleaños.

29. Parece que todo está muy tranquilo. Normal, hace un montonazo que no sabemos nada el uno del otro. Pero, al final, volveremos a ser tormenta.

30. Cuando encuentras algo a lo que finalmente puedes llamar «hogar» y resulta que es una persona.




Cuidado

 El amor solo entiende de sensaciones. Unas veces llega o se va de forma Inesperada. Otras en cambio va avisando de que algo bonito empieza, o algo que lo fue empieza a agotarse.

Son los detalles los que marcan todo.

Eso y el ruido.

El ruido de las risas en la madrugada. El ruido del intermitente que pones antes de girar hacia mi calle. El ruido que nos asusta de noche cuando estamos a punto de dormirnos y luego resulta ser nada. El ruido de un bebé que golpea la mesa buscando nuevas sonidos. El ruido cuando nos corremos y no paramos de gemir. El ruido de un concierto al lado del altavoz.

El ruido del corazón latiendo cuando nos miramos y no decimos nada.

Que incluso dentro del silencio suena el amor.


Ojala pronto

 Ojalá pronto nuestras llamadas a deshoras se conviertan en susurros antes de dormir. Que lo difícil de coincidir se convierta en esperarnos para cenar.

Que cada kilómetro de distancia que nos separa se convierta en besos en la espalda cada noche.

Que los viajes para vernos veinticuatro horas se conviertan en veinticuatro horas perdidos por Europa.

Que las canciones que nos dedicamos desde lejos, las podamos bailar agarrados. Que se acaben las prisas para hacer la maleta y la tensión de la estación.

Ojalá pronto todo el mundo que ahora no entiende, entienda que el amor no entiende de distancias pero vive a base de pasión y confianza. Y que de eso tenemos el contador lleno.

Ojalá pronto estemos cerca, y todo lo luchado merezca más la pena.

Ojalá pronto, reírnos en cama, deseando que mañana por la mañana me despierte el olor de tu piel, y ya no haga falta desayunar nada.

Ojalá pronto…


Gritos

 El mundo escucha nuestros gritos.

Nuestros gritos en los gemidos de placer.

Nuestros gritos de risa. De pura carcajada.

Nuestros sueños desde lo más alto de la Torre Eiffel.

Nuestras tonterías de niños por el supermercado.

Nuestros gritos con el gol de nuestro equipo.

Los que pegamos en los conciertos en la última canción. La que todo el mundo espera y el grupo está harto de cantar.

Todo el mundo nos escucha cuando estamos en silencio. Ahí es cuando nuestros ojos realmente gritan:

Estoy tan a gusto, no te marches nunca.


Por si no recuerdo tu recuerdo

 Por si un día ya no recuerdo nunca más todo lo que te quiero, ni recuerdo el sitio donde nos besamos por primera vez, te dejo por escrito:

"Recuérdame con un beso todo lo que nos queremos"

Y si hace falta volveremos a enamorarnos cada día, si no recuerdo tu recuerdo.


Madrileñas por el mundo

Así, a la aventura, llegaron ayer al pueblo mi futura alemana y su amiga a Plasencia, a mi Extremadura querida.

Una penúltima vez siempre Belén, como dijimos el día que celebramos mi cumpleaños. Como voy a echar de menos tu locura y tus planes sin planear.

- No te quejabas de que la vida no te sorprendía, ¡pues ya estoy yo para hacerlo!

Así se despidió anoche mi loca... ¿Qué más te puedo decir que no sepas? Que te quiero un mundo, como siempre y cada día más...


Pero esta entrada no es solo para ti. Quería tener una palabras con ella, con Ainoa. ¡Qué se nos va la petarda! Y bueno, ya te dije ayer que tenía mis dudas sobre ti cuando te conocí, me dabas entre respeto, un poco de reparo y pensaba: ¡qué mal la debo caer! Pero poco a poco, con las veces que nos hemos ido viendo y sobre todo por como actúas con Belén, te he ido conociendo. Y quiero que sepas que las palabras que te dije ayer, son de verdad. 

En Plasencia, en mi pueblo, en Fuenlabrada o donde sea, si necesitas algo, aquí estoy. Supongo que me queda mucho por descubrir de ti, muchísimo, pero si Belén te tiene en su vida, es porque merece la pena seguir conociéndote.

Gracias a las dos, porque ayer, en un día muy oscuro y lleno de tormentas, no solo meteorológicas, fue como un respiro de aire fresco. Fue como un sueño, en el que piensas muy fuerte que ojalá estuvieran aquí conmigo... Y, ¡sorpresa! Aquí estabais... en mi "lugar en el mundo", en el sitio en el cuál me escondo cuando las cosas se ponen feas, en mi piedra... en mis alturas, en mi escondite desde el cual veo Portugal y me mente navega entre las miles de olas que se empeñan en ahogarme.

