domingo, 14 de junio de 2020

AMIGA

Ya sabes que estas cosas me dan mucha vergüenza y creo que lo haces en parte para verme sufrir, algo que sé que te encanta. 

Pero ya te he dicho mil veces y t las seguiré diciendo, no hace falta que me des las gracias por nada, me conformo con que sigas igual o más loca que cuando nos conocimos, que siguas aceptándome en los viajes locos que te van surgiendo y que me sigas aguantando mis locuras y payasadas, aunque en el tema del pulso tendremos que revisar el var.

Sé que este texto no es muy extenso, pero ya me conoces, soy muy reservado… joder, ¡¡¡soy Batman!!!

Daniel Fernández


Patones de Arriba

Patones de Arriba es sin duda uno de los pueblos más bonitos de la Sierra Norte de Madrid y también uno de los más visitados los fines de semana por su relativa cercanía a la capital, ya que se encuentra a apenas 60 km. Sus calles empedradas y sus casas de pizarra negra nos trasladan a otro tiempo.

Patones, con sus característica arquitectura de pizarra negra y sus cuestas empedradas es una localidad llena de encanto, que parece anclada en otro tiempo ya que se mantiene relativamente preservada  pese a ser muy turística. Uno de sus muchos encantos son sus increíbles vistas de la Sierra, ya que se encuentra a más de 800 metros sobre el nivel de mar.


Patones no solo permite perderse por sus románticas calles de piedra, si no también disfrutar de agradables paseos, rutas guiadas, de senderismo o en bicicleta por la zona, lo que la convierte en un destino ideal de fin de semana o una excursión de un día desde Madrid.


Conviene llegar pronto porque el pueblo tiene pocos lugares de aparcamiento y se llenan rápido. Entonces, la única alternativa sería dejar el coche en Patones de Abajo y subir caminando, lo que llevaría aproximadamente  unos veinte minutos.

Uno de los sitios a visitar es la antigua iglesia de San José, del siglo XVII y donde está ahora ubicada la Oficina de Turismo, a partir de ahí lo mejor es perderse y pasear por el pueblo, que no es muy grande.
También puedes ver el Arroyo de Patones, que atraviesa sus dos municipios, Patones de Arriba y Patones de Abajo.

En los alrededores de Patones tienes también muchos sitios de interés como la Cueva del Reguerillo, una de las cuevas más importantes de la Comunidad de Madrid y a la que se accede a través de la carretera que va de Torrelaguna a El Atazar o El Pontón de la Oliva, una presa construida en el siglo XIX por el canal de Isabel II para abastecer de agua a Madrid, pero que nunca pudo ser usada para ello. También cerca, a unos 4 km se encuentra la Ermita de la Virgen de la Oliva, una iglesia románico-mudéjar que data de los siglo XII y XIII

La talla 34

¿Será que es domingo? No, llevo así toda la semana. Perdida. No me apetece hablar con nadie. No voy a decir que todos me caigan mal, pero es como... Que no estoy para nadie. Encerrada totalmente en mí. Nada de lo que estoy haciendo me llena. Nadie me llena. Nadie es capaz de quitarme el peso que llevo durante toda esta semana. Nadie se ha dado cuenta de lo cansada que estoy. Me duele la cabeza todos los días, las pesadillas no cesan, vivo con miedos del pasado, taquicardias, me falta el aire para volver a respirar. Se me olvidó ser feliz, agarrarme a los pequeños momentos que me hacen bien.

El trabajo se acaba en un mes. No sé qué será de mí para entonces. Los problemas económicos me comen, el trabajo, el que nada salga bien, el no avanzar a la velocidad que yo quiero, estar atrapada en un cuerpo que tampoco quiero. Me exijo, me machaco cada día unas tres horas de entrenamiento, el día que no puedo, me siento una mierda y me miro al espejo en silencio, incluso hay días que ni siquiera me miro, ¿para qué?

El informe que tuve que realizar durante la charla psicológica que recibimos durante un curso ha removido en mí ciertos temas que estaban en el cajón de la mierda, el último de todo mi armario, aquel que nunca se abre, porque está demasiado bajo, y la espalda duele de tanto peso que llevo. Los vómitos vuelven. Las pocas ganas de no hacer nada... La cuarentena me ha afectado mucho más de lo que creía. Estoy un gran salón gritando a pleno pulmón que alguien me ayude, y lo único que recibo de vuelta es el sonido de mi eco. Claro, que tampoco se lo he expuesto a mis amigos. Nadie sabe de la incomodidad que llevo dentro, como si me hubiera metido en la talla 34. Me asfixio. 


El corazón funcionaría mejor con señales. La de ceda el paso. Stop. Carga y descarga. Y si solo se van a quedar un rato, el tique de la O.R.A.


