jueves, 26 de diciembre de 2019

Sólo eso

A veces lo único que necesitas es que te demuestren, y que se dejen de tantas palabras. Que te abracen fuerte, bonito, y sin romperte. Que te hagan sentir bien y mejor. Que te llenen el alma con el más mínimo detalle y que consigan hacerte reír ese día que no te apetece nada de nada. A veces lo único que necesitas es que alguien te agarre la mano y, sea como sea, le dé la vuelta a ese día en el que las cosas no van tan bien.


Queremos

“Queremos que nos necesiten, pero no queremos necesitar a nadie.


Queremos celebrar aniversarios, pero sin los 365 días de esfuerzo que implican. Queremos un felices para siempre, pero no esforzarnos aquí y ahora. Queremos tener relaciones profundas, pero sin ir muy en serio. Queremos un amor de campeonato, pero no estamos dispuestos a entrenar.

Queremos alguien que nos dé la mano, pero no queremos darle a alguien el poder para hacernos daño. Queremos seguir persiguiendo a la idea del amor, pero no queremos caer en ella”


miércoles, 25 de diciembre de 2019

34

Si tuviera solo treinta y cuatro palabras para decirte todo lo que siento por ti, me sentaría a tu lado, no diría nada, y te darías cuenta de lo que cambia mi cara al verte reír.


Sentirte en casa

"Recomendable leerlo y recordar cómo fuiste superando obstáculos"


Para ti nunca sobra un abrazo, nunca sobra un detalle. Porque tú siempre has valorado hasta la máxima tontería que se hace con cariño. Asocias personas con momentos y nunca olvidas lo que te hicieron sentir. Aunque fueran cinco minutos o toda la vida. Si hasta tienes una carpeta sonde guardas las entradas de todas las películas que viste en el cine desde pequeña.

Siempre poniendo a todo el mundo por delante, aunque algunas veces pagues el pato de dar tanto y que no devuelvan nada. Si acaso migajas que sirven para poco.

Pero ahí sigues, luchando cada día con las piedras que aparecen. Desde pequeña te enseñaron que lo de rendirse nunca puede ser un plan.

Que habrá días mejores y otros, no tanto, pero el objetivo es que mañana sea uno grande.

Seguirás cantando a grito pelado, igual en la ducha que en cualquier lado. Que eres tu propio concierto y la entrada es gratuita para quien las cante contigo.

Te pasas la vida deshaciendo con mimo el nudo que se hace en la garganta cuando parece que nada ya saldrá.

Sigues soñando con los ojos abiertos. Solo dejarás de hacerlo el día que se cierren.

Sigues sintiendo sin límite. Sigues queriendo sentirte en casa.


México

México tiene magia y color, da ganas de vivirlo, de pasear bajo su bandera.

Su arte escondido y su amabilidad que viene de serie.

Sus sonrisas de niños como si estuviera rompiendo la piñata.

Un mexicano siempre te respeta.

Un mexicano admira y espera.

Un mexicano siempre sale adelante.

Brindemos por una ronda más.

Ponme otro tequila, estos tacos dan mucha sed.

Siempre habrá ganas de volver a México.

Me pongo un sombrero, sé que habrá próximo vuelo.

Cielito lindo por la ventana.



Me escuchas

Parece una tontería, pero tú siempre me escuchas. Me escuchas cuando te cuento todo lo que me pasa. Yo noto que lo haces, aunque no digas nada, porque muchas veces lo mejor que se puede hacer es estar ahí, apoyando en silencio.

Porque no es que no quieras decir nada, es que no sabes qué decir, no quieres cortarme con una fase de ánimo como hace el resto del mundo.

Sé que estás ahí y con eso es suficiente. Porque cuando algo duele es inevitable.

Y sabes que soltarlo todo es la mejor manera de volver a empezar.

Me abrazas y veo que me entendiste.


Flotador

Me habían dejado tan deshinchado que los ojos casi se cerraban sin ilusión. Me ponía canciones de Andrés Suárez y de Beret que me habían recomendado, pero resultaba peor. No era momento todavía.

Como un flotador abandonado en el trastero totalmente desinflado al acabar el verano.

La vida continuaba y de repente apareció tu soplo de aire. Me recordaba la ilusión de ver a mi padre hinchando mis manguitos a pleno pulmón. En esa época en la que todo es ilusión.

Me inflaste, me dejaste con una forma bonita. Te agarraste tan fuerte a mí y ni así reventaba.

