sábado, 6 de junio de 2020

¿Chino?

Nos montamos en el coche. Hace más de tres meses que no veo Madrid. Y me parece más bonito que nunca. El sol se está escondiendo y la gente sale a pasear. Madrid, la ciudad con más vida hasta en tiempo de pandemias. Y llegamos a Gran Vía. Podría decir que es mi calle favorita en el mundo. Veo al portero vestido con su uniforme y su mascarilla saludar a Peter Pan. Todo me parece extraño, todo me parece de cuento. Estamos volviendo a vivir, a la normalidad. Y aquí, en esta nueva vida... me tienes de la mano.

Esperamos el ascensor en silencio, pero estoy incómoda, en el coche estaba distraída mirando todo como una niña pequeña. Pero una vez dentro del edificio... Empiezo a ser consciente de quien me acompaña. El señor que levanta tantas pasiones entre mis amigas, al que quiero y adoro y que llevo tantos meses sin verle. Le miro de reojo y me río. No puedo evitarlo.

- ¿Qué? - me sonríe.

- Nada - Y me río más.

- Ya empezamos. ¡Qué cruz, señor! - Y sonríe mirándose los pies.

- Estás muy guapo - Así soy yo, soltando lo que pienso sin pensar (válgase la redundancia). 

Entramos en el ascensor y empiezo a sentir calor. ¿Qué tendrán los ascensores? Y veo que pulsa el botón de la planta del infinito al cuadrado. Y allá vamos. Entramos en casa. Perdón, en su casa. Esa casa ya no me pertenece y siento un cosquilleo en la tripa. Demasiados recuerdos, pero ya no duelen. Ni molestan, estoy contenta, estoy feliz. 

- Oye, guaperas, ¿qué haces en Madrid en plena Fase 1? En teoría no podrías estar... ¿Cierto? - le pregunto mientras señalo el sillón pidiendo permiso para sentarme. Él asiente mientras se quita la chaqueta y la deja en el perchero.

- Tenemos revisión con mi madre, ya sabes... - cierto. Ya sé, tema peliagudo.

- ¿Está mejor? - pregunto sin ahondar en el tema. Y asiente sin mucho entusiasmo. Bien. Entendido. Cerramos tema.

- Y... ¿Qué tal la cuarentena? - Segundo intento de conversación.

- Han pasado cosas... - Entiendo... Y al pensar en esta palabra mi querida Belén aparece en mi mente como si fuera Eduardo Punset, con sus gafas y anotaciones - Estamos en un tiempo.

- ¿Qué? - Me he perdido en la conversación.

- Ella y yo. Estamos en un tiempo - me contesta.

Estupendo y llamamos a la ex, para... ¡Hombres! Hasta Peter Pan es igual en esto. ¿Y qué quieres que haga yo? ¡Pues vale! Es más, nunca me gustó y se veía venir. A ver, Patri, cuenta hasta cien, respira ¡y gestiona!

- Vaya... - Sí, perfecta respuesta, ¿eh? - ¿Tú estás bien? - Esa soy yo intentando salvar la cagada... y la situación. Y asiente... Entiendo... (Belén, toma nota, porque yo no entiendo nada) - ¿Quieres hablarlo? - Esta sí soy yo. ¡Me acabo de encontrar!

- Pati, la distancia... Enfría todo, y más si tienes una persona en la cabeza que no se va ni con agua caliente.

- Entiendo... - No habla de mí. No preocuparse - Si... Hablas de mí, yo estoy bien...

- ¡No me jodas Pati! Vivir esta situación en tu casa, no me lo puedo ni imaginar, el pollito, que sinceramente, te felicito por mandarle al gallinero con huevo y todo, pero... ¡Viste al motero! Y sé cómo te puede afectar eso... Además, sin trabajar, sin poder salir de ahí... Tu salud, que... Si me quedo en lo que veo, dentro de poco te van a confundir con los niños de África. ¡Son muchas cosas! - termina alterado.

- Y aún así, estoy bien - tengo a las chicas, tengo a mi gente...

- ¿Al chico del cole? - me pregunta.

- No, a él no - digo secamente porque este tema se queda zanjado aquí. No hay más. Y fin. ¡Y fin! - Respira, porque por mi no te tienes que preocupar. Tienes más problemas, cariño - le digo mientras me acerco a él en el sofá y me siento en la alfombra. Siempre termino sentada en el suelo.

- Tú eres mi vida... - me suelta sin mirarme - Lo bueno, lo malo y lo regular. Y es eso lo que me pasa. Y no voy a poder estar con nadie si siento esto por ti. Y creo que me puedes comprender bien, porque es lo que sientes tú por el motero, ¿es así? - me pregunta.

