miércoles, 8 de julio de 2020

Príncipes y ranas

Hacía ya mucho que no pensaba en ti. ¿Qué tal estás, princesa? Soy el príncipe que te salió rana. ¿Te acuerdas? No te culpo, ni yo hubiese querido al desastre de chico que era en su día. Y... ¿sabes qué? Ahora soy más desastre que antes. Contigo confundí imposibles con improbables -sobre todo cuando quise por los dos intentando contagiarte algo de amor-. Esta tan iluso...

Tengo mucho que agradecerte. Creo que fuiste la chica perfecta para hacerme tocar fondo. A cualquier otra ahora mismo la odiaría, pero a ti no. Tú eras la princesa que se creía experta en el amor sin tener ni puta idea de éste, cómo voy a odiarte... Besabas ranas delante de mí mientras yo opositaba a ser tu príncipe, sin querer ni siquiera leer mi currículum. No había gesta por ti en el mundo que autodestruyese tanto como aguantar algo así, ni tampoco habrá príncipe dispuesto a tanto por conquistarte. Estoy seguro. Juntos confundimos imposibles con improbables, y juntos tocamos fondo. Yo por ti, tú por otros.

Te creías la princesa de princesas, y al final vas sola a todos los bailes reales. Yo al final me creí rana, y resultó que algunas me veían príncipe.

Tan dichoso los cuentos como tú con los hombres.


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