jueves, 6 de enero de 2022

Cuando nadie me ve

 ¿Sabéis cuál es mi canción favorita? Sí, "Cuando nadie me ve" del increíble Alejandro Sanz. Mientras escucho esa canción tan maravillosa, presto atención a la letra y al sentimiento con que la canta.

"A veces me elevo, doy mil volteretas

A veces me encierro tras puertas abiertas

A veces te cuento porque este silencio

Y es que a veces soy tuyo y a veces del viento".


"A veces de un hilo y a veces de un ciento

Y hay veces, mi vida, te juro que pienso

¿Por que es tan difícil sentir como siento?

Sentir, como siento, que sea difícil".


"A veces te miro y a veces te dejas.

Me prestas tus alas, revisas tus huellas.

A veces por todo aunque nunca me falles.

A veces soy tuyo y a veces de nadie".


"A veces te juro de veras que siento

no darte la vida entera, darte solo esos momentos.

¿Por qué es tan difícil vivir? solo es eso

Vivir, solo es eso ¿por que es tan difícil?".


"Cuando nadie me ve puedo ser o no ser

Cuando nadie me ve pongo el mundo al revés

Cuando nadie me ve no me limita la piel

Cuando nadie me ve puedo ser o no ser

Cuando nadie me ve..."


Qué gran razón. Comulgaría con cada una de sus letras, con cada expresión porque así es como me he sentido siempre. Comprometida con los míos, dando todo de mi, pero en cambio... Cuando nadie me ve... Pongo el mundo al revés, no hay límites, no hay opiniones. Y sí, yo también me planteo por qué es tan difícil vivir. Si vivir debería estar metido en nuestro ADN, debería ser como respirar, algo innato, y sin embargo... Qué difícil.

"Te escribo desde los centros de mi propia existencia

Donde nacen las ansias, la infinita esencia

Hay cosas muy tuyas que yo no comprendo

Y hay cosas tan mías, pero es que yo no las veo".

Supongo que el centro de nuestra existencia es donde está nuestro "yo" más de verdad. Donde permanecen los sueños más íntimos, donde cada día se cuece nuestra persona, donde nadie llega. Es el lugar desconocido para todos los demás, incluso para nosotros mismos.

"Supongo que pienso que yo no las tengo

No entiendo mi vida, se encienden los versos

Que a oscuras te puedo, lo siento no acierto

No enciendas las luces que tengo desnudos

El alma y el cuerpo".

¿Sabéis lo peor? Que a solas nadie se engaña, en la oscuridad de nuestra habitación las verdades salen, somos nosotros mismos incluso cuando dormimos en pareja. Es... nuestro momento, de cada uno. Y cuando invitamos a alguien que nos conozca, generalmente cometemos un error. El ser humano juzga, opina y habla de un camino que seguramente desconoce, intuye o imagina casi siempre errando en su conclusión. Por eso... "No enciendas las luces que tengo desnudos... El alma y el cuerpo".

¡Qué grande! Qué yo. Qué descripción más precisa de lo que siento ante la vida.





Anoche te fui infiel

 Tenías seis letras tan brutales que todas las mujeres se las tenían por ti. 

Carlos Alfaro

Debo confesar. ¡Anoche te fui infiel! Solo el mar y algunas nubes fueron testigos de ese orgasmo, de ese encuentro tan esporádico como al mismo tiempo tan efímero. Es que esa chica, esa chica con nombre de seis letras me sedujo, me miró al mismo tiempo que me mentía.

Ella lo sabía que yo caería en sus onomatopeyas, en sus miradas hipnóticas, en sus singulares pechos donde le recitaría tal barbarie al fracasos. Que luego yo, me haría la víctima para poder acercarme a ella a un milímetro de su piel. Y ahora pienso, ¿Cómo puedo ser tan vulgar? ¿Cómo puedo caer tan bajo? Solo por el hecho de conseguir un orgasmo.

¡Joder! Que no todo es correrse de gusto en esta vida, que no todo sabe tan mal como una discusión tras el polvo de reconciliación. Pero lo sé, que esa chica fue y es mi mejor amante.

Que se curra cada día una forma diferente para que nunca deje de quererte. Para que cada día yo pueda despertar abrazado a tu lado. Sé que la infidelidad, con la chica Poesía, es un amanecer a tu lado cada día.