- Ya no estoy tan mal... Te lo prometo. Cuando le vi, pensaba que volvería a estar como hace unos meses atrás, y ese mismo día, como la masoca que soy, abrí todas las carpetas del año 2019, incluida la de Lisboa - y veo que me mira atentamente - No sentí nada de pena. Vi a Samu, y pensé, ¡qué guapo es! Me vi a mi, y dije, ¡joder, cómo he mejorado! Y qué bonito fue ese viaje... Y qué pena que hayan acabado las cosas como acabaron. Pero, Alex, no había pena. No hubo lágrimas... No había dolor... Y eso, es estar mejor. Escúchame - le digo mientras le acaricio la cara - Samu, es historia. No le voy a olvidar nunca. Ni creo que lo vaya a superar, pero sé convivir con su recuerdo, y estoy lista para empezar de cero con alguien. Y el responsable de este cambio, ha sido mi compañero del cole, volviéndome a ilusionar. Él me ha curado... Me ha roto, otra vez, pero me ha curado. Él solo es un pequeño raspón en una piel llena de cicatrices y durezas... Una ya no se convierte en mil pedazos tan fácilmente. La experiencia es un grado... Estoy bien, te lo prometo.

- Te lo digo siempre. Eres increíble. No dejas de sorprenderme. Eres la persona más fuerte que he conocido en mi vida. No sé cómo lo haces, para superar tantos obstáculos, Pati, sin perder la calma... - me responde.

- La pierdo, créeme. Pregunta a Belén, ella te va a decir cómo gestiono mis asuntos - y me río pensando en ella.

- ¿Quieres cenar... chino? - me mira de reojo.

- Tú sí que sabes gestionarme... ¡Chino! ¡Por supuesto!

Patri Izquierdo Díaz




¡Sorpresa!

"Baja"

Leo el mensaje en la pantalla de mi móvil, ¿de quién es? De Peter Pan. Se ha debido confundir, hasta dónde sé está pasando la cuarentena en Valencia. Y le escribo.

"Me estás escribiendo a mí. Estás escribiendo a Madrid, bobo". Y sonrío mirando su foto de perfil.

El móvil vuelve a sonar. "Ya sé que te estoy escribiendo a ti, Campanilla. ¡Baja!"

Miro la conversación entera y la leo detenidamente. ¿Qué me está contando? Y le vuelvo a responder. "¿Dónde quieres que baje? ¿A Valencia?".

"Mira por la ventana". Veo que me escribe al segundo.

¿Qué?...

Peter Pan, está... en Madrid. Me pongo la ropa que había dejado a las seis y media de la tarde encima de la cama. Me echo colonia y bajo corriendo. ¡Mierda, la mascarilla! Vuelvo a subir las escaleras, entro en casa, la cojo y vuelvo a bajar. Abro la puerta del portal, y está apoyado en un pivote de la acera.

¿Le puedo abrazar? No. ¿Le puedo besar? No. ¿Le puedo...? Seguramente no.

- ¿Dónde has encontrado un billete de Nunca Jamás - Madrid? Hasta el 1 de julio, no deberías estar aquí - le digo conteniendo mi pulso, mi respiración y mis ganas de abrazarle.

- Uno siempre ha de tener contactos - Y me sonríe de medio lado, ese gesto tan suyo - ¿No vas a saludarme? - me pregunta.

- ¿Puedo? - le miro tímidamente y asiente extendiéndome los brazos.

Yo salto y me coge al vuelo.

- Pati, te has quedado a la mitad de lo que eras, cielo. Si pesas como una pluma - me dice al oído abrazándome más y más fuerte.

- ¿Sí? ¿Cómo me ves? - me bajo y me doy una vuelta delante de él.

- Impresionante. Pero espero que no estés haciendo gilipolleces - me regaña.

- No, no. Todo en orden - afirmo. Hay cosas que no vienen a cuento contarlas en este momento.

- ¿Te puedo invitar a cenar? - me pregunta y extiende su mano hacia a mi.

Yo le ofrezco mi mano y me la besa, cual príncipe.

- ¿Así vestida? 

- Con vestido... Nunca hubieras estado mejor... No podemos ir a San Nicasio, pero, ¿te gustaría volver a tu ventana? - Y sonríe... 

- Gran Vía... - susurro. Y él asiente... Por supuesto que quiero ir a nuestro país situado en las alturas de Madrid, donde el ruido ni las personas nos alcanzan jamás.

Patri Izquierdo Díaz


¿Qué has hecho hoy para conseguir eso que tantísimo sueñas?

Quiero que te hagas esa pregunta. Y que la respondas. A diario. 

Todas y cada una de las personas que hay en el mundo sueñas algo. Ni tú, ni yo ni nadie es especial en este aspecto. Aquí lo que te hace hace diferente es si cada día haces algo para alcanzar ese sueño, o si solamente hablas de él, pero no haces nada.

La mayoría de las personas que conozco no hacen nada a diario por conseguirlos. Y claro, pasan los días, los meses... y están donde estaban. Luego me dicen: "es difícil", "es que mi caso es distinto", "es que sólo lo consiguen los enchufados", " es que hay crisis", "es que el gobierno...". El problema es que estás lleno de excusas, y encima ni tú crees que puedes conseguirlo. Y con esa mentalidad CLARO QUE ES DIFÍCIL. Y de eso tienes tú la culpa. Tú y sólo tú.

