jueves, 20 de enero de 2022

Hablemos de amigos

 Llevo unos días hablando con mi mejor amigo. Sí, a veces nos da por ello, y otras pasamos temporadas y temporadas largas sin saber nada el uno del otro. Y hoy, me he levantado con ganas de tomar un café con él, y la vida es así de caprichosa, que cuando he ido a ver a mi abuela, ahí estaba él... El barrio, Leganés. Mi casa y su magia. Como decía, la vida es así, te da sorpresas cuando más lo necesitas.

Si hablamos de amigos, él es el mejor del mundo. Él es lo más opuesto a mí y a la vez una parte de mi persona. Siempre me ha costado definirlo y más siendo chico, parece que la amistad entre chico y chica está prohibida o es algo tabú. He perdido la cuenta de los años que llevamos juntos... ¿dieciséis? Puede ser... Prefiero no contar años que me hago vieja. Bueno, lo que iba diciendo... Tomar un café en ese bar que tantos recuerdos tiene nuestros, me ha hecho volver al pasado, a una nochevieja... distinta, a nuestras noches de verano, al juego de la botella incluso, no sé, faltaba uno que se nos ha ido al norte, pero ahí estábamos, los dos entre tantos y tantos recuerdos. Me ha dado mucha nostalgia, y pena al ver que el tiempo vuela y que el pasado nunca regresa.

Como os contaba, él es... como una parte de mí. Como un brazo. O una pierna. Que a simple vista no es importante porque está ahí. En tu vida está y estás acostumbrada a que esté, y de vez en cuando si te haces daño, eres consciente de esa parte y de la importancia que tiene en ti. Y que a veces, eres muy injusta por no reconocer la importancia de lo que te rodea. Pero es mutuo... Somos como hojas movidas por el viento (me río). Es que un café siempre es insuficiente. Él es capaz de transmitir lo que la conciencia no llega y el corazón no revela. Él con una mirada o una "no mirada", con una palabra o un silencio, es capaz de interpretar el pentagrama que mi cara dibuja con mis expresiones. Tiene truco, claro, son muchos años juntos. Muchas cosas vividas. Es la gasolina del motor que a veces me falla. Es el... "espabila, Patri". Es mi juez, mi abogado y mi guardaespaldas. Es sentir que compartes más que sangre. Sentir que formas parte de una familia, y que por él matarías, pero es que él por ti también.

Los años nos ha dado paciencia y tranquilidad. Los años nos ha dado un poquito más de mecha, pero solo un poco. Sin embargo, somos igual de dejados, igual de broncas, igual de luchar por lo nuestro hasta morir, somos impredecibles, caóticos, despistados, alocados y en el fondo, muy de los nuestros. Y eso con cada una de las palabras que me has dicho, una vez más, me lo has demostrado. Está bien saberlo, pero está mejor oírlo de alguien que te conoce, te valora, que incluso a veces sin comprenderte, te escucha y te apoya.

Nos hemos hecho mayores... Me he casado y tú vas camino de ello. Pero lo nuestro no cambia, vive en el tiempo. Aceptamos los caminos que hemos elegido y a las personas que nos acompañan, los respetamos y los hemos incluido en nosotros, un nuestro núcleo. Pero un café a solas, un momento de desconexión, un momento de ponerte en modo avión, con un amigo siempre te pone el contador a cero. Creo que eres el mejor en lo tuyo, de verdad que lo creo. Eres el mejor en eso de ser amigo, en ser familia, en querer. Eres el mejor en enseñarme a mejorar, en pulirme a base de broncas, pero es nuestro estilo... Eres el mejor amigo que se puede tener. 

Esto bien parece una carta de amor, y sí, lo es. Hay muchas clases de amores, hay muchos sitios en mi corazón para todos. Gracias a él, a sus conversaciones, a su ánimo, a forzarme casi a quedar con chicos, conocí a Javi. Si si yo hablara... Podría hacer un libro de él, de nuestros momentos, de una de las historias más bonitas que hay, tendría hasta banda sonora... (muy a mi pesar, sería flamenco, otro motivo para discutir). La historia tendría sitios emblemáticos como "La casa de Papel", el nuestro sería el gran cartel de "Porcelanosa"... Ay, mientras voy escribiendo, me voy riendo.

Bueno, aquí lo dejo que es tarde. Si hemos venido a hablar de amigos... Eres tú.




Así funcionan las cosas

 Últimamente cuando me levanto por las mañanas tengo un montón de visitas en mis entradas (escritas por mí) y un montón de mensajes directos o privados a través de Facebook y Twitter. Lo de Instagram se pasa un poco de la raya. Mis cuentas son públicas (me refiero a Instagram, Twitter y la página de Facebook que lleva el nombre de mi blog, no mi perfil personal) pero no para ligar. Es más, si os metéis en mi muro, en Instagram, así de primeras encontraréis a mi marido. Y si bajáis más, son fotos de mi reciente boda. Y me hace gracia, de aquella manera, el "bueno... podemos ser amigos, ¿a qué te dedicas?". No habéis pillado nada, o... ¿no queréis pillarlo? Mi álbum de "fotopenes" por lo menos se ha quedado estancado. Vaya temporadita, majos... Aún me sigo preguntando si eso le ha funcionado a algún hombre. No sé, vas como enseñando (literalmente) la sorpresa por ahí, no dejas ya nada a la imaginación. Bueno, dejo ya este tema... Que quiero ir al lío de hoy.

Me habéis preguntado cómo manejo las redes sociales. Si he bloqueado a alguien, quién puede ver esto. Supongo que muchas (y sí, hablo en femenino porque son mayoría ellas) habéis probado a escribir y os ha gustado. No sabéis lo que me alegro. Solo os pido que cuidéis las faltas de ortografía.

Bueno, pues en Blogger escribo para todo el mundo. Solo tengo capados los comentarios por un problema que tuve en 2019 y no quiero volver a tener. Pero es de acceso público a todo el mundo y no puedo bloquear a nadie.

En Facebook, para las que os habéis centrado en esa red, no es que publique en Facebook nada, de hecho, en mi página personas ni siquiera hago mención a las entradas que publico en "Desde mi ventana" de Facebook. Es también público, el único cambio que veo (hasta donde yo sé porque las tecnologías y las redes sociales las uso en plan usuario, nada más), es que si bloqueas a alguien con tu Facebook personal, él o ella podrá seguir viendo tu blog, a ti te aparece como un usuario sin foto y sin nombre, pero vamos, que si has bloqueado a alguien, blanco y en botella, aunque también te puedes confundir, ¡ojo!

Y en Twitter e Instagram no publico tampoco nada, quizás el enlace y ya está. Porque donde más me explayo y donde más me gusta expresarme es en Blogger, las otras vías son como focos de luz, una manera más de darse a conocer mi blog.