La chica poesía

 Dejarme arrastrar por su océano de besos y de armoniosos desastres 

Abigail López

La chica Poesía, es prosa, jugosa, me roza y me destroza. La chica Poesía, siempre conlleva a las letras, a la A, a la M, a la O, a la R.

La chica Poesía, es inspiración, es verso, es sinrazón y al final su razón, ameniza besos. La chica Poesía, es revolución, es trinchera, es canción y nunca derrota.

La chica Poesía, es mar, es aire, es viento, es fuego en estado puro. La chica Poesía, es Solona, es Praga, es Vietnam en paz y París en guerra. La chica Poesía, es folio en blanco, es pentagrama, es vía láctea, es un sueño.

La chica Poesía, es luna, es clave de sol, es recital, es canción inacabada. La chica Poesía, no se esconde, sonríe, se come el mundo y siempre ve la vida de colores. La chica Poesía, es cuento, es fábula, es historia. La chica Poesía me habla, ¿Y yo? le escribo y vivo por ella.




Hoy ponte luna

 No eres tú, ni es la Luna... es mi Amor por las dos que ya no os distingue. 

Patxi Valverde

Hoy ponte luna. ¡Sí! como lo oyes. Hoy ponte luna. Ponte tan guapa como ella, ponte su sonrisa, su mirada, su inocencia.

¡Pero eso sí! Sin maquillaje, dejando cada poro de tu piel tan desnudo como el miedo a una noche eterna.

Hoy ponte luna. Ponte tan brillante y a la vez tan medio mordisco, ponte tan algoritmo y a la vez tan indescifrable como las madrugadas, sin Borges, ni Cohen y sin Andrés Suárez, echando de menos su Galicia y el mar.

Hoy ponte luna. ¡En serio! te lo pido. Hoy ponte esa ropa interior que me encanta, ese sujetador, de canciones, de ganas de comerse el mundo y de que Rulo limite sus canciones a las cuatro paredes de tu habitación. Y claro, no quiero olvidarme de ese tanguita tan pequeño, que deja al descubierto, tus ganas de poner arco iris a la noche, de ser luz al invierno sin poesía, de ser solo tú, anteponiéndote al resto del mundo.

Hoy ponte luna. A la hora de siempre a la hora en que los zapatos de cristal pierden su sentido, a la hora en que las brujas se convierten en poesía.

Lo dicho. Hoy ponte luna, que el mar como tú sabes, tiene tanta hambre de tu poesía, como de ti.



Si me das un minuto

 Hace tiempo que no tengo el mismo tiempo que tenía antes cuando no tenía tiempo. 

Enrique Urbano

Si me das un minuto en tu corazón seré capaz de quitarte en un segundo el frío que llevas dentro. ¡Lo sé! Sé que tú tienes frío y yo poesía. Y con ella, yo te abrigaré para que no sientas escalofríos cuando le quitemos el invierno a la poesía, sin dejar de ser cómplices antes de ser simple blasfemia en el tiempo.

No estés triste corazón porque Cristian Tano no te hiciera el amor en alguna coma de sus canciones a quemarropa, ni aún siendo un punto y aparte de una melodía inacabada. Si me das un minuto sobrarán 69 segundos en un kamasutra de poesía, donde cada postura sea un simple equilibrio de dos corazones. Sé que el tiempo puede llegar a ser efímero por cada una de sus razones en las que él mismo, no se para a pensar.

 Que querer es quitarle la muerte a la vida, sin más preámbulo que vivir entre versos. Y al final, sé que me sobra un segundo de tregua para decirte que te quiero.



Elijo perder

 La noche más mágica del mundo pasada por agua y por covid. Ahora nuestro pequeño Cuquito da positivo.

Primer día de libertad y tendremos que seguir en casa, cuidándonos. El primer año de mi vida que no puedo ir a una cabalgata, ni siquiera el agua de otros años me ha frenado. Pero a quién no frena el covid.

Ha sido un día duro, lleno de frentes abiertos que se suman a las causas que ya tengo pendientes: mi situación laboral, las navidades que hemos pasado, problemas económicos, problemas de insomnio, problemas, problemas, problemas... Que no dejan que vea ni una pizca de luz.

Problemas de casa que indirectamente me salpican puesto que somos una familia. Problemas a los que juré desde el primer día no meterme. Pero... Si me conoces, sabrás que me cuesta cerrar la boca, que tengo sangre en las venas y que un miura a mi lado es lindo gatito. Ya sabéis, todo lo que se queda dentro se enquista... Y se enquista durante las noches que me desvelan. Se enquista en el apetito y en las ganas de mostrarme feliz en una vida... Un tanto cuestionable (y hablo en este punto, solo de mí). 