Gracias una vez más por ser esa barca entre las lluvias de Cabezabellosa. 


lunes, 10 de agosto de 2020

Amores de pocas paradas

 Son las 19.05 y acabo de salir del trabajo. Ya es de noche. Me da por mirar al cielo y arriba no se ve ni una estrella. Así es Madrid. Poco después me subo al metro y consigo asiento, y enfrente de mi, tú. Ahora entiendo porque no se ve una estrella en Madrid; no se muestran por el miedo a perder cuando te comparen con ellas.

Lo descubro cuando me miras por un instante, y siento que el metro se para y que mi cabeza no para de preguntarse tonterías.

¿De dónde he salido? ¿Quién eres? ¿A dónde vas?

Entre los rizos de tu pelo, asoman unos auriculares. Ligeramente bailas con la cabeza. ¿Qué escuchas? Quizá Miss Cafeína, o quizá Extremo...Intento leerte los labios, ojalá me susurrasen la respuesta al oído. Tiene que ser Pereza. Tú eres la musa de Lady Madrid, la que va inspirando por el metro. Qué bonita tienes que estar con los ojos cerrados besándome mientras te la quito.

Próxima parada, Príncipe pío. Te levantas. Me maldigo por no decirte en persona lo que te estoy gritando por aquí. Se para el tren. Trato de reunir valor para cogerte de la mano y detenerte. No lo consigo. Sales por la puerta.

Ojalá nos crucemos de nuevo.

Si lo hacemos, prometo volver a no atreverme a hablarte.

Y, más aún, prometo volver a escribirte todo lo que me gustaría decirte, Lady Madrid.


Cásate conmigo, ¿no?

 - ¿Ya te vas? - pregunto mirando la pantalla del móvil - Son las ocho de la mañana - me quejo.

- Si no me voy ahora no me voy en la vida - me responde terminando de hacer su maleta.

- Es que nadie te ha echado de mi vida - y le sonrío acurrucándome entre las miles de almohadas que tengo.

- Créeme que el primero que no te quiere abandonar, soy yo - e dice al oído y besándome el pelo.

Mientras yo pienso en silencio... "desde luego que eres el primero que no me abandona".

- Oye - le llamo casi en un susurro - Cásate conmigo... - me mira y se ríe. 

- No necesito unos papeles para demostrarte cada día que eres lo más importante que tengo - me responde dándome un beso, uno tras otro por toda la cara - Gracias por este fin de semana...

- Es lunes - le digo en voz baja con tal de llevarle la contraria.

- Y si pudiera volvería a ser viernes para quedarme aquí contigo - me mira a los ojos - Te quiero.

- Pero yo mucho más... - me río con una bandada de mariposas en mi tripa.

- Eso es imposible WonderWoman - me dice mientras se vuelve a meter en mi cama y acaricia mi tripa.

- ¿Qué te apuestas a que no te vas? ¿Me estás haciendo cosquillitas? - le preguntó levantando una ceja.

- ¡He dado al interruptor! ¡Apágate! Me tienes seco... - me dice mientras me besa el cuello.

- Tú sí que me tienes seca. ¡Hasta tirones y calambres tengo en las piernas! Me vas a matar... - me quejo.

- De placer, y de mucho, mucho amor... - me besa en los labios, un pico, después uno más largo - Me voy, ¿qué voy a hacer contigo?

- ¿Quererme más y más... hasta que te cases conmigo? - me siento a ahorcajadas encima de él.

Me mira pero no dice nada. Me da igual. Me has hecho la mujer más feliz este fin de semana. El futuro es incierto para todos, y te dije que iba a luchar por ti. Es lo que estoy haciendo, porque cuando hemos estado entrenando, comiendo, en la piscina, a caballo, de paseo... Te he mirado sin que te dieras cuenta y... Eres tú. Siempre has sido tú. Te quiero como nunca he querido a nadie, y me has traído de nuevo la felicidad que creía olvidada a mi vida. Has hecho magia con tus actos, palabras, besos y momentos, momentos solo nuestros.

- Tengo que irme, Patri... - le pongo un pucherito al que besa y muerde.

- Avísame cuando llegues a casa, ¿vale? 

- Te quiero - me dice dando un último beso y acariciando mi pelo revuelto.

- Yo más...

Y le veo irse por la puerta a través de mi ventana. No sabes cómo te voy a echar de menos...