No quiero alargarme mucho. Tú sabrás tus marchas -como dicen en mi pueblo-. Si al hacerte esa pregunta la respuesta es "nada", algo tienes que cambiar. Porque si no cambias, si no le metes esfuerzo a diario y empiezas a creer que es posible, ya te hago yo el spoiler:

NO VAS A CONSEGUIRLO NUNCA.


Mi hermano

Admiro a mi hermano mayor, mi único hermano. De hecho, siempre lo he admirado, desde pequeño. Y con el paso de los años lo voy admirando cada vez más.

Mi hermano es como una mezcla de padre y mejor amigo. Soy como soy gracias a él, a sus consejos y a la influencia que ha ejercido en mí. De hecho, pienso que, si yo hubiese sido hijo único, hoy sería una versión mucho más mediocre de mí. Me ha protegido cuando lo he necesitado. Me ha metido caña cuando me hacía falta. En todas las facetas de mi vida siempre me ha exigido más y más -cosas que hace años me enfadaba y que hoy sé que era para que aprendiese a no conformarme-. No recuerdo un momento de mi vida en el que no haya estado ahí para lo que necesitase. Me ha inculcado valores, me ha enseñado a trabajar duro y, siempre, primero con sus palabras y luego predicando con el ejemplo, me ha dado lecciones que no voy a olvidar jamás.

El vínculo que tengo con mi hermano es algo muy grande. Quizás lo más grande que tengo. Y estoy seguro de que vamos a estar siempre juntos. Para todo. Hasta infinito.

La gente vendrá y se irá de nuestras vidas, nuestros padres, pos desgracia, algún día nos dejarán solos, pero nosotros vamos a permanecer juntos toda la vida. Y no va a ser por destino, va a ser por querernos. 

No te lo digo mucho -diría que casi nunca-, pero te quiero.

Lo puedo gritar a los cuatro vientos tranquilamente, puesto que es mi verdad más absoluta.

Te quiero más que a cualquier otra persona en el mundo, hermanito.

Fran López Castillo


Preparados, listos... ¡ya!

Son las 18:30.

Acabo de venir de Zarzaquemada. Sí, tras la cuarentena me ha llamado el vecino del motero (El Nuevo Motero), y he accedido a vernos. No hemos salido ni del garaje cuando ha caído el primer encuentro. En mitad de la nada, en medio de tantos coches. 

Después he decidido meterme en los baños, ya que por suerte nadie ha visto el espectáculo que hemos montado en cuestión de segundo. Ha sido una pelea de leones, a ver quién mordía y sudaba más. Me ha paseado en volandas por toda la planta del garaje.

Este encuentro ha sido muy de nuestro estilo, con el cronómetro puesto, preparados ya desde casa, listos...y esperando el sonido del disparo...

Patri Izquierdo Díaz




Lo que para mí es un amigo

Pecamos en exceso de llamar amigo a cualquiera por el simple hecho de conocerlo desde hace mucho o de que esté en nuestras vidas. Por ejemplo, a ese que nos hace sentir menos cuando le contamos algo, o a ese que sólo está cuando le interesa, o a ese que nos hace sentir mal al juzgarnos, o a ese que sólo podemos contar con él para salir de fiesta, o a ese que siempre te tiene por segunda opción. Hasta Facebook define como amigo tuyo a todo al que le das permiso para que te cotillee a cambio de poder hacer tú lo mismo.

Creo que el "amigo", como el "te quiero", está infravalorado.

Para mí, llamar a alguien amigo es decirle a esa persona que por ella se va a la guerra si está en peligro. Que, si le va bien, me voy a alegrar de su éxito sin envidias, y si le va mal, ahí voy a estar, a su lado, empujando para que lo intente de nuevo. Que conmigo tiene un confidente, consejero y aliado, y que sé que con esa persona tengo lo mismo.

Un amigo es un pilar en tu vida que siempre suma.

Alguien que, si por circunstancias de la vida estás meses sin ver, al reunirnos seguirá siendo todo exactamente igual. Como siempre. Alguien con el que tienes un vínculo tan fuerte que a la distancia sólo le queda la impotencia de sentir que no lo puede romper.

Es cierto que "conocido" se me queda corto para mucha gente, pero "amigo" se me queda grande para casi el mundo entero. Cuando apuesto sobre personas que me quieren llamándoles amigos, prefiero hacerlo sobre seguro. Eligiendo muy poco, pero de mucha calidad. Ya tengo comprobado que en las buenas la gente abunda y que en las malas la historia cambia. Por eso tenía razón el que dijo que los amigos se cuentan con los dedos de una mano -sobrando a veces alguno, incluso-.

Resumiendo, creo que un amigo de verdad es un hermano que elegimos sin ser familia. Algo muy importante.

Y, por suerte, contigo -sí, tú, si estás leyendo esto sabes que eres tú- he acertado de pleno.


El regreso a Pof

Os voy a dejar un poquito de los comentarios que recibo de los Pof a diario, son más de cincuenta conversaciones al día... ¡Alucinante! Ahí van...








Después de todo... No ha cambiado mucho...