Así que cuando me habéis preguntado si mi madre lee ciertas cosas... Os digo que no. Hace mucho tiempo, llegamos a un acuerdo. Ni ella lo quería leer ni yo quería que lo leyese, puesto que todo empezó como diario y como una terapia que hice con una psicóloga. Era un experimento que nadie sabía que de aquí iban a salir tres novelas y bueno, que llevara escribiendo desde el año 2013. Y... que vosotros, me respondéis a todo. La verdad que es maravilloso la magia de esto. Y las historias que me han llegado me parece increíble.

Respecto a las dudas de protección de datos. Tengo el permiso de mis amigos y de mi marido. De mi gente, no tengo problemas en publicar ni sus nombres ni nada. De otras personas, compañeras de trabajo, niños, familia política ni se lo he planteado ni lo haré. Siempre evitaré publicar nada precisamente por mantenerlos en el absoluto anonimato. Es decisión mío ya que os digo que ni siquiera lo he hablado con ellos, pero es mejor así, porque luego empezamos es que dijo, es que puso, es que publicó, ya me entendéis, ¿no? Y pasando de rollos. Al final, el blog siempre queda muy abierto al público y no hay necesidad. Además, en eso estoy de acuerdo con mi marido, en que cada parte de la familia es de cada uno. Yo con los míos los podré llamar de todo y podré escribir de ellos lo que yo crea, las consecuencias de ese acto serán exclusivamente para mí. Y hablar de todo lo que me corresponda a mis pensamientos, mis sentimientos, mis puntos de vista, mis opiniones... Parece egocéntrico pero es que mi blog lleva mi nombre, no de nadie más.

Es más, hace mucho que no hay, pero ha habido invitados que han querido escribir como hicieron Belén, Peter Pan o Carles. Y lo han hecho de lo que ellos quisieron sin ningún tipo de condición, y es que así debe ser. Escribir desde el corazón, lo que te dicte en ese momento. Será erróneo, será complejo, será quizás perjudicial por lo que puedas decir... ¡Puf! No podemos estar a todo y pensar que al habitante de China que llegue el blog de una manera remota y casual, le pueda ofender. Es bastante absurdo si lo pensáis. Es como decir, no subiré una foto al Instagram de esta manera, porque puede ofender a... Pues mire, sintiéndolo mucho, la gente no debe ofenderse tan fácilmente y menos cuando no le toca nada.

Así que esa es la reflexión de hoy, seguiré contestando más mensajes lo antes posible. Gracias siempre por estar al otro lado de la pantalla.



Perdido en tu mapa mundi

 Cuando la elegancia de unos pasos se contonean en el movimiento celoso de mis ojos, no me queda otra cosa que suspirar y seguir caminando al lado de ellos. 

Manu Melero

No hay camino recto tan soberano como el que lleva a tu boca. Aunque yo, si te soy “sincero”, fui más de curvas peligrosas, de hojas en blanco entre una palabra y otra, sin margen de error, ni de perdón por un desliz en poemario ajeno. Hay curvas tan dulces y a la vez tan peligrosas, donde una pluma no sabe poner el punto y final. Que si describo tu sonrisa, me comes a besos. Que si describo tus ojos, tus miradas me dejan ciego. Que si agonizo al describir tus pechos, los vistes de palabras. Qué si describo tu pubis, quieres que te coma el co... Cómo quieres que no resulte peligroso quitarte el invierno de tu poesía, si solo pensar en curvas, me pierdo en tu mapamundi.

Que si giro a la derecha, me abrazas. Que si giro a la izquierda, te desmelenas. Que si sigo recto, freno en seco a observar el precipicio de tu boca. Y me paro, dejo que cada semáforo de tu sonrisa sea en rojo. Y así distraerme entre semáforos en verde a nuestro amor.



¡La conciencia ha hablado!

 Tras pasar por urgencias hoy, he tenido a la conciencia hablándome todo el día. 

Para los que luego me preguntáis, ha sido algo leve, en menos de una hora estaba de nuevo en casa. La verdad que increíble la atención en el Hospital Infanta Elena, he tenido hasta un celador acompañándome por todo el hospital y en todo momento. Pues eso, genial dentro de lo que cabía.

Sabéis lo dura, extremadamente dura que soy con los miembros de mi familia. Y no hablo de mi marido, sino de mi familia de sangre. Pero este mes, este dichoso mes, en el que me encuentro como he expresado en varias ocasiones tan mal, me han ayudado de una manera que jamás hubiera ni esperado ni imaginado. Para empezar, mi hermano. La relación con mi hermano siempre ha sido de hermana mayor a hermano pequeño, pero Pablito ha crecido, ha roto la hucha y me ha dado todo lo que podía, sin pedir nada a cambio ni siquiera un "¿para qué?". Mi madre, compras y más compras de comida para que no nos falte de nada. Compras que después me he enterado que muchas cosas venían de mi abuela, que se ha dejado su pensión en ayudarnos. Comprándonos cosas que se nos han roto. Mi padre haciendo de taxista para todo lo que he necesitado.

Y pensaréis, lo normal de una familia. ¡Ay, si supierais...! No voy a decir nada más, porque las cosas de familia, de familia son. Pero igual que decimos lo malo, también hay que resaltar lo bueno. Ojalá esta etapa dure lo que tiene que durar y salgamos adelante... de nuevo. 

También hay otro tema que me ha venido a la cabeza mientras miraba la hora en la sala de espera. La salud de mi padre empeora cada día, ya sabéis, el covid y sus secuelas... Y toda la familia me llama, para decirme "oye, ¿has visto a tu padre? ¡Qué mal está!" Sí, la verdad es que suelo verlo, porque intento (dentro de mis limitadas posibilidades) ir a verle todos los días. Ante esto, no tengo mucho más que añadir. Lo he dicho en más de una ocasión, ante el miedo o la preocupación, mis emociones se van, mi cuerpo absorbe el frío sin dejar que exprese nada. Es más, ni siquiera me sale por escrito.

Así que... Aquí lo dejo por hoy. No estoy muy inspirada la verdad, y hay muchos temas que no quiero contar ni entrar en detalle. Está como muy esquematizado todo, pero solo escribo lo que quiero contar, ni más ni menos. No dejo nada al azar, por eso me parece tan mágico escribir, porque al hablar, puedes patinar y decir algo que no debas, pero cuando te sientas ante tu ordenador, a ordenar tus pensamientos y a dejarlos escritos, es diferente. 

