miércoles, 22 de julio de 2020

De lagunas a mares

Hoy he vuelto a un castillo con el que estuve con alguien hace relativamente poco. 

Voy a cambiar de estrategia en el blog, no habrá nombres ni motes. Quien se dé por aludido, él mismo. O ella. 

A lo que iba. He estado en el Castillo de la Mota, en Medina del Campo, de nuevo. No he sentido ni nostalgia, ni ninguna emoción que hiciera referencia a esta persona. Sino, un sitio más de los muchos que he visitado este año. Por cierto, precioso si os gustan los castillos.

Pero sí he pensado en escribirle. Se me ha pasado por la cabeza, pero me ha durado el pensamiento tanto como un suspiro. Le prometí que haría bomba de humo si alguna vez la cosa se ponía fea. Y cumplí mi palabra. Tampoco he encontrado sentido en preguntárle "cómo está", puesto que no me importa. He repasado su techado de virtudes para agarrarme a una, y decir venga va, que él era muy... Muy, ¿qué? No me sale nada bueno, nada bonito, nada especial. Nada...

Quizás en mi último escrito de él, me sobraron las formas. Pero el contenido lo sigo pensando tal cuál, por ello, no he pedido perdón ni tengo en mente hacerlo nunca, pese a las opiniones externas que cada día me dan un poquito más igual. 

Ni como amigo. Este asalto ha sido fácil. Volver a lugar con el que has estado con alguien y poco más ni acordarte, sería muy falso por mi parte mandarle el mensajito de turno. He decidido hacer lo que siento, obviando, como he dicho las opiniones de los demás. Y lo que siento, es seguir siendo la bomba de humo que me marqué hace unos meses. Ni me acuerdo cuando fue... 

Algunas historias con tantas fechas, y otras... con tanta lagunas que han pasado a ser mares...

Patri Izquierdo Díaz


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