Patri Izquierdo Díaz

Número 18

Hola ventanitos,

Sí, he vuelto momentáneamente a Pof, ¿por qué? Pues porque me aburro mucho. ¿Qué buscas? En realidad nada. Lo que quería... Pues está ocupado con... Otras... En fin. La historia de mi vida. Por cierto, quería lanzaros una pregunta... ¿cuántas chicas necesita un chico para estar bien, estable, feliz...? ¿Un harén? No entiendo nada... 

El tema es que hoy he quedado con el número 18. Como dice mi Bollo, los cuento. Sí, porque ya no me acuerdo ni de sus nombres. Una cita en Polvoranca, fácil, sin más... ¡con mascarilla! Bueno, sin ella, ¡qué me agobio y no puedo respirar! Manteniendo las distancias y obviando algo que a mí me parece súper importante cuando conoces a alguien... Cómo huele. A dos metros de distancia no me llega el olfato. Y el estar hablando a distancia... es cuanto menos, raro.

Citas en esta época, es lo que hay. Es un chico normal, que no reconocía de las fotos que vi en Pof, pero bueno, un chico bastante normal. Majo, con conversación, creo que un poco cortado. No sé. Creo que no ha habido ningún tipo de conexión de ningún aspecto. De hecho, ambos, hemos estado de acuerdo en irnos en menos de una hora y medio. Creo que el pescado estaba todo vendido. 

Cómo cambiamos de las fotos a la realidad, de los chat a las conversaciones en vivo y en directo. Qué decepcionante es el mundo de las redes sociales y de este tipo de aplicaciones. Meses más tarde, Pof, sigue siendo la misma mentira y la misma basura de siempre.

Patri Izquierdo Díaz


Donde digo cosas, digo personas

Llegaste cuando menos te esperaba. Llegaste y tiraste abajo todos los muros que tanto tiempo me habían llevado levantar a mi alrededor.

Llegaste y arrasaste con todo en el poco tiempo que te quedaste conmigo.

Llegaste y me hiciste descubrir facetas mías que ni siquiera yo sabía que existían, porque a tu lado descubrí lo que era ser mejor persona, aprender, crecer.

Llegaste y me sorprendí a mí misma riendo con tu cara de niño inocente, con ese aire de niño perdido que siempre me inspiró ternura y ganas de protegerte.

Llegaste y lo pusiste todo patas arriba, y me encontré dispuesta a abrirle la puerta de mi vida a una persona por primera vez en mucho tiempo. Llegaste y me descubrí a a mí misma adecentando un poco mi yo interno porque hacia mucho tiempo que nadie se preocupaba por mirar en mi interior.

Llegaste y de pronto el mundo me parecía un mundo más amable, llegaste y de repente todo era más sencillo. Tenía más luz, incluso yo tenía más luz.

Pero, desgraciadamente, hay cosas que no pueden ser. Y decidiste marcharte igual que habías llegado, casi sin aviso. Y con tu partida llegó tu ultima lección, y seguramente la más importante.

Me enseñaste que cuando empiezas a soltar, la mochila se hace menos pesada, a entender que todo pasa por algo y que cada hoja del calendario no es una más, es única y hay que saber aprovecharla al máximo. Que quien se queda a tu lado sin ataduras es porque debe estar ahí, a tu lado. Y quien no, al final te enseñó algo, porque de todo se aprende, haya sido bueno o malo.

Que hay cosas que no pueden ser por decisión nuestra, por decisión suya o porque los planes se torcieron a mitad de camino. Y se quedan en eso : cosas que no pueden ser.

Y donde digo cosas digo personas, y tú amigo, eres el primero de esta lista eres tú.


Nadie

Que nada ni nadie te pare. No permitas que te hundan comentarios de quien no pretende que seas mejor. No admitas a quien no te respeta, ni te acepta. No gastes el tiempo con quien no te valora. No hagas caso a quien te juzga sin conocer, a quien habla sin saber. A quien no tiene ni idea de tu vida. Que no se te ocurra soltar una lágrima por aquellos que quieren verte llorar. Por quien solo tiene maldad. No dejes sueños en el aire solo porque alguien dijo que no podías. Porque solo tú lo sabes. No permitas que te borren esa sonrisa tan bonita que tienes, esa que tan bien te queda. No dejes que nada, ni nadie, te haga cambiar o dejar de ser tú mismo.

Nunca.


Miré al lado

Con el tiempo me he dado cuenta que debemos quedarnos con quien nos hace realmente feliz. Con esas personas que son magia y marcan la diferencia. Las que pueden tener opiniones distintas a las nuestras pero aun así se quedan. Y nos aceptan. Con esas personas que te hacen la vida mejor, que consiguen que te olvides de los problemas y que te hacen reír incluso cuando no puedes.

Ese día comprendí que debemos apartar de nuestro lado a aquellas que no aportan. A las que nos calientan la cabeza o nos meten preocupaciones o problemas en el cuerpo. A las que no valoran y tampoco agradecen. A las que no saben ser, al fin y al cabo.

Y entonces miré al lado, miré a esas personas, y sonreí, porque no se trataba de cantidad, sino de calidad. Y eso era mucho más importante.