Solamente quería... Quizás, hablar conmigo mismo y ver el lado positivo de las cosas, que a veces se nos olvida. Y lo injusta que soy a veces, o posiblemente no, posiblemente de quien hablo también son personas y fallan, o simplemente opinan diferente o vaya usted a saber... No voy a ponerme a estas horas a dar clases de psicología y comportamientos de cada una de las personas a las que he nombrado, me da un poco de pereza. Como diría Scarlet O´hara, después de todo, mañana será otro día.

P.D. Infinitamente... Gracias a mis amigos... Siempre, siempre, ellos. No fallan ni queriendo.



miércoles, 19 de enero de 2022

No lo sé

 Tu sonrisa dulce me hace retroceder a tiempos donde el futuro solo era una playa atardeciendo a fuego lento, sumergido en púrpura. 

José González

No lo sé, Tal vez, me esté diluyendo entre mi memoria, pero hay algo que me hace agonizar, no sé por qué. Le desgarro a cada uno de los poemas que escribo las ganas de versarte otra vez. No sé, ¡Si es la afluencia de distancia, que me ruboriza cada poro del miedo, del sin sentido a verte y temblar de emoción, como esa primera vez! Tal vez, no sea yo, el que busque besos pluscuamperfectos, ni abrazos esdrújulos entre tu sílabalengua y la mía. ¿Y si se te ocurre buscar el significado de cada una de estas palabras? Quitando, el, invierno, a, la, poesía, el significado sea el mismo: Tú, conmigo. No sé, si un sinónimo de feliz, puede llegar a ser, duda, miedo, cobardía, pero con peor significado posible, llamado amor. ¿Qué es amor? Te preguntas. Cuando tú, revolucionas diccionarios, bombardeas la Wikipedia, sin más sentido que encontrar la variante perfecta al placer sin sexo, al sexo con letras, al orgasmo perfecto en este poema No sé si olvidaste, que ayer nos conocimos y hoy tal vez, nos volvamos a ver.



Dices tener miedo

 Ojalá todo lo que dejemos sea por amor y no por miedo. 

Aida Davinia

¿Y tú? Que dices no saber cómo entrar en los bares, que tienes miedo, que tu única arma es la poesía. Dices tener miedo a la barra del bar a la barra de labios que un día perdiste al poner tu firma, tiemblas nada más oír el murmullo de la gente. De esa gente que te quieren escuchar recitar cada verso, aún sin saber que ese día, ese día, estás más jodida de lo habitual. Ellos no saben que has perdido el último tren, que has rasgado el billete de metro a la felicidad. ¿En ti? Ahora solo hay razones, sopesar hechos ahora es inevitable. ¿Y cómo decirles ahora a esa gente?, que solamente tienes ganas de echar el cierre a ese bar, de romper copas, de saciarte de soledad, de emborracharte sentada en un taburete, de pedir siempre una última copa, de acostarte con el camarero de camino a su casa. Y al fin decides, dejar de escribir ese poema para otra ocasión y salir a versar cada suspiro que te dedique tu público.



Sabes

 Vuelve, y tráeme de nuevo el verano. 

@LopezZara

Sabes que no volverá. El tiempo pasado, las risas, las últimas copas, el humo de los porros que nos fumamos después de follar. Sabes que no volverán, los besos, los abrazos, la distancia que tanto hizo querernos. Sabes que no volverá, ese espacio de tiempo en que solo eras una. La única. La de, por ti moriré, la de que solo tú me harás el amor. Ahora sé que no volverás, ni volveré. Aún sabiendo que dormimos en la misma cama. Que yo leo a Elvira Sastre y tú te lías con Grey. Que yo soy un cortavenas y tú solo ves el mundo al revés. Pero eso sí, yo, sé una cosa. Qué te quiero, qué te quise, y joder, qué siempre te querré.



Quise entender tus emociones

 Te quería así, demasiado, tanto que mi cabeza llegó a dudar si invitarte a pasear y pisar las hojas secas de mi otoño. 

César Poetry

A veces quise entender por qué Borges te desnudaba en cada uno de sus libros pero sin nombrarte, sin mencionar que eras su musa cuando deseaba leerte entre líneas. Quise entender por qué él quería desnudar cada una de tus estaciones. Tu sonrisa primavera, tu ardiente verano, tu romántico otoño y tu invierno melancolía. Me fascinaba pensar, que cada soneto era un día en que un amanecer era pecado de besos, un huracán de razones por vivir, un punto y aparte entre la rutina y tu poesía. Intente razonar con cada uno de sus poemas, sonetos en que los lunares de la vida eran el reflejo de tu luna de poesía, el camino entre un verso dedicado a ti y un beso con latigazo de pluma, la cual bordeaba tu nombre en un sinfín de razones a quitarle el invierno a la poesía. Pero por mucho que uno intente entender tales desnudos de sentimientos, solo se puede llegar a la conclusión, que a la poesía, solo se la puede desnudar de una manera y es, queriéndola hasta la muerte.



Comerse la luna

 La palabra circular de la infancia para salvarnos la mirada, para devolvernos la vida. 

Mayte Albores

A veces quisiera volver a ser un niño para poder comerme la luna a pedacitos. ¡Lo mejor de comerse la luna es volver a viajar a Nunca Jamás! Volver a ser imprudente abriendo sobres de sonrisas, de inocencia, de prudencia con su debido descontrol. Comerse la luna es llegar al infinito, donde tocarla con la punta de los dedos no es un sueño, Ni una ilusión, ni un equívoco. Comerse la luna es poesía, es sed, es mar, es todo, si ese sabor conlleva la felicidad. A veces quisiera volver a ser un niño, deseando no saber escribir poemas ni versar a la luna ni hacer de ella una canción de cuna.

¡Ser un niño! Solo quisiera ser un niño y mandarle cartas de amor, sin matasellos, ni distancia, ni agonía. Ni excusas baratas para tenerla cerca, siempre cerca para que la punta de mis dedos rozara su contorno en cada sonrisa que ella dibujara. Para quitarle el invierno a la poesía.



No quiero que amanezcas

 Eres el mejor insomnio que he tenido nunca. 

Raúl Parra Versos Nómadas

No quiero que amanezcas soñando con otros, no dudes que soy tan cabrón que mal pienso que lo haces. Que esos gemidos a media noche mientras mi cuerpo duerme, son orgasmos provocados por esa última página de Mi Chica Revolucionaria. No culparé a Diego por la poesía, ni a la luna por la distancia, ni a Pedro Andreu por escribir Laura y el sistema. Sí, está claro. Que ellos saben seducir con la lengua y matar de orgasmos con la boca. Pero es que no soporto que te corras con otro que no sea yo. Ni que un juglar recite entre tus piernas ese poema titulado La manzana prohibida. Y claro está. Cómo no saber que el invierno con su poesía no es frío, si al amanecer tiemblas de poesía. ¿Pero sabes una cosa? Que lo entiendo. A veces, la poesía, es mejor que el sexo.



