martes, 7 de julio de 2020

Anoche no me acordé de ti

Esta mañana, al despertarme, me he dado cuenta de algo muy importante, ¿sabes el qué? Que ayer fue la primera noche en muchos meses que no me acordé de ti. Que no te busqué desesperado, ni a ti ni a tu mirada, por todos los rincones de cada bar.

Era yo, sin ti -sin tu recuerdo, mejor dicho-, porque a ti hace ya bastante que te perdí.

Y reía. Reía mucho. Quizás no tenía la sonrisa más bonita del local, pero sí era la más contagiosa. Cantaba, saltaba y los tercios eran mi mejor pareja de baile. El mundo seguía girando, las chicas me sonreían y el Dj parecía tener un pacto conmigo para no poner canciones que me recodasen a ti. Fue algo ilusionante. 

Quiero pensar que fue porque, sencillamente, esas canciones ya no suenen a ti. Que las mariposas que viven dentro de mí murieron de no poder darle lo que querían, o intoxicadas de las veces que he bebido para olvidarte. Que te he olvidado sin darme cuenta, aunque no sé muy bien cómo.

Parece que, por fin, para mí, eres historia.

Eso sí, te quiero pedir un favor. Por si acaso. Si algún día nos cruzamos... ni me mires, ni me sonrías, ni me saludes, ¿vale? Aunque por fin te haya olvidado, cualquier gesto tuyo hacia mí es tan peligroso como cientos de kilos de dinamita.

Y si no vas a quererme, sería muy egoísta por tu parte volver a encender la mecha.


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