Valiente

Porque valiente es quien se va sin haber querido irse, valiente es quien piensa por primera vez en si mismo, valiente es quien acepta que no es más especial que el resto, valiente es quien no se aferra, valiente es quien escucha a quien necesita desahogarse, valiente es quien solo desea que los demás sean felices, valiente es quien se queda con lo bueno. Valiente es quien a pesar de todo, al final del día, te sonreirá cuando te piense.

Valiente es quien es capaz de aceptar.

Valiente es quien es capaz de irse.

Capaz de despedirse.

Y yo ahora te toca que ser valiente.

Lo acabo de leer y creo que te pega más a ti, esta noche. Lo eres más de lo que piensas"

Tener amigas así, no tiene precio. Te quiero un mundo.

Patri Izquierdo Díaz


viernes, 5 de junio de 2020

Recuerda que si pones un escudo al corazón, no vas a dejar entrar a nadie. Y lo que es peor, tampoco vas a dejar salir a nadie.


Tú me gustas. Yo te gusto. Vamos a complicarlo todo haciendo como que no nos interesamos. No vaya a ser que seamos felices esta vez.


Anda, la de tonterías que hacemos por amor. Y la de cosas que empiezan siendo tonterías y acaban en amor.


A ella le encanta escuchar, le encanta que le cuenten cosas interesantes. No siempre lo ha tenido fácil y ahora disfruta de cada detalle.


Pues si tu charla me gusta, no voy a querer que se acabe. Y si mezcla inteligencia con sensualidad, pues no te calles nunca.


No puedes salvarme de todo

- Pensaba que ibas a estar en shock - me mira a los ojos achinados que me han quedado tras llorar todo.

- Es culpa de Belén, sabe cómo romper el hielo - me río pensando en lo que me ha mandado al móvil.

- Te conoce bien - me dice mientras me coge de la cintura y me acerca a él - Te habías ilusionado, ¿verdad?

- No - susurro entre lágrimas que me las limpio en su camiseta.

Le escucho reírse mientras me acaricia el pelo.

- Es una desilusión, cielo - me coge de los mofletes y me limpia - Tú vales más que ese, créeme. ¡Vaya puntería que tienes! Y del pollito ni hablamos.

- Ese me da igual... - me limpio las lágrimas - Es muy injusto. Estoy cansada que siempre salga mal. Y lo peor es que ya lo sabía, Bollo, lo sabía... Pero... - Y él asiente.

- Mañana tienes una cita. Intenta disfrutar y si vuelve, juega con él, vácilale, porque éste vuelve, en cuanto la otra le deje o le duelan los huevos. Acuérdate de esto, no ha cambiado tanto - se sienta en lo que parece que se ha convertido nuestro escalón de las charlas - Es una desilusión, pero ya está. Lloras y tiras para delante, como haces siempre, Patri.

- ¿Tirar hacia dónde? No ves que nada sale bien... Estoy cansada de remar contracorriente para nada. Necesito descansar - le explico.

- Las personas como tú no descansan, se desviven por los demás, es lo que hacen. Lo que haces desde que te conozco - me responde.

- Pues se acabó ser una buena samaritana. Porque no vale de nada. El karma no te devuelve una mierda.

- Tú eres atea - Y me río.

- Bollo, te quiero, y te agradezco que estés aquí. Pero no puedes salvarme de todo... Ni tú ni nadie. No puedes salvarme de todo lo que tengo encima, y eso me ha costado mucho asumirlo. Nadie va a venir a quitarme las lágrimas y a escribir mi cuento, porque la pluma que escribe mi vida, solo la tengo yo... Y esta vez, he decidido tirarme a una piscina que claramente no tenía agua.

- No puedes machacarte como siempre. Es que no te lo voy a permitir. ¿Vas a estar una semana compadeciéndote de ti misma? Como haces siempre - me cuestiona.

- No, es mejor buscar tu consuelo y volver a cagarla - me arrepiento de mis palabras según las digo - ¡Perdóname! No quería decir eso. Perdona - Y me arrepiento de verdad.

- Patri, ven anda... - y me abraza, fuerte, muy fuerte, entre sus enormes brazos, y yo me deshago dentro de él.

Patri Izquierdo Díaz


jueves, 4 de junio de 2020

La que has liado

Quien se acuesta con niños, meado se levanta. Y es lo que me ha pasado a mi. Resulta que el pollito tampoco podía dejarme buen recuerdo... Es tan difícil acabar bien.

Esta entrada, va entera para ti. Eres un falso, reconocido por ti, admites tener doble cara, y eres consciente de que tienes un problema, y además, que no quieres cambiar, por lo que te hace ser mala persona. Y lo eres. Me metiste en un problema muy serio con una de mis mejores amigas. Pero te he dicho... Que esta entrada es solo para ti, y no voy a meter a nadie. 

Vas haciendo daño con tu silencio, con tus versiones a cuál más cambiada para que todos estemos a tu lado y conformes contigo, por el miedo a quedarte solo. Y te vas a quedar más solo que la una, porque las mentiras, tienen las patas muy cortas. No necesito una bola para ver el futuro. 