Cuando salgamos de aquí

 Lo malo del frío es que lo congela todo menos las ganas de ti. 

María Givernau

Cuando salgamos de aquí, te invito a recorrer intimidades rincones escondidos entre este último poema y Madrid. Te invito a tomar esa última copa de poesía en cualquier bar ni que esté a la vuelta de la esquina. Porque sabemos que la felicidad está en cualquier esquina contigo. Dejaremos el violín aparcado, pero no su melodía, ni su fragancia del aroma que desprendía mientras devorabas los versos que yo lanzaba. Te enseñaré callejones nunca vistos, lunas por amenizar, bancos llenos de historias. Y si me dejas destriparemos aceras, cruzaremos los semáforos en rojo, comeremos nubes, fotografiaremos portales con el número 69, pero siempre con poesía. Cuando salgamos de aquí, si lo que quieres es perderme de vista deja que al menos mi último verso te acompañe toda la vida.



Tiras la piedra

 No es complicado, tú, solo abrázame, hasta que sientas que los latidos de mi corazón, bailan al mismo ritmo que los tuyos. 

Felicidad González

Tiras la piedra en forma de verso y luego escondes la mano, la boca, la pluma. ¿Y cómo quieres que así? Te sienta, te destripe, te odie, con algo de amor de por medio. Te escondes quitando el invierno a la poesía, poniendo el kilómetro uno a Madrid, echándole sal a tus poemas y de vez en cuando le vas contando al viento, que te gustaría que un día la vida fuera feliz poniéndose de tu lado. Que te gustaría hacerme la mujer más diva sin tirar piedras, ni versos, ni medias tintas a musas ajenas que no sea yo. Pero da igual tú sigue así, que tus poemas son más fieles que la distancia.



Cama bipolar

 Dime de qué tienes miedo si esto era solo un poema. Un poema roto para ti 

Pedro Andreu

Esa noche vi el miedo. El miedo de quitarle el invierno a la poesía y no ser capaz de dar un paso adelante para no temblar, para no saber bien el porqué de ese motivo, de esa situación tan escalofriante y a la vez tan tétrica. La intención era quitarle la ropa a la poesía, desnudarla sin prisas, primero una... Una P, una O, una E, una S, una Í, una A. Pero aún así el miedo persistía, ya hacía tiempo que esa cama era bipolar una noche de amor y otra de reproches. Una cena romántica y mil sin mirarnos a la cara. Un día de felicidad y diez de rutina.

Y así, como un calendario en números rojos, cada día, era un día de tener miedo, de encontrar razones para no ser capaz de quitar esa bipolaridad a lo que un día fue poesía. Donde un verso hacía comerse la boca, donde un poemario era un desnudo de sentimientos, donde un soneto cortavenas era un “nada sucede porque sí”. Y ahora el miedo, es tan bipolar como mis sentimientos. Y yo sin ser capaz de ahuyentar al monstruo del armario que me canta una canción cada noche, donde la realidad de mi miedo, es que el deseo es una canción inacabada.



Solo tú entiendes porqué la distancia lleva tu nombre

 


sábado, 15 de enero de 2022

PAZ

 Después de sentir la calma que me rodea, volver al caos no me interesa.

No ha sido fácil, a veces mis demonios hacen mucho ruido en mi cabeza, pero he aprendido a silenciarlos.

Los he adiestrado poco a poco, por eso no me da la gana de aguantar los ajenos. 

¿Qué si soy egoísta? Sí. Tal vez. No. No me importa.

Mi PAZ no está en venta,  mucho menos la regalo.

Manejo mis ansiedades  como toda una sobreviviente, por eso no permito guerras  que no me pertenecen.

Me cansé de dar permiso a que me hagan sentir menos.

Me ha costado sanar, pero lo sigo haciendo.

Me he curado de algunas cosas, me faltan muchas otras.

Estoy cultivando mi interior. Estoy floreciendo.

Sigo alimentándome de amor propio. Y todo lo he logrado, colocándome SIEMPRE en primer lugar.



Dame

 Dame una cita con derecho a roce, a goce y lo que surja.

Dame una tarde que invite a la noche y más allá, para  compartir nuestros vicios y vernos de cerca. 

Dame solo un día, una hora, un lugar, un planeta... para una cita. Y ya no necesitaremos ni el reloj ni los astros, ni siquiera los pies en la tierra, para saber en qué punto estamos.



Ella

 Se cree tímida, pero no sabe ni quiere estarse quieta. Es que teme ser libre, pero no admite ataduras. Salvo algunas noches, cuando su espalda vuelve a ser montura y me ofrece el animal más bello del planeta.



Mis vicios

 Quiero quererte con el temblor de tus muslos... llenos, acomodados a mis expectativas. Quiero quererte con el silencio que desnudas y defines entre gemido y gemido. Quiero enamorarte  envolviéndote con mi lenguaje, con mi morbo, mi soledad, mis rarezas, mis manías...  Quiero que mis vicios se conviertan en los tuyos.



 Quiero quererte mientras me observas desde la cama escribiéndote. Quiero que mis palabras te hagan pensar y que te exciten. Te quiero natural, te quiero tú, con tu pervertida sencillez. Te quiero querer mientras sudas conmigo tus más  intensas pasiones… Sin preguntas, sin horas de conexión. Quiero conversaciones largas sólo con miradas. Quiero orgasmos con sonrisas. Sencilla. Buena. Tú.



Esos momentos

 Reírse tan fuerte hasta que te duelan las mandíbulas. Una ducha caliente con esa chica que te gusta. Una mirada especial. Encender la radio justo en el momento que están poniendo tu canción preferida. Quedarse tumbados en la cama escuchando la lluvia. El perfume a vainilla de su pijama en tus sábanas. Un gol en el último minuto de la final. Un trago de coca-cola. Una llamada de alguien que no esperas. La sonrisa feliz de un amigo. Una bonita conversación. La satisfacción del trabajo bien hecho. Mirar las estrellas a las cuatro de la mañana una noche de verano. Releer aquella carta. Recordar ese beso.



Maravilloso

Maravilloso...

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender... Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los frutos tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte,que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos, tarde o temprano se verá rodeado sólo por de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicadas al cuadrado.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprendes que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo...

J. L. Borges



viernes, 14 de enero de 2022

La persona correcta no levanta muros entre vosotros, te "empotra" contra ellos...

Creo que debo esta entrada a mi marido.