AMIGO

Os quiero hablar de él. Sé que no le gusta nada de nada que le regale los oídos, por eso no lo voy a hacer. Pero sí me apetece contaros su historia.

Cuando yo estudiaba mi Grado Superior de Educación Infantil, allá por el año 2015 (juraría, pero no estoy segura), fui delegada de la clase (un coñazo muy grande) y me mandaron a hacer algo a la clase de los informáticos. Y allí estaba él. Dani siempre me pareció el más guapo de ellos, pero se mantenía en un segundo plano en los recreos. Nuestra relación ha sido un poco intermitente, en mi opinión, creo que aquella etapa de estudios no nos sirvió a ninguno de los dos para conocernos. Que nuestra relación empezó después, de hecho, al empezar la universidad le perdí un poco la pista.

Pero apareció cuando más necesitaba a un amigo, el año pasado concretamente, al leer todo lo que publicaba en Facebook o Instagram, supo que las cosas no iban bien, y es que para lo bueno y para lo malo, soy un libro abierto. Siempre encuentro en él un refugio, las palabras adecuadas y llenas de paciencia... Infinita diría yo... Es más, ayer no sé cómo no acabó abandonándome en mitad del campo. 

Es de las mejores personas que conozco. Tiene todo el cariño que a un cactus como yo le falta, toda la timidez que yo no tengo. Es el complemento perfecto. Me hace pararme y pensar, me hace frenar en seco, me avisa de cuando voy sin paracaídas y del hostión que me espera. Pero a la vez, me da alas para que haga todo aquello que me hace feliz, sin juzgarme, y haciéndome ver que la opinión de los demás, está de sobra. 

Es el compañero perfecto de viajes, el que hace los coros a las canciones, el que las pasa si suenan a "drama", el que sintoniza la radio y el gran intermediario entre la tecnología y yo. Es cierto que en la vida, el viaje lo marcamos nosotros, el destino o los objetivos y el camino es solo nuestro, pero es mucho más fácil conseguirlo si tenemos de copiloto a una persona que nos hace reír, que me reta porque sabe que una apuesta para mí es sagrada (ya hablaremos del pulso, amigo...), el que se preocupa por ti si dices un "hola" en WhatsApp, que está ahí, detrás del desastre con patas que soy y de una "brutita" como me llama él. 

Es más fácil la vida si vives rodeada de los mejores. Y siempre lo digo. Soy muy afortunada en amigos. Y él, es uno de ellos. ¡Con todos ustedes, Dani!

Patri Izquierdo Díaz



jueves, 11 de junio de 2020

Eres suficiente

Sé que algunas veces nos levantamos o nos vamos a dormir con una sensación inmensa de inseguridad dentro de nosotras. Te sientes invisible y las pocas fuerzas que quedan las usas para llegar a casa y tirarte en el sofá o en tu cama, lo que esté más cerca. Es ahí donde comienzan las cientos de preguntas, los cuestionamientos, los suspiros y esa sensación de ahogo que no te deja respirar. ¿Por qué pasan las cosas de la forma que pasan? ¿Por qué sigues sintiendo que no eres suficientemente buena? ¿Por qué sigues intentando complacer a personas que no valen la pena y que te tienen convencida de que hay tanto de ti que tienes que cambiar?

Detente un segundo. Quédate ahí donde estás y no lo hagas sólo porque te lo digo, sino porque es necesario, porque alguna vez también fui la chica que cruza la puerta sintiendo el peso del mundo sobre sus hombros y porque, aunque es más fácil decirlo que hacerlo, es posible. Es posible incluso si no todos los días son perfectos e incluso si parece que algunos días ya no puedes más.

Eres suficiente porque eres única y porque no hay nadie más en el universo que pueda entregar lo que tú tienes para dar. Eres suficiente porque los errores que has cometido y que seguirás cometiendo te han dado la opción de convertirte en un ser humano que aprende de sus errores, en una persona única que ha crecido con el tiempo, porque eres una mujer que ha aprendido de todo lo que le ha pasado. Eres suficiente porque eres increíblemente valiente, porque aunque has tenido miedo, has mostrado tu vulnerabilidad ante otros, has hecho evidente eso que te hace tan especial y humana.

Una carta para la chica buena que lo permite todo

Querida chica buena:

Eres la chica que trata de alcanzar a ese extraño en la calle para devolverle un papel que se le cayó.

Tú eres la que, cuando vas a un restaurante, ordena los platos en tu mesa para que sea más fácil para el mesero recogerlos.

Tratas de hacer que todo sea más fácil para todas las personas.

Tal vez no te has dado cuenta pero hay una energía salvaje dentro de ti. Se concentra en lo profundo de tu alma. Escúchala. Permite que esa energía fluya a través tuyo. No tengas miedo de reclamar lo que crees que te mereces. No tengas miedo de ser tu misma y escuchar tu corazón. Debes tratarte a ti misma con el mismo cariño con que tratas a los demás y tal vez no te has permitido para contigo. Mírate en el espejo y dite a ti misma lo hermosa que eres.