Que tus amigos se van a enterar de que solo te interesan para quedar en un día que no tienes nada que hacer porque cualquier plan es mejor que estar con ellos. Qué sabes perfectamente que esto le leen mogollón de personas, pero es que yo no tengo nada que esconder... Y tú... Me voy a callar.

Me llamas porque tu amiguito puede que esté enfadado contigo y me haces ir hasta Fuenlabrada. Pues mira, no lo sé, pero razones no le faltan si supiera todo lo que yo sé. Pero soy mejor persona que tú, y no voy a contar nada, allá te las apañes.

Dices que soy la única con la que puedes contar y tienes confianza. Pues se acabó, chato. ¿Sabes por qué? Porque vienes ahora de digno, diciendo que como hoy te lo has pasado muy bien con ellos, vas a seguir como si nada, ser el mismo cobarde de siempre. Pues felicidades. Hace tiempo que tú dejaste de ser un problema o una decepción para mí.

¿Pensabas que algún día yo me iba a enamorar de un ejemplar como tú? Para eso tendrías que ser un hombre y volver a nacer siete veces. Apuesto que te morirás siendo el mierdas que eres. Y no sabes, lo feliz que soy de pensar de la que me he librado contigo, porque solo puedes ocasionarme problemas de patio de colegio.

Espero que te vaya bien siendo un falso (reconocido por ti), un cobarde (reconocido por ti), un mentiroso (reconocido por ti) y un niñato que no aprecia lo que tiene a su lado y solo piensa en él, así que añado egoísta a la lista. Por miedo a quedarse solo... Es acojonante, la que puedes llegar a liar... Una mierda de pollo, que es lo que eres... Qué no tienes ni plumas.

Lo dicho, a estas alturas, sabrás que estás más que bloqueado en todas partes, así que supongo que te dará por leer el blog. Sí, tiene muchas letras, es lo que hay. Puedes leerlo en varias veces. 

No puedo quedarme con buen recuerdo de ti como dije en mi anterior entrada. No puedo quedarme con un buen recuerdo de una persona tan mala, y que sabe que lo es.  Y espero que te estés quietecito... Sino empiezo a sacar toda tu mierda y no vas a tener mundo para echar a correr. Recuerda que juegas con fuego, y tú, eres tan poco inteligente, que te quemas.


Patri Izquierdo Díaz




miércoles, 3 de junio de 2020

El secreto es ser capaz de brillar en un mundo gris


Tengo un talento especial para comprar más libros de los que mi tiempo me permite leer


Sigue luchando

La mayoría de las veces nos sentimos mal cuando fracasamos en algo a los que le ponemos mucho esfuerzo. Es normal, pero tampoco es para tanto como en un principio parece. Si lo queremos de verdad, si nuestra vida gira sobre ello, tarde o temprano lo conseguiremos. Es cuestión de probabilidad y constancia. Y ese fracaso que tanto nos afecta, realmente sólo es un paso más hasta la meta. Algo incluso necesario.

Créeme, ganar es un final, luchar y perder no.

Siempre se puede seguir luchando.


Es de esas personas que hasta en sus días más tristes es capaz de sacarte las sonrisas más grandes. Y nada le importa si tú estás mal.


Personas a las que no les darías ni la hora y otras, en cambio, que por verlas cinco minutos de reloj recorrerías el mundo durante horas.


No sabría ponerle nombre, pero mejor.


Antes de llegar a anciano

Me da pena la gente pesimista. Los que no avanzan y sólo se quejan, creyéndose víctimas de un mundo que conspira contra ellos. No sé... yo pienso que la vida no espera a nadie, y no hay mayor delito que dejar que transcurra lamentándose por todo. Precisamente por eso, no voy a parar hasta cumplir todas y cada una de mis metas.

Quiero tachar todos los nombres de la lista de ciudades que algún día quiero visitar, también de la lista de conciertos en los que me tengo que dejar los pies saltando y de la lista de libros que tengo pendientes de devorar. Lograr vivir trabajando por mis sueños, y no por los de otros a cambio de un triste sueldo fijo. Continuar haciendo locuras según pasen los años, porque madurar no impide seguir arriesgándome por una corazonada. Enamorarme, por lo menos veinte veces más, hasta que dé con ese alguien que sienta la vida como yo. Hacer muchos amigos y perderlos a casi todos, quedándome sólo con los mejores. Aprender a querer de verdad, como mi madre. Llegar a ser un luchador incansable, como mi padre. Convertirme en un ejemplo de motivación y que todos se inspiren en mí cuando peleen por sus sueños. Mirar atrás y aprender por fin a ver como experiencias a todos mis fracasos obtenidos y por obtener. Mil cosas más, y las que se me vayan ocurriendo cada día.

Quizá son demasiados objetivos, o quizás soy demasiado ambiciosos en general. Puede ser. Y seguramente, cuando sea anciano y ya no pueda luchar por muchos de mis sueños, sentiré que me ha faltado tiempo. Eso sí, voy a hacer todo lo posible para no sentir que he malgastado el que he tenido.