Mis amigas han hablado de lo seria que estoy, de lo perdida que me encuentro, que no doy señales de vida... No tengo ganas de participar en nada ni de fingir que me apetece hacer ciertas cosas.

Javi es de los que te dicen, "no te preocupes" y te callas sin dar más explicaciones. Él también tiene sus frentes a los que enfrentarse como buenamente puede y sin ningún tipo de apoyo. Y yo, por no ser egoísta, me silencio, gasto alguna broma par tapar la sombra en la que vivo y mañana será otro día.

Y los días pasan, ya hace un mes de un último palo. Y la propia vida se empeña en enterrarme dándome cartas con las que no sé jugar, y mucho menos, ganar.


¿Por qué a mí me cuesta todo mucho más que a los demás? ¿Por qué algo en la vida, cualquier cosa, no puede ser sencilla a la primera? ¿Por qué cuando todo parece que empieza a ir bien se trunca? ¿Por qué...? Demasiadas preguntas para cada noche... WonderWoman también se cansa, también elije perder...



domingo, 2 de enero de 2022

Como cada noche

 El frío de no saber si vendrás, las agujas de las dudas, el miedo de esperarte, eso eres, ese frío, ese miedo, esas dudas. 

Loreto Liz

Sé que hay cuentos que nunca terminan, como tantas canciones inacabadas tan culpables y tan cortavenas como un inicio de esos sin saber qué va a pasar.

Pero eso sí, tan llenos de recuerdos con tanta pasión y al mismo tiempo con tan auto odio, donde se tienen deseos pero a la vez con tanto miedo, donde se pierde un zapato de cristal y zas, aparece un juglar, allá donde se esconde la luna y de reojo aparece un eclipse. Pero el cuento continúa, con tanta historia como al inicio. Una musa, un juglar y tanto miedo como en cada final. Como cada final de una canción lenta, silenciosa a su justa medida.

Como cada final de una historia de amor, de esas que nunca terminan que solo continúan. Pero continúan, en habitaciones separadas con miedos, rencores, sueños por cumplir, abrazos olvidados y tantas cosas que un final nunca quiere contar. En fin, otro día más acostándome con miedo y con ganas de cumplir sueños.



Tres minutos y medio

 El encuentro entre tu verdad y mi mentira son tres minutos y medio.

Navarro Durruty

Sé que esta noche será especial. Lo sé, no me preguntes pero lo intuyo. Como cada vez que nos vemos te acercarás a mí lentamente mirando al suelo. Y con una mano suavemente, me acariciarás el cuello muy lentamente y con la otra me abrazarás. para al mismo tiempo hacerme sentir que vuelo, que puedo tocar el cielo sin ser nube ni estrella. Pero sí, un poco luna.

Al cabo de un momento con tus dulces dedos, empezarás a limar mi contorno muy lentamente con suavidad con amor y nada de prisas. Al mismo tiempo que mi espalda siente la sensualidad de tu pecho.

Puedo sentir cómo tu corazón va a cien por hora. Me miras como siempre, tan enamorado como esa primera vez en la que nos vimos. Tu dedo índice seduce mi cuerpo, cada curva, cada lunar, cada melodía que sale de mí. Sabes que como en cada uno de nuestros encuentros, este momento será un ratito de cielo de desconexión de profunda intimidad. Con tus manos me provocas mil sensaciones, mil sensaciones indescriptibles pero tan acordes en su debido momento.

Y que a los tres minutos o tres minutos y medio, llegará el clímax total nuestra respiración disminuirá, lentamente, muy lentamente para quedarnos en silencio, mirándonos tan fijamente como siempre. Y yo seguiré siendo tan guitarra.



Quitando el invierno a la poesía

Volaron los meses y cada día seguía siendo aprendizaje. 

Joan Camps 

Le quito el invierno a la poesía y las bragas y los lunares y la melena rizada y las dos coletas de colegiala. Y le sigo quitando cosas. Esos sujetadores de dudas, de miedos, de inseguridades, de eternos quizás. Quizás sí, quizás no, o tal vez sí, o tal vez no.

Y empieza a estar semidesnuda, con un poco de frío, con atenuantes inquietos de inciertos calores del invierno. Para terminar de desnudarla sin prisa, no sea cosa que el invierno dé paso a la primavera, sin haber tenido un 25 de diciembre en su cama, o un fin de año con promesas sin cumplir, o un 28 de diciembre, diciendo que su romance con el otoño fue una inocentada.