Te mereces lo que quieres. Date el permiso de desear más.
Vive con devoción hacia ti misma, hasta que te des cuenta de que tú eres el amor que buscas. Rodéate de personas que te aprecien y sepan lo que vales.

Ármate de coraje y de amor para poder continuar entregándole a los demás el amor que tienes, pero sin permitir que ellos se aprovechen y crucen la línea. Aprende a trazar tú misma esa línea. Si no les haces saber a los demás donde deben parar tal vez ellos no sepan que tienen que hacerlo. Que no se pueden aprovechar.
La gente te tratará como tú te trates a ti misma. Recuerda eso.

Y sé tuya, muy tuya, más que de nadie. Es cuando te pones más guapa.


Cosas que no pueden ser

Llegaste cuando menos te esperaba. Llegaste y tiraste abajo todos los muros que tanto tiempo me habían llevado levantar a mi alrededor.
Llegaste y arrasaste con todo en el poco tiempo que te quedaste conmigo.
Llegaste y me hiciste descubrir facetas mías que ni siquiera yo sabía que existían, porque a tu lado descubrí lo que era ser mejor persona, aprender, crecer.
Llegaste y me sorprendí a mí misma riendo con tu cara de niño inocente, con ese aire de niño perdido que siempre me inspiró ternura y ganas de protegerte.
Llegaste y lo pusiste todo patas arriba, y me encontré dispuesta a abrirle la puerta de mi vida a una persona por primera vez en mucho tiempo. Llegaste y me descubrí a a mí misma adecentando un poco mi yo interno porque hacia mucho tiempo que nadie se preocupaba por mirar en mi interior.
Llegaste y de pronto el mundo me parecía un mundo más amable, llegaste y de repente todo era más sencillo. Tenía más luz, incluso yo tenía más luz.
Pero , desgraciadamente , hay cosas que no pueden ser. Y decidiste marcharte igual que habías llegado, casi sin aviso. Y con tu partida llegó tu ultima lección, y seguramente la más importante.
Me enseñaste que cuando empiezas a soltar, la mochila se hace menos pesada, a entender que todo pasa por algo y que cada hoja del calendario no es una más, es única y hay que saber aprovecharla al máximo. Que quien se queda a tu lado sin ataduras es porque debe estar ahí, a tu lado. Y quien no, al final te enseñó algo, porque de todo se aprende, haya sido bueno o malo.
Que hay cosas que no pueden ser por decisión nuestra, por decisión suya o porque los planes se torcieron a mitad de camino. Y se quedan en eso : cosas que no pueden ser.
Y donde digo cosas digo personas, y tú amigo, eres el primero de esta lista.
Posdata: Desde el día que te fuiste llevo pendientes.

Y entonces… cedes

Y entonces cedes……cedes porque sí, porque ese chico te gusta, porque tienes miedo de que si no cedes el decida marcharse.

Cedes, y dejas de oír esa voz que te grita dentro que no, que no cedas, pero cierras los ojos, los oídos y desoyes esa voz que tanto te incomoda y cedes.

Y vuelves a ponerle a él por delante de ti, vuelves a dejar que sean sus necesidades los que dirijan todo, y con ello, a ti misma.

Y cedes porque crees que lo mismo así, él se dará cuenta de que siempre estás con una sonrisa para él, aunque realmente él nunca está para ti. Crees que lo mismo así el por fin se girará y verá lo bonita que te pones cuando sonríes por él.

Cedes y te olvidas de ti, y de lo que tú necesitas. Te olvidas de ti por contentarle a el pensando que quizás algún día..

Pero él no va a cambiar, porque quien no te quiere ver no te verá por mucho que te pongas a ti en un discreto segundo plano, y lo sabes, en el fondo lo sabes.

No, no cedas. Porque las cosas son sencillas o deberían serlo y sino lo son es que quizás estas insistiendo en la puerta que no es para ti.

Las cosas ruedan solas, fluyen solas, sin necesidad de ceder y de desoír esa voz que tan sabiamente te llama desde dentro.

Si no hay un equilibrio entre los dos, si todo gira en torno a lo que él quiere, cuando él quiere y como el lo quiere, algo no va bien. Si continuamente cedes para tenerle contento, pero te relegas a un discreto segundo plano para ello es que no estas en el sitio correcto..

Duele, claro, tienes esperanzas , te has hecho ilusiones, has creado en tu mente una vida con el,…pero sabes? Seguramente, mas adelante, cuando menos te lo esperes, de repente aparezca ese alguien con el que no haga falta ceder, con el que no tengas que dar un paso atrás y quedarte a la sombra del escenario porque el mismo te cogerá de la mano y te pondrá en el lugar que te corresponde: el de la actriz principal.
No te olvides de ti. Pase lo que pase, no te olvides.