Hemos pasado un bache durante la cuarentena de nuestro Covid, siete largos días. No recordaba que estar encerrado fuera tan malo, de hecho, fui de las que me acostumbré bastante bien cuando pasamos tres meses (creo recordar) encerrados. Me gustó hacer una nueva rutina, diferente y enfocada a mí. Fue la primera vez que me dediqué exclusivamente a mí y ocurrió cuando más lo necesitaba. 

En esta mini-cuarentena, me he sentido estar dentro de la casa de Gran Hermano, llamadas a todas horas por parte de todo el mundo, videollamadas como si jamás nos volviéramos a ver, mensajes del tipo: "cuando salgáis de esta, quedaremos". Nadie ha dudado en ningún momento retomar nuestra vida pasados esos siete días. También he notado "culpas" de haberlo cogido yo, y yo solo fui la que dio los síntomas primero a raíz de mi vacunación, ni siquiera por el mismo covid. He notado dedos apuntándome que en principio, me dolieron. Ahora me río. Porque tras estos días en los que he meditado, me quedo con la parte positiva: he pasado el tiempo que necesitábamos en familia, disfrutando los unos de los otros. Y la familia somos tres como dice mi marido. Al principio, me sentía mal por pensar como él, pero cada día lo veo más claro. Al decir "Sí, quiero" formé mi propia familia, y es así.

También en mi meditación, podría haberme sentido culpable de ir a la cena de Navidad con mi abuela, con mis tíos, primos, etc. Pero es que lo volvería a hacer. Lo volveré a hacer hasta que la abuela falte o sea mi abuela (como ocurrió el año pasado) quien diga que no quiere cenas y encuentros de ningún tipo. Y os prometo, y Javi es testigo, que en principio es una cena que me da pereza. Pero son los míos, y la vida tiene los días contados. Y la ley de vida siempre manda. Mientras esté mi abuela y bajo su deseo, cenaré con ellos las veces necesarias, y aun sabiendo que iba a ocurrir, volvería a hacerlo. Hago hincapié aquí porque el señor del famoso número de teléfono 900 que da la Comunidad de Madrid, me dijo que me contagié entre los días 24 o 25 de diciembre (día abajo o día arriba). De la cena nadie más salió con covid, lo más seguro es que ya lo llevara incubando unos días (probablemente un par o un día antes de Nochebuena). Pero como dice Javi, eso es lo de menos.

He sentido mucha presión en un momento donde no puedes coger la puerta e irte a respirar. No. No puedes si eres responsable. También me ha pillado en un momento en el que estoy muy baja de ánimo. Pero gracias a mis amigas, y sobre todo, porque hay muchas cosas que me guardo para mí, a mi marido.

Anoche tuvimos una conversación de esas típicas que solo pueden suceder en la cama con las luces apagadas y yo dándole la espalda. Le conté mis verdaderos sentimientos, con miedo y vergüenza. Me desnudé ante él como nunca lo había hecho. Hay una cosa que me da sueño y me lo quita a partes iguales, y él tenía que saberlo. Lo entendió y creo que él, a su manera, se abrió. Os puedo resumir, muy resumido, que me siento vacía personalmente, es decir, como individuo. Mis objetivos, aspiraciones, sueños están estancados o simplemente se han esfumado. Como ser humano me siento más una carga que una aportación al mundo, y cuando digo al mundo es una forma de generalizar para no entrar en detalles. 

La vida no es como la había pintado, ni diseñado, ni pensado... Creí que al independizarme cambiarían muchas cosas, más de lo que se han producido. Javi me entendió. Le escuché con atención sus palabras. Y por una vez, creo que me entendió. Porque hablar con Javi, depende de qué cosas, es... "bueno, no pasa nada, no lo pienses" o "no te preocupes, ya se pasará". Como si le quitara importancia a todo, absolutamente a todo lo que a mí me inquieta, pero esta vez fue diferente. Creo que a oscuras, yo me expliqué mejor y él lo entendió perfectamente. Entendimos cada uno nuestras posturas, nuestros puntos de vista y llegamos a una conclusión. La conclusión que siempre él ha defendido ante todo el mundo y que de alguna manera, le di la razón sumándome a ella. Nosotros dos somos un equipo que no podemos consentir que gente externa nos cree brechas. Porque al final, nuestras discusiones siempre vienen por alguien de fuera. Nosotros, a decir verdad, no hemos discutido nunca por nada nuestro. Nos toca confiar el uno en el otro e ir superando lo que nos venga juntos. Sin escuchar lo que la gente opine. Sin escuchar esos juicios de valor de muchas personas que encima no se lo hemos pedido. Apoyándonos en amigos de verdad e ir sumando etapas.

La cosa se puso seria durante la cuarentena. Y es que mi carácter me impide callar nada, cosa que aunque a Javi le moleste, finalmente me lo agradece. Por mi parte, también estoy haciendo el esfuerzo de no meterme en nada de sus asuntos, aunque él me lo pida, pero creo que es mejor así. Ayer entendí de que cada uno es como es. Somos un equipo sí, pero formado por dos individuos bastante diferentes la verdad. Yo actuaría de otras maneras, él lo sabe. Es más, es su lugar, he actuado de otras maneras puesto que yo he pasado por esos caminos. Pero es él quien debe tomar sus decisiones tanto acertadas como erróneas y solo él. Si se equivoca, aquí estaremos, si acierta, pues lo mismo.

No sé para él, pero para mí la conversación de ayer marca un antes y un después, porque nunca jamás he sido tan yo con nadie, incluido él. He sentido lo que es estar en pareja y formar parte de esa media naranja de la que hablan. Me cuesta abrirme aunque parezca mentira. Prefiero estar siempre en un segundo plano y para desahogarme siempre está mi blog, aunque algunos lectores después lo utilicen como arma arrojadiza, pero como dice mi marido, aprende a pasar. La libertad de expresión y todo en lo que creemos debemos llevarlo por delante mientras no nos saltemos ninguna ley.

Esta es la conclusión de anoche que quería escribirla y compartirla con vosotros. Está muy resumida y poco detallada, pero creo que se entiende. Que una vez más somos fuertes como pareja. Una vez más cuando uno cae, como es mi caso ahora mismo, el otro lo rescata. Y como última pincelada dejar claro que una pareja es de dos. Solo y exclusivamente de dos. No hay sitio para nadie más, y que esos dos necesitan una intimidad que muchas personas ni piensan ni entienden. 

P.D. Javi, te quiero como nunca antes he querido a nadie.




viernes, 7 de enero de 2022

Si un poeta calla la poesía muere.