Aún sabiendo que ese encuentro fue tan real, como que en marzo empieza una nueva estación a fin de mes. Y al tenerla desnuda descubrí, mil consecuencias que me hacían amarla, cada consecuencia, con su razón, cada razón, con su quizás, cada quizás, con su beso y así mil consecuencias, para dejar al invierno sin poesía, Es decir, sin ti.



Perfectos desconocidos

Desconocerse es poner frente a frente dos almas sin tener nada que decirse. 

Calliverso

Volvemos a ser perfectos desconocidos, ya no somos capaces de quitarle el invierno a la poesía, sin pensar en cicatrices eludiéndonos a cada instante. Cualquier motivo es bueno para no rozarnos ni con las miradas.

Nos desconocimos lentamente, no sé el motivo exacto. Si fue un café de más, o de rutina, o de falta de besos, o de abrazos. Así, hasta el punto de ser extraños perdidos entre nuestro amor. Cada cicatriz es un desencuentro a lo vivido, sabemos que no todo sutura a su debido momento y que es tan lento como el amor que se va sin decir nada, parándose en cada instante de eso que un día fue intenso, como el día en el que nos conocimos. Me siento como esas canciones que se escriben llorando a la luna. Como Las cosas que no pude responder de Marwan, o esa titulada Nos, de Rafa Pons. Cómo es posible que seamos tan jodidamente distantes sabiendo que un día fuimos tan egoístas quedándonos todo el amor. Somos tan desconocidos que ya no te quito la blusa con cada verso que te doy, que nuestras espaldas se dan cada noche una tregua de abrazos, sabiendo que el insomnio es razón ineludible del querer y ya no saber qué hacer.

Pero sé que una vez más seré esa canción de Danieme que se llama Ojalá. Ojalá vuelvas a ser invierno en cada abrazo que te den donde el frío te haga feliz.



Mi mejor decisión errónea

 Él decía que al besarme traía el olor del verde de la infancia. Y yo que solo me veía como una flor deshojada -y que siempre terminaba en no- me dejaba llevar.

Quererle entre versos fue la mejor decisión errónea que tomé en mi vida, y en mi sofá.

Cerrábamos la puerta, y caía la ropa al ritmo en que crecían mis miedos después de cada orgasmo, cuando sus brazos me abarcaban, y sus dedos dibujaban un futuro imperfecto sobre mi espalda. 

Follábamos, y mientras, con su ritmo acelerado, exprimía el presente más efímero y carnal; yo le hacía el amor al futuro que nunca llegó.

Ese fue el error, mi error, querer curar las cicatrices de su espalda, con el sudor de la mía, cuando mi única misión, era paliar el dolor, de lo irremediable.



Aunque tú no lo sepas

 He sabido reconocer que el café solo me gusta de tu boca. Y con un ‘te quiero’ entre los dientes. 

Idoia Fradejas

Aunque tú no lo sepas. Elegí perder sueños. Elegir, ignorar, rechazar. Qué más da la variante si el resultado final es el mismo. Rechacé el contrato con la mejor editorial, la que me ofrecía poder tocar: El cielo, marte, plutón, la luna, pero tocando de pies en el suelo. Aunque tú no lo sepas la palabra ego se lleva mal, cuando eso del romanticismo tiene que ser cosa de dos y siendo sincero solo se lo trabaja uno. Aunque tú no lo sepas, te soy infiel cuando se trata de hacer el amor, a menudo lo hago con canciones que hablaban de nosotros.

¡Canciones que alguien! ¡Algún día! Escribió sin ser conscientes que ahora solo serían mis amantes. Aunque tú no lo sepas en el fondo sé, que soy un cortavenas, que me conformo con poco o con casi nada, pudiendo tener la luna. Aunque tú no lo sepas, un café, a veces, es mejor solo. Hasta que un día, te invitan a uno con leche.




Feliz año nuevo

 Querido año:

Te prometo que no tengo mucho que pedirte. Tu compi, el año anterior, se ha portado medianamente bien, no vamos a quejarnos.

Podría ser mejor, posiblemente. Podría ser peor, sin duda. Pero en líneas generales la vida va progresando y los sueños van saliendo a flote. Incluso me ha descubierto canciones que creo que se quedarán para siempre. Con canciones me refiero a personas que hacen que todo suene un poquito mejor.