Vales demasiado como para andar rogando atención

Tú mereces, tú mereces… Tú mereces el mundo entero en la palma de tu mano. Mereces que te vean como un universo nuevo y maravilloso. Mereces palabras bonitas, palabras alegres, palabras dulces y acogedoras. Mereces besos llenos de risas, llenos de amor. Mereces noches llenas de largas conversaciones o incluso noches en donde no se escuche ni un suspiro. Mereces ser un hogar, un hogar a donde alguien va después de un día lleno de complicaciones. Mereces, mereces… Mereces tanto, pero recibes tan poco que crees que es tu culpa.

Y está bien, está bien querer tanto a alguien. Está bien que luches, que demuestres, que quieras. Está bien que quieras recibir el cariño que das, y también está bien que al no recibirlo, te sientas mal. Pero no, no está bien que te quedes ahí, esperando a ver si alguien cambia de opinión sobre si quiere tenerte en su vida o no. Porque la verdad, vales tanto como para saber que la persona que te quiere en su vida no lo piensa dos veces.
Vales mucho como para esperar a que  le den las ganas de buscarte. Vales tanto, que si te dieras cuenta de tu valor, quedarías sorprendida con lo poquito que estás recibiendo.
Muchas personas no lo entenderán, no entenderán el dolor de perder a alguien que querías, de perderlo teniéndolo al frente de tus ojos, porque hay gente que se va mucho antes de despedirse.
Pero así es la vida a veces,a veces  tienen que pasar cosas como estas para que te des cuenta de que tú te tienes que dar tu valor, tu lugar. Y créeme que cuando lo hagas, te vas a sentir viva, verdaderamente viva.


A ti, que vuelves cuando quieres y no me dejas en paz



Sí, ya sé que la culpa es mía. Te he acostumbrado fatal.Te crees con derecho a reaparecer (y a desestabilizarme) porque una parte de mí siempre está esperando a que vuelvas. Esa parte que siente que haces la vida interesante, que todo avance a una intensa cámara rápida. A quién quiero engañar, a mis ojos pareces increíble. Pero, ¿lo eres? ¿Es increíble alguien que vuelve cuando quiere y yo le doy igual?
Ya no sé ni cómo me he acostumbrado a vivir con esa parte de mi que heriste. Esa que, cuando te fuiste por primera vez, pensó que el mundo se había apagado. La que se pasó semanas lamiéndose las heridas por si así cicatrizaban. La que creyó que la culpa era suya, que había hecho algo mal y que por eso te había perdido. La que no entendió que de repente no llamaras, que buscaras tu sitio, que repitieras que no querías nada serio. Esa parte que destruyó por completo las alas que querían volar a tu lado.
No sabes cuánto pasó hasta que dejé de encontrarte en todos los rincones de mi cama, hasta que pudo comer sin que después me doliera el estómago o ver una película sin anotar mentalmente todas las opiniones que habría querido compartir contigo. No sabes la de veces que deseé haber sido de otra forma por si esa otra forma era la que conseguía dejarte a mi lado.
Pero también está otra parte de mí, la indignada. La que, cuando te fuiste esta última vez -porque volviste, porque siempre vuelves pero de nuevo te largas- se sintió completamente gilipollas. La que no entendía que no hubiera aprendido la lección por enésima vez ni que hubiera confiado en que esta sería diferente. La que se debate entre gritarte hasta perder el habla o estampar mi propia cabeza contra una pared. Es la que se plantea, no solo no volver a confiar en ti, sino no fiarse de nadie nunca más.
Y, por último, está mi parte melancólica y comodona. La que cree que, como siempre acabas volviendo, para empezar de nuevo. La que cree en las palabras que me sueltas -que soy especial, que nadie como yo– pero que, como siempre, acaba sus discursos con un: “necesito ser libre”.  Y yo me quedo con cara de tonta, mirando mis manos vacías y escuchando un corazón congelado que ya ni palpita de todas las veces que tu egoísmo lo dejó parado.
Y, claro, tengo una responsabilidad con todas mis partes. Espero que lo entiendas. Tengo que hacerme entender que si tú vas y vienes a tu antojo no es culpa mía. Que no tiene nada que ver con el fracaso sino con tu forma de ser y la mía, que te lo permite. Y que retener y vivir en este espiral de dolor sin sentido no es lo que quiero para siempre.
Así que he hablado conmigo misma y he tomado una decisión. Tus vueltas cansan tanto como todas las veces que te largas y me dejas esperando. Ya no importa si te importo de verdad o si he sido alpiste para tu ego.
Necesito un poco de paz y, a tu lado, no la tendré nunca.