 

ENERO

 1. La locura es una de las prendas más sensuales de la poesía.

2. Deja un rinconcito en tu cama y que en ella quepa la palabra poesía.

3. Mientras tengamos recuerdos tendremos poesía.

4. Las chicas listas siempre huelen a poesía

5.  Que los poetas nunca dejen de rabiar poesía.

6. Teníamos dos cosas en común, la poesía y la distancia.

7. El mundo no está tan cuerdo, si no es capaz de entender la belleza de tu poesía.

8. Tienes los labios color poesía.

9. Tú vuela con tu poesía, que yo no te cortaré las alas.

10. La poesía es esa mujer que se deja desnudar sin quitarse la ropa.

11. La poesía es la prenda más sexy que viste a una mujer.

12.  ¡Tú sigue leyéndome! Que al final te haré poesía.

13. Ahora que tus labios muerden mi poesía.

14. Casualidades de la vida, apareciste tú y la poesía.

15.  Deja que te enseñe lo que nadie jamás ha visto en tus ojos... ¡Se llama! Poesía.

16. La gente buscando pokémons y yo aquí disfrutando de tu poesía.

17. En ninguno de mis planes estaba previsto que fueras mi poesía.

18. Su sonrisa era para mí una fuente de poesía.

19. La vida solo tiene dos cosas: colores y poesía.

20.  La sonrisa y la luna van al unísono de tu poesía.

21. Te reflejas en el espejo y solo se refleja poesía.

22. Viajar contigo al unísono es poesía.

23.  No hay artista que sea capaz de moldear tu poesía.

24. Tú sigues tan sencillamente poesía.

25. No hay luz sin tu poesía.

26. ¿Por qué mirar las estrellas? Si la que tiene más poesía está a tu lado.

27.  No supo valorar la poesía cuando la tenía a su lado y ahora pretende comérsela a versos.

28. Quiero recitarle a los poros que queman poesía.

29. Cuando un poeta te comió la boca y jamás supo escupir poesía.

30.  Y es que la vida es simple si se vive con poesía.

31.  Es difícil describir la poesía y no saber recitarte.




jueves, 6 de enero de 2022

Cuando nadie me ve

 ¿Sabéis cuál es mi canción favorita? Sí, "Cuando nadie me ve" del increíble Alejandro Sanz. Mientras escucho esa canción tan maravillosa, presto atención a la letra y al sentimiento con que la canta.

"A veces me elevo, doy mil volteretas

A veces me encierro tras puertas abiertas

A veces te cuento porque este silencio

Y es que a veces soy tuyo y a veces del viento".


"A veces de un hilo y a veces de un ciento

Y hay veces, mi vida, te juro que pienso

¿Por que es tan difícil sentir como siento?

Sentir, como siento, que sea difícil".


"A veces te miro y a veces te dejas.

Me prestas tus alas, revisas tus huellas.

A veces por todo aunque nunca me falles.

A veces soy tuyo y a veces de nadie".


"A veces te juro de veras que siento

no darte la vida entera, darte solo esos momentos.

¿Por qué es tan difícil vivir? solo es eso

Vivir, solo es eso ¿por que es tan difícil?".


"Cuando nadie me ve puedo ser o no ser

Cuando nadie me ve pongo el mundo al revés

Cuando nadie me ve no me limita la piel

Cuando nadie me ve puedo ser o no ser

Cuando nadie me ve..."


Qué gran razón. Comulgaría con cada una de sus letras, con cada expresión porque así es como me he sentido siempre. Comprometida con los míos, dando todo de mi, pero en cambio... Cuando nadie me ve... Pongo el mundo al revés, no hay límites, no hay opiniones. Y sí, yo también me planteo por qué es tan difícil vivir. Si vivir debería estar metido en nuestro ADN, debería ser como respirar, algo innato, y sin embargo... Qué difícil.

"Te escribo desde los centros de mi propia existencia

Donde nacen las ansias, la infinita esencia

Hay cosas muy tuyas que yo no comprendo

Y hay cosas tan mías, pero es que yo no las veo".

Supongo que el centro de nuestra existencia es donde está nuestro "yo" más de verdad. Donde permanecen los sueños más íntimos, donde cada día se cuece nuestra persona, donde nadie llega. Es el lugar desconocido para todos los demás, incluso para nosotros mismos.

"Supongo que pienso que yo no las tengo

No entiendo mi vida, se encienden los versos

Que a oscuras te puedo, lo siento no acierto

No enciendas las luces que tengo desnudos

El alma y el cuerpo".

¿Sabéis lo peor? Que a solas nadie se engaña, en la oscuridad de nuestra habitación las verdades salen, somos nosotros mismos incluso cuando dormimos en pareja. Es... nuestro momento, de cada uno. Y cuando invitamos a alguien que nos conozca, generalmente cometemos un error. El ser humano juzga, opina y habla de un camino que seguramente desconoce, intuye o imagina casi siempre errando en su conclusión. Por eso... "No enciendas las luces que tengo desnudos... El alma y el cuerpo".

¡Qué grande! Qué yo. Qué descripción más precisa de lo que siento ante la vida.





Anoche te fui infiel

 Tenías seis letras tan brutales que todas las mujeres se las tenían por ti. 

Carlos Alfaro

Debo confesar. ¡Anoche te fui infiel! Solo el mar y algunas nubes fueron testigos de ese orgasmo, de ese encuentro tan esporádico como al mismo tiempo tan efímero. Es que esa chica, esa chica con nombre de seis letras me sedujo, me miró al mismo tiempo que me mentía.

Ella lo sabía que yo caería en sus onomatopeyas, en sus miradas hipnóticas, en sus singulares pechos donde le recitaría tal barbarie al fracasos. Que luego yo, me haría la víctima para poder acercarme a ella a un milímetro de su piel. Y ahora pienso, ¿Cómo puedo ser tan vulgar? ¿Cómo puedo caer tan bajo? Solo por el hecho de conseguir un orgasmo.

¡Joder! Que no todo es correrse de gusto en esta vida, que no todo sabe tan mal como una discusión tras el polvo de reconciliación. Pero lo sé, que esa chica fue y es mi mejor amante.

Que se curra cada día una forma diferente para que nunca deje de quererte. Para que cada día yo pueda despertar abrazado a tu lado. Sé que la infidelidad, con la chica Poesía, es un amanecer a tu lado cada día.



La chica poesía

 Dejarme arrastrar por su océano de besos y de armoniosos desastres 

Abigail López

La chica Poesía, es prosa, jugosa, me roza y me destroza. La chica Poesía, siempre conlleva a las letras, a la A, a la M, a la O, a la R.

La chica Poesía, es inspiración, es verso, es sinrazón y al final su razón, ameniza besos. La chica Poesía, es revolución, es trinchera, es canción y nunca derrota.

La chica Poesía, es mar, es aire, es viento, es fuego en estado puro. La chica Poesía, es Solona, es Praga, es Vietnam en paz y París en guerra. La chica Poesía, es folio en blanco, es pentagrama, es vía láctea, es un sueño.

