Ocho de la tarde.
El móvil suena. Leo "Baja" en el móvil.
Y le veo apoyado en mi portal enredando en el móvil. No me acerco, no me muevo, me apoyo en la esquina y le miro. Levanta la cabeza y guarda el móvil.
- Hola - es más un suspiro que un saludo.
- ¿Qué tal? - le pregunto.
- Ven - y me estira la mano.
Le miro la mano, y se la cojo tras una pequeña duda. Me mete entre sus enormes brazos y me abraza fuerte, muy fuerte. Me besa en la frente y en el pelo. Y siento como me huele. Y vuelve a apretarme hasta alzarme. Y me sigue besando. No quiero que me deje de abrazar, y pasa a besarme los párpados, que empiezan a llorar... Lo de hoy, lo de ayer, este abrazo sin fin. Y me seca las lágrimas.
- Lo siento - me susurra - Siento haberte dicho lo del otro día. Porque te prometí que yo me quedaba a ti lado, siempre... Siempre. Y me voy a quedar.
- Necesitas pensar... - le propongo.
- Contigo al lado es como mejor pienso - y me sonríe.
- Te quiero tanto - le digo entre hipo e hipo.
- Y yo a ti... - y vuelve a meterme entre sus brazos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.