Tan redondo, tan sencillo, después de tantos veranos.

Surcamos el mar por encima y por debajo.

Parecía que esta vez no había nada que temer, iluso de mí.

No sabía que era el simple flotador. El simple divertimento mientras no pasaba por tu lado el enorme flamenco hinchable.




Platón

Platón decía:

“Elige como pareja a alguien mejor que tú. No necesitas a alguien que te quiera tal y como eres. Necesitas a alguien que te ayude a crecer día a día.

El amor verdadero es la admiración, por eso la pareja que escojas debería tener aquellas cualidades que a ti te falten. Si los dos están comprometidos con ayudar al otro crecer, asumirán los períodos tormentosos de toda relación como oportunidades de crecimiento mutuo.

Por eso la persona correcta para ti no es sólo la que te acepta, sino la que te hace desarrollar tu máximo potencial en esta vida.”


25 de diciembre... Navidad

Quiero hacer un parón en medio de toda esta celebración.

A mi memoria ha venido este 25 de diciembre, pero de hace un año. Sí, hoy hace un año que me dejaste por otra, por un camino fácil donde la distancia no era un problema, simplemente porque era lo que tocaba (según tus palabras). Elegiste el camino fácil de alguien que te bailaba el agua, de la que no oponía ninguna resistencia... Alguien dócil, alguien que pegaba contigo, porque estaba a la altura... Era lo que tocaba. 

Yo era demasiado. Demasiada energía, demasiada vida, demasiada independencia, demasiado loca... Yo era demasiado para ti... Y, escogiste lo fácil. Lo fácil es cierto que te da esa estabilidad que buscas a los treinta y tantos, pero es aburrido, gris, lineal, cuadriculado... y fácil. Renuncias a aquello que te daba vida, que te hacía ver otras perspectivas, aquello que te hacía sentir cada segundo como único y sin quererlo hacia historia... Nuestra historia.

Me engañaste, me vendiste un montón de planes maravillosos, hubiera renunciado a todo por ti. Hubiera hecho que la distancia fuera mínima, que nuestra historia entrara en las cuatro paredes de una habitación.

Recuerdo tu forma tan rastrera de decirme lo que ya sabía. Recuerdo llamar a Clara llorando a las dos de la mañana, recuerdo esa conversación como si la estuviera leyendo ahora mismo (y eso, que ya no queda nada de ese día. Por no quedar, no quedan ni las fotos de un viaje), recuerdo tus excusas baratas pensando que yo era tonta, tus absurdos premios de consolación... Tus mensajes continuos de amabilidad para intentar quedar bien, porque sabías que lo estabas haciendo de pena...

A día de hoy, un año después, sigue doliendo, y mucho. Mi mayor decepción eres tú, el motero fue una más, pero tú... Eras todo lo que yo quería. Todo lo que hubiera puesto en mi carta de los Reyes Magos. Me vendiste la moto y yo la compré. Me sigues removiendo entera, y hoy no he podido dejar de pensar en ti, en todo lo que me hiciste pasar, en esos 20 kilos que he perdido sin hacer nada, bueno sí, llorar... Llorar como nunca lloré por nadie porque la única imbécil de la historia soy yo. Te creí. Me fié de ti. Me puse a tus pies y me pisoteaste, eso sí, amablemente. 

Te odio como nunca quise a nadie, como diría Luis Ramiro. ¿Superarlo? Sí, está hecho, pero que me dejaste rota, hundida e inservible también, y que hubo gente detrás de ti que literalmente me vendió otra moto... para terminar de rematar tu trabajo, también. 

Me siento un juguete que nunca volverá a funcionar bien. El 25 de diciembre ya no volverá a ser Navidades... Será el día que tuviste la poca vergüenza de ser claro y dejarme, de ser sincero porque te dejé sin salida, porque al fin te diste cuenta de que tonta no era por muy enamorada que estuviera, por muchos libros de poesía que me regalaras, por miles de mensajes escritos en castellano antiguo que me mandaras, por tanta amabilidad y gestos para quedar bien que me mostraras. 

Al final todo sale, nada se queda oculto. Y lo primero que salió a relucir entre tanta amabilidad, es que eres un mierdas con todas las letras. Porque no supiste hacer nada bien, sabiendo cuál era el final. Ni siquiera elegiste bien el día para dejar a alguien. Después, con el tiempo... Tampoco es que hayas mejorado mucho, sigues siendo el chico perfecto y educado que deja mensajes en Instagram. Sigues siendo un mierdas... 