La chica Poesía, es luna, es clave de sol, es recital, es canción inacabada. La chica Poesía, no se esconde, sonríe, se come el mundo y siempre ve la vida de colores. La chica Poesía, es cuento, es fábula, es historia. La chica Poesía me habla, ¿Y yo? le escribo y vivo por ella.




Hoy ponte luna

 No eres tú, ni es la Luna... es mi Amor por las dos que ya no os distingue. 

Patxi Valverde

Hoy ponte luna. ¡Sí! como lo oyes. Hoy ponte luna. Ponte tan guapa como ella, ponte su sonrisa, su mirada, su inocencia.

¡Pero eso sí! Sin maquillaje, dejando cada poro de tu piel tan desnudo como el miedo a una noche eterna.

Hoy ponte luna. Ponte tan brillante y a la vez tan medio mordisco, ponte tan algoritmo y a la vez tan indescifrable como las madrugadas, sin Borges, ni Cohen y sin Andrés Suárez, echando de menos su Galicia y el mar.

Hoy ponte luna. ¡En serio! te lo pido. Hoy ponte esa ropa interior que me encanta, ese sujetador, de canciones, de ganas de comerse el mundo y de que Rulo limite sus canciones a las cuatro paredes de tu habitación. Y claro, no quiero olvidarme de ese tanguita tan pequeño, que deja al descubierto, tus ganas de poner arco iris a la noche, de ser luz al invierno sin poesía, de ser solo tú, anteponiéndote al resto del mundo.

Hoy ponte luna. A la hora de siempre a la hora en que los zapatos de cristal pierden su sentido, a la hora en que las brujas se convierten en poesía.

Lo dicho. Hoy ponte luna, que el mar como tú sabes, tiene tanta hambre de tu poesía, como de ti.



Si me das un minuto

 Hace tiempo que no tengo el mismo tiempo que tenía antes cuando no tenía tiempo. 

Enrique Urbano

Si me das un minuto en tu corazón seré capaz de quitarte en un segundo el frío que llevas dentro. ¡Lo sé! Sé que tú tienes frío y yo poesía. Y con ella, yo te abrigaré para que no sientas escalofríos cuando le quitemos el invierno a la poesía, sin dejar de ser cómplices antes de ser simple blasfemia en el tiempo.

No estés triste corazón porque Cristian Tano no te hiciera el amor en alguna coma de sus canciones a quemarropa, ni aún siendo un punto y aparte de una melodía inacabada. Si me das un minuto sobrarán 69 segundos en un kamasutra de poesía, donde cada postura sea un simple equilibrio de dos corazones. Sé que el tiempo puede llegar a ser efímero por cada una de sus razones en las que él mismo, no se para a pensar.

 Que querer es quitarle la muerte a la vida, sin más preámbulo que vivir entre versos. Y al final, sé que me sobra un segundo de tregua para decirte que te quiero.



Elijo perder

 La noche más mágica del mundo pasada por agua y por covid. Ahora nuestro pequeño Cuquito da positivo.

Primer día de libertad y tendremos que seguir en casa, cuidándonos. El primer año de mi vida que no puedo ir a una cabalgata, ni siquiera el agua de otros años me ha frenado. Pero a quién no frena el covid.

Ha sido un día duro, lleno de frentes abiertos que se suman a las causas que ya tengo pendientes: mi situación laboral, las navidades que hemos pasado, problemas económicos, problemas de insomnio, problemas, problemas, problemas... Que no dejan que vea ni una pizca de luz.

Problemas de casa que indirectamente me salpican puesto que somos una familia. Problemas a los que juré desde el primer día no meterme. Pero... Si me conoces, sabrás que me cuesta cerrar la boca, que tengo sangre en las venas y que un miura a mi lado es lindo gatito. Ya sabéis, todo lo que se queda dentro se enquista... Y se enquista durante las noches que me desvelan. Se enquista en el apetito y en las ganas de mostrarme feliz en una vida... Un tanto cuestionable (y hablo en este punto, solo de mí). 

Mis amigas han hablado de lo seria que estoy, de lo perdida que me encuentro, que no doy señales de vida... No tengo ganas de participar en nada ni de fingir que me apetece hacer ciertas cosas.

Javi es de los que te dicen, "no te preocupes" y te callas sin dar más explicaciones. Él también tiene sus frentes a los que enfrentarse como buenamente puede y sin ningún tipo de apoyo. Y yo, por no ser egoísta, me silencio, gasto alguna broma par tapar la sombra en la que vivo y mañana será otro día.

Y los días pasan, ya hace un mes de un último palo. Y la propia vida se empeña en enterrarme dándome cartas con las que no sé jugar, y mucho menos, ganar.


¿Por qué a mí me cuesta todo mucho más que a los demás? ¿Por qué algo en la vida, cualquier cosa, no puede ser sencilla a la primera? ¿Por qué cuando todo parece que empieza a ir bien se trunca? ¿Por qué...? Demasiadas preguntas para cada noche... WonderWoman también se cansa, también elije perder...



domingo, 2 de enero de 2022

Como cada noche

 El frío de no saber si vendrás, las agujas de las dudas, el miedo de esperarte, eso eres, ese frío, ese miedo, esas dudas. 

Loreto Liz

Sé que hay cuentos que nunca terminan, como tantas canciones inacabadas tan culpables y tan cortavenas como un inicio de esos sin saber qué va a pasar.

Pero eso sí, tan llenos de recuerdos con tanta pasión y al mismo tiempo con tan auto odio, donde se tienen deseos pero a la vez con tanto miedo, donde se pierde un zapato de cristal y zas, aparece un juglar, allá donde se esconde la luna y de reojo aparece un eclipse. Pero el cuento continúa, con tanta historia como al inicio. Una musa, un juglar y tanto miedo como en cada final. Como cada final de una canción lenta, silenciosa a su justa medida.

Como cada final de una historia de amor, de esas que nunca terminan que solo continúan. Pero continúan, en habitaciones separadas con miedos, rencores, sueños por cumplir, abrazos olvidados y tantas cosas que un final nunca quiere contar. En fin, otro día más acostándome con miedo y con ganas de cumplir sueños.



Tres minutos y medio

 El encuentro entre tu verdad y mi mentira son tres minutos y medio.

Navarro Durruty

Sé que esta noche será especial. Lo sé, no me preguntes pero lo intuyo. Como cada vez que nos vemos te acercarás a mí lentamente mirando al suelo. Y con una mano suavemente, me acariciarás el cuello muy lentamente y con la otra me abrazarás. para al mismo tiempo hacerme sentir que vuelo, que puedo tocar el cielo sin ser nube ni estrella. Pero sí, un poco luna.