Fran López Castillo



Merecías ser eterna

TE echo de menos, abuela. No sé acordarme de ti y no llorar; al igual que tampoco me termino de acostumbrar a volver a casa y que no estés. No sé, nunca llegué a imaginarme cómo sería la vida sin ti hasta que la vida me lo mostró de golpe. Ahora sé que es como vivir con un vacío en el corazón que es imposible de volver a llenar, porque ese vacío era un amor que ni yo voy a poder dar a nadie, ni nadie me lo va a poder dar a mí. Era un amor entre abuela y nieto.

¿Y sabes qué? A mis veintisiete años creo que no he conocido a nadie que sea tan buena persona como tú. Ya no estarás entre nosotros, pero yo te voy a recordar hasta el final, hasta que me reúna contigo. Yo voy a seguir contando a todo el mundo que eras tan maravillosa que incluso, cuando era muy pequeño, decía "que quería más a mi abuela que a mi madre". Que me llamo Francisco por ti. Que siempre estuviste ahí para lo que necesitase. Que tú le contabas a todo el mundo, muy orgullosa, que yo era tu nieto favorito. Que eras todo bondad y amor, y que pusiste mucho esmero en enseñarme a ser del mismo modo.

Por desgracia ya no estás, pero no somos pocos los que nos acordamos a diario de ti. Te llevaré siempre contigo. Siempre. Y si desde allá donde estés puedes verme y en alguna ocasión me has pillado llorando al recordarte, no te preocupes, de verdad. Es sólo que a veces se me escapan las lágrimas porque merecías ser eterna y no lo eres.

Te quiero, abuela. Siempre te querré.

Fran López Castillo

Se busca Musa

Como una niñez sin juguetes, como un carnaval sin disfraces o como trabajar en domingo. Un sinsentido. Eso es un escritor sin inspiración.

Por lo tanto: Escritor de poca monta busca musa.

Una chica espacial, que haga de la cama un universo y de su cuerpo un planeta a descubrir. Y de mí un astronauta, cuya misión es explorarlo centímetro a centímetro, lunar a lunar.

Una chica volcán, con unos labios más rojos que la propia lava. Y que quemen. Sí, joder, que quemen.

Una chica de cuento, pero no la princesa encadenada, sino la bruja malvada. Que me haga quererla y odiarla a partes iguales. Que haga de lo nuestro un choque de trenes imprevisible, inevitable e irresistible.

Una chica arriesgada, que consiga que sienta el filo de sus dedos como cuchillas afiladas al pasarlos sobre mi piel, haciéndome sentir miedo y ganas de saltar al mismo tiempo. Como si ella fuera una apuesta perdedora y, aun así, me convenciese para jugármelo todo a sus cartas.

Una chica loca, que me inspire a escribir con su sujetador en el suelo, sus bragas en mi cama y mis manos perdiéndose en su pelo... Dando cada beso tan intenso como si fuese la última calada de un cigarro. Como si celebrásemos que hace una semana que nos conocimos. Como si mañana me fuese a la guerra y me estuviese despidiendo.

Una chica de pasarela, que haga de mis camisetas por la mañana el mejor de sus vestidos. Que me mire con cara de saber que la deseo, y que se guste al sentirse así.

Una chica que quiera que le escriban y que tenga ganas de inspirarme.

Lo dicho: Escritor de poca monta busca musa.


Esas noches de otoño tapados hasta arriba en la cama. Con la música bajita. Con la taza en la mesilla. Pensando en alguien y sonriendo.


Si conociera a un genio y tú vinieras… Pues me sobrarían dos deseos.


Lo peor es cuando el amor se acaba pero no se va.