Que este año la familia esté bien. Si puede crecer un poco más, mejor, que para decrecer por desgracia siempre hay tiempo.

Que la salud me haga compañía mientras espero el circular. Que nada da más miedo que la enfermedad que aparece y ya no se puede marchar. Que llega inesperadamente y arrasa con todo.

Que todos en general podamos sonreír un poco más, que es bastante pedir, o igual no tanto, pero un mundo más justo será lo mejor.

Me dejo para el final una petición muy especial, pero que quede bien claro que no es una posdata.

Si no es mucho pedir, quiero suplicarte  que este próximo año, y todos los que queden hasta los noventa y tantos, me siga mirando. De esa manera que me hace entender todo.



viernes, 31 de diciembre de 2021

Ya no estamos en edad de permitir que los miedos nos lleven lejos de aquello que nos hace sentir vivos.


 

Adiós 2021

 Del 2021, aunque no estoy en una postura muy optimista, me quedo con las cosa que me hicieron feliz. Con esas veces con las que me he hecho más fuerte y me han hecho aprender. Me quedo con esas caídas que describo en cada entrada y con esos post en los que narro como me levanto. Con los abrazos con ganas, los besos con pasión y las miradas de complicidad. Con quien sí, siempre con quién sí y más este año. Me quedo con los ratitos, los planes improvisados y el puñado de sonrisas. Que no han sido pocas. Me quedo también con cada una de mis lágrimas que me enseñó algo nuevo, los pedacitos de corazón que han caído por el camino y con mi mañosa forma de seguir arreglándolo una y otra vez.

Me quedo con los "te quiero" en el momento justo, los detalles bonitos y las sorpresas que hacen que la vida tenga sentido, y la felicidad también. Me quedo con mis amigos y lo feliz que me hacen, por estar ahí siempre y demostrarme que pase lo que pase, nunca estoy sola.

Me quedo con lo que he conseguido, con mis ganas de seguir soñando, con el hogar que he formado y con el "Sí, quiero" que tanto grité y sigo gritando porque aún parece un sueño. Me quedo con los cinco minutos que saqué para estar con quien quería, y con quien sacó cinco minutos para estar conmigo.

Me quedo con cada una de las personas que me han hecho sonreír, las que me han arreglado la vida, y se han quedado a pesar de lo que sea. Me quedo con todo lo que me hizo daño, porque de una manera u otra me ha hecho ser quien soy hoy. Y eso es lo que importa. Me quedo con lo que me empuja a seguir, con la esperanza de lo que está por vivir, y por saber que lo que viene me va a hacer muy feliz. Nos lo merecemos. Me quedo con lo bueno, lo de verdad, lo que merece la pena. Y lo demás, atrás. Lo malo, que solo enseñe. Lo mejor, que se quede. Para siempre.

Feliz año a todos. Ha sido un año difícil, pero lleno de enseñanzas. Ojalá comencéis el año como se merece, brindéis mucho y pongáis vuestra mejor sonrisa. Porque no estamos para desaprovechar nada, y porque lo malo, ya queda atrás. Ahora, a disfrutar lo que el 2022 tiene para nosotros. ¡Sed felices!



jueves, 30 de diciembre de 2021

La mejor puerta que se te puede abrir son dos brazos que estén dispuestos a soportar contigo lo que venga.

 Día 28 de diciembre de 2021, me vacunan por fin de la tercera dosis. Esta vez en vez de Astra Zenaca, Moderna. Ya lo dijo la enfermera que me pinchó en el Hospital Severo Ochoa. Da mucha reacción, suerte, y en casita, que estas navidades deberíamos estar todos en nuestra madriguera.


Día 29 de diciembre de 2021. Creo morirme, la reacción es desproporcionada. Falta de oxígeno, vómitos, mocos, tos, dolor de cabeza, de cuerpo, calambres, cansancio. Os juro que no exagero si os digo que me dolían hasta las uñas de los pies. Me fui a hacerme el psicotécnico por la mañana, con mucho esfuerzo a Fuenlabrada. Fue salir de la consulta e ir cayendo poco a poco. Hasta sentir eso, que me moría. Llamé a la Consejería de la Comunidad de Madrid (por cierto, una vergüenza absoluta). Me pasaron al 112 por falta de personal. En el 112 me dijeron que no fuera a ningún hospital por colapso, que me mantuviera en casa. En casa me quedé aun teniendo el cumpleaños de mi abuela. Al que juré que iría siempre. Todos los años que ella le quedaran. Y eso sí que me parte el corazón. Me hice una prueba de antígenos en casa, de los tan famosos de venta en farmacia y di positivo. Javi y yo leímos los falsos positivos tras las vacunas. Me hice otro para comprobarlo, y de nuevo, positivo. Llamé de nuevo al 112 que me acabó derivando a la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. ¡Más de una hora a expensas de que alguien me atendiera! Y me indicara qué pasos debía seguir y si mis dos positivos eran correctos. Lo eran...