Esa ilusión de intentarlo. De si esta vez puede ser la correcta


Me gustas porque sonríes con los ojos tristes, tienes los pies pequeños y el corazón inmenso, inocente, en carne viva


El secreto de cualquier victoria

Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos visto como imposible alguna meta a alcanzar. A mí me pasa cada vez menos, pero me sigue pasando. Creo que eso se me da tan bien como ponerme siempre en el peor de los casos posibles. Sufrir el golpe antes de recibirlo.

Supongo que no soy perfecto y, aunque intento predicar a los de mi alrededor con aquello de "no hay nada imposible", a veces, los días tontos, soy el primero que se desanima. Y no es que hoy sea uno de esos días tontos, pero sí es uno de esos días que me apetece ser honesto. No tienes que ganar siempre, sólo tienes que luchar siempre. Creer y saber que vas a ganar, aunque no tengas ni puta idea del cómo. Cualquier meta o sueño es alcanzable, tú sólo preocúpate de que en los días malos sigas luchando.

Ahí está el secreto de cualquier victoria.

Fran López Castillo


Declaración de intenciones

A veces acabo harto de que parezca que las cosas siempre me tengan que salir mal, y pienso en tirar la toalla. O simplemente no sé qué camino tengo que tomar, cual es el siguiente paso a dar o en qué estoy fallando, y me frustro, en especial cuando me invade la sensación de no tener ni puta idea de cómo conseguirlo.

Aunque eso sí, me conozco, sé lo cabezón que puedo llegar a ser, y no tengo duda alguna de que lo voy a lograr.

Tarde o temprano, pero seguro.

Yo soy de los que no paran de intentarlo hasta conseguirlo.

Fran López Castillo


Síndrome de Peter Pan

Ya llevo quemadas las primeras, y más cortas, etapas de la vida: niñez, pubertad, adolescencia, universidad e inserción al mundo laboral.

En todas ellas, desde siempre, he deseado llegar a la actual, a ser adulto. Y ahora, cuando por fin estoy aquí y soy esa persona mayor que tanto deseaba ser, me siento como una especie de Peter Pan engañado por el paso de los años, que lo convencieron con falsas promesas para crecer y así abandonar el país de Nunca Jamás.

La clave del problema se halla en la elección incorrecta de la variable que mide la riqueza. Porque no hay mayor sinónimo de esclavitud que el dinero. Y no hay mayor sinónimo de libertad que el tiempo. Es de cobardes echarle la culpa de tus problemas a otros, pero no es mentira que es la verdad más absoluta que nos inculcan desde que nacemos.

Siendo Peter, tenía tiempo. Siendo el Sr. Pan, tengo dinero. Y creo que no hace falta que diga en el papel de quién de los dos me he sentido más rico.

Porque con la variable tiempo se cumplen sueños de verdad, mientras que con la variable del dinero sólo compramos caprichos innecesarios para que los demás pienses que nos va bien, mientras intentamos convencernos de que hemos elegido el camino correcto y que tener algo de dinero merece la pena, aunque no tengamos nada de tiempo libre para luchar por lo que realmente nos gusta.

No crezcáis. No del todo, al menos.

Ser adulto es demasiado serio, y sólo los niños intentan cosas sin tener en cuenta lo que podría salir mal. Hoy, como hombre, me lamento de no tener la capacidad que tenía cuando era niño de intentar cosas sin pensar en consecuencias.

Ahora sólo soy uno más con complejos de Peter Pan, varios sueños por cumplir y casi nada de tiempo libre al día para luchar por ellos.

Esto lo escribió mi yo de 24 años.
Al final logré volver a Nunca Jamás...

Fran López Castillo


Lo que significa ser del Madrid

Recuerdo que, cuando era niño, mucha gente me preguntaba "de qué equipo era". Yo respondía, sin dudar, que del Madrid; como si fuera lo obvio, como si no se pudiera ser de otro equipo.

Yo no elegí ser del Real Madrid, tampoco sabía lo que eso significaba. Mi padre lo era, y yo, como cualquier hijo, sólo quería ser como él. Desde entonces, me he criado escuchando las gestas que consiguieron. Di Stefano y Puskas. Las seis Copas de Europa y Gento y las diez ligas de Pirri. Aquella mítica jugada en la que Juanito la preparaba y Santillana la metía. Hugo Sánchez celebrando sus goles dando volteretas. Amancio deslumbrando primero por la banda derecha como jugador, y después descubriendo a la Quinta del Buitre, como entrenador. Y, a estos, ganando cinco ligas consecutivas. Los casi veinte años de Sanchís vistiendo de blanco. El liderazgo de Hierro. Las subidas de Roberto Carlos por la banda Izquierda. La exquisitez de Redondo en el centro del campo y la fortuna de Mijatovic en la séptima.