lunes, 1 de junio de 2020

JUNIO

1. A ella le encanta escuchar, le encanta que le cuenten cosas interesantes. No siempre lo ha tenido fácil y ahora disfruta de cada detalle.
2. Esas noches de otoño tapados hasta arriba en la cama. Con la música bajita. Con la taza en la mesilla. Pensando en alguien y sonriendo.
3. Hace demasiado que no das señales de vida. Es todo un alivio. Pero sé que aparecerás de nuevo cuando no lo espere. Para girarme el mundo.
4. Sonabas a persona «despedida» desde que te conocí. De esas que sabes que se irán. Y yo, aun así, nunca paraba de decirte «hola».
5. Lo de pasar la boca por la frontera de tu piel con la ropa interior es otra forma de estar en casa.
6. Si hay algo todavía peor que alguien que te interesa se vaya, es que lo haga en silencio. De un día para otro. Sin decir absolutamente nada.
7. Al final, lo bonito es darte cuenta de que quien se ha quedado es quien tú querías que lo hiciera. Y los que se marcharon dejaron de importar.
8. Supongo que me di cuenta de que todo se estaba acabando el día que intenté hablarte y ya no sabía cómo hacerlo sin molestarte. Y casi sin querer, dejé de hacerlo, por si tú… Pero no.
9. No sabes la rabia que me da la sensación de explicarte algo y que siempre lo entiendas al revés. Y te enfades. Impotencia pura. Rabia.
10. Qué guapa te pones cuando te quieres a ti misma más que a los demás.
11. De los malos momentos se puede salir, de intentar dejar de ver capítulos seguidos de una serie ya es otra historia.
12. El frío de que no estés. De que no des señales de interés. Y los cielos despejados.
13. El amor es saber estar para dar de tu calor cuando sabes que se muere de frío.
14. Y de repente te das cuenta de que lo que más te apetece en el mundo es contarle lo que te ha pasado hoy. Pero ya no se puede.
15. Si consigues olvidar a alguien jugando a ignorar, mucho no lo querías. O quizá lo callas demasiado para disimular. Y seguir pensando…
16. Ya está bien de esconder el corazón debajo de la alfombra, ¿no?
17. Reír. Reír es lo que diferencia el amor de otras cosas. Cuando dejas de reír, el amor se acaba, aunque todavía no te hayas dado cuenta.
18. Si todavía creemos en las personas, es por esos niños de tres años que se abrazan en el parque. Queriendo a otros sin pedir nada. Y es bonito.
19. Jodiste todos mis planes de seguir la línea recta que yo mismo me obligaba a tomar sin señales de stop.
20. No sabría ponerle nombre, pero mejor.
21. No he visto a nadie que sepa gritar como tus ojos.
22. Voy a jugar a unir con la lengua los lunares que van desde tus hombros hasta el infinito. Y te dejo ganar.
23. Te va a explotar un día el corazón y te van a salir un montón de mariposas enfadadas.
24. Eramos capaces de planear quemar el mundo a base de besos cada vez que estábamos juntos y acabamos quemándonos tan separados cada noche.
25. Nos empeñamos en querer a quien se irá cuando llegue el frío. Como esos pájaros que emigran en otoño buscando el calor de un nuevo verano.
26. Como yo no sé escribir poesía, te regalé un espejo.
27. Nunca te olvides de esta frase. El mundo que hable, tú, mientras, quiérete.
28. Casi nadie sabe encontrar el valor a un beso en la frente. Y es una pena.
29. Y justo ahí apareció alguien que te hizo sonreír como si volvieras a tener corazón. Y ahora late todavía más rápido.
30. Tú me gustas. Yo te gusto. Vamos a complicarlo todo haciendo como que no nos interesamos. No vaya a ser que seamos felices esta vez.


Un paseo... hacia a Alemania

Tenía esta carta guardada para más adelante pero como tú me has enseñado, hay que hacer las cosas cuando nos nacen.

Siempre he pensado que no estábamos destinadas a ser amigas, porque somos los polos más opuestos que existen en el mundo. No pertenecíamos ni siquiera al mismo grupo en la universidad, ¡y lo que hizo el metro! Nuestra primera quedada ya trajo historia en el Templo de Debod con mi abono metido en la fuente en pleno invierno, al que yo me quedé mirando y tú me lo cogiste. Siempre echada para delante y sin miedo a nada.

Tienes la fortaleza de un ejército junto, aunque tus cuatro paredes de la habitación te hayan visto llorar y dar vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. Tienes la valentía de cantarle los cuarenta a todos los problemas y a todo el que te los origina. El carácter que muchas veces te trae por el camino de la amargura. Eres muy intensa, en lo bueno y en lo malo, pero es parte de tu encanto, al igual que tu carita pan. Son cosas que te hacen ser tú. Y ser tú es algo increíble, admirable y respetable.

Sabes que te he dicho muchas veces que de mayor quiero ser como tú. Ayudar sin esperar nada a cambio, con mucho orgullo, pero al fin y al cabo, te pesan otros sentimientos más como el amor hacía los tuyos, a los que guardas debajo del ala con tanto cariño y cuidado. No aguantas que ellos lo pasen mal y si sabes quien es el culpable, eres capaz de sacarle los ojos.

Follonera, fiestera, torera, y amante de la charanga. Escucha unas notas de música y se pone a bailar. El alma de la fiesta, que te vacila, te tienta, te apuesta... y se ríe. Porque se ríe del mundo entero, hasta de su sombra. Porque es bueno reír, ¿de qué? ¡Da igual! Hay que reír, ¿y el karma? Mañana pensaremos en él, hoy no, ¡ponme otra cerveza! Que hay que bajar las penas. La mejor contadora de historias. Podría estar horas y horas hablando de ti, y escuchándote relatar tus mejores noches.

Gracias y mil gracias, por haber sufrido conmigo, haber llorado, reído, sacarme de paseo, haberme curado de todas las maneras posibles, haberme cogido el móvil cuando lo odias, estar ahí... que al final es de lo que se trata. 

Alemania... Confío en que te salve de todos los fantasmas y demonios que tienes. Que poner tierra de por medio te traiga paz, esa que ansías, y que tanto te mereces. Te voy a echar de menos, mucho, muchísimo. Y la cuenta atrás ha empezado, empezó hace unos meses... pero, cari, que nos han robado el mes de abril, y de mayo... Pero pienso exprimir contigo cada minuto que pueda, porque te quiero un mundo. Y Alemania tampoco está tan lejos, ¿verdad? Un paseo en avión.

Patri Izquierdo Díaz