Hoy, día 30 de diciembre, me he vuelto a repetir una prueba más de antígenos de la farmacia. Confirmamos: soy positivo. De momento, solo yo. En casa, ni Cuquito ni Javi. Siete días en estas fechas tan señaladas, en casa.

Después de poneros en situación, quiero contaros cómo me siento. De salud, horriblemente mal. Y de ánimo, aún peor. Me he sentido más sola que nunca y más culpable  que en la vida. Y no voy a decir por qué, pero la gente tiene muy poca vergüenza cuando tú eres la que está mala (porque no soy asintomática) y ellos son las víctimas de esta situación. O gente, que se ha encargado de decir y hacerme saber que toda la responsabilidad de esta situación es completamente mía. Ayer, lloraba como una niña. Porque duele, hay ciertas cosas que duelen y desde aquí quiero dar las gracias a Miriam, por su comprensión y empatía a la hora de escucharme. Pero hoy, que por lo menos no tengo fiebres tan altas como las de ayer y consigo ver algo de luz, solo os puedo decir una cosa: iros a tomar por culo.

Si esto le hubiera pasado a mi pareja. Jamás, nunca, se me hubiera pasado por la cabeza ni salir huyendo y dejarla en manos de dios, ni hacer un "sálvese quien pueda" y mucho menos juzgarla. Y menos cuando estamos hablando con urgencias por la gravedad de la situación. Pero, ¿sabéis una cosa? Todo suma. Y no es rencor. Es dejar de ser gilipollas y darte cuenta de las cosas que hay. Y que sabes que viniste sola al mundo y sola estás. Que todo el mundo da solamente hasta donde quiere dar y que a egoístas no nos gana nadie, aunque luego pidamos empatía cuando no conocemos ni el significado de la palabra.

Estoy muy harta de las situaciones donde te quedas con el culo al aire cuando se supone que tienes gente a tu alrededor en la que confías, en la que debes confiar porque buscan lo mejor para ti y se quedan a tu lado, venga el covid o venga el hambre. También, como muchas veces he explicado, no podemos esperar de todo el mundo lo que nosotros estaríamos dispuestos a dar. No. Lo que tu corazón está dispuesto a ofrecer, solo es tuyo. Y jamás deberías pedir nada a cambio si lo haces con la mejor intención. Pero la gente pide y pide, y te devuelve las cosas en cara a destiempo, porque todos llevamos una mochilita en la que guardamos cosas y que ahí están por si necesitamos sacarlas en algún momento. Y si alguien dice que no, es mentira. Y tampoco podemos esperar lo que nosotros damos. Cada uno tiene un precio. Cada uno tiene una opinión. Cada uno tiene un punto de vista.

El Covid es pasar cuarentenas, solo, sí. Pero no significa sentirse solo. Me acuerdo de la pandemia donde todos deseábamos salir, quedar, abrazarnos. Y os prometo, que en esos meses, sin ver a nadie ni quedar con mis amigos, me he sentido más arropada y más acompañada que nunca. La vida es así... Solo quería expresarme, porque lo necesitaba. Escribir me ayuda a soportar los problemas. 

No puedo acabar el año mejor, ¿eh?



lunes, 27 de diciembre de 2021

Migrañas al mando

 Qué miedo me dan las noches. Algo se me atraviesa, son puros nervios, de dar vueltas en la cama, de pensar, de que todos los problemas acudan a mí, a hablarme cuando no es hora, cuando la oscuridad nos atrapa. Vuelvo a ser una niña pequeña que desearía que la luz viviese cerca de mí siempre.

Y las migrañas vuelven, siempre vuelven. ¿Has tenido migrañas? Te duele hasta las orejas, la boca, te deja devastado. Y la impotencia, ¿qué? Ay la impotencia de no poder hablar, de no poder expresarte cuando lo necesitas por respeto a otra persona. Pues eso, que la impotencia sube a la cabeza en forma de migraña y ahí es cuando explota, en la noche básicamente.