Y si  me fascinaban todas las historias que me contaban, más lo hacían aquellas gestas que veía a través de la televisión, como Raúl mandando callar a cien mil personas en el Camp Nou. O el tres a cero de la octava en París. O a la FIFA reconociendo al Real Madrid como mejor equipo del SigloXX. A Zidane marcando en Glasgow el mejor gol en una final de Champions, y a Casillas agradando a su leyendo con algún que otro milagro en la novena. A Sergio Ramos volando, in extremis, en Lisboa, para darle al Madrid su ansiada décima. Nuevamente Zidane, volviendo como entrenador y ganando otras tres Champions -y de manera consecutiva-, cuando nadie confiaba en él.

Y eso sin contar todo lo que queda por venir.

Han pasado muchos años, y el fútbol se ha arraigado tanto en mí que no concibo la vida sin él. Pero ahora sí sé que lo que significa ser del Madrid. Significa que da igual si tienes o no talento, que lo importante es trabajar sabiendo que dando más que el resto también se pueden cumplir tus sueños, como Raúl. Significa tener hambre de ser el mejor, y una vez lo seas, intentar mejorar aún más, y más y más, como Cristiano. Significa no rendirse hasta el último minuto, porque sabes que hasta el instante final es posible cambiar las tornas, como Sergio Ramos. Significa saber que todos somos capaces de cambiar el rumbo de la historia en la época que nos toca vivir, como Di Stefano. Significa que hay que recordar siempre a quien lo ha dado por ti, como el Santiago Bernabéu hace con Juanito en cada minuto siete.

Significa muchas cosas que no son fáciles de explicar.

Cuando era niño no elegí ser del Madrid. Pero ahora que soy adulto, sé que tomaría esa decisión en mil vidas más.

Hasta el final, vamos Real.

Fran López Castillo

¿Por qué será que la felicidad ya nunca nos devuelve la llamada?

El impacto de tu mano en mi cara es cierto que cada día duele menos.Que cada día lo culto mejor, que ya apenas derramo lágrimas ni espero a ningún salvador. Pero sí desgasta, hasta el punto de que llevo dos días únicamente respondiendo a mensajes, pero sin iniciar conversaciones. Necesito un tiempo con el mundo y más, después de lo que he escuchado esta mañana en el curso que hemos recibido en el cole por parte de un psicólogo. Hablaba de la infancia, sí, pero la infancia es la base de lo que hoy somos, de cómo nos comportamos, de los límites que nos podemos, de las metas que cumplimos o no. 

Ser la protagonista de nuestra propia historia. Sin que nadie nos marque el camino, aunque yendo marcada por la vida, no sé hasta que punto puedo serlo, pero de lo que estoy segura es de no querer más dramas. No quiero pasarlo mal, ni que los de mi alrededor lo pasen. Esta semana han pasado muchas cosas, y me he refugiado en el curro, hasta el punto de llegar tan cansada a casa, como para echarme a dormir. Eso sí, de las pesadillas no me he librado. Personas que se van, personas que no vuelven, y me ahogo, me muero en cada una de ellas... Y tú voz me susurra que es lo único que me merezco. Y empiezo a pensar que así es. Que la felicidad no me devuelve la llamada como diría Marwan, que para mi es inalcanzable por mucho que me esfuerce. Que mis deseos y mis necesidades no cuadran, no están empate. 

Nadie entiende lo que llevo dentro, ni espero que lo entiendan. Esta semana llevo todos y cada uno de los días en forma de arrepentimiento, de peso en la mochila, pero ya no padezco, y lo llevo en silencio. Es la mejor forma... La de colgar una foto en Instagram y mostrar a todos lo feliz y fuerte que eres. Sin que nadie sepa qué pasa cuando llegas a casa.


lunes, 8 de junio de 2020

NO TE EQUIVOQUES

No te confundas querido, no me muero por meter un hombre ni en mi cama, ni en mi vida, el que no tenga un compañero en mis días no significa que estoy sola, mi vida no gira en torno a un hombre, tengo amistades, y seres queridos, tengo planes, tengo metas, tengo sueños.

Me amo y valoro; no te confundas querido no soy fría, ni insensible, claro que deseo compartir mi corazón con alguien algún día, lo que no tengo es prisa, puede ser mañana, pasado, en unos meses o tal vez años, incluso podría ser hoy mismo o quizás nunca.

Lo que no tengo es ganas de conformarme con "quien sea" por temor a la soledad, el problema es que la gente no sabe estar sola, no disfruta estar consigo mismo, y ese afán de llenar vacíos con cualquiera, con una prisa insaciable y desesperada por encontrar el amor, como quien está a punto de perder el vuelo en el aeropuerto, ¿porqué tanta prisa?