Duele sentirse tan gilipollas. Duele saber que jugaron contigo y le diste permiso para hacerlo. Duele el corazón tanto que hasta no puedes respirar. Duele como te rompen en mil pedazos, como algo se rompe dentro de ti, como no vuelves a ser la misma, como tus ojos queman de tanta lágrima derramada, duele el estómago porque se cerró y no quiere comer, duelen las piernas, los brazos, duele el dolor, el alma y los recuerdos... Dejas de ser persona y te conviertes en un ser que nadie reconoce, y que le da igual todo. Empiezas a morir en vida... Y no sé qué duele más, si que te dejen por otra persona o que tú hayas dejado que jueguen contigo de esta manera... Se pierde el autoestima, se pierden los kilos, las alegrías... Aparecen las ojeras y las pesadillas. Ya no duermes igual, y tienes flashes, y por la noche te formas mil historias con las que podrías haber salvado la historia y haber escrito otro final. Y lloras, porque no paras de echarte la culpa. Y no caes en que es él quien decidió el camino fácil, porque eras mucho pollo para tan poco arroz como me dijo Belén en su día. Y no te importa las opiniones ajenas, no te importa que la gente te diga que vales más que él, porque sientes que te mienten... Eres la tonta de turno, que te has dejado engañar por cuatro detalles amables.

Y lloras, y ya no sabes por qué, si por él o por ti, pero lloras, y un año más tarde, lloras, porque no has mejorado nada, porque apareció otro, y el final... fue el mismo, y lloras, porque la única que has perdido eres tú... Y sigues llorando, porque el día 25 de diciembre, se ha quedado grabado a fuego, y lloras porque duele, escuece, molesta y pica... Y sigues llorando porque no encuentras consuelo en nada ni nadie... Y al final... escribes porque crees que te permite soportarlo mejor, ¿y sabes qué? Lloras...

Patri Izquierdo Díaz


martes, 24 de diciembre de 2019

¡Felices fiestas!

Pues no... No voy te a desear feliz Navidad ni feliz año...

Yo te deseo coraje para decir basta, te deseo que puedas cerrar puertas y abrir ventanas, te deseo que no te conformes, que no te quedes con la culpa, te deseo que te atrevas, te deseo que te quieras, te deseo ojeras y risas, te deseo locura y magia, también te deseo errores para aprender, te deseo viento, para dejarte llevar, colores para los días grises, paraguas para las malas tormentas y lluvia para calarte, te deseo abrazos de los que duran toda la vida cuando cierras los ojos, te deseo viajes y nuevos recuerdos, que te hagan sentir, te deseo que te quieran sin que te necesiten, te deseo una nueva canción favorita y nueva fecha que te haga sonreír, te deseo besos bonitos, brindis y te deseo ganas... Las de seguir.

Felices fiestas a todos


domingo, 22 de diciembre de 2019

Es una realidad

No, no es malo. Simplemente, es una realidad. Vamos a velocidades distintas. O simplemente que tú tienes el freno de mano puesto. O igual es esta sensación de que a mí me apetece mucho.

Y que... bueno, a ti también, pero "bah", que si hay otros planes, tampoco me vas a echar demasiado de menos.

Y no te culpo, las cosas son como son. No se pueden cambiar. No pueden ser como cada uno quiere.. Si no, todo sería aburrido. El amor, el gustarte alguien, también tiene estas cosas, estas trampas, estas decepciones.

Simplemente intento aprender a darme cuenta, aunque algunas veces me cuesta. 

Y ojalá algún día me diga: "Me muero de ganas de verte". Pero si no, a seguir sonriendo.


Sufro, claro que sufro. Pero vivo.

Tú  misma me enseñaste que siempre hay horizontes nuevos en el mañana. Basta con acelerar el paso para que los primeros rayos de sol espanten las sombras de un amor que, por desgracia, quedó a medias aquel día en que decidimos rompernos las ganas.


Superhéroe

Eres mi superhéroe favorito. A simple vista pareces una persona normal pero, desde luego, tu amistad es de película de Marvel.

Tienes un superpoder increíble. El superpoder de notar cuando te necesito, aunque no te diga nada. De notar cuando algo no marcha bien y necesito un abrazo tan alto como el edificio de Shanghái que visité. Que no recuerdo su nombre, pero del que jamás olvidaré su vértigo.

Este libro también es incondicional por esas personas que saben mover montañas con momentos.

Por las amistades que siempre están, pase el tiempo que pase.