Odio los puntos suspensivos, las frases a medias, las indirectas, las directas que tan solo lo parecen, las medias verdades y todo lo que deja un pequeño resquicio a tu imaginación, que ella misma, por sí sola se encarga de rellenar, y nunca rellena para bien, tendemos a pensar mal. Normalmente esa es la intención de la otra persona cuando lanza según qué frases. Nadie es tonto para estas cosas, tonto es el que cree que el otro no lo pilla.

Yo que soy el libro abierto para responder, la de la poca mecha como dicen mis amigos, la que le enseñan el capote y entra a torear. La que no ve fin en ninguna discusión, por amor, aprendió a callar. Pero las cosas que se hacen por amor duran lo que duran. Jamás duró una flor dos primaveras como diría la Jurado. Todo tiene un límite, y cuando te tocan, saben que te tocan. ¿Qué molesta más: la intención de la otra persona o el tener que morderte la lengua? Dicen que solo te hacen daño si tú mismo lo consientes, y puede que sea verdad, o no, las mentiras siempre tienden a molestar y más cuando se trata de cosas tan delicadas. Te enciendes y sí, te sale defenderte. En mi caso, defenderme es acabar con el otro. Lo sé, tengo muy mal carácter. Pero acabar con el otro (verbalmente hablando) es dejarle fuera de juego para lo que queda de vida, puesto que después, viene la cruz y el final. Chimpún. Pero claro... Te callas... Y todo lo que te guardas, se enquista, y no sale, y te metes en un bucle tú sola que deriva en migrañas, claro. Obvio. Por algún sitio sale. 

Señor, ¡dame paciencia! Que es Navidad. Dame paciencia, por favor, que no es mi fuerte. Dame esa paciencia que me falta por la persona a la que quiero, solo por ella, porque sino, otro gallo cantaría.



Días de desastre

 Hoy es un día de esos en los que te miras al espejo y te desprecias. No. No eres fuerte. Te ves desmejorada. Te has levantado con la intención de hacer ejercicio y no te has movido del sillón porque una serie te atrapó. Siempre echando balones fuera, ¿eh? Ahora fue la serie. 

Pero las ganas, la rutina, estar en casa, me está matando, agotando. Y si lo pienso, tengo muchas cosas que hacer, pero no tengo tiempo. No tengo ganas. ¡Qué desastre de persona!



domingo, 26 de diciembre de 2021

Resumiendo el año 2021

 Quizás debería dejarlo para dentro de unos días esta reflexión. O quizás no. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, eso dicen, ¿no? Pues allá vamos.

La podría hacer desde enero, cronológicamente, pero este año me resulta imposible. Vamos directamente al 11 de Septiembre de 2021. Me casé. Con el hombre más maravilloso. El hombre de mi vida. Mi macarra macarrón. Y todo el mundo dice, ¡qué rápido! Porque como hay tantas opiniones como culos, pues mucha gente va soltando lo que piensa. Pues sí, ¿y para qué esperar si lo tienes claro? ¿Y cómo lo sabes? Pues cuando el miedo desaparece, cuando no tienes miedo de tirarte a la piscina y el último pensamiento que se te pasa por la cabeza es si tiene agua o no. Y cuando la otra persona cada día te demuestra lo mismo. 

Entonces, ¿qué tenía que esperar? "¿Te casarías conmigo...?" Pregunté un día hipotéticamente hablando entre risas y bromas. Y me dijo un "Sí", claro, conciso, serio y comprometido. Y ahí estábamos los dos ese 11 de septiembre como dos muñequitos de tarta que parecíamos. Él que nunca se lo había planteado y yo que juré no vestirme en la vida de blanco. ¡Vaya tontos los dos! ¡La mierda nos cayó encima! Por hablar demasiado, o simplemente... porque llega esa persona que te cambia las teorías, te anula los planes que habías escrito para ti, te rompe los esquemas y te deja fuera de juego. ¿Y ahora qué? Pues que viva el amor y que comamos muchas perdices.

¿Y los niños para cuando? Otra eterna pregunta. Señora, (puesto que casi siempre son las mujeres las que preguntan esto), para cuando quieran venir. No hay prisa. Quiero disfrutar de mi marido tres vidas más y las que me dejen. Ojalá le conocierais todos. Es tan fácil enamorarse de él, sino, preguntar a mi familia. Es él, y lo supe en el primer audio que me mandó. Macarrón, lo que te quiero.