Por qué no esperar pacientemente, mientras se cultivan a sí mismos, se cuidan y se aman, cuando alguien se acerque y toque su alma de manera especial, estén completamente listos para amar, no te confundas querido no es egolatría, ya sufrí demasiado, no estoy para que me elijan, estoy para elegir. "Si de amor propio se tratase, todos conoceríamos la felicidad".


domingo, 7 de junio de 2020

Te haré volar sin polvo de hadas

Le veo poner la mesa, con gusto, pues como es él. Y me fijo en la seguridad de sus movimientos, y en el gesto serio que tiene, y es que sus ojos, hablan más que su boca. Siempre le pasa eso. Mi chico de aspecto duro. Pero sus ojos no le responden ni le hacen caso nunca. Deja ver sus preocupaciones de manera clara.

- ¿Sabes que he visto a mi tía como una hora? Tenía cena familiar. ¿Y sabes que hoy Belén celebraba su cumple? Menos mal que he quedado con ella en que mañana nos vemos. Sino me hubiera matado - suelto con tal de romper el silencio.

- Belén me hubiera invitado a su cumple, si le digo que estoy aquí... - dice con mucha seguridad - Si estuvo el año pasado el motero y no le tragaba, creo que a mi no me pondría inconveniente - me afirma.

- Qué seguridad, oye - y me río. Apuesto a que lleva razón (¿verdad, cari?). También me quedo parada pensando en lo que ha dicho... El año pasado estaba con Samu en el cumple de Belén... Hace un año ya... La vida vuela. ¡Cambio de tema! - ¿Me acercas los palillos? - asiente y me los entrega.

- Te he jodido los planes, ¿no? - lanza al aire.

- No, los planes que tenía para hoy ya estaban hechos - digo pensando en el vecino del motero.

- Pati... ¿por qué crees que tengo tan mala suerte con las chicas? - me pregunta parando de comer.

- Alex... ¿por qué crees que tengo tan mala suerte con los chicos? - le respondo a modo de pregunta y me río.

- Ni siquiera estando juntos, la suerte nos sonríe... - es más un suspiro que una frase.

- Creo que nuestro momento ya pasó, y esto es lo que queda, que si me apuras, no es peor que lo que teníamos, es más sólido y seguro, es más bonito e íntimo. Es cierto que no es igual, pero, me siento muy afortunada de tenerte a mi lado... Y no creo que tengas problemas con las chicas, de hecho, sé que todas pierden la cabeza, por ser más fina hablando, por ti... 

- Porque soy guapo, ¿no? Soy más que eso - se queja.

- No puedo estar más de acuerdo... Eres mucho más que eso. Eres un hombre de los pies a la cabeza. Eres la mejor persona que conozco, inteligente, listo, trabajador, familiar, respetuoso... Eres un puñetero príncipe sacado de alguna novela de Megan Maxwell. Eres la persona, con la que todas soñamos acabar algún día... Y lo de la belleza, cuando te conocen, es algo secundario. Te lo digo por experiencia. ¡Los tatuajes no! - y me río - Sabes que me encantan...

- ¿Peter Pan? - me pregunta sabiendo cuál es mi favorito.

- Entre otros... - le dejo caer...

Me coge la cara entre las manos y me coloca el pelo. Me mira muy seriamente a los ojos.

- Tienes la mirada más preciosa que he visto nunca... - me dice sin dejar de mirarme a los ojos - Y los labios... - se muerde él los suyos - Hacen que perdamos la cabeza.

Yo no puedo respirar, ni siquiera me entra el aire, y le miro. Solo le miro. Cuando se acerca a mis labios, y me besa. Posa los suyos sobre los míos. Los acaricia. Y junta su nariz con la mía. Vuelve a jugar con mis labios, los hace prisioneros de los suyos. Y estamos un rato intercambiando miradas, besos muy suaves y toques de nariz.

- No sabes lo mucho que te quiero... No te haces una idea, Pa... - y no le dejo terminar.

Le quito las manos de mi cara y me siento encima de él, a horcajadas en el sillón. Le devoro los labios, le muerdo, le succiono, juego con su lengua.

- Siempre tan impaciente... - me susurra entre beso y beso.

- Es que eres un romántico coñazo - me río, y me lanzo a su cuello mientras le escucho jadear. Le estoy llevando al extremo. 

Me mete la mano por debajo del vestido y me lo quita. Suerte la mía de tener la lencería perfecta... y por un momento, recuerdo por qué la llevo. ¡Apagar cabeza! Modo Simio Activado. Empiezo a desabrocharle la camisa...

- ¿Es muy cara? - pregunto riéndome.

- No es mi preferida - me dice.

"Perfecto", pienso y tiro de ella haciendo saltar todos los botones. Se queda mirándome anonadado. 

- Pati... - exclama sin dejar la camisa que ahora miso solo sirve para hacer trapos.

- No era tu preferida, acuérdate - y continúo con mi trabajo en el cuello. Bajando lentamente hasta el cinturón, que desabrocho sin ningún pudor.

- Ya puedes tener cuidado, no tengo más cinturones para estos días - Y me río a carcajadas, ¿qué se cree que soy, Hulk? 

Está listo. Lo noto, le tengo dónde quiero. Por favor, no me defraudes, y empotrame, caramelito. Se levanta conmigo encima y me pone debajo. Empieza a quitarme toda mi ropa y me deja apoyada en el sillón, él se deprende de la ropa que le queda y me besa. Me besa cada parte de mi cuerpo, mi mima... Hace que me sienta querida, y sin ningún complejo sobre mi cuerpo.

Le cojo de la cabeza y le miro a los ojos.

- Cariño... Acción, ¿no te lo pide el cuerpo? - le digo metiéndole prisa.

- No te vas a corregir nunca... Eres un caso perdido...

- Se llama confianza, cielo - y me río. Sí, es cierto que hay cosas que no van a cambiar - Oye... - le digo al oído - ¿Me dejas arriba?

Me mira como incrédulo.

- ¿En serio, Pati? ¿Qué soy el nuevo consolador? - me regaña.

- Un poquito solo - le digo mientras le hago un pucherito.

- ¡Haces conmigo lo que te da la gana! Vamos, el polvo más romántico del mundo - se queja.

- ¿Cuando he sido romántica, amore mio? - le pregunto mientras me coloco en posición.

Sí, señor, esto es otra cosa. Desde aquí, hasta las vistas son diferentes...

- Prepárese señor Peter Pan, porque le voy a hacer volar sin polvo de hadas, tan solo a base de polvos... Te voy a llevar mucho más allá de cualquier estrella a la derecha... Así que abróchese el cinturón que la noche solo acaba de empezar.

Patri Izquierdo Díaz


Recuerda que si pones un escudo al corazón, no vas a dejar entrar a nadie. Y lo que es peor, tampoco vas a dejar salir a nadie.


Lo bonito es cuando dejas que alguien se apoye en ti, sin que tenga ni puta ida de que tú también te estás cayendo.


Lo bonito es que alguien se quede observándote en silencio mientras te vistes, que desnudarte quieren todos.


¡Feliz cumpleaños, cari!

¡Ay! Que diferente es este cumple. Tus 26 años llegan en el momento más especial de tu vida, en el que en unos meses cogerás un avión con un billete solo de ida hacia Alemania.

Este año hemos tenido de todo cari, muy malo, malo, regular, bueno y muy bueno. Las dos en nuestras mejores versiones. Dándolo todo, intensas. Muy intensas. Hemos llegado al punto de mandarnos a Narnia sin fecha de regreso. Pero en esta ocasión, la magia tuya de devolvernos a todos a nuestro camino cuando nos desorientamos hace que de nuevo, estemos aquí, celebrando tu cumple un año más.

Hace poco, te dediqué una entrada agradeciéndote cada uno de tus consejos, de tus "Entiendo... sigue, que yo te leo", de cada vez que das sin esperar recibir nada a cambio, de ponerme el paracaídas, los manguitos y el flotador cuando me empeño en tirarme a piscinas sin agua, haces de madre, de amiga, de conciencia, de abogado del diablo también, todo hay que decirlo... Y supongo que todo eso viene del mismo sitio, del amor que sientes por los tuyos.

Quiero que sepas, que aunque vivas en Australia, hay cosas que no se estropean y que son eternas, o al menos quiero pensar eso. Que la distancia sólo es un número, y que todos, tenemos tiempo de preguntar y saber de la otra persona, si queremos. La cuarentena nos ha dado la razón y nos ha puesto a prueba. ¡Y prueba superada!

Me da mucha pena, ya lo sabes, y evito el tema, no quiero despedidas, y menos despedirme de ti concretamente porque se me va una parte gigante de mi día a día. Pero todo lo que sea bueno para ti... Lo es para todos, y ahí estaremos apoyándote siempre.

Quería sumar algo más al texto anterior. Eres la persona que lleva la palabra "Resiliencia" como lema en su vida. Nunca te cansas de luchar por lo que crees justo, por intentar solucionar y salvar a los tuyos, te adaptas a cualquier cambio y buscas las salidas de emergencia para seguir a flote. Tienes el poder y la valentía de miles de ejércitos. Y eres un ejemplo a seguir. Una naranja entera. Porque no sabes qué son las cosas a medias.

Estoy muy orgullosa de tenerte a mi lado. Y nuestra frase, ahora, toma más sentido que nunca... Te quiero un mundo, Belén. Más allá de Alemania, y de vuelta.

Patri Izquierdo Díaz