Al cabo de un momento con tus dulces dedos, empezarás a limar mi contorno muy lentamente con suavidad con amor y nada de prisas. Al mismo tiempo que mi espalda siente la sensualidad de tu pecho.

Puedo sentir cómo tu corazón va a cien por hora. Me miras como siempre, tan enamorado como esa primera vez en la que nos vimos. Tu dedo índice seduce mi cuerpo, cada curva, cada lunar, cada melodía que sale de mí. Sabes que como en cada uno de nuestros encuentros, este momento será un ratito de cielo de desconexión de profunda intimidad. Con tus manos me provocas mil sensaciones, mil sensaciones indescriptibles pero tan acordes en su debido momento.

Y que a los tres minutos o tres minutos y medio, llegará el clímax total nuestra respiración disminuirá, lentamente, muy lentamente para quedarnos en silencio, mirándonos tan fijamente como siempre. Y yo seguiré siendo tan guitarra.



Quitando el invierno a la poesía

Volaron los meses y cada día seguía siendo aprendizaje. 

Joan Camps 

Le quito el invierno a la poesía y las bragas y los lunares y la melena rizada y las dos coletas de colegiala. Y le sigo quitando cosas. Esos sujetadores de dudas, de miedos, de inseguridades, de eternos quizás. Quizás sí, quizás no, o tal vez sí, o tal vez no.

Y empieza a estar semidesnuda, con un poco de frío, con atenuantes inquietos de inciertos calores del invierno. Para terminar de desnudarla sin prisa, no sea cosa que el invierno dé paso a la primavera, sin haber tenido un 25 de diciembre en su cama, o un fin de año con promesas sin cumplir, o un 28 de diciembre, diciendo que su romance con el otoño fue una inocentada.

Aún sabiendo que ese encuentro fue tan real, como que en marzo empieza una nueva estación a fin de mes. Y al tenerla desnuda descubrí, mil consecuencias que me hacían amarla, cada consecuencia, con su razón, cada razón, con su quizás, cada quizás, con su beso y así mil consecuencias, para dejar al invierno sin poesía, Es decir, sin ti.



Perfectos desconocidos

Desconocerse es poner frente a frente dos almas sin tener nada que decirse. 

Calliverso

Volvemos a ser perfectos desconocidos, ya no somos capaces de quitarle el invierno a la poesía, sin pensar en cicatrices eludiéndonos a cada instante. Cualquier motivo es bueno para no rozarnos ni con las miradas.

Nos desconocimos lentamente, no sé el motivo exacto. Si fue un café de más, o de rutina, o de falta de besos, o de abrazos. Así, hasta el punto de ser extraños perdidos entre nuestro amor. Cada cicatriz es un desencuentro a lo vivido, sabemos que no todo sutura a su debido momento y que es tan lento como el amor que se va sin decir nada, parándose en cada instante de eso que un día fue intenso, como el día en el que nos conocimos. Me siento como esas canciones que se escriben llorando a la luna. Como Las cosas que no pude responder de Marwan, o esa titulada Nos, de Rafa Pons. Cómo es posible que seamos tan jodidamente distantes sabiendo que un día fuimos tan egoístas quedándonos todo el amor. Somos tan desconocidos que ya no te quito la blusa con cada verso que te doy, que nuestras espaldas se dan cada noche una tregua de abrazos, sabiendo que el insomnio es razón ineludible del querer y ya no saber qué hacer.

Pero sé que una vez más seré esa canción de Danieme que se llama Ojalá. Ojalá vuelvas a ser invierno en cada abrazo que te den donde el frío te haga feliz.



Mi mejor decisión errónea

 Él decía que al besarme traía el olor del verde de la infancia. Y yo que solo me veía como una flor deshojada -y que siempre terminaba en no- me dejaba llevar.

Quererle entre versos fue la mejor decisión errónea que tomé en mi vida, y en mi sofá.

Cerrábamos la puerta, y caía la ropa al ritmo en que crecían mis miedos después de cada orgasmo, cuando sus brazos me abarcaban, y sus dedos dibujaban un futuro imperfecto sobre mi espalda. 

Follábamos, y mientras, con su ritmo acelerado, exprimía el presente más efímero y carnal; yo le hacía el amor al futuro que nunca llegó.

Ese fue el error, mi error, querer curar las cicatrices de su espalda, con el sudor de la mía, cuando mi única misión, era paliar el dolor, de lo irremediable.



Aunque tú no lo sepas

 He sabido reconocer que el café solo me gusta de tu boca. Y con un ‘te quiero’ entre los dientes. 

Idoia Fradejas

Aunque tú no lo sepas. Elegí perder sueños. Elegir, ignorar, rechazar. Qué más da la variante si el resultado final es el mismo. Rechacé el contrato con la mejor editorial, la que me ofrecía poder tocar: El cielo, marte, plutón, la luna, pero tocando de pies en el suelo. Aunque tú no lo sepas la palabra ego se lleva mal, cuando eso del romanticismo tiene que ser cosa de dos y siendo sincero solo se lo trabaja uno. Aunque tú no lo sepas, te soy infiel cuando se trata de hacer el amor, a menudo lo hago con canciones que hablaban de nosotros.

¡Canciones que alguien! ¡Algún día! Escribió sin ser conscientes que ahora solo serían mis amantes. Aunque tú no lo sepas en el fondo sé, que soy un cortavenas, que me conformo con poco o con casi nada, pudiendo tener la luna. Aunque tú no lo sepas, un café, a veces, es mejor solo. Hasta que un día, te invitan a uno con leche.




Feliz año nuevo

 Querido año:

Te prometo que no tengo mucho que pedirte. Tu compi, el año anterior, se ha portado medianamente bien, no vamos a quejarnos.

Podría ser mejor, posiblemente. Podría ser peor, sin duda. Pero en líneas generales la vida va progresando y los sueños van saliendo a flote. Incluso me ha descubierto canciones que creo que se quedarán para siempre. Con canciones me refiero a personas que hacen que todo suene un poquito mejor.

Que este año la familia esté bien. Si puede crecer un poco más, mejor, que para decrecer por desgracia siempre hay tiempo.

Que la salud me haga compañía mientras espero el circular. Que nada da más miedo que la enfermedad que aparece y ya no se puede marchar. Que llega inesperadamente y arrasa con todo.

Que todos en general podamos sonreír un poco más, que es bastante pedir, o igual no tanto, pero un mundo más justo será lo mejor.

Me dejo para el final una petición muy especial, pero que quede bien claro que no es una posdata.

Si no es mucho pedir, quiero suplicarte  que este próximo año, y todos los que queden hasta los noventa y tantos, me siga mirando. De esa manera que me hace entender todo.