Siguiente cosa a destacar: mis amigos. Acompañándome en mi boda y despedida de solteros. En cada decisión que he tomado, en cada palo que me han dado este año (porque todo, no ha sido bonito, no). Para ellos... no tengo tantas palabras como me gustaría.

Sonia y Sergio por empezar por la señora testigo y consorte. Es mi "Yang" o mi "Yin" me da igual. Lo opuesto a mí, ella tan pura calma y yo tan torbellino. Pero ahí está el secreto, amigos, sin ella siempre falta algo. Y Sergio es más como yo, nos bebemos la vida a tragos, disfrutamos del momento y lo damos todo. Hemos hecho un buen grupillo. Tenerla a ella, siempre será el mejor regalo de cada año que irá pasando.

Laura y Manolo están en otro ámbito de la vida. Sigo sus pasos, cometo errores que seguramente ellos ya han pasado y superado. Laura para mí es un ejemplo de mujer, y un ejemplo a seguir, una super mami y a una mujer a la que puedes contarle cualquier cosa porque te entiende, te escucha, comprende y después te lo pinta de colores, porque solo es gris lo que ha de ser gris. Nada más. La vida es la que nos viene dada y nosotros hemos venido a jugar con lo que tenemos. Y la mejor herramienta se llama experiencia. Y ellos es la que tienen. Nunca podré agradecerla todo lo que hace. Es un corazón con patas como sus hijos.

Ana, Fito, Miriam, Alex, Laura, Julito, Dani... Los veo poco, pero sé que están ahí. Lo sé porque cada vez que hablamos me lo hacen ver. Son las salsas de mi vida, los colores que tengo para ver que la vida muchas veces es más bonita de lo que parece. Y que muchas veces se nos olvida apreciarlo.

Siempre, y lo sabéis si sois lectores frecuentes de mi blog, mis letras van dirigidas a la familia que elegimos cada día ya que nuestra familia de sangre es la que nos ha tocado y estará ahí para bien o para mal, pero siempre cerca. Los lazos que nos unen están marcados desde antes de nacer nosotros. La magia está en crear lazos tan similares con gente que cada uno viene de una familia distinta. A mí me parece magia, y si no lo es, mucho se le parece.

Este año, me quedo con el día más feliz de mi vida, con los que me acompañaron y con lo que me seguirán acompañando en el 2022. 

Seguiremos escribiendo y dándole a las letras espero que mucho muchísimo más.

Gracias, siempre, por estar al otro lado de la pantalla.





sábado, 25 de diciembre de 2021

¡Feliz Navidad!

 Quizás llego un poco tarde a felicitaros las fiestas. Pero estas navidades han sido un tanto diferente a las anteriores. Hemos tenido que repartir nuestro tiempo entre ambas familias. Y lo seguiremos haciendo en los próximos días.

Espero que hayáis pasado una bonita noche junto a los vuestros. O solos. Pero que hayáis pasado la noche que vosotros habéis decidido o vuestras circunstancias os hayan permitido. Que hayáis brindado por todos vuestros deseos, por vuestra familia, amigos, gente que queréis. Yo he brindado por los míos y deseado muy fuerte que al año que viene sigamos siendo los mismos, trece más uno. 

Como os digo, han sido unas navidades en familia, entre risas y copas, langostinos y bromas, celebrando la Navidad, pero sin olvidar a los que están ahí arriba en primera fila, cuidándonos hoy y siempre. Y, quería dar gracias a mi marido, por hacerlo todo tan fácil. Por convertir unos días tristes en algo maravilloso. Porque sé como es y por qué me enamoré de él, pero no sabía que se llevaría a toda mi familia de calle. 

"Has caído de pie" le digo. Y eso se ve, se nota en la manera en que le abrazan, le besan, le quieren... Y eso es un plus tan grande que te hace ver el equipo que has formado y las decisiones tan maravillosas que has tomado... y tan acertada al decirte "Sí, quiero". Haces que mi vida sea fácil y sencilla cuando nunca lo ha sido, ni lo es. Pero cariño, haces magia, y en Navidad también. Haces que estas fechas tengan sentido. Das significado a la palabra familia y hoy lo he visto más que nunca. ¡Qué suerte tengo! Mi mejor regalo sin duda eres tú... Ojalá nunca...

¡Feliz Navidad a todos, ventanitos!