Por las amistades que hacen que las canciones tengan otro sentido cuando cada uno lleva un auricular de los dos.

No lo pierdas nunca.
Ese superpoder me ha salvado muchas veces la vida.


Los dos lo sabemos

Los dos lo sabemos. Los dos disimulamos. O al menos eso es lo que parece. No sé si es que nos hemos querido tanto que nos da pena reconocer que todo se ha acabado o simplemente nos resulta más cómodo no tener que empezar de cero.

Los dos lo sabemos. Que nuestros ojos ya no se cruzan. No respetamos los semáforos de la charla. Discutiendo por llevar una vez más la razón. O lo que es peor, ya no hablamos. O quizá es que ya no tenemos nada que contarnos.

Los dos lo sabemos. Aquellas bromas que nos hacíamos ya no tienen gracia o es que hemos perdido el amor. Perdón, el humor. Quizá sentimos frío donde antes había fuego total.

Los dos lo sabemos que, aunque casi siempre estamos juntos, cada vez nos sentimos más solos. Que el sofá está al lado y parece toda una barrera. Un muro como el de Berlín que deja al otro lado los sentimientos. Que ya no pueden entrar. O quizá ya no hay motivos para intentarlo.

Los dos sabemos que llegará un punto.

Pero no será mañana.


París

Te vi aparecer por primera vez, caminabas con tanto arte como París. Tú me contaste que en el pasado todo se había quedado al borde del derrumbe como Notre Dame. Yo ya lo notaba en esos ojos. La mirada seguía con brumas. Como las que aparecen muy temprano en el mar hasta que sale el sol.

Eso sí, cuando sonreías y contabas tus sueños en alto, volvían a brillar. Parecían ganas de llegar tan alto como la torre Eiffel.

No eras de cuentos ni de souvenirs. Solo de momentos sin cámara. De besos inesperados. De hechizar el corazón.

Vi pasar el tiempo a tu lado. Cientos de despertares con olor a pan recién hecho. Tus piernas de arte sin museo.

Descubrí también con el tiempo que nunca necesitarías tantas luces. Hasta a oscuras nos vemos.

Que nunca querrás una pedida en París.
Mejor en otro lugar del mundo, 
donde nadie nos copie.


Tu Peter Pan

Son las 2.50 de la mañana. Hacía mucho tiempo que no me sentaba frente al teclado y abría el blog. Sabes, Pati, que estoy en un mal momento. Pero llevo mucho tiempo queriendo escribirte, sin perder la tradición del blog, para darte las gracias por tus mensajes de apoyo y tu interés todo este tiempo.

Gracias por estar ahí, siempre en segundo plano como a ti te gusta, aunque para mí seas mi película favorita, la cual nunca te cansas de ver. Agradecerte el que te involucres tanto en este tema porque me haces sentir querido, protegido y apoyado por un problema que me venía muy grande. Gracias por abrir de nuevo tu corazón hacia mi, por mostrarme que aún tienes mucho amor que dar, que nadie te ha vaciado como he leído en alguna entrada, nadie puede robar todos los sentimientos a una persona que emana amor por cada poro de su piel.

Te he llamado al leer lo del accidente. Te recuerdo que me tienes aquí siempre, para lo que necesites, que sé que tu Bollo está ahí, pero... Siempre que te pueda ayudar, no dejes de contar conmigo. Por fin nos hemos puesto al día, y me he quedado con ganas de más, lo que siempre me ocurre al oír tu voz. Esta vez, tu voz era diferente, angustiada, te sientes culpable por un accidente que no ha sido culpa tuya, ya te lo ha dicho Sonia que allí estaba. Deja de culparte por las cosas que pasan en el mundo. Deja que el mundo siga y vive, Pati, por ti, solo por ti. Los que te queremos estaremos en cada caída, en cada problema, cada vez que nos necesites, pero por una vez, piensa en ti. El mundo... a veces, no se merece ser salvado, te lo digo yo, que últimamente he aprendido mucho de ello. No sirve de nada ser bueno, solo te permite estar bien con uno mismo, pero nada más. No existe un karma, no existe una justicia divina. Aquí los buenos no siempre ganan, de hecho, tienen todas las papeletas de perder.

Me alegro de que estés conociendo a alguien, que por lo que me has contado, tengo dudas respecto al tema, pero tiempo al tiempo, si tú eres feliz, es lo que me importa. Sino habrá que matarlo. Te echaba de menos, contarte, contarme, ¡nos ha faltado un café! ¡Solo! Aún tenemos mucha Navidad por delante. 

Gracias por tanto amor, cariño y respeto. Gracias por hacerme sentir en Nunca Jamás, pequeña Campanilla, gracias por devolverme la sonrisa, los dolores de cabeza también, los nervios al ver tu número grabado en llamadas recientes, por las palpitaciones que sufre mi corazón cuando me cuentas las cosas con emoción, gracias por derramar tus lágrimas conmigo, sé que te cuesta llorar con la gente y que lo hagas conmigo, es una muestra de que la confianza que aún nos tenemos. Gracias, por estar ahí, y no desaparecer cuando más te necesito.


Te adora, 
tu Peter Pan.


sábado, 21 de diciembre de 2019

Me pido perdón

Han sido unos meses muy duros de trabajo sobre todo. Empezar a las 7 de la mañana y terminar a las 8.30 de la tarde me ha consumido un poco. No he tenido tiempo para ver a nadie como me gustaría. Mi único contacto con mucha gente se ha reducido a las redes, cosa que odio. 

Cómo han cambiado las cosas desde el verano. Ya no hay sitio para los Pof, ni Badoo, ni nada de nada. Ahora solo hay sitio para trabajar, para mí, para realizar todo lo que no podía hacer porque no estaba en condiciones conmigo misma. Me he pedido perdón por fallarme, por no ser yo misma, por haberme abandonado a mi suerte... Por haber perdido la cabeza y haber llorado tanto por alguien que ni siquiera se interesa por como estoy a día de hoy.

He decidido bajar el ritmo en los próximo meses. Nada de quedar con varios tíos en un día, ni de trabajar tantas largas horas, de invertir ese tiempo en mi gimnasio, en mi, en mi ropa, tiendas, volver a retomar algo que me encanta y es escribir novelas, en volver a devorar libros y libros.

Tengo el mejor trabajo del mundo, y lo ejerzo, hay personas que no pueden decir lo mismo. Tengo suerte en las amigas que tengo, tengo suerte en muchas cosas que parecen mundanas y que damos por hecho que nos las merecemos. Todo puede acabar en un abrir y cerrar de ojos.

Esta reflexión viene de hace unos días cuando mi cuerpo ha dicho "basta", necesitas descansar hasta de ti. Y ayer, cuando veníamos de fiesta a las 6.30, íbamos justo hablando de esto, necesitaba descansar, no estaba al cien por cien, no quería ni correr, cuando la velocidad a mí me da la vida, cuando un coche nos llevó por delante. Frené a tiempo, tiré los nervios por la ventana y me hice con la situación, pero llevo todo el día pensando en lo que podría haber pasado, y no solo a mí, que es lo de menos, quien lleva un coche sabe a lo que se expone, sino por las personas que llevas dentro: a tu lado y atrás. Ay, Sonia, no ganamos para disgustos. 

Llevo todo el día llorando, sacando el susto que se ha quedado en el cuerpo aún. Me he duchado, he intentado dormir por el placer de dormir y no pensar, ese audi solo me viene a la cabeza, y las chicas de dentro del coche. Llegar a casa y que te digan que todo lo malo que te pasa, te lo mereces, tampoco ayuda. Para una vez que iba cumpliendo todas las normas, con mil ojos, con precaución porque sabia que no estaba al cien por cien, suceden cosas como estas.

Estas fechas son para cerrar etapas, para replantearse cambios, para solucionar aquello de lo que apartamos la vista y guardamos en un cajón, porque no somos aún lo suficiente valientes como para enfrentarnos a ello. Así que escribe ese mensaje, sube esa foto, haz ese viaje, sal, conoce gente y déjate la coraza en casa, disfruta y vive cada segundo... Ayer comprobé que el tiempo es tan delicado que en un abrir y cerrar de ojos, se puede escapar entre las manos.

Patri Izquierdo Díaz


Te hago trampas

Tus ojos cuentan todo lo que tu cabeza quiere decir y no le sale.

Te hago trampas.

Tus manos se mueven nerviosas cuando esperas algo que no llega.

Te hago trampas.

La música que pones en casa siempre te emociona.

Y cuando te recuerda a alguien, te cambia la cara.

Te hago trampas.

Tus ganas me dicen que quieres saber un poco más y te doy más ganas.

Te hago trampas.

Pero te encantan.


Columpio rojo

Y te sentarás en un columpio rojo del parque, que solo es recomendable hasta los once años. Y te sentirás de nuevo una niña. Pondrás una canción en tu móvil que hace milenios que no recordabas, pero que la ponía mamá en el coche en un CD pirata que había prestado su prima.

La cantarás bajito, sorprendida de recordar tan bien su letra. Comprarás un paquete de pipas y echarás las cáscaras en una bolsa. Ya no fumas y no tienes paquete para acumularlas. Pero, oye, mejor.

Mirarás hacia arriba y después de mucho tiempo verás de nuevo el sol, aunque han pasado 927 días soleados casi sin darte cuenta.

Porque estabas en algo que dolía, que limitaba los recuerdos y te hacía ser algo que no eres. Que no fuiste nunca, pero te dejaste llevar hasta límites que no creías tener. 

Y después de un buen rato guardarás todo en el bolso, te pondrás a caminar hacia casa y terminarás corriendo esquivando las farolas.

Tardarás un minuto en encontrar las llaves pensando que las has perdido. En eso sigues siendo un adorable desastre.

El silencio.

Y te sientes fuera de la cárcel por primera vez en mucho tiempo.

Y te sorprendes a ti misma sonriendo en el espejo por primera vez en mucho tiempo.

Porque ya no habrá más daño.


sábado, 14 de diciembre de 2019

Cosas de profes

¿Conocer gente? Eso es fácil, lo difícil es encontrar a gente que merezca la pena y yo tengo suerte en eso. Siempre pienso que tocamos a un número de tontos por persona normal, pero la lotería a veces, simplemente toca. Y no hay razones, no hay lógicas que puedan explicar este fenómeno.

Me ha pasado en el nuevo trabajo. He encontrado en mi compañera un apoyo incondicional todos los días. Se ha creado como una especie de vínculo, de confianza desde el primer día... Desde esa primera semana donde yo solo lloraba por el motero. Ella, por casualidad, estaba allí. Viendo la foto de él con otra. Y me abrazó, no dijo más, pero me abrazó. Llegué rota a ese trabajo... Me habían matado en vida ese verano. Pero ya os digo que la vida trae cosas buenas e inesperadas. Ella ahora mismo, puede llegar a intuir qué pasa por mi cabeza con solo verme la cara, por mi tono al decir "buenos días" y os digo más, me he visto reflejada en ella. En su forma de actuar con sus amigas, en cómo piensa, en cómo se cabrea, en cómo se le tuerce un día y como lucha por lo que le parece justo.

Esta es nuestra última semana juntas, y me encantaría que aparecieras en mi blog, porque aunque sea desde hace poco tiempo, le contaría mi vida en verso. Esto lo vas a leer, porque ya me encargaré yo de que así sea. Ha sido un placer compartir contigo estos meses. Gracias por apoyarme cuando estaba perdida tanto en el trabajo como en mi vida, por abrirme los ojos en medio de la oscuridad, en medio de los cabreos o en medio de las lágrimas que he derramado por quien no se lo merecía. 

Gracias por ese día en las camas, donde me ayudaste a salir del pozo en el que estaba, por enseñarme tantas cosas en tan poco tiempo, por tu cariño, por tu comprensión y por tu santa paciencia. 

Me tienes aquí para cualquier cosa que necesites, sé que lo sabes, pero no está mal decir las cosas de vez en cuando. Espero quedar fuera del cole, seguir conociéndote y seguir viendo todas las uñas que haces porque estás hecha una artista.

¿Sabéis por qué es especial? Porque podría ser una compañera más y punto, pero no. Es tan expresiva como yo, vive su trabajo, se emociona, se ríe, llora, te habla según su estado de ánimo, es un libro abierto y me recuerda mucho a mí cuando tenía su edad. Y siento decirte, que mejoramos, pero no cambiamos. Seguiremos siendo unas tontas en algunas cosas. No podemos evitarlo.

Para terminar y que esto no se haga tan lago, lo dicho, me tienes aquí para pedirme apuntes, para decirme hoy ha sido una mierda de día, para mandarme fotos de tus uñas o para cualquier cosa... Gracias por aparecer tan inesperadamente, y vamos a por la última semana. Te voy a echar mucho de menos, como compañera y como amiga.

Te va a ir todo genial, te mereces todo lo bueno que te traigan estos meses. Disfrútalo porque vas a vivir una de las experiencias más bonitas y más gustándote como te gusta nuestro trabajo, aprovecha cada día porque se pasa en un abrir y cerrar de ojos. Te deseo lo